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Santa Clara (Desafío ..al terror)
Antes de nada quisiera presentarme ante vosotros. Este relato que paso a hacerles es en memoria de mi amigo Juan. Me he llamado Ana Laura, he vivido en la colina cuyo lado septentrional da a un precipicio de unos veinte metros. Al fondo, la rompiente que forma el mar ruge con furia descomunal. El viento. Este si que sopla. Los lugareños denominan el lugar “El infiernillo de Santa Clara”. El lugar que os hago referencia se denomina Santa Clara de Olimar. Allí nací, allí se dieron los hechos que os pasare a relatar, allí me casé, tuve hijos y hasta bisnietos logre ver con mi ojos. Ahora soy una anciana que fallecí.
Las amistades de la niñez.
Santa Clara, un pueblito metido entre colinas, arroyos y mesetas, por aquella época era uno de los tantos pueblitos campestres que formaban lo que comúnmente llamábamos “La comarca”. Mis mejores amigos eran: Santiago de diez años, Luisa de ocho, Lucía de doce y quien fuera mi primer amor, Juan. Santiago Valdez, era el hijo del zapatero, de hecho el único que el pueblo poseía por aquellos tiempos. Dicen que don Valdez vino de Cáliz y por su época se enamoro de una lugareña, media tonta y con ciertas costumbres. Luisa Márquez, era la hija del barbero. Este poseía el negocio frente a la Plaza, que los domingos auspiciaba de feria. En ese día en particular, venían personas de todos los rincones de la comarca. Don Márquez si era oriundo del lugar y se caso por la Santa Iglesia Apostólica y Romana con doña Inés de Salayola. Estos, últimos eran bien reconocidos como mercaderes.
Lucía Salayola vivía alejada del pueblo sobre “El infiernillo de Santa Clara de Olimar” cinco kilómetros al norte del pueblo. Eran personas muy conocidas y queridas. Su casa estaba sobre el montículo, que miraba hacia la rompiente. Luego por asuntos del destino pasó a ser mía, ya que más adelante de los hechos en cuestión, me casé con su hermano Germán. Por último, Juan Martínez. El cuarto hijo de un tercer matrimonio, cuando poseía ocho años apenas prendió fuego al granero de los hermanos Sotelo. Dos solterones, que por aquel período nunca se daban con nadie. Al lado del granero una choza desvencijada, falta de pintura y madera rota, era toda su morada. Poseían cuatro mastines, cual de ellos más malos.
La vida en Santa Clara de Olimar.
A la salida de la escuela se encontraba bien al sur del pueblo, a unos escasos dos kilómetros y medio, un puente que era recorrido por la vía férrea. Cuando el arroyo Olimar estaba crecido por el deshielo proveniente del este, de las montañas rocallosas, ellos se divertían tirándose desde lo más alto del mismo. Siempre terminaban arrastrados arroyo abajo, pero a ellos les encantaba, echarse de cabeza, jugando a lo que denominaban “el tiro de cabeza”.
Sobre la parte más alta del puente. Un cuervo. -Vengan a casa, queridos.
La Barbería del pueblo que se encontraba frente a la Plaza, era el centro de los chismes del condado. “Se acuerda Don Miguel cuando los hermanos Sotelo tiraron por el Barranco la vieja Ford T de los Marquez.”, “esa muchacha rara, Ana Laura, siempre vestida con esos jeans andrajosos, se parece un varón, siempre rara, anda con Juan. Este último se parece otro pordiosero”. Los Sotelo, gastaban de hacer bromas tirándole con un viejo mouser de la segunda Guerra Mundial a quien quisiera aproximarse por su zona.”, ¿Y que me cuenta la historia de los Salayola, don Marquez”, decía una vieja.
La única lavandera que poseía el pueblo. A ellos les gustaba ir a la heladería que quedaba cruz con la comisaría sita a la izquierda del Ayuntamiento.
Sobre la punta de un árbol. Un cuervo. -Vengan a casa, queridos.
Los Henderson.
