You are hereForums / Prosa / Relatos con Temas Religiosos / MONSTRUO POLIFACÉTICO
MONSTRUO POLIFACÉTICO
Este cuento pertenece precisamente a esta época actual, la cual tiene dentro de sí el dominio ciego de la destrucción real en un mundo injustificado y santificado por el reino de Dios. Todo el desarrollo de la historia de la humanidad se mueve entre estas dos filosofías, la política y la religión; la historia se mueve entre estas dos fuerzas y es el producto del esfuerzo de la razón por pasar de la determinación del instinto a la plena libertad y son responsables del acaecer de los hechos históricos.
En lo que el fanatismo religioso o político se expresa en personalidades enfermizas, en hombres que se creen superiores, que imponen a la humanidad su destrucción.
Alexis González Martínez
¡Oh Alá!
Tú y tu nefasto Corán, la apología de una sabiduría profana fundada en el conocimiento de los musulmanes.
Por la esperanza de la gloria futura después de la muerte.
Su Dios es Alá y su religión el Islam, su profeta es Mahoma, hijo de un cerdo y su doctrina tiene cinco deberes:
Primero: Terrorismo
Segundo:Crímenes
Tercero:La explotación a los pobres y el pillaje
Cuarto:Los placeres mundanos
Quinto:La peregrinación a los prostíbulos, su lugar sagrado.
A Dios no se llega por medio de esta clase de actuaciones demostrativas de actos criminales. Para comprender a Dios es por medio del razonamiento de las cosas sensibles que nos proporcionan el bienestar de la humanidad y todo en su entorno.
Mira ¿ves como te he vencido?
¡No me dejé vencer por tus tentaciones, dominé el miedo y también las pasiones, y es más, aprendí que el hombre que domina las pasiones es hombre libre, es el que habiendo comprendido la naturaleza de las pasiones, se encuentra en condiciones de obrar independientemente de ellas. Y a esperar y a meditar. Pues por mucho poder que tengas no me impedirá que siga adelante.
Ahora sí comprendo que todos los hombres nacemos para la verdad y la paz.
¡Y tú, maldita bestia, con tus falsas esperanzas y asquerosas tentaciones nos corrompes, pero yo desperté Alá. Así que puedes volverte y decirle a los tuyos que permanezco fiel a mis principios, que yo no vendo mi alma para hacerle bien al cuerpo, ni transijo con las falsedades ni soy cómplice de canalladas.
¡Oye bien, Alá!
¡Hace tiempo que me trajiste acá en Europa en contra de mi voluntad, tiempo suficiente para exterminarme pero no lo lograste y menos ahora!
¿Sabes tú como logré despertarme?
¡Conviviendo con tus discípulos, que dejan de amar a una mujer para amar a un bisexual, se hacen esclavos del vicio, se violan sus derechos para satisfacer sus instintos religiosos, no son capaces de pensar por un momento que no fueron hechos para vivir como brutos animales, sino para seguir empresas de valor y de ciencias.
¡Esas son tus enseñanzas!
Y, cuando he dicho estas palabras, todo este oscuro paraje europeo tembló con tanta fuerza que de momento llegué a pensar que quien domina en la humanidad es el mal y no el bien.
Por una fuerza misteriosa, una densa niebla que ocultaba a Alá se disipó dejando al descubierto o sea a la bestia, y uno de sus rostros, el más indigno era el que hablaba por él (Mahoma).
Volví entonces como el hombre que no alcanza a ver el objeto que le conviene evitar y a quien acobarda el temor, y que por no querer ver algo deja de huir, y observé:
Una cabeza formaba muchas y de las muchas formóse un único semblante en que se mostraban facciones de unos y de otros.
De los numerosos brazos, los dos superiores se presentaban nefastos, indignos, perversos, sus colores y símbolos que enarbolan su bandera con seis franjas blancas y siete franjas rojas y dentro de un recuadro azul, sus cincuenta estrellas blancas, la cual decreta ocupaciones, guerras, crímenes, perversiones y que se identifican como judíos y otras mezclas de religiones y, con su poder político y económico se hacen llamar los superiores ejerciendo presión sobre los otros brazos de la bestia, parecían no aceptar degradación.
