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Melchor y los leotardos
Decir que me gusta mucho escribir sobre lo cotidiano, buscando la parte simpática del día a día.
Es mi primera vez en este foro, aunque tengo experiencia en participar en otros.
Aquí os traigo un pequeño relato basado en Los Reyes Magos.
Espero sacar alguna sonrisa.
Cuando entre las amigas nos preguntabamos, ¿ qué nos traeran los Reyes Magos este año ?. Recuerdo que yo siempre contesté : Unos leotardos y no se qué más. Así, cada mañana de Reyes desde la primera vez que recuerdo, allí estaban ellos, perfectamente colocados sobre mi sillón, mientras mi madre al verlos exclamaba sorprendida. ¡ Unos leotardos ! ¡ Qué bien !
Nunca dije nada, pero siempre tuve a Melchor por un poco lelo, ¡ era mi madre quién quería unos leotardos !.
Tuve leotardos de todos los colores; rojos para los domingos por la tarde, azules para el uniforme, blancos para ir a misa, grises para el campo, más tarde estampados, con talón, sin talón...vamos que yo era como la Imelda Marcos de los leotardos.
Qué mi primer bebé, fuera niña, fue providencial. Ese año Melchor ( o sea, mi madre ), la miró a ella. Y así fue como me liberé de los leotardos.
En este punto debo reconocer, que sentí un poco de pelusilla.
Creo que el primer día que salí a la calle sin leotardos, era como ir desnuda. Al llegar a casa, corrí al cajón, saqué unos, me los puse y respiré con tranquilidad, uff !. ¡ Hay que vivirlo !
Ese año, Melchor ( o sea, mi madre ), me tenía reservada una sorpresa en forma de cesta para la ropa sucia. Me gustó, era bonita y la necesitaba. Gracias Melchor.
¡ Qué lejos estaba yo de suponer que se convertiría en una cesta leotardo !.
Las tengo circulares, cuadradas, en forma de baúl......cestas de guardar ropa sucia, guardando juguetes, guardando herramientas, ropa limpia, calcetines, adornos de Navidad....incluso he regalado una a mi vecina.( Que por cierto, puso cara de, ¡ qué regalo tan original! ).
Pero sorpresivamente este año, Melchor ( o sea, mi madre ) me desconcertó. Era una cesta rara y al abrirla resultó ser una moderna y enorme tabla de planchar ; es anchísima, tiene su propio enchufe incorporado, rejilla para la ropa planchada, percha para camisas, espacio para unos 15 tipos de planchas, vamos un mastodonte de las tablas de planchar. De hecho, estamos pensando pedirle a la niña que se emancipe para hacer sitio a la tabla, hasta le hemos puesto nombre. ¿¡ Esto qué es !?. ( Para llamarla hay que abrir los ojos como si delante de ti se encontrara Gotzzila ).
Todo sea dicho de paso, no he podido planchar nada desde el día de Reyes, no llego.
Cuando al día siguiente mi hija me sentó frente a ella, y con las manos en posición de rogarle a María me dijo : ¡ Mamá, ¿ puedes decirle a la abuela, (o sea, Melchor ), que me he cambiado a Baltasar !?.
No pude menos que abrazarla y preguntar, ¿ prefieres las cestas ?. Reímos.
Ahora, sólo me queda una preocupación. Lo que me preocupa, es dónde guardar las tablas de planchar de los años venideros !..........me preocupa......
Saludos
YoSusan.

Me ha gustado, parece un trocito de un monólogo.
Confirmo lo de neueters: lo he leído en la tranquilidad de mi hogar y, además de hacerme reír un poco, me retrotrajo a la época en la que creía en los reyes (ayer).
Un abrazo y a tus órdenes.
Juank
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