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JM - Parte II


By Doreckmair - Posted on 21 May 2009

Segunda parte del relato "Juegos de la Mente" inspirado en un hecho real.

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.—.—.—Parte II—.—.—.

    De la oscuridad

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El Espejo no miente

Mis expresiones faciales generaban más preocupación, yo sentía que mi alma estaba siendo consumida y el mal que residía en mi comenzando a ejercer su fuerza en mi cuerpo, fue lo que dijo el espiritista en una sesión dos semanas después de mi última salida en solitario. Evitaba las visitas y mis comportamientos eran violentos cuando intentaban algo sin mi autorización. Los pensamientos que embarcaban asesinatos y torturas, no se desvanecían si era un familiar o no, casi cualquier persona que observaba me incitaba a cumplir mis pensamientos. Solo una persona permanecía ajena a mis deseos. Un muy querido amigo, esos que no todos consiguen y que al tenerlos son llamados hermano. El fanfarrias como solía llamarlo, permanecía a mi lado con mucha frecuencia, el era mi confidente y en el descansaban mis temores y conocía mis pensamientos. Nunca tuve un pensamiento que dañara su persona, en cambio en mis visiones, era él quien controlaba y sometía el mal en mi, incluso me despojaba de la vida.

Al pasar un par de meses en la oscuridad de mi cuarto, mi buen amigo menciono que mi cabello lucia diferente, portaba un resplandor rojizo, pero sin dejar de ser negro. A pesar de que me asombraba y quisiera comprobarlo no me atrevía a ver el espejo, aquel espejo que en pocos segundos dejaba ver mi rostro macabro y pasar a las pesadillas vivientes.

Notaba que mi piel había palidecido, lucía un tono blanco, en mi armario encontraba con facilidad mis camisas estilo colonial y a su vez góticas, mi anillo que portaba antes del 25 de marzo se hallaba siempre en mi mesa auxiliar. Mi afición a esa vestimenta creció aún mas, diariamente vestía elegante portando aquel anillo que ahora lucia un poco extraño, forjado de plata poseía una incrustación de una imitación del rubí totalmente plano, arriba líneas de plata forjaban un pentagrama, me fascino al momento de verlo y comprarlo por febrero, pero ahora la piedra lucia un resplandor brillante. Aunque era creado por mi mente en aquellos días lo creía real a pesar de que nadie percibía aquel brillo.

Mi obsesión de creer que en mi habitaba un ser de energía negativa me hacía más arrogante y vanidoso, alardeando y minimizando a las personas. Aunque cada vez mis pensamientos a las personas eran más crueles y sádicos, había algo en mi que lograba detenerme al momento de querer ejecutarlas. El sueño de aquel ser que me cazaba comenzaba a herirme más, me aterraba dormir pero en el momento en el que dejaba de pensar en ello se cerraban mis ojos.

13 de Octubre, lo recuerdo bien, aquel día por fin desaparecieron las visiones que se generaban en el espejo, pero no las de mis pensamientos. El sueño se desenvolvió más de lo que anteriormente pasaba, esta vez parecía que pasaban días, pocas veces descansaba y comía, el ser siempre estaba al asecho, sin dejarme descansar, hubo varios encuentros en los que logre escapar. Añoraba despertar pero parecía que nunca más lo haría, me pareció una eternidad, aquel sueño era sumamente tenebroso, ser cazado por un ser desconocido que pose las habilidades que uno regularmente sueña de superioridad y poder, ahora se unían a las personas que desesperadas se encontraban en una situación parecida, pero ellos eran atormentados por jinetes montados en pesadillas, no podía confiar en nadie, no existía la confianza. Desconocer al ser era frustrante, pero el conocerlo genero en mi un terror inmenso, en mi último encuentro con él, él logro clavar su espada completamente en mi pecho, saliendo por mi espalda, mi columna vertebral había sido quebrada, en mis últimos alientos removí la capucha del ser... él era yo, justo como lo describió mi amigo aquella vez, con el resplandor rojizo, caí hincado mientras el removió su capa dejando ver las prendas y el anillo que tanto me gustaban. Fue en ese momento cuando desperté, eran cerca de las dos de la tarde.

me vi en la necesidad de dejar mi cuarto y expuesto a la luz que me provoco un insoportable dolor de cabeza me dirigí al espejo más cercano que encontré...no aguante verme más de un minuto...como era posible que hubiera cambiado tanto, mis ojos me llenaban de terror y mi sonrisa de pánico. Ese día decidí dejar de ponerme aquella ropa y comenzar a combatir mis temores, pasaron días sin tener éxito, no podía dejar de vestir así y el verme en el espejo contemplando los cambios que llegaba a tener comenzó a ser adictivo, comenzaba amar el terror y el pánico... a pesar de los tormentos que vivía y que deseaba cambiar. El miedo me consumía y no podía dejarlo. Mi comportamiento comenzó a salir de mi control. Los problemas anteriores no serian iguales a lo que se avecinaba.