Los segundos se presentaban doctos, vigorosos, fornidos, indestructibles, sus colores no aceptaban degradación pero representaban más de veinte brazos y se cubrían de una bandera de color azul con doce estrellas de color dorado que hacían un círculo.
Los terceros se presentaban infames, deshonrosos, desacreditados, aún pudiéndose apreciar muy difusamente la hoz y el martillo y de sus brazos aliados más poderosos de esta bestia (para su desmembramiento como un pulpo gigante de color rojo que va perdiendo sus tentáculos)
Los cuartos se presentaban erróneos, equivocados, perversos, racistas, indignos, crueles, radicales, fanáticos, inconscientes, dañinos y en mezcla con otros brazos de su mismo origen y, multiplicándose como virus tratando de adquirir un suprapoder sobre los otros brazos contrarios, ostentando a gritos el nombre de Alá o del indigno Mahoma y el Corán. Y otras religiones indignas como los judíos con símbolos como la estrella de David, el tetragrammaton. Y otros profetas y símbolos como la mezcla de religiones indignas como los que se hacen llamar cristianos, católicos, mahometanos, que son una vergüenza y un peligro para la humanidad. Pero entre sus mezclas de culturas y religiones erróneas, los representantes de la raza indigna conocidos como los árabes no aceptan degradación.
Los quintos se presentaban sabios, silenciosos, racistas, radicales, dañinos, crueles y con sus viejas culturas y a la vanguardia, con su moderna tecnología y multiplicándose como una epidemia mortífera, tratando de hacerse los más poderosos sobre los otros brazos contrarios, pero entre sus mezclas de culturas y de religiones erróneas, los representantes de la raza amarilla conocidos como los asiáticos no aceptaban degradación.
Los sextos de color negro, se presentaban supersticiosos, confusos, enfermos, ignorantes, débiles, confundidos en su mezcla de religiones y culturas, representantes de la raza negra, su degradación era inminente por el odio a su mismo color.
Los séptimos, los que se hacen llamar sudamericanos se presentaban llenos de esperanzas, de vida, se fortalecían, se defendían con mucha dificultad, se estaban liberando de las cadenas que los tenían incapacitados.
Sus colores vivos donde predominan el amarillo, azul y rojo, colores primarios que unidos y fusionados unos con otros se formaba toda una gama de colores que hacían a estos brazos convertirse junto a otros brazos aliados, basado a sus descendencias de razas: europeas, asiáticas, africanas e indígenas, y de sus filosofías y religiones, caracteres y colores y todo mestizaje y género formado por la descendencia hereditaria humana; convertirán estos brazos en los más aliados de este monstruo polifacético.
Con los primeros y los segundos y en mixtura y mezcla con otras extremidades formaban una mezcla repugnante de brazos.
El dilatado tronco de color gris y de forma cuadrada, de una gran solidez, donde se podían apreciar muy bien sus tetillas en forma de engranajes y gruesas arterias donde en su interior se podía apreciar un denso líquido de color negro que circulaba a fuerte presión, que nacía desde el hinchado vientre y le cruzaba el tórax.
Innumerables miembros en forma de hombres y mujeres, formaban las piernas de aquella bestia; las cuales muchas se veían dobladas y agotadas por el eterno peso del monstruo.
Todo en él era inaudito, tosco y vulgar, como las masas, debía agradar a estas porque se les parecía, su elocuencia semejaba la explosión de la multitud, su voz sonora tenía algo del rugido del motín, en sus frases breves y decisivas se advertía la marcial concesión del mando.
¿Qué te sucede, que apenas puedes sostenerte sentado, inconquistable?
¿A qué has venido Alá, a qué vienes sin haberte llamado?
¡Para ayudarte y protegerte hombre rebelde!
¡Quédate con tu ayuda y tu poder monstruo mal concebido, que yo te conozco por más que cambies de rostros. Bríndale tu ayuda, sigue enseñando tu verdad a tus seguidores, que son tiranos, que se entregaron al crimen y al pillaje (ahora lloran aquí sus despiadados hechos)!
