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Mi primera historia en este foro ^.^ : The Kingdom Of Kidoff


By Elle-LawietVSKira - Posted on 07 September 2009

Bueno intentare si mi verguenza me lo permite, colgar mi historia, por ahora pondre el primer prologo de la historia pero paciencia que me he dado cuanta de que lo mas importante es la imaginacion, y ando escaso de ello, bueno aqui el primer prologo.

*EDITO* ¡¡¡A DIOS PONGO POR TESTIGO QUE NINGUN COMENTARIO ME FRENARA Y QUE SERE MEJOR QUE J.K ROWLING, A DIOS PONGO POR TESTIGO¡¡¡¡ (REPITANLO USTEDES)

 

The Kingdom Of  Kidoff.

Prologo 1: La historia de Disaggea

En Disaggea, reinaba la paz, los cuatro reinos  convivían en una paz y armonía que no parecía efímera, estos reinos eran:

Shill, también llamado el reino de arena, era  un pequeño reino entre el vasto desierto.

Syrpha, el reino más pequeño, y el único formado por un conjunto de islas no muy grandes, se alzaba entre los mares Xotico y Etipo, con el tiempo se convirtió en un reino prospero por sus lugares exóticos.

Runc’a  vivía en paz y armonía, oculto entre el bosque Bengalí, y el mar Kur, destacado por su gran naturaleza que no ha sido alterada lo más mínimo.

Y por ultimo Kidoff, el reino más grande de todo Disaggea, lugar de formación de los mas grandes caballeros, arqueros y magos. Un reino que convivía diariamente con la magia, según los artistas de aquella ciudad, describían la magia como la forma de revelar los secretos mas profundos de la imaginación.

A pesar de ser muy distintos los reinos entre si, aquellas alianzas hicieron unas normas que fueron admitidas por cada una de las familias reales de cada reino y las redactaron el un pergamino, la más importante era:

‘‘La magia no podrá ser utilizada para guerras, ya que es un don de la naturaleza no puede usarse para hacer daño, dolor o sufrimiento a ningún ser vivo’’.

Nada parecía que fuese posible que aquella paz y tranquilidad se viera truncada por un hombre, aquel hombre, lleno de codicia de poder y de oscuridad, creó su propio ejército, llamado “El Ejercito Negro” y arremetió contra todos los reinos con su furia y obsesión de poder.

Cada ciudad saco todas las fuerzas posibles, pero parecía como si aquel hombre no pudiese ser derrotado, hasta que una reunión de los altos mandos llego a una solución.

En aquella reunión se congregaron a los magos más esplendidos de todos los reinos y sacrificando sus vidas consiguieron que aquel hombre corrupto por el poder de la oscuridad fuera desterrado a un lugar donde no podría escapar jamás.

Con la derrota de aquel hombre su ejército se disipo, algunos de aquellos seguidores sufrían una magia muy poderosa que les controlaba los pensamientos y con la ayuda de los sanadores pudieron volverlos a la realidad y devolverlos a su vida normal sin recibir castigo, otros fueron arrestados y enviados a la prisión y condenados a la muerte y otros escaparon…

Bueno, ahora que conocéis la historia de aquel hombre, volveremos al presente, nuestra historia se centra un siglo después de la derrota del ejército negro, el heredo de Kidoff, Riak, asume el control de el reino, y una persona le corrompe para sus propósitos.

 

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Ithur's picture

Me alegro de ver que tienes la confianza suficiente. Sin embargo, si quieres ser escritor, debes estar preparado para las críticas, ya sean parciales o no. Yo tengo una máxima ante ellas: Nada debe hundirme.

Te voy a dar mi opinión, no soy un crítico, pero a mi modo de ver, creo que:

-Al principio repites paz, a mi modo de ver ahí queda demasiado redundante.

-El tono es, no sé si me expresaré bien, como demasiado desenfadado. Yo pondría algo como:

"Disaggea (aquí pondría detalles como tierra fértil y exhuberante o algo así),paz y armonía se unen entre sus cuatro reinos"

-Dejando a un lado lo comentado del tono (te insisto que es una opinión personal) y algunos errores de ortografía (son inevitables), están bien los nombres, aunque en las descripciones te aconsejo que no uses reino tanto, porque sonaría redundante y daría un tono repetitivo al texto, puedes usar sinónimos como país, tierra y tal.

