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Salvador, Segunda Parte
Hans Frank, el nuevo Gobernador General de Polonia no venía solo.
Con él, habían llegado su esposa, su secretario y un joven sargento llamado Alfred Stumpff, Stumpff, a sus veintiseis años de edad, tenía el aspecto de un niño, y de no ser por su uniforme, nunca parecería un Oberleutnant.
Al alojarse en Cracovia, Frank estableció sus planes y los explicó a sus soldados: Convertir a Polonia en un centro de civilización Aria para toda la raza pura, desinfectar Polonia de la plaga Judía.
Stumpff, que carecía de mentalidad completamente Nacionalsocialista, no tomó mucha importancia a las palabras de Hans Frank acerca de los germenes Judíos, para él, era una cuestión sin importancia el hecho de que los Judíos habitaran en medio de los alemanes o los polacos, pero nunca sería capaz de expresar su idea a su superior, ya que sería enviado a uno de esos horribles presidios para traidores, conspiradores, colaboradores de Judíos y otros anti-nazis.
Pero aunque el joven sargento Stumpfff era un joven al que le daba igual el destino de los Judíos, nunca se imaginaría la importancia que más tarde uno de sus superiores iba a tener en el crecimiento de su alma y mentalidad.
* * *
En junio de 1941, el ejercito del Reich sitióe invadió la ciudad de Vilnius, en Lituania, y fueron creados dos guetos Judíos, el más grande de los dos era el Gueto Wilna, administrado por un Oberscharführer llamado Horst Schweinberger.
Más o menos a las tres y media de la tarde de un día de junio, un hombre bajó de un lujoso auto, vestido de un uniforme negro, con dos guirnaldas plateadas en el cuello y los hombros, alto y de un asombroso parecido con el Reichsführer Heinrich Himmler, llevaba anteojos dorados, un corte de cabello militar y un pequeño bigote cuadrado, así que era como un cruce entre Himmler y Hitler.
El hombre se detuvo frente a la oficina de Schweinberger, dió el saludo Nazi y dijo su nombre: Mayor Karl Plagge. El guardia a cargo, al escuchar su voz gruesa pero bella, y su pulcro aspecto Ario, le dejó entrar.
Para contar la historia del Mayor Plagge, y de lo que logró cuando muchos otros no pudieron o no quisieron hacer, nos debemos remontar un poco a sus primeros años de infancia y juventud.
Karl Plagge, había nacido en Darmstadt, Alemania el 10 de julio de 1897, hijo de un distinguido doctor, que murió cuando el contaba con la inocente edad de seis años, quedando a cargo de su madre.
El joven Plagge, demostró ser un alumno excelente y tranquilo y sobre todo alegre en primaria y secundaria, al graduarse de secundaria con honores, fue reclutado por el ejército y combatió valientemente en las batallas del río Somme, Flandes y Verdún. En 1917, un año antes de que terminara la guerra, fue detenido por los britanicos, y encarcelado como prisionero de guerra hasta 1920. El día de su liberación, los guardias no lograron evitar notar que el joven caminaba con debilidad y torpeza. Mientras fue prisionero, había contraído la polio, y sus piernas quedaron debiles por mucho tiempo.
Regresó a su casa con 23 años, y grandes pensamientos de una inútil depresión debido a las inútiles muertes de miles de amigos, para esa inútil y absurda guerra, y los principios que el Tratado de Versalles había cargado sobre los ya bastante débiles hombros de Alemania le sumieron en una decepción grande.
Entró a la Universidad de Darmstadt, con el deseo de ser un médico como su amado padre. Pero su familia estaba al borde de la crisis económica y se vió forzado a estudiar una carrera más breve, y en 1924 se graduó con honores de Ingeniería Mecánica y Química.
Para 1930, incluso Alemania se veía sumamente afectada por la Gran Depresión, y el joven perdió su empleo.
Así que se inscribió, con casi todo el dinero que tenía, en un curso de quimica farmaceutica en la Universidad de Frankfort.
En 1931, cuando la Depresión aumentó increíblemente en Alemania, un pequeño partido llamado Obrero Alemán o Nacional Socialista Alemán, dirigído por el elocuente Adolf Hitler comenzó a ganar popularidad.
Hitler prometía devolver a Alemania la prosperidad y el honor injustamente quitado por el Tratado de Versalles.
Atraído por la hipnotizante persuasividad de Hitler, Plagge se unió al partido con grandes esperanzas para su país, apoyando el partido tenazmente.
Pero, al igual que otro joven también famoso llamado Klaus Schenk von Stauffenberg, no tardó mucho en darse cuenta de las mentiras del partido, y estuvo en desacuerdo con esos fanfarrones líderes del Partido, como Goebbles y Goering, o Hess.
Influenciado por algunas ideas suyas, de sus amigos o de periodistas, especialmente el respetable Fritz Gerlich, Plagge apoyó el anti-nazismo, en especial las estúpidas y carentes de logica ideas raciales, y la diabólica brutalidad con que los Nazis trataban a sus víctimas y adversarios.
Fue nombrado ''Ministro de Ciudad'' por el Partido, pero sumamente disgustado lo abandonó. Aceptó dar conferencias científicas en los auditorios del Partido, pero se negaba a incluír asuntos ideológicos o raciales, y esto le trajo no pocos problemas con los dirigentes del Partido, que lo rebajó de rango y lo denunció conspirador contra las dóctrinas ideologicas del Nacionalsocialismo, y de ser amigo de los Judíos a los que tenía en el laboratorio que había abierto en 1932, al graduarse de Frankfort.
Entonces Karl, antes defensor del Partido, quedó completamente desilusionado de este, y no solo se negó a hacer cualquier tarea en favor del Partído, sino que apoyó cada acción en contra de su ideología racial.
En 1934, cuando Hitler asumió la presidencia y el III Reich fue establecido definitivamente, Karl encontró trabajo en una firma de ingeniería llamada Hessenworks, que pertenecía a un hombre llamado Kurt Hesseun alemán casado con una medio- Judía, que creía que tener como socio a algún miembro del Reich lo protegería de los ataques antisemitas de los Nazis contra toda empresa o miniempresa que perteneciera o ayudara a algún Judío u otro ciudadano ''NO ARIO POR NATURALEZA''.
en los primeros meses de 1938, la atmósfera comenzó a tornarse muy peligrosa para los Judíos.
En noviembre de ese año, el Gobierno Nazi desencadénó el salvaje ataque contra los Judíos llamado ''Kristallnacht'', donde el pueblo fue alentado a destruir sinagogas, demolir negocios Judíos, golpear y maltratar a los Judíos en las calles.
En esos días, Karl apadrinó a Konrado, el recién nacido hijo de Kurt, su amigo intimo.
En la primavera de 1939, después de escuchar el atronador discurso de Himmler contra los Judíos, Karl Plagge comprendió que los Nazis llevarían a Alemania a una trágica guerra.

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