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LA GUERRA ES UN JUEGO
LA GUERRA ES UN JUEGO
La Guerra es un juego… ella juega contigo.
Fuerte Jackson diciembre - abril de 1967
!Montegators! Uno, dos, tres, cuatro !Montegators! uno, dos, !Montegators!