Un verano, de esos bien secos, donde los pajonales se encendían solos por el calor ardiente del oeste, cuando jugaban a la vera del arroyo, Santiago se le ocurre que debían ingresar a la morada de los Henderson. Lucia debió darse cuenta que estaba como poseído –Dale Santi, le dijeron todos. Tanta fue la insistencia que terminaron por ir, ya que se los trato de “maricas”. La finca quedaba unos kilómetros más al sur, lindando con hermanos Sotelo. Como en todo pueblo chico, cuenta la historia que hace medio siglo atrás la finca de éstos sufrió un gran incendio. Nadie sabe como paso, pero dicen las malas lenguas que uno de los descendientes de los hermanos Sotelo la incendió por despecho de un gran amor. La única hija de los Henderson. Estos habían venido por estos lares, luego de la primera guerra mundial. Ahora se encuentra desabitada. La finca era un palacete, que lo que queda ahora son ruinas, si ruinas, se puede llamar a ello. En fin hacia allá se aventuraron. Ya era media tarde, y la sombra de las Rocallosas caía sobre el pajonal.
Sobrevolando sobre ellos, un cuervo. -Vengan a casa, queridos.
Cuando arribaron a la finca que se mostraba desafiante sobre un montículo, ya las sombras caían sobre ellos. Los arbustos, y la naturaleza se habían apoderado de la mansión que otrora, en la época de los Henderson se acostumbraba a grandes reuniones sociales. Lugar de encuentro de los chismes del pueblo por excelencia, ya que les tenían envidia por la riqueza que éstos ostentaban. Luisa, tenía un gran miedo pues el viento que soplaba del sur movía los pajonales y las sombras parecían susurrarles. Ya sobre las puertas de la gran mansión, cuya ala este había sido devastada por el incendio mencionado anteriormente, a causa de uno de los familiares de los Sotelo, la rama de un gran ciprés, rompió un ventanal y ellos se aventuraron dentro. El miedo los carcomía.
Una docena de cuervos se arremolinaron a la entrada de la misma.
La finca.
Rodeado de colinas verdes, y césped sin cortar, el Palacio era un clásico de la Arquitectura del Siglo XVIII. La construcción del mismo, de mármol. Su fachada mostraba una brillante interpretación de los modelos italianos, adaptados al trabajo en ladrillo; se articulaban en tres pisos con el número de vanos creciente en altura. Toda la fachada estaba cubierta por las raíces de árboles añosos, como el tiempo mismo.
Lo que tuvo que suceder.
Decidieron quedarse a pernoctar, y todos juntos en un círculo se acomodaron a dormir. El miedo les calaba la médula ósea. Comenzaron a tener pesadillas, y en cada una de éstas, uno de ellos desaparecía. Se parecía a un juego, pero Lucia Salayola sabía que no lo era. Al principio, Santiago se desvanece tras un gran espejo, le sigue Luisa quedando por últimos Lucía y Juan. Decidieron entrar al mismo, como quien traspasa una puerta. Se encontraron en un camino serpenteante, hacía abajo. En el fondo había un gran valle. Los macizos rocosos cubrían ambos lados, a derecha e izquierda. El fondo, estaba conformado por colinas y elevaciones de bajo nivel.
La superficie, estaba cubierta de lava. Del acantilado ubicado a la derecha brotaba una gran catarata, que emanaba lava sulfurosa.
A la derecha, las rocas no eran lo que parecía sino que eran figuras cadavéricas, que gritaban –ayuda. Cada tanto caían del promontorio hacia la planicie, En el horizonte se notaba dos volcanes que emitían permanentemente lava y humo. El olor a azufre por todos lados. Una gran tormenta cubría el cielo rojizo. Un cielo cargado de nubes pesadas. La noche era iluminada por rayos que surcaban el cielo. El miedo calaba los huesos como si una neblina se apoderase de ellos.
Se veía una gran selva abajo. Era completamente oscura y tenebrosa. El agua caía como cataratas que no permitía ver ni medio metro. Un tronco de un viejo abedul cortaba el camino. La frondosidad del bosque era tal que a cada minuto debía desviar las hojas de los grandes árboles milenarios. La hija de los Henderson temblorosa, toda sucia por el barro, joven, no poseería más que 20 años, se encontraba acurrucada sobre el tronco de un gran ciprés. El agua caía por su rostro enjuto. Las gotas golpeaban ese rostro pálido y languiducho sacando parte del barro de la cara. Se tomaba las rodillas con sus manos y tiritaba de un aparente frío, pero era más miedo que lo que a Lucía le parecía. –Fuera tu, el espectro de la hija de los Henderson le dijo y ella fue expulsada. Ninguno sobrevivió. Mis amigos cayeron en una gran olla hirviente, cubierta de cuerpos que se retorcían. Cada tanto desde las piedras, se asomaba algún que otro esqueleto. Por un lado un codo y se volvía a meter, por otro una cara en forma de esqueleto, con un rictus en la misma. Cuenta la historia que la única hija de los Henderson murió ahogada en la tina de baño en mano de su amante, el abuelo Sotelo. Dicho de paso Juan murió queriendo sacar a la hija de los Henderson exorcizando el lugar. Lucía falleció al ser expulsada tan violentamente.