¡Represento la verdad!
¡La voz de la verdad que suena en los corazones corrompidos, es muy semejante a los sonidos que retumban en los sepulcros sin despertar a los que en ellos yacen!
¡Si son tus palabras seguras y tienes tan dilatada cultura! ¿Porqué en las noches te he visto sumido en las profundidades del infierno y no te has apartado de Sixela, sabiendo que tu amor por ella consume tu ser como se consume el bien en mis entrañas?
¡Soy un pensador y el pensador siempre siente ansias de analizar, usted en cambio cree que un hombre que analiza su conciencia lo que hace es llorar de amor. Es cierto Alá, que es la verdad sobre todo, quien lleva en el corazón el germen de la virtud; la verdad y el principio de mi despertar la necesita. Puede decirse que mi filosofía encontró la verdad, y es más Alá, Sixela, creación infernal, es inspiradora de las grandes obras humanas, más es una fuerza fecundadora de la actividad del hombre; aunque yo fuese un espejo no reflejaría tu imagen exterior con la presteza con que intuyo tu interno pensamiento.
¡Es inútil transigir contigo! - me gustaría leer tu epístola, donde hay toda una apreciación de verdades antes de marcharme.
Alá me alargó uno de sus brazos representantes del Corán, pidiéndome la misiva.
Me dirigí hacia mi pequeña biblioteca, saqué la carta guardada en su interior y se la entregué.
Alá comenzó a desdoblar las hojas escritas y comenzó a leer y, no habiendo leído el primer párrafo, trató de destruir las hojas pero en esos mismos instantes los brazos amarillos o asiáticos le arrebataron la misiva, mientras los rojos buscaban quitársela.
Alá por segunda vez comienza a leer, acción suficiente para que una decena de brazos, salvo los que representaban símbolos satánicos, comenzaron a pelearse por la carta ganando la batalla los rojos.
Después de tener de nuevo la misiva en su poder, comenzó a romper las hojas, momento este que esperaban los brazos representantes de la bandera de color azul con doce estrellas doradas en forma de círculo para arrebatársela.
Ahora sí la misiva parecía estar en manos seguras y por tercera vez comenzó a leer Alá la epístola.
La sonora voz del monstruo polifacético inundó toda Europa.
Grandiosa Sixela, diosa infernal.
Sixela, recibe mis mejores votos de ventura por tu bienestar personal. De mí te diré que me encuentro en mis mejores condiciones, la anticipación del futuro y la conservación de mi pasado garantizan mi vigor para vivir, es el examen y la justificación de las condiciones que confieren vitalidad a mis ideas para juzgarme en el presente y corregir el futuro.
Así busco en mi pasado, sea bueno o malo para saber quien soy. Ocupándome de mis asuntos personales y también pintando y escribiendo mucho para ver si finalizo una de mis novelas inéditas.
¿Sabes tú, Sixela qué hago yo dentro de mis acostumbradas meditaciones en la noche, no lo sabes, verdad?
¡logro lo que me han negado, la sabiduría, te voy a hacer un esbozo de nuestros encuentros maravillosos, donde el infierno nos da toda su fuerza creadora para que lo conozcamos en toda su esencia.
¡Acá todos duermen, todo está en silencio, ya puedo meditar!
La estructura del edificio donde habito y todo lo que se encuentra en su interior y exterior que no es de mi agrado, desaparecen cuando tú haces tu gloriosa aparición.
Tu desnudo y blanco cuerpo, emanando los más puros olores naturales, que ponen en manifiesto tu frágil hermosura; es tu presencia la que me incita a vivir un sublime y diáfano amor en el paraíso, credo por mi revelación.
El aura que bordea tu figura, irradia la energía que revela tu pureza en todo su esplendor.
De pié, sin pronunciarnos palabras, me extiendes tus manos y muy cerca uno del otro abandonamos estos valles infernales donde la gente deifica la ignorancia y envilece la sabiduría. Y en menos tiempo que emplea saeta en volar del arco, nos encontramos de pié muy juntos uno del otro, sobre una luz brillante, espesa, sólida y limpia que nos conduce a nuestro ideal.
