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LA PATA DE CONEJO- 3ª PARTE
LA PATA DE CONEJO- 3ª PARTE.
A nadie le pareció un extraño. El anciano les habló de cómo en las Navidades se reúnen las familias para recordar lo que los mayores hicieron por los jóvenes cuando eran niños y cómo algunas parejas veneraban a los abuelos y por supuesto a los padres.
- ¿Por qué nos dejó la pata de conejo?- preguntó de pronto un Roberto casi tan anciano como él.
- Porque demostraron una amabilidad y hospitalidad conmigo, sin conocerme, que bien merecía un premio. Yo no llevo ni dinero ni alhajas, pero si amuletos y regalos.
- ¿Sabe que nuestra suerte cambió desde entonces?
- Por supuesto que lo sé y he venido para renovar la pata de conejo. Su comportamiento es ejemplar como familia unida y se apoyan en todo. Un golpe de suerte que en realidad la pata no tuvo nada que ver.
- ¿Cómo dice?- preguntó Enrique.
- No puedo decir más. Sólo darle a Roberto, único dueño de ella, esta nueva pata de conejo, a la cual pueden pedir tres deseos. Pero recuerde que no debe de pedir ni dinero ni joyas, porque entonces su respuesta es macabra aunque lo conceda.
Sin más el anciano se levantó y se fue, no sin antes dar unos caramelos a los niños que jugaban alegremente en una de las salas de la casa.
Los hijos se despidieron de sus padres y todos quedaron en volver al hogar común a principios de año.
En la primera curva del camino, el coche de Enrique derrapó. La nieve acumulada se había helado y al querer frenar se precipitó por la empinada ladera, yendo a parar a unos cincuenta metros más abajo chocando con un pino recio y antiguo. En el coche viajaban con Enrique, su mujer Vanesa y sus hijos Lucía y Fernando.
El cinturón de seguridad de Vanesa se cortó, saliendo disparada y rompiéndose el cuello con resultado de muerte en el acto. Enrique pudo sacar a sus hijos que viajaban en la parte de atrás y hasta pasada una hora no llegaron los servicios de asistencia.
Los tres quedaron ingresados y tuvieron que sufrir múltiples intervenciones.
- ¡Señor ayúdanos!-Imploraban Roberto y Elena.
- ¡Pata de conejo! Salva a nuestro hijo y a los niños- se decide Roberto a pedir abrazando la pata como si de un niño se tratara.
A los tres días del accidente una noticia esperanzadora y otras desalentadoras llegaron a los padres de parte del Jefe de traumatología del Hospital Central.
- Su hijo está a salvo, pero los niños, verán: Lucía sufre un traumatismo cráneo-encefálico agudo que no se puede predecir su salvación y Fernando necesita un trasplante de hígado, porque quedó incrustada una chapa en su costado derecho y está destrozado. Vive milagrosamente.
- Haga todo lo que pueda por ellos.
Una duda revoloteaba por la cabeza de Roberto: Al ser tres los familiares heridos, ¿supondrían tres deseos o serían sólo uno? No existían tratados sobre patas de conejo. Es más había leído que en realidad las mágicas eran de liebre, por aquello de que las brujas se reencarnaban en ellas. Tenía que preguntárselo a su hijo, que seguramente conocía a alguien que pudiera ayudarles.
Después de hablar con Enrique, la cosa estaba clara, el tal Serafín era el indicado para ser consultado.
- Mire, Roberto- le comenta un Serafín muy instruido y muy miope también sea dicho de paso- creo que cada persona que se quiere salvar es un deseo pero en estas cosas no hay nada escrito. Puede probar a pedir otro. ¿Cuál sería?
- Qué el niño se salvara por un trasplante de hígado, pero que la niña tampoco se muriera aunque fuera necesario una parte de su hígado para salvar al hermano.
- Difícil situación, pero consultaré esta noche con Remedios, una amiga mía que habla con seres del más allá como si nada.