Está bien, tiene fuerza y puedes sacar algo bueno. Cuida las redundancias sobre todo, el tono es cuestión de gustos, yo me he dedicado hasta ahora mucho a la fantasía épica, y estoy acostumbrado a dar un tono mucho más oscuro, por lo que es cuestión de gustos.

En definitiva, lo único reseñable (y se preguntará la gente por qué algo tan largo si al final pongo esto) son las redundancias, cuídalas.

No consideres esto una crítica mala y por dios que no quiero desanimarte, es más, espero que sigas.Que ningún comentario te frene.

Un saludo.

Elle-LawietVSKira's picture

Bueno, intentare cuidar la redundancias XD y no me has desanimado al contrario me has animado muchisimo mas

Elle-LawietVSKira's picture

Prologo 2: El sacerdote real y “su” decreto.

Raik, un chico rubio, de ojos verdes y de tez blanca, era el heredero de Kidoff, su padre estaba en un estado crítico, y en pocos días, se cumplió el peor presagio que podía imaginar, su padre falleció, Raik con apenas 21 años asumió el poder total de Kidoff, en su mandato, las cosas mejoraron, los aldeanos recibían mas salario y sus horarios se veían reducidos.

Todo el mundo quería al rey Raik, era el mejor de todos los que pisaron el trono en casi cien años.

Pero dos años después de la coronación de Raik, se unió un suceso extraño, un par de meses después el sacerdote real murió en su cama, aparentemente murió debido a su edad, dijeron los sanadores reales, pero lo que no sabía nadie es que el sacerdote no murió por causas naturales.

El nuevo sacerdote real consumió poco a poco la cabeza del rey, con ideas como: “La magia es la desgracia del reino, hay que eliminarla como sea”.

Raik no pensaba lo mismo, pero cada vez que el sacerdote hablaba era como si un parasito inmundo, entrase en el organismo del rey y llegando al cerebro no le dejase pensar, al poco tiempo el rey con sus 24 quedo totalmente consumido por el sacerdote, y un buen día…

Raik convoco al pueblo, anunciando que un gran decreto seria realizado.

El día parecía que presagiaba algo bueno, pero se equivocaba.

-Queridos ciudadanos de Kidoff, hoy, expondré el decreto más importante de todos-dijo seriamente.

Todos los ciudadanos esperaban que el rey hablase, sabían que no podría ser algo muy malo si lo decía el rey, pero no se imaginaban algo así.

-A partir de hoy.-dijo tragando saliva.- La magia será…castigada con la expulsión o incluso…la muerte.

En ese momento el tumulto de gente empezó a gritar, a protestar indignados

-¿Por qué algo que nos salvo de la tragedia, debería de ser castigado?-dijeron varios aldeanos en simbolo de protesta.

El gentío también se pregunto eso.

-Desde hoy, aquella persona, que posea: objetos mágicos, libros de magia o cualquier cosa que se relacionen con la magia será severamente castigado.-Dijo con firmeza.

El pueblo se rebeló aun más, hasta, que los guardias reales empezaron a disolver al gentío que intentaba que aquel decreto no viese la luz, ya que necesitaba que el consejo lo aceptase.

Y el consejo, como era de esperar, lo firmo sin pensárselo siquiera.

A partir de ese día los magos, dejaron de serlo…o al menos…en público.

Elle-LawietVSKira's picture

Nueve años después de aquel decreto…

El rey Raik conoció a una mujer de la que quedo prendado al instante, tras unos años de dulce romance, se casaron  y al poco tiempo  tuvieron una hija, Layla.

Quince…años…después…

Un chico, moreno, de 15 años, de ojos azules, pelo revuelto, de 1,65 corría por las calles de Krim, la capital de Kidoff, llevaba una pequeña bolsa en la mano, corría como el viento, como si huyese de algo, de hecho si, el chico, llamado Will estaba escapando de la guardia real.

-¡¡Detenedlo!!-grito un guardia real.