Deslumbrada de tanta belleza existente a nuestro alrededor me dices: mi creador, con toda devoción que me es posible doy las gracias a tu amor que me ha sacado del mundo infernal. Pero dime ¿porqué tú tienes acceso a este paraíso y los demás no?
¡Sixela, todas estas cosas mantienen entre sí un orden, que es la forma que hace semejante el universo a sus creaciones, aquí las más sabias criaturas ven la horma del eterno poder que es el fin a que tiende cuanto has visto y ves ahora.
Toda la naturaleza se inclina a ese fin de diversas maneras, con impulso mayor o menor según la vecindad, se mueven como embarcaciones hacia diversos puertos por el inmenso mar del ser, guiados por un seguro instinto.
¿Ves como esa luz movida por la sabiduría nos conduce a través de tantas maravillas creadas?
¿Ves aquella gigantesca luz de densos y brillantes colores, donde predomina el blanco?
Son estos colores de la sabiduría, esa luz tan extensa como el mar, son los dominios del saber, allí la ciencia nos tiene nuestra verdad, caerán las máscaras de nuestros rostros, nuestros cuerpos temblarán sedientos de sabidurías, nuestras palabras de la verdad flotarán a nuestro derredor, como flota tu esfinge en los dominios de mi imaginación.
No podemos entenebrecer nuestras mentes con falsas imaginaciones; de acá surge para los mortales la luz del mundo.
La gigantesca luz nos cubrió y dentro de ella el verdadero saber.
¡Mi creador, eleva el pensamiento al arquitecto del universo que nos ha unido!
¡Ya unimos nuestras mentes!
No habrá fuerza alguna para disociarlas; si todas las parejas antes de asociar los cuerpos unieran sus mentes, tendríamos la solución de tantos males que inundan el universo.
¡Levanta la cabeza y tranquilízate! Quiero que antes de llegar a nuestra meta, conozcas las energías de esta dimensión, las cuales muy pocas están concurridas y muchas vacías.
Habíase hecho de día una parte de la dimensión y la otra de noche, todo era blanco en una parte de la energía y negra la otra. Entramos en la energía de ciencias, religión y política; cuando veía a mi derecha, mi compañera que se había vuelto a mirar a su derecha, a los oyentes de una elocución dictada por los máximos líderes árabes, estadounidenses, asiáticos, soviéticos y otros.
¡Pensador, me habías dicho que solamente las altas criaturas tenían acceso a este paraíso, dime ¿Porqué de esta profanación por este grupo de monstruos sociales?
Si tanto te asombra lo ahora visto, espero que más te asombrarán mis palabras.
Sixela, estas energías están clasificadas; son muchas energías, esta es la energía inferior en las ciencias políticas y religión. Estos señores que tan mal ves ahora, nunca pasarán a una energía superior, y el hecho de que tengan acceso a esta dimensión es porque esos señores que tan mal hablan a sus discípulos, llegaron a alcanzar un nivel alto del saber, pero la maldad que los mueve, les satisface y transmite a sus compañeros para que luego éstos se contagien con sus mentiras y sus ideas equívocas.
Por ser una sociedad inestable suele ser de muy poca duración, puede formarse en forma provocada o accidental y el elemento individual en la masa (la personalidad) esto exime de responsabilidad moral o jurídica al integrante de la masa. En algunos casos puede ser un atenuante.
En la masa es característica, que el sentimiento ofusca la razón, pues hay un desarrollo del sentimiento Gregario (el sentimiento de imitación por el cual las personas tienden a imitarse la una a la otra) así el apasionamiento va creciendo. El sentimiento va creciendo hasta llegar a un clima o grado de elevación y luego comienza a descender hasta llegar a niveles bajos, entonces la masa se dispersa dejando huellas de lo que hizo.
¿Entiendes ahora?
¡Si!