Más adelante..
Como dije terminé casándome con Germán Salayola, amigo de quien fuera mi primer amor, Juan. Esta historia se la debía a él, quién infundió fuerza al grupo cuando los acontecimientos se precipitaron.
Ya anciana, en una noche de fantasía y misterio, se da Hallowen. Dicen que el miedo y el terror vienen de la creencia de que los muertos regresan en esa noche a visitarnos. Es la Noche de todos los Santos. El portal comenzaba a crujir, las telarañas de la puerta comenzaban a desprenderse, los muertos y los vivos se mezclarían al abrirse el mismo. Se practicaba la adivinación; hadas, brujas y duendes atormentaban a las personas en el campo y los Druidas demandaban contribuciones de comida. Cuando llegaban a una casa demandaban un niño o una virgen para sus sacrificios a Samhain (éste era el regalo), pues creían que sólo el fruto del cuerpo podía ofrecerse por los pecados del alma. A cambio de lo que recibían, dejaban una calabaza con ojos en la que encendían una vela hecha de grasa humana para evitar que los demonios mataran a los moradores esa noche. Cuando alguien no podía satisfacer la demanda de los druidas, le hacían la "travesura" y le pintaban un símbolo en el frente de la casa y aquella noche los demonios mataban a alguien en aquella casa. En un de éstas eso no se dio. Al día siguiente del hecho en cuestión, el diario local, en primera plana y en letras grandes escribió:
Confunden a una mujer ahorcada en un árbol con un adorno de Halloween

Hola Rubula!
Felicitaciones caballero!...Creo que usted ha sido el primero...
Aquí y ahora es la una y veinte de la madrugada del domingo y realmente hoy ha sido un día largo y agotador. Creo que tu relato merece una lectura más atenta que la que en este momento puedo darte. Así que procedo como nuestro querido y buen maestro Shaitan, e imprimo y leo.
De esta forma podré darte el comentario merecido.
Te mando un gran beso y espero poder colgar el comentario y mi propio relato mañana mismo.
Leny
http://sicontigocuento.blogspot.com/
Estimado Rubula,
Deberás considerar mi opinión como de poca importancia, dados mis escasos conocimientos literarios. Y en todo caso, obviamente, peco de subjetividad.
Mi sensación: tu relato es abigarrado y bastante difícil de seguir, plagado de descripciones confusas y estériles.
Tanto puede hacer recordar una poesía de Poe, (¡esa insistencia con los cuervos!), la película de Hichcok “los pájaros” o las desapariciones en las pesadillas de Freddy Kruger.
Intenté señalar las faltas en la construcción, pero son tantas que terminé por concluir que ese trabajo te pertenecía. Ejemplos: saltos en los tiempos verbales, del pretérito al presente, con total impunidad.
Sólo mi humilde opinión: un amasijo incongruente que produce cualquier cosa menos miedo.
Lamento ser de tan poca utilidad.
Te dejo un saludo
Dulcineagris
Todos aprendemos de todos Dulcinea. En eso consite el arte de colgar los relatos en este foro. Aprecio como corresponde tu opinión y es bienvenida.
No creas que soy versado en literatura, pues no lo soy. Me he ido formando cometiendo errores. Estos que tu dices, se debe en parte al apresuramiento, en parte al trabajo, y en parte al cansancio. Me has resultado de mucha utilidad, no te menosprecies por ello, que bien agradecido estoy tus aportes, ya veré con tiempo como modificarlo. Gracias de nuevo por tus comentarios, que para mi son muy valiosos.
Rubula
http://phstudio.blogspot.com
Montevideo, Uruguay
Querido Rubula,
Ahora con más tiempo intentaré hacer los comentarios que tú y tu texto merecen.
