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Melinda Scarlett
Bueeeeno, ya que soy nueva por aquí pondré algo que escribí hace un tiempo, no es de los mejores escritos que tengo pero me gusta.
Melinda Scarlett
Llovía, y el sinuoso volante cuerpo de la dama se insinuaba entre las gotas...
En ellas se reflejaba cada detalle hermoso de aquel rostro angelical, y caían hasta reunirse a los pies suaves de la bella, las gotas lloraban a su pena,verla deslizarse era todo un poema...
Las nubes enrojecían a su paso y el sol escapaba de las negras sombras de los nubarrones para hacerse un hueco e iluminar a la mujer que hacía florecer los campos, y el barro....el barro se deshacía...
Así quería sentirse Melinda, preciosa niña de 9 años,pálida de ojos de un tierno color grisáceo,con fino cabello azabache.
Tenía la fuerza de un leon africano y una mirada de lobo ártico que asustaría o enternecería a cualquiera...
Melinda era preciosa, inteligente y con gran simpatía...Una madre que la quería y una hermana que la idolatraba, que más podía pedir Melinda que la hiciera feliz....:
Melinda pasaba las hojas de aquel cuento con lentitud,acariciando las puntas de las hojas sujetándolas con calma, acariciaba los dibujos con cariño sintiéndolos más adentro de lo que su débil corazón podía sentir.
5 años,3 meses,2 semanas....y así contaba Melinda su tiempo de infierno en aquel Hospital Inglés de suaves sábanas de un perfume a Lavanda y el perfume de cada una de las enfermeras que pasaban a diario
a inyectarle "sus dosis" como allí lo llamaban. Un cáncer infantil borró todos sus sueños,con apenas 5 años ingresó en varios hospitales,y a sus nueve años Melinda se veía atrapada en un mundo de cuentos,"dósis" y con un Sol
escondido tras la ventana huyendo de ella ...como todos los demás.
La doncella había situádose bajo las cortas hojas de un árbol.La lluvía parecía querer atraparla en un manto fino de agua bajo sus tobillos,la tremenda soledad que le existía alrededor de sus labios le hizo recordar al príncipe que aguardaba en su mente y corazón...
Habían sido tantas las caricias y tantas las miradas, pero el amor era prohíbido...
Ni el dia ni la noche, ni los árboles o los ríos...nadie aceptaba su desdichado querer.
Él hacía tiempo que había perdido la ilusión,y yéndose por aquel estrecho camino dedicó una última mirada a la mujer que lo amaba.Una mirada negra como el carbón y una sonrisa forzada... Ella con lágrimas en los ojos no quiso retenerlo y con media vuelta y dándole la espalda quiso morir allí mismo pero no supo y volvía herida del corazón, y allí tirada bajo ese árbol la hermosa dama murió de un pena más grande que el propio Sol.
Realmente a Melinda le encantaba ese libro, aunque también le asustaba más que todas las agujas que había sentido clavadas...
Mamá mañana me traerá un nuevo libro, pensó. Y con esa gran ilusión agachó la cabeza entre la cómoda almohada y quiso dar riendas a sus sueños.Y en un acto reflejo la madre cerró las persianas y luces y fue a lamentarse sola, aquella noche llovió,como en el cuento...
envi one

Un cuento triste y a la vez alegre, me gustó mucho eso del cuento dentro del cuento. Un gusto leerte. ;)
The rest is still unwriten...
Gracias por los comentarios,pronto seguiré con la historia de Melinda.
(espero que os guste :) )
envi one
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