El otro guardia se dirigió por otro camino, mientras que el otro conducía a Will hacia su otro compañero.

-¡¡Te tengo!!-dijo el segundo guardia, cogiéndole del brazo.

Will sonrio y desapareció entre fuegos artificiales.

Will, se dirigió hacia un edificio pequeño, de una sola planta, tenía aspecto de estar deshabitado, las ventanas eran de un color negro oscuro y todas las paredes y ventanas estaban llenas de polvo, encima de la puerta negra de madera había un cartel con unas letras extrañas.

Will llamo tres veces seguidas.

-¿Clave?

-El nido se esconde en el árbol. –respondió Will.

La puerta se abrió, y con la luz del sol se vio a la persona que abrió la puerta, era otro chico de casi la misma edad que Will, era un poco más alto que el, ojos marrones, pelo negro y en punta, se llamaba Jake, cabe destacar que era un gran espadachín.

La casa no tenía nada, excepto  el suelo llenísimo de polvo, las paredes y  un cuadro, en el había una casa muy vieja.

-¿Qué tal ha ido?-le pregunto mientras cerraba la puerta.

-Bueno, no podría haber mejor.-dijo Will riéndose.

-Te has vuelto a pelear con la guardia ¿no Will?-dijeron mientras entraban por una trampilla que les conducía a una sala subterránea, habiendo girando antes el cuadro cincuenta grados a la izquierda y volviéndolo a colocar como estaba.

-Pues si, como me conoces Jake.-dijo rascándose la cabeza y sonriendo.

La sala subterránea era grande, y muy bien iluminada, había una chimenea, el fuego estaba en su pleno fulgor, había un par de sillones y una alfombra, estaban en frente de la chimenea, a la izquierda de los sillones había un par de estanterías con muchos libros con letras extrañas y de diversos colores, al lado contrario, había una mesa y un par de sillas, encima había un caldero pequeño y negro, un poco más al fondo había unas estanterías con probetas, plantas y líquidos de colores muy distintos.

Una figura estaba sentada en el sillón, su sombra se reflejaba en la pared.

-Hola Megumi.-dijo Will.

Megumi, era la prima de Will, tenía también quince años, era igual de alta que Jake, de pelo rubio y liso, de ojos azules y labios de color rosados, era muy animada y lista, ella era arquera aunque tenía gran conocimiento sobre pócimas mágicas.

Debido al decreto real anti-magia Will y sus amigos tenían que verse obligados a guardar el secreto.

-Ah, hola Will, ¿has traído eso?- le pregunto dejando el libro.

-Sí, toma.-dijo lanzándole un pequeño paquete.

Megumi lo abrió, había un par de hojas lilas.

La puerta de arriba se abrió y una persona entro en la sala.

Era un hombre, de unos 24 años, de pelo rubio y en punta, de ojos marrones muy oscuros, llevaba gafas.

-Hombre Will, has vuelto.-dijo sonriendo.- Por lo que veo estabais a punto de empezar a hacer la poción.

-Pues, si, acabo de volver, Sam.-dijo mientras se sentaba en el sofá.- Pero ¿para qué queremos los ingredientes?, si puede saberse.

-Vaya, tendré que contároslo tarde o temprano.-dijo en un tono cordial.- Sentaos.

Jake se sentó.

-Mañana al atardecer tendremos que realizar una misión que muchos considerarían deshonrosa, puesto que parecerá algo que no es.-dijo tomando aire.- Mañana rescataremos a la princesa, infiltrándonos en su fiesta de 15 años.

-¿Y porque tendremos que rescatarla?-dijo incrédulo Jake.

-Las razones no os incumben, lo que si os diré, es que, un gran mal esta apunto de surgir de nuevo.-dijo Sam

-De hecho,- prosiguió- Uno de los infiltrados en la realeza fue el encargado de que el decreto contra la magia en Kidoff,  y ahora prepara la poción Megumi, mientras, os contare el plan a seguir.

Megumi, cogió un libro pequeño de la estantería, cogió las hojas lilas que trajo Will, un par de pequeñas bolas transparentes y varias hierbas más y las echaba al caldero, mientras cortaba unos rancure (una hortaliza parecida a la patata pero de color lisaceo) y la exprimió.

