Pausa
Pausa
Sigfrido: - Vos sos feo.
[Pausa milimétrica, una centésima de segundo. Dispersan las neuronas su corriente en efecto dominó que preparan un atisbo de reacción inmediata, pasan ideas, conceptos, recuerdos, coordinaciones anteriores, presentes, futuras, se interrelacionan el inconsciente, el preconsciente, y todos los mecanismos psícicos en una ráfaga de la que podría dudarse si estaba ya preestablecida o el libre albedrío la elaboró en ese corto instante]
Eliseo: - No, no lo soy.
[Un segundo de silencio, la mirada de Sigfrido desciende a velocidad lineal y se curva hacia la derecha en un arco semi ovoidal, mientras las cejas denotan descrédito, y desdén al mismo tiempo]
Sigfrido: - Pero, mirate! Sos feo!
[Treinta segundos de intervalo. Eliseo descarga el aliento, como descansando luego de estar firme en un pelotón del ejército, mira hacia el piso, se pone las manos en la cintura, clava su mirada en Sigfrido]
Eliseo: - Sabés qué? Me embolan las boludeces.
[Se miran un instante, Sifrido camina de repente hacia una fuente de la plaza, se sienta y prende un cigarrillo negro. Eliseo se voltea para verlo, sin decir nada. Pasan cinco imnutos]
Sigfrido: - O sea, aceptalo, pibe. Das asco.
[Eliseo da media vuelta sin decir nada, de dirige a un puesto de panchos. Compra uno y se lo come tranquilamente. Su expresión es seria, meditativa. Pasan veintitrés minutos. Vuelve hacia Sigfrido, se detiene delante de él]
Eliseo: - Andá a cagar, trolo.
[Y se va. Pasan tres horas. Eliseo está en la oficina terminando su día de trabajo. Suena el celular; es un mensaje de texto.]
SMS de Sigfrido: - Feo.
[Durante tres días Eliseo ni saluda a Sigfrido, a pesar de que trabajan en oficinas lindantes. A la hora del almuerzo del tercer día, Sigfrido recibe un mail de Eliseo]
Mail: - Y vos te hacés el lindo, imbécil?
[Eliseo renuncia el mismo día que manda el mail. Pasan varios meses y llegan las fiestas. Eliseo recibe una tarjeta de navidad. El remitente no existe, pero resulta obvio.]
Tarjeta: - Cobarde. Encima de feo, cobarde.
[Veintitrés años pasan, y Eliseo, en su hogar en las montañas, apartado del mundo, se entera por internet que Sigfrido, en ese entonces importante empresario, muere de un ataque cardíaco.]
En un cementerio privado del sur de una gran ciudad, entre oscuras y ostentosas lápidas, se puede ver la de Sigfrido. Las letras góticas con su nombre se pueden leer a una distancia considerable. Sin embargo, no es fácil leer cierta inscripción en la parte baja, escrita con tinta china, y con delicada y pequeña letra:
Inscripción: - Al menos yo te enterré, boludo.

Buen texto. Tiene ritmo y buen lenguaje y no aburre.
¿No hubiera sido mejor usar los paréntesis en lugar de los corchetes?
Saludos.
Post new comment