Roberto y su mujer no podían dormir. Entre los viajes al Sanatorio y la situación existente su fuerte moral estaba siendo minada.
Pero esa noche Elena tuvo una idea.
- ¿Y si nos dejamos de patas de conejos y de parasicólogos y vamos a rezar a la Iglesia y pedimos con fe la curación de nuestros nietos? Hace unos años, ¿recuerdas? No dudábamos de Jesús ni de la Virgen María.
- Estoy de acuerdo, las supersticiones son para los necios y para los no creyentes.
Al día siguiente Elena adquirió tres velas de las grandes y las colocó a la Inmaculada de su parroquia.
- Virgen Santa, que nuestro hijo y nuestros nietos se salven.
En el fondo de la Iglesia un anciano con su abrigo casi rojo les hizo recordar al anciano de las patas.
De forma sigilosa, Roberto se acercó a él y le preguntó:
- Noel, ¿es usted?
- Yo nunca he sido Noel, pero sí el anciano que acudió las ultimas Navidades a su casa.
- Entonces usted sabe lo de las patas de conejo.
- Sé que no son nada relevantes en sí mismas. Sólo la fe mueve montañas.
- Entonces ¿nuestros nietos tendrán cura si se lo pedimos a Dios Nuestro Señor?
- Naturalmente y yo me uno a sus peticiones.
El matrimonio algo más reconfortado entró en la casa con una idea muy clara: Tirar la pata de conejo para que fuera pasto de las llamas en la chimenea y sacar la vieja imagen de la Virgen María del arcón de los trastos antiguos.
Sobre la repisa de la chimenea alumbraron con velas a la vieja, pero cuidada imagen, que era una inspiración de la Inmaculada de Murillo.
A las pocas horas el teléfono sonó.
- ¡Papá, mamá!, los niños están recuperándose. La operación ha sido un éxito. No sé como les voy a explicar lo de su mamá.
Entre la alegría y la tristeza se debatían los buenos esposos, padres y abuelos.
Aquella noche el viento trajo el ulular de una voz inconfundible; la de Vanesa:
-No os preocupéis, yo tenía un cáncer incurable y me moría en unos meses. No supe como deciros adiós. Prefiero esto. Estoy con vosotros desde un lugar plácido y seguro.
Los esposos viejos, cansados y esperando morir juntos para no sufrir más de lo necesario, respiraron tranquilos.
Todo volvía a los tiempos de antaño, cuando se rezaba por Navidad en familia y no sólo se comía y bebía hasta caer muertos de sueño.
Moraleja: No crean en fetiches y miren más hacia el cielo. Posiblemente es donde está la salvación.

Supongo que para tí Remedios es la Virgen María. He querido dar un sesgo nuevo a esta parte, porque al acercarse la Navidad recuerdo las fiestas que preparaban mis abuelos, donde lo primero era rezar y acudir a la misa del gallo y después comer y beber. En este orden.
Ahora, aquí en España los grandes centros comerciales ya están de Navidad y hasta los Municipios adronados con las luces. Y es desde un mes antes del día 24 de diciembre para que compremos, compremos,...
La Moraleja me la propuesto un amigo mío. Al estilo de los cuentos antiguos.
Saludos de Quijote el amargado.
El giro dado a tu relato en esta tercera parte es propio de alguien que ve la luz. Es decir como Paulo que perseguía a los cristianos y de pronto se convierte.
A mi me hubiera gustado más el misterio de la magia, pero no cabe duda de que cada uno es cada uno.
¡Felices Navidades! Lanzas.
Todos los hombres buscan la verdad, pero algunos se niegan a reconocerla.
No estoy muy convencido con lo de la luz y los focos me deslumbran. Creo que influyó la machacona propaganda de la adelantada Navidad en esta Andalucía siempre dispuesta a la juerga y al buen vivir, dentro de lo que a veces es tragedia por los problemas que la acucian.