Ahora vámonos de esta energía que se nos pueden entenebrecer nuestras mentes. Atravesamos la energía siempre caminando a nuestra izquierda para llegar a otra energía completamente vacía y dije: Los árabes, norteamericanos, asiáticos, europeos, soviéticos y otros jamás llegarán a esta energía.
Contestándome mi compañera con una sonrisa de satisfacción.
Llegamos al centro y luego caminamos a nuestra derecha hasta llegar a una energía superior, mi compañera se detiene en el umbral al contemplar tantas personas de distintas nacionalidades.
¡No temas! Que nadie puede impedir nuestro paso, nos lo ha concedido un ser más grande.
Caminamos hacia el salón de lectura, la invité a detenernos y comenzamos a ver en nuestro alrededor con mucho agrado. Te llamó mucho la atención un tres de color blanco que flotaba dentro de un fondo de distintos colores.
Me preguntaste: ¿Qué significado tiene ese tres?
Sixela, el número tres es el número plano, y representa la esencia de las cosas físicas, es la superficie, es el número perfecto porque tiene principio, medio y fin.
¡Ves como cada segundo se refleja una escena del pasado?
Conquistas, derrotas, guerras, exterminios humanos, depravaciones sexuales, los exabruptos de la inquisición, saqueos, ocupaciones, crímenes en masa, así estos reinados se mantenían en el poder y de la explotación del pobre, lo más insólito eran las escenas de Jesucristo, enseñando y predicando sus ideas, pero lo insólito era que quien hablaba era Lucifer, solo Jesús era una imagen creada por Lucifer para lograr sus objetivos. Jesucristo no existió, era Lucifer con una imagen de profeta para engañar al mundo y así demostrar su poder, el crucificado Jesús era un pobre desgraciado y demente que nunca que nunca pudo distinguir un asno de un camello y era hijo de una prostituta que murió veinte años antes de esa crucifixión.
Alexis, mi mente se aclara tanto con tu luz, que comprendo claramente todo lo que dices o describes. ¡Ahora dime!
¿Por qué están cubiertos con esa bandera azul con doce estrellas doradas en círculo los europeos y los de otras nacionalidades de otros colores y se tratan como hermanos?
Cada bandera es parte de una energía emanada, producto de una ideología; si observas bien también algunos de otros países están envueltos con esa bandera.
¿Ves aquel señor muy alto, blanco, que ostenta en su tórax la bandera de su patria, que mantiene una conferencia con los máximos líderes de la unión europea?
También él pertenece a esa ideología.
Este grupo de europeos que ves ahora en distintas ocupaciones, son los más doctos, escogidos para la conducción de los europeos, hacia una superior preparación intelectual, nos guían como una flecha que va sin desviaciones a su blanco, por el sendero del saber y este saber es la verdad y la verdad es el universo. Y el universo es comunicación y una comunicación equivocada es fruto directo de la destrucción humana.
Abandonamos esta energía caminando siempre a nuestra derecha, cuando pasamos frente a una gigantesca biblioteca comentaste:
¡Oh, hombre! En quien pongo mis esperanzas y que por mi causa sufres, entre tantas cosas que he visto, reconozco la fuerza de tu poder y de tu saber, tú me has enseñado el camino por seguir.
Después de haberme dicho esto me abrazaste y depositaste en mis labios en un cálido beso toda la pureza de tu amor.
Es hora que abandonemos esta energía porque falta poco para que comience a amanecer.
Cruzamos por el centro de la energía y luego cruzamos a nuestra derecha, buscando la entrada de otra energía.
Para que del todo lleves a buen término tu camino, vamos a visitar todas las energías de esta dimensión.
Entramos en la otra energía, era tan grande como la anterior, a su izquierda, millones de esculturas y en el centro el conjunto de manuscritos con sus respectivas historias, a su derecha más de setenta millones de pinturas y unos veinte millones de bocetos, los fulgores y destellos de los millones de piedras preciosas y de los millones de toneladas de oro y otros metales preciosos, que le han procurado siempre un control en sus economías, riquezas que fueron sustraídas de Sudamérica donde fueron recibidos con amor y ellos pagaron con odio, esclavitudes, crímenes y vejámenes, dan testimonio del pasado.