En primer lugar quiero decirte que tu relato parece pertenecer a una historia más larga. No sé si ya la tengas escrita o no, pero la sensación es que hay más de todos estos personajes en tu cabeza.
Por ello siento que has debido como ¨aprisionarla¨ para que sea un cuento de poco más de dos carillas.
Existen muchos personajes y demasiada información para que sea procesada por el lector. Y también, quizás, sea por eso que la historia te haya salido apresurada y con algunos errores.
Creo que sería bueno, con una breve introducción, comenzar este relato desde la visita de los chicos a la finca.
Allí comienza la verdadera historia. Todo lo anterior es una amplia descripción del marco en que se producirá el relato, pero innecesaria en un cuento.
En la estructura del texto, encuentro algunas construcciones confusas. Pienso que amerita una relectura de tu parte para encontrar estas fallas. No me cabe duda que podrás hacerlo.
Una cosa más.
Ten cuidado con el punto de vista externo.
El narrador debe ser testimonial, no omnisciente. Y si es una historia de la que nadie se salvó...¿cómo sabe el narrador sobre las pesadillas y qué ocurrió en ellas?... Piénsalo.
Sé que el texto es tuyo y las mías son sólo opiniones.
El espíritu de los desafíos siempre fue el de ayudarnos los unos a lo otros con críticas constructivas que nos permitieran seguir creciendo, así que ¡aquí estamos!... ¿no? ;)
¡Quedo a la espera de tu parecer!
Leny
http://sicontigocuento.blogspot.com/
Estimada leny:
Creo que hemos cultivado cierta amistad en el período que llevo en este foro. Así que creo poder sincerarme contigo.
Soy escritor en el momento que escribo historias, pero no soy versado en literatura.
Como dije a Dulcinea, no estoy en mi mejor momento para crear un relato que atrape al lector.
Para ser franco, si los personajes, el ambiente no me llegan es imposible que un relato para mi criterio tenga consistencia.
Este relato partió con la base pensada en como un libro se convierte en el script de una serial.
Con esa idea en mente, plasmé esta historia que quise darle cierta vida, no sólo a los personajes, sino al entorno.
Que el lector se sintiera inmerso en un paisaje. El paisaje en este caso era el pueblo de Santa Clara, y la mentalidad de sus habitantes. Creo que eso lo logre.
Por otro lado, necesito vacaciones que no logro plasmar. Estoy un tanto estresado si se puede decir.
Agradesco las opiniones, para mi es el bien mas preciado que un relato pueda lograr.
Espero, haber sido claro, no me hallo en mi mejor momento. Mi mente esta un tanto separada, asumo que por el cansancio que llevo encima.
Un beso grande, te mando sinceramente como amigo que creo ser de ti.
Rubula
http://phstudio.blogspot.com
Montevideo, Uruguay
sigo con la duda ¿puedo opinar aunque no colgare ningun relato ¿les parece correcto que lo haga?
saludos
Tal vez este muerto pero no he sido enterrado
Claro Jhon
Rubula
http://phstudio.blogspot.com
Montevideo, Uruguay
Gracias Rubula bueno mira creo que la narracion no es como la pidio, creo tambien que toda la descripcion del lugar esta de mas, segun yo con tanta descripcion la parte que deberia asustar se queda sin fuerza. La descripcion del lugar es buena pero como dije creo que esta de mas, se que puedes mejorarlo mucho
saludos
Tal vez este muerto pero no he sido enterrado
Hola Rubula!...
¡Por supuesto que somos amigos!...
Lamento que no estés pasando por un buen momento literario...
El trabajo, las obligaciones y nuestros compromisos a veces agobian, y nos llevan a que todo nos cueste mucho...
Pero...¡ARRIBA EL ÁNIMO!...Todo pasa ( yo sé porque te lo digo...)
Te mando un gran beso,
Leny
http://sicontigocuento.blogspot.com/
Si pepe. Esta muy comprimido, pero no logro plasmar una historia como esta, en pocas líneas. No lo logro. De hecho voy a a colgar una segunda versión, mas comprimida, pero no creo que tenga los condimentos de una gran novela. En fin.