Bueno, total que prefiero que la gente rece a la Virgen y a Dios Nuestro Señor que ande sobando patas de conejos o confesándose a videntes que engañan a todo bicho viviente.
Saludos de Quijote el amargado.
Quijote, tu cuento está bien trabajado, y si a medida que lo has estado publicando lo estuviste escribiendo, es admirable. Dices que prefieres que la gente rece a la Virgen en lugar de andar sobando patas de conejo... bueno, te diría que en ambos casos la superstición es la que manda. De todos modos creo que es un cuento aleccionador.
Saludos,
Blanca
http://www.yoescribo.com/publica/comunidad/autor.aspx?cod=22122
Lo mejor confiar en las propias fuerzas, pero si religiosamente imploramos a las Fuerzas Sobrenaturales a lo mejor nos ayudan.
Fíjate que yo suelo inventar un título basado en algo que me llama la atención y lo lleno de contenido. Es decir empiezo por estimularme a mí mismo antes de escribir nada.
Saludos de Quijote el amargado.
Saludos quijote:
Ciertamente lograste dar continuidad a tu cuento de manera exitosa. Te felicito.
Hay un detalle. Blanca hace referencia al mismo y como no profundizó, te puede pasar desapercibido:
Creer que una pata de conejo te va a proveer tal o cual cosa y desecharla por inútil, recurriendo a implorarle a una imagen o efigie, es la misma cosa.
El cuento tomó un giro religioso (católico) y me hubiese gustado más si el giro fuese cristiano. No es lo mismo (no practico religión alguna) rogarle a la madre, para que la madre le ruegue al hijo, cuando está escrito: "Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al padre, sino; por mí". Dios es omnisciente; no se necesita una imagen, efigie o palabras para comunicarse con El.
Te recuerdo que no soy religioso, pero sí, cristiano.
El cuento es muy bueno como está, hay que reconocerlo. Guárdalo en el cajón por tres meses, sácalo después y lo lees detenidamente como si fuese la primera vez. Creo que en frío, podrás depurarlo aún más.
Observo:
Si los esposos eran hospitalarios, entonces; era gente buena, bondadosa. Si era gente buena, ¿por qué el anciano se presenta inculcándoles una fe equivocada? ¿Quería probar la fe de ellos en Dios? ¿Con qué fin? ¿Para volverlos gente buena, bondadosa? ¿Acaso, no lo eran ya?
¿Premió el anciano la buena obra de los esposos con un engaño?
Creo que puedes sacarle "más jugo" a tu pata de conejo, si los esposos y los hijos fuesen menos buenos, influenciables... gente común. Las cosas hubiesen sucedido de igual manera, pero el final sería más didáctico; ya que encuentran la verdad a través del arrepentimiento y la conversión al cristianismo, sea a través de la Vírgen o de Cristo mismo.
Me río de lo que pienso en este instante. Yo dejo que el viejo se congele con pata de conejo y todo, y cuando esté a punto de morir, lo entro a la casa le doy abrigo, y las sobras de la comida del perro. No soy hospitalario, pero lo seré, cuando tenga ese maravilloso encuentro con lo Divino, que me llegará por mediación del anciano Noél.
No es mi intención entrar en controversia contigo. Si mi opinión fuese causa para ello, solo dime: borra eso; y lo haré.
Un abrazo:
Raffie Rivera
www.loscuentosderaffie.blogspot.com
No quiero entrar en temas de religiones. Y tampoco me molestan los consejos, las críticas, ni casi nada de lo que sale de las manos que teclean ordenadores para enlazar escritos e incluso personas.
Sólo me molesta, y este por supuestono es el caso y casi nunca en estos foros, los insultos y las descalificaciones.
Me alegra leer y ser leído.
Los escritos me "brincan" en la cabeza y los traspaso a la pantalla. No escribo en papel más que mi nombre para firmar( bueno ni eso, porque pongo un garabato)las facturas que pasarán por el banco y algún recibí al cartero.
Por tanto tú piensas, él piensa y yo pienso.
