¿Cambiamos, o Cambian las Cosas?
He estado hacièndome un amacijo de preguntas en torno al fundamental cambio que existe en nosotros - si es que existe tal cosa.
Ocùrreseme una dinàmica interior que provoca el inalienable momento de vernos ir madurando y creciendo constante y verdaderamente de acuerdo al justo significado de nuestros designios.
¿He "cambiado" en la ruta de los cuantos años, o son las cosas que me han hecho tornar el sinnùmero de ideas en una apaciguadora aprehensiòn de lo que soy o lo que debiera ser?
No que ofrezca la ùltima acepciòn algo que realmente proponga significado absoluto, ya que ser y poder ser son parecidas a esas cosas como querer leer esos libros eruditos, y por otro lado querer hacerle el amor a esa mujer lujuriosa que irresistible nos espera en la cama.
Las dos cosillas no combinan.
La primera me une a una gran conversaciòn. ¿La otra? La otra quiere que imponga mi retumbante virilidad en su vientre. Lo "ficticio" y el verbo real hecho mujer conjugan un verbo presente y contìnuo, como la vida - cualquier interpretaciòn tengamos de la misma.
Luego se sigue que la multidinaria acumulaciòn de cosas se transforma en un invidiable esquema de usufructo y penalidades.
Acumulo experiencia, pero se me arruga la frente, como las lìneas del tren.
Entre màs quiero tomarle videos o fotografìas a mi mundo, lo màs encuèntrolo lejano. Èl no entiende de cambio, nutre el cambio.
Por eso, en este momento mis letras suenan antañonas cuando debieran ser juveniles,
¿Pero quièn se ha muerto de soledad cuando existe una mente que recuerda cosas del pasado?
Al fin y al cabo, serèis vosotros los que menos cambiàis...
ALQUIMISTA

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