Rubula
http://phstudio.blogspot.com
Montevideo, Uruguay
Santa Clara de Olimar (2da. Versión)
Santa Clara, un pueblito metido entre colinas, arroyos y mesetas, por aquella época era uno de los tantos pueblitos campestres que formaban lo que comúnmente llamábamos “La comarca”. Mis mejores amigos eran: Santiago de diez años, Luisa de ocho, Lucía de doce y quien fuera mi primer amor, Juan. Santiago Valdez, era el hijo del zapatero, de hecho el único que el pueblo poseía por aquellos tiempos. Se decía que don Valdez vino de Cáliz y por su época se enamoro de una lugareña, media tonta y con ciertas costumbres. Luisa Márquez, era la hija del barbero. Este poseía el negocio frente a la Plaza, que los domingos auspiciaba de feria. En ese día en particular, venían personas de todos los rincones de la comarca. Don Márquez si era oriundo del lugar y se caso por la Santa Iglesia Apostólica y Romana con doña Inés de Salayola. Estos, últimos eran bien reconocidos como mercaderes.
Lucía Salayola vivía alejada del pueblo sobre “El infiernillo de Santa Clara de Olimar” cinco kilómetros al norte del pueblo. Eran personas muy conocidas y queridas. Su casa estaba sobre el montículo, que miraba hacia la rompiente. Luego por asuntos del destino pasó a ser mía, ya que más adelante de los hechos en cuestión, me casé con su hermano Germán. Por último, Juan Martínez. El cuarto hijo de un tercer matrimonio, cuando poseía ocho años apenas prendió fuego al granero de los hermanos Sotelo. Dos solterones, que por aquel período nunca se daban con nadie.
La finca.
Rodeado de colinas verdes, y césped sin cortar, el Palacio era un clásico de la Arquitectura del Siglo XVIII. La construcción del mismo, de mármol. Su fachada mostraba una brillante interpretación de los modelos italianos, adaptados al trabajo en ladrillo; se articulaban en tres pisos con el número de vanos creciente en altura. Toda la fachada estaba cubierta por las raíces de árboles añosos, como el tiempo mismo.
Lo que tuvo que suceder.
Decidieron quedarse a pernoctar, y todos juntos en un círculo se acomodaron a dormir. El miedo les calaba la médula ósea. Comenzaron a tener pesadillas, y en cada una de éstas, uno de ellos desaparecía. Se parecía a un juego, pero Lucia Salayola sabía que no lo era. Al principio, Santiago se desvaneció tras un gran espejo, le siguió Luisa quedando por últimos Lucía y Juan. Decidieron entrar al mismo, como quien traspasa una puerta. Se encontraron en un camino serpenteante, hacía abajo. En el fondo había un gran valle. Los macizos rocosos cubrían ambos lados, a derecha e izquierda. El fondo, estaba conformado por colinas y elevaciones de bajo nivel.
La superficie, estaba cubierta de lava. Del acantilado ubicado a la derecha brotaba una gran catarata, que emanaba lava sulfurosa.
A la derecha, las rocas no eran lo que parecían sino, que eran figuras cadavéricas, que gritaban –ayuda. Cada tanto caían del promontorio hacia la planicie, En el horizonte se notaba dos volcanes que emitían permanentemente lava y humo. El olor a azufre por todos lados. Una gran tormenta cubría el cielo rojizo. Un cielo cargado de nubes pesadas. La noche era iluminada por rayos que surcaban el cielo. El miedo calaba los huesos como si una neblina se apoderase de ellos.
Se veía una gran selva abajo. Era completamente oscura y tenebrosa. El agua caía como cataratas que no permitía ver ni medio metro. Un tronco de un viejo abedul cortaba el camino. La frondosidad del bosque era tal que a cada minuto debía desviar las hojas de los grandes árboles milenarios. La hija de los Henderson temblorosa, toda sucia por el barro, joven, no poseería más que 20 años, se encontraba acurrucada sobre el tronco de un gran ciprés.