¿Posesión?

En la primera semana de Noviembre, no recuerdo con exactitud el día, el evento que les relatare dejo a un lado toda explicación psicología planteada a mi padre, apoyándose en la versión espiritual.

Aquel día no lo recuerdo con exactitud, de hecho solo recuerdo un poco, si es que lo que recuerdo es de ese día o lo tome de otro, el caso es que me desperté cerca de las 3 de la tarde, la comida ya estaba servida y seguía caliente, dado que regularmente me despertaba a esa hora. En la noche anterior había dejado la casa totalmente desordenada, por ese motivo, la señora que hacia la limpieza y la comida se quedo hasta tarde.

Lo que recuerdo es que me encontraba mirándome en un espejo que hizo me compraran de cuerpo entero, me apasionaba contemplar mi cara malévola y las visiones que antes me causaban terror, se convirtieron en función para mi, había perdió la cordura y aunque yo mismo lo sabía y era consiente me apetecía vivir así. De pronto observe que mi reflejo comenzaba a moverse y formar gesto que yo no hacía, comencé a dar pasos hacia tras hasta toparme con mi cama en la cual caí, escuche como el espejo se reía, aquella risa era la que yo emitía y que anteriormente me aterrorizaba. Me encontraba conmocionado y no recuerdo más.

Al otro día fue cuando me contaron lo siguiente, tratare de relatarlo lo más fiel posible.

La señora de nombre Lilia, al escuchar aquella risa macabra no supo qué hacer, por una parte tuvo miedo como ella dijo, pero me tenia cierto cariño, dejando a un lado el temor se dirigió a mi cuarto abriendo la puerta, ella me encontró frente al espejo riéndome, una de mis manos no se cual era se encontraba apoyada en el espejo, mientras la otra llevaba una daga que había comprado el año pasado para una exposición escolar. La señora no pudo evitar soltar un ligero sonido de terror. Ella menciono que yo la volteé a ver con aquella sonrisa demoniaca y ojos apagados, pero no me moví, regrese la mirada al espejo y comencé nuevamente a reírme.

Después de ello la señora Lilia se comunico con mi Padre diciéndole lo que había sucedido y que desde entonces yo aún seguía riéndome sin parar. Mi tía vive en el segundo piso de la casa, pero no hay acceso desde nuestro hogar, una escalera por afuera sube al siguiente piso, en la escalera comúnmente tenían amarrado a su perro un labrador negro y nosotros teníamos un pequeño french blanco, aquel día ninguno de los dos perros aulló ni ladro, se encontraban cabizbajos.

Mi padre llego muy rápido, mi hermano ya se encontraba ahí, pero no había entrado aun en el cuarto, al parecer yo no había dejado de reírme desde la vez en la que la Señora Lilia había entrado. Mi padre tomo un Cristo y entro al cuarto acompañado de una oración, mi hermano entro con él. Lo primero que hicieron fue decirme dejara la daga, al momento en el que entraron deje de reír mirándolos con rabia y desdén. Mi padre comenzó la oración con más fuerza, al parecer deje la daga en la cama y riendo me dispuse abandonar la habitación, mi hermano o mi padre me sostuvo del brazo o del hombro, mi reacción fue instantánea, me di vuelta agresivamente, antes de que actuara mi hermano y mi padre me sujetaron, mi padre le pedía a la señora trajera agua bendita mientras lidiaban conmigo. En esos momentos llegaron los amigos de mi papá, supongo que les había hablado anteriormente, al menos pienso yo es lo mas lógico. Los cuatro intentaron someterme, la señora trajo el agua y mi padre con oraciones me la arrojo, yo solo reía.