Un saludo de Quijote el amargado.
¿Lo das por finalizado? ¿ No hay más partes a la cola?
Viniendo de tí no me fio del todo. Aún espero un e-mail inquietante de Lancelot.
Lo de la familia reunida por Navidad es alegre y triste. Alegre porque se ven muchos que hace tiemppo no lo hacían y triste porque siempre falta alguien. Un saludo, Interazul.
Los lobos atacan cuando tienen hambre.
Amigo Interazul: Voy a publicar en breve un relato sobre cosas de Internet. Se abren y abren webs y muchas veces te hacen viajar a lo desconocido. Pero de patas de conejo nada más.
Sí, un relato de Navidad muy bonito que recuerdo, que adaptaré a los tiempos modernos.
Un saludo de Quijote el amargado.
Hola de nuevo, amigo Quijote. Ya leí el cuento completo y también los comentarios de los que dieron su opinión más arriba.
En cuanto a la técnica narrativa, esta tercera parte me parece la mejor.
En cuanto a lo demás, refiriéndome al conjunto de las tres partes, hay algunas cosas que no pueden pasar desapercibidas:
- un anciano llega pidiendo cobijo, suponen que es Papa Noël porque lleva un abrigo casi rojo, les da una pata de conejo diciendo que es mágica y pueden pedir tres deseos... ¿y lo creen? ¿Sólo queda Elena 'algo extrañada'?
- el segundo deseo, el del dinero, lo pide Enrique que no es el dueño de la pata. Pero aparentemente se cumple. Después se aclara el origen del dinero y además el experto en ocultismo dice que según la tradición mágica los deseos sólo se cumplen si los pide el dueño. Todo esto tira por tierra completamente la magia de la pata. Sin embargo vuelven a 'picar' con la nueva aparición del viejo, hasta el punto de que cuando se produce una situación desesperada tras el accidente, toda la preocupación de Roberto es pedirle a la pata que salve a su familia. El grito "¡Pata de conejo! Salva a nuestro hijo y a los niños..." es de un "dramatismo" excepcional :).
- por fin, cuando parece que van a recuperar el sentido común dejando a un lado la pata de conejo, ponen en su lugar una imagen de la Virgen que habían arrinconado en el baúl de los trastos antiguos. Más que una recuperación de la fe perdida parece el intercambio de un fetiche por otro.
En resumen, a primera vista el relato adolece de falta de protagonistas coherentes con los que identificarse. Pero la historia tiene una vis cómica que has sabido desarrollar con mucha gracia. Esta familia es bastante rara, el personaje del viejo queda sin sustancia y al final, todos contentos con su medio hígado, los niños huérfanos , el millón de euros del pobre tío Anacleto -que si llega a saber cuánto lo iban a llorar creo que se lo deja a las monjitas-...
Lo que más me gusta del significado del relato es su defensa de la tradición cristiana de la Navidad. Menos arbolitos y Papa Noël, menos consumismo, más belenes y Reyes Magos y sobre todo más espíritu navideño. Eso me gusta.
Saludos cordiales
Pânchito
Jajajaja. Tu comentario si que es gracioso. No pensé en tantas posibilidades de mi cuento. Tengo que seguir dos que tengo empezados y uno sobre Navidad. Porque a mi la Navidad me encanta y no sólo por el consumismo. Un saludo de Quijote el amargado.
Quijote, la lectura de esta tercera parte me ha resultado muy agradable. Tienes finalmente un buen cuento. Tal vez si lo vuelves a leer más adelante encontrarás algo que corregir o modificar. Si no lo encuentras, entonces está bien así.
Un saludo.
No seas tan poco crítico, amigo Boris. Seguro que encontraste algo más que debería corregir. Lo que ocurre es que algunos escribimos para distraernos y no para ganar premios. Pero si nos gusta, al menos a mí, que los demás nos lean y si no les gusta lo que leen pues que lo digan.
Un saludo de Quijote el amrgado.
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