Parados en el centro del salón y buscando orientarnos, comenzamos a caminar siempre en línea recta.
La densa niebla de todos los colores que inundaba la energía, daban al salón un ambiente paradisíaco, las escenas de las pinturas parecían tener vida, las esculturas dialogaban entre sí, en las sillas se podían ver sentadas esencias de la unión europea en una labor unánime para la destrucción de los europeos y del resto del mundo.
Atravesamos la energía hasta su límite, traspasamos el umbral, pasamos a la siguiente área y era tan inmensa como un país cuyos suaves colores me indujeron a guardar silencio. Me pareció en aquel lugar que una visión me extasiaba; vi entonces numerosos fulgores vivísimos y victoriosos que en torno a nosotros como centro se disponían en corona.
¡Oh enemigos! Perversos europeos servidores de la mentira. La gran bandera azul con doce estrellas doradas en círculo me ha envuelto para destruirme. ¿Qué dirá el viejo guerrero, ilustre consejero y arengador de los europeos? Que tanto se compadecía en hablar del futuro de sus pueblos, si él supiera que hoy todos tiemblan de miedo delante de su predicción. Sin duda que elevaría sus manos e imploraría al gran supremo para que su alma abandonando su sepulcro, descendiera a los sombríos dominios extranjeros para llevar su luz.
Al acabar de leer las últimas palabras de la epístola, el monstruo se movió de sitio y al estar frente a mí dijo:
¿Quién de los mortales eres tú?
Jamás te he visto en combates donde cosechan gloria los valientes, pero ahora te has adelantado a todos en tu intrepidez y valor al afrontar mi gran poder. Y, alzando uno de sus brazos norteamericanos, me lanzó la daga con toda su fuerza clavándomela en la espalda, el brazo asiático, con su aguda espada me dio un golpe en la cabeza cerca del cuello, tendido sobre el piso boca abajo, el monstruo me pateaba y caminaba sobre mí, cansado de golpearme desató su odio contra mi familia, dispersándola, mis propiedades, documentos, pinturas, escrituras fuero destruidos.
Una pintura, que su motivo era el puerto de Barcelona en pleno invierno, trabajado con grises y azules.
Una marina, donde los veleros y sus mujeres con el pecho descubierto y el destello de la dorada arena, reflejaban un placentero verano de Cataluña.
Un paisaje del pleno otoño y un retrato de Lucifer, fueron pisoteadas y lanzadas fuera de mi estudio.
No conforme se dirigió hacia la biblioteca y comenzó a romper los libros. Los brazos norteamericanos eran los que más destrozos causaban. Los sin banderas o que no podían ostentar sus propias banderas, trataban de impedir el daño siéndole imposible. Los rojos se limitaban a ver el destrozo.
Los asiáticos colaboraban fieles con los árabes, la destrucción y los demás brazos en sus movimientos de arriba hacia abajo daban al ambiente un aspecto tétrico.
Ya no quedaba nada por romper, los lienzos, manuscritos, documentos rotos y los libros destrozados, todo en desorden. El monstruo estaba furioso, se inclinó a recoger la daga para marcharse, cuando dos de los brazos cubiertos con símbolos del reino de Lucifer, me extrajeron la aguda daga de la espalda, y me extendieron sobre la parte herida una raíz amarga traída del África, que la habían triturado con las manos, una raíz calmante de toda clase de dolores, que me hizo curar.
Quedó seca la herida y la sangre dejó de fluir.
FIN
Autor: Alexis González Martínez
año: 2007
ARTISTA PLÁSTICO
ESCRITOR-ALEXIS GONZÁLEZ MARTÍNEZ
Mi vida fluyente en mi presente y, contemplándome a mí mismo como artista plástico y escritor de esta vida afirmo: Yo soy, yo vivo, yo existo, poseo una conciencia y una percepción y lo percibido forman una unidad inmediata de mis meditaciones. Mi conciencia es verdaderamente una corriente de experiencias vividas. De este modo mi singular soledad filosófica, yo valoro su validez y las distinciones de mis creaciones.

Post new comment