Pero me calme de inmediato, o al menos eso creían, me recostaron en la cama y caminaron hacia la sala muy preocupados, antes de sentarse escucharon nuevamente mi risa, pero esta vez con más potencia, corrieron a la habitación, la puerta se hallaba cerrada, la forzaron y al entrar me encontraron totalmente dormido, al echar una vista al cuarto la daga se encontraba clavada en la puerta. Al parecer se quedaron orando toda la noche.

Yo desconocía totalmente eso, sinceramente se me hacia absurdo pero una sonrisa malévola cubrió nuevamente mi rostro como dando a entender que sabía de que hablaban o lo hubiera hecho apropósito una actuación, ahora pienso si lo fue, quizás mi subconsciente elimino aquellos recuerdos por el simple hecho de...he… no lo se...

Perdiendo el Alma

Ya era otra persona, acompañado de unas gafas oscuras y ropas elegantes alejadas de las góticas que había dejado de vestir, salía nuevamente a pasear, no sin antes mirarme en el espejo. Era un hecho que en mi radicaba otro ser o personalidad como quieran tomarlo. Yo lo denominare Ser. Aquel ser ya me había consumido por completo, el y yo ya éramos uno. En aquellos días satisfacía mis deseos al máximo todo lo que quisiera hacer lo hacía, aunque curiosamente en el tiempo que dure en aquel estado, por mi mente no paso el hecho de querer asesinar alguien, al menos de una forma que considerara divertida. Mi principal placer era el ver el sufrimiento y dolor de otras personas ajenas a mí, normalmente sentimentalmente. No conocía el remordimiento y me causaba diversión, cuando inspiradas por el dolor que había provocado dañaran mi persona. En ese lapso me convertí en un total patán. La mayoría de chicas con las que me relacione terminaron despechadas y con un sentimiento de desprecio y odio a mi persona, otras se quedaron a mi lado, habían encontrado en mí la satisfacción de ciertas fantasías. Aquella etapa duro poco más de un mes. Deambular mas en este tema seria entrar en muchos detalles.

Cerca del 20 de Diciembre empecé a perder el sentido de la realidad, a mi alrededor todas las personas se habían contagiado de mi manera de ser, no hallaban el modo de ayudarme, la misma familia se tambalea, (sin adularme, soy el nieto, primo, tío e hijo más querido). Las discusiones siempre eran relacionadas a mi actual estado, buscando un culpable al trauma en el que vivía. Al final siempre observaba como lloraban frente a mí, buscando que les diera un por qué de mi actual estado...pero aun no sé como llegue a ese estado, o, no lo quiero reconocer.

Ahora ya no tenía intereses, ni siquiera placeres a cumplir... las chicas que me frecuentaban y logre conquistar aun después de llegar a aquel estado de maldad, me habían dejado y las que aun tenía cerca, ya no me generaban aquel placer y deseos que encontré en el mes pasado. Ya no encontraba satisfacción por nada, ya no portaba miedo a nada, ya no distinguía entre la realidad y ficción.

Un día caminaba con mi buen amigo el fanfarrias, regresábamos de comprar videos o ignoro lo que realmente era. En el trayecto un tipo me tomo por el brazo, trato de asaltarme, mi hermano(el fanfarrias), trato de tranquilizar la situación, el sujeto comenzó a ponerse agresivo y acerco una navaja a mi espalda, según lo que me conto mi buen amigo, solté una risa presuntuosa, el tipo se molesto y me dio vuelta para que lo viera y comprobara que no era un juego, pero en mis ojos vio el vacio, se dio cuenta de que no presentaba ninguna reacción, después de mostrarle aquella sonrisa malévola el sujeto titubeo, yo comencé hablarle y persuadirlo, después de un par de minutos el sujeto cruzo el otro lado de la avenida confuso...idiota... después de aquellas palabras comenzamos nuestro andar.

Realmente era como un muerto, mi padre ya no soportaba estar a mi lado, el absorbía la responsabilidad de encontrarme en ese estado y no podía verme así.

Yo vivía ya entre dos planos (por así decirlo), antes dejaba de visualizar un panorama para ver otro, pero ahora, ambos se desenvolvían, caminaba y observaba tanta violencia y escenas que aún no se describir, pero eran sumamente aterradoras y crueles, aunque en el estado en el que estaba ya no me causaba tal efecto. Y al mismo tiempo veía niños jugando, parejas, familias, pero no se podía saber con certeza o al menos no para mi, que era realidad, cuando yo pensaba que aquel niño de la paleta se dirigía hacia su madre, en esos momentos aparecía un psicópata y lo victimaba, así donde viera dudaba si aquello seria real o pronto la pareja seria victima de algún psicópata o demonio.