-Bueno, el plan es el siguiente: Aquí tenéis un pase oficial, el cual os permitirá entrar en la fiesta, Jake, llevaras como tu acompañante a Megumi, una vez hayáis entrado en la fiesta os camuflareis entre la gente, no tendréis que perder de vista a la princesa, tu Jake bailaras con Megumi, pero nunca en ningún caso podéis mantener contacto físico.- Dijo esto último con gran seriedad.

Sam tomo una pausa para respirar.

El fuego ardía fulgurosamente, las chispas parecían bailar al son del movimiento del aire.

- Según mi amigo a esa hora intentaran asaltar la fiesta y matar al rey, a su esposa matar también a su hija, en ese momento usareis la pócima, la cual os permitirá un par de segundos para huir, una vez llevéis a la princesa con vosotros tendréis que huir a la ciudad de Rtuyr, en Runc’a con Megumi y la princesa, y por nada volváis.

-¿Y porque es tan importante esa la princesa, aparte de que sea la única hereda del reino?-dijo Megumi mientras echaba el rancure* ya exprimido.

(Rancure, fruto que se consigue del árbol Giste, en la época de maduración, debe de ser enterrado durante 3 días, alcanza valores altos en los mercados por su escasez)

-Tened en cuenta que no intentaran matarla, pero no sé porque están tan interesados por ella.

 -¿Y qué pasa si atacan a la princesa?-pregunto Will.

-Fácil, en ese caso defendedla con vuestras vidas.

-Pero no podemos usar la magia, eso estará rodeado de guardias en caso de vernos hacer magia nos mataran.-dijo Will.

-Will, no creas que no me entero de tus travesuras, hoy mismo te has librado de dos guardias, no creo que sea tan difícil deshacerse de cuarenta mas.-dijo riéndose.

Sam desapareció entre la tenue luz que desprendía la chimenea.

En otro lugar...

En una habitación oscura se encontraban tres figuras quienes hablaban en un tono un poco sospechoso.

-¿Estáis preparados?-dijo una figura entre las sombras

-Claro, por fin el resurgirá.-respondió una figura a su izquierda.

-Solo tendremos que matarles…y después seguiremos el plan...-dijo riéndose malvadamente la figura de la derecha.

Con Sam, Will, Jake y Megumi…

-Bueno, me voy a dar una vuelta, adiós.-dijo Will saliendo por la puerta.

-¿Sabes a donde va?- le pregunto Jake a Megumi.

-Se lo mismo que tu. –dijo sentándose.

Will andaba entre las sombras, la tenue luz de las farolas y la luna llena daban una sensación de tranquilidad y temor a la vez, Will llego hasta el castillo real, tardo una hora pero no tenía nada que hacer.

El castillo era impresionante, a pesar de que Will vivía en la capital nunca había ido al castillo, era gigantesco, tenía una gran puerta de roble rojizo, las murallas lo rodeaban completamente, las paredes y las  murallas eran de color blanco, el castillo tenia muchísimos jardines, además el bloque central se dividía en tres torres, la del medio se erguía sobre las demás.

-Es imposible que alguien pueda entrar aquí.-dijo Will en su mente.

Un grupo de chicas se acercaba al castillo, todas de ellas iban encapuchadas.

-¿Y ahora qué hacemos?-dijo una de las chicas.

-¿Os puedo ayudar?-dijo Will.

Una chica, la que llevaba la capucha del color distinto un dejando mostrar sus ojos le dijo:

-Claro, veras queremos entrar en el castillo, pero no deben de enterarse que hemos salido, a si que solo necesitamos que alguien distraiga a los dos guardias de la puerta.

Will estuvo pensativo durante unos segundos, aquella dulce y delicada voz y esos ojos verdes esmeralda le cautivaron.

-Claro, les distraeré, cuando se vallan, entrad.

-Gracias.-contesto la chica de ojos esmeraldados.

Will se acerco a ellos y les dijo algo, cuando lo hizo los dos guardias corrieron detrás de él, probablemente irían persiguiéndole.

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