El agua caía por su rostro enjuto. Las gotas golpeaban ese rostro pálido y languiducho sacando parte del barro de la cara. Se había tomado las rodillas con sus manos y tiritaba de un aparente frío, pero era más miedo que lo que a Lucía le parecía. –Fuera tu, el espectro de la hija de los Henderson le dijo y ella fue expulsada. Ninguno sobrevivió. Mis amigos cayeron en una gran olla hirviente, cubierta de cuerpos que se retorcían. Cada tanto desde las piedras, se asomaba algún que otro esqueleto. Por un lado un codo y se volvía a meter, por otro una cara en forma de esqueleto, con un rictus en la misma. Cuenta la historia que la única hija de los Henderson murió ahogada en la tina de baño en mano de su amante, el abuelo Sotelo. Dicho de paso Juan murió queriendo sacar a la hija de los Henderson exorcizando el lugar. Lucía falleció al ser expulsada tan violentamente.
Más adelante..
Como dije terminé casándome con Germán Salayola, amigo de quien fuera mi primer amor, Juan. Esta historia se la debía a él, quién infundió fuerza al grupo cuando los acontecimientos se precipitaron.
Ya anciana, en una noche de fantasía y misterio, se dio Hallowen. Decían que el miedo y el terror venían de la creencia de que los muertos regresaban en esa noche a visitarnos. Era la Noche de todos los Santos. El portal comenzaba a crujir, las telarañas de la puerta comenzaban a desprenderse, los muertos y los vivos se mezclarían al abrirse el mismo. Se practicaba la adivinación; hadas, brujas y duendes atormentaban a las personas en el campo y los Druidas demandaban contribuciones de comida. Cuando llegaban a una casa demandaban un niño o una virgen para sus sacrificios a Samhain (éste era el regalo), pues creían que sólo el fruto del cuerpo podía ofrecerse por los pecados del alma. A cambio de lo que recibían, dejaban una calabaza con ojos en la que encendían una vela hecha de grasa humana para evitar que los demonios mataran a los moradores esa noche. Cuando alguien no podía satisfacer la demanda de los druidas, le hacían la "travesura" y le pintaban un símbolo en el frente de la casa y aquella noche los demonios mataban a alguien en aquella casa. En un de éstas eso no se dio. Al día siguiente del hecho en cuestión, el diario local, en primera plana y en letras grandes escribió:
Confunden a una mujer ahorcada en un árbol con un adorno de Halloween
Rubula
http://phstudio.blogspot.com
Montevideo, Uruguay
Estimado Charrúa,
Comparto muchas de las opiniones de los foristas, por lo que no voy a repetirlas.
Me sorprendió que el relato terminara haciendo referencia a esa noticia del diario. La recuerdo haber leído varios meses atrás y haber pensado: “¡Qué buen final para un cuento! ¡Se suicida y nadie se da cuenta! El colmo de la soledad.” Ahora el final es tuyo por lo que seguiré leyendo el diario para ver si encuentro otro caso… :);
Se me escapó el significado de la frase de los cuervos (a lo Poe) y la historia me pareció una versión macabra de “Narnia”. Comparto que hay material para entrarle (o sacarle) y me parece que deberías detallar más el “cómo entran” y el “cómo salen”, el encuentro con la hija de los Henderson, y el empalme con el final.
Te felicito, me divertí leyéndolo (poco terror, pero me gustó). Próxima vez que vaya por Uruguay, si los puentes están ya liberados, me hago una escapada a conocer Santa Clara de Olimar. ¿Estás seguro de que queda cerca del mar (“…la rompiente que forma el mar ruge con furia descomunal…”)? Pensé que era aquí:
http://maps.google.com/maps?hl=en&t=k&ll=-32.923258,-54.950438&spn=0.069...
Saludos,
Yory
Que linda narracin, tan bin escrita!!! :)[aprobado]:D
Quote:
Tanto puede hacer recordar una poesía de Poe, (¡esa insistencia con los cuervos!), la película de Hichcok “los pájaros” o las desapariciones en las pesadillas de Freddy Kruger.
Intenté señalar las faltas en la construcción, pero son tantas que terminé por concluir que ese trabajo te pertenecía. Ejemplos: saltos en los tiempos verbales, del pretérito al presente, con total impunidad.
Ahh tienes razn, en muchas pelculas y libros pasa eso, pero a casi nadie la importa porque la mayora de la gente habla as de mal.
Esta es mi firma, armiren su poder.
Gracias por comentar. Pero te digo, recién empezaba a familiarizarme en Bibliotecas Virtuales. Es un problema que por falta de tiempo, aún al día de hoy no he podido corregir.
Gracias por tu tiempo.
Rubula
http://phstudio.blogspot.com
Montevideo, Uruguay
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