Indisios

24 de Diciembre. Aquel día se daría un gesto de esperanza.

A las 9 de la mañana me encontraba contemplando mi espejo después de haberme duchado. Pareciera ya no tener sentimientos, la cara de gestos malévolos se había convertido en una que no expresaba el mas mínimo sentimiento o necesidad. En mi no se veía tristeza, alegría, arrogancia... Y en mi interior, en mi alma no sentía aquella pasión de antes, que poco a poco fue cambiando, de desesperación y depresión, a maldad y arrogancia cumpliendo en su mayoría los deseos planteados en mi mente. Ahora no sentía aspiración, ni siquiera dolor... mi rostro pareciera tenia parálisis fácil de nuevo, eso fue lo que dictamino la doctora familiar.

La cena navideña se festejaba en la casa de mi querida Abuela, toda la familia se reunió, por la tarde mientras mis tías preparaban la comida, mis primos me incitaban hacer algo, mi mirada estaba dirigida a la televisión, pero mis ojos no observaban las imágenes del monitor, ni siquiera este. Como regularmente ocurría me encontraba contemplando mundos ajenos interactuando entre ellos, algunos sádicos otros con impulsos de felicidad, en pocas palabras el bien y el mal.

Por fin mis primos me hicieron salir de la casa, claro con riesgos a lo que fuera a suceder y siempre pendientes del estado en el que me encontraba y alguna reacción momentánea que pudiera generar. A sabiendas que hacer algún deporte como el futbol soccer, básquetbol, etc. No llegaría hacerme participar. Teniendo aquella conclusión me llevaron a los videojuegos. Como ocurría con frecuencia la gente a mí alrededor me observaban con malicia. Por primera vez desde hace días, sentí ganas de actuar. Pasamos cerca de 3 horas en aquel sitio, y aunque no denote ningún tipo de gesto, mi alma comenzó a sentir nostalgia y comencé a tener recuerdos.

Regresamos a la casa la familia se encontraba reunida a la espera de la cena, dado que era costumbre no comer hasta la hora cero. Cerca de una hora me perdí totalmente no escuche nada y no visualice absolutamente nada, mi mente se encontraba recordando sucesos anteriores al 25 de marzo.

Cuando regrese de nuevo en sí, tías se encontraban a mí alrededor hablándome, al ver que les dirigí la mirada, comprendieron que ya me encontraba bien (por así decirlo). Pronto llego la hora de cenar, la comida llego a mis manos y después de servirme sidra, volvió otro indicio. Cogí la copa y al momento de tomarla vi mi reflejo justo como era antes del 25 de marzo, alegre y cortes. La familia volvió a escuchar mi risa, aunque algo macabro aun, pero al no reír ni sonreír desde hace varias semanas, fue quizás complaciente.

Después de terminar la cena me dirigí al espejo más cercano, cerré la habitación y me acerque lentamente. En un principio no veía reflejo alguno, pero sin esperarlo apareció aquel reflejo de nobleza y cortesía que me distinguía, pero pareciera que fue empujado estrellándose en el espejo, en otras palabras, el reflejo parecía que estaba siendo presionado como si yo estuviera al ras del espejo, tocándolo.

Aunque no lo vi sentí un gesto de terror, una lágrima por fin salió de un ojo, corriendo por la mejilla. En mi mente se visualizo nuevamente aquella figura que portaba meses atrás, la del gesto del ser que provoca terror, y empuñando una espada la dirigió a mí, perdí el sentido. Para cuando desperté ya me hallaba en mi hogar. Y aunque ya era de día mi cuarto lucia oscuro, dado que yo había creado ese ambiente. De nuevo sentía un sentimiento, el terror y la nostalgia. En el rincón derecho de mi cama me encontraba recostado tomándome de las rodillas y mirando hacia el gran espejo que parecía generar imágenes que nunca había visto, a pesar de vivir entre imágenes de sufrimiento y agonía, de tortura y muerte, de desesperación y locura. El espejo me hipnotizaba y debes en cuando se veía mi imagen de alegría siendo torturada y ejecutada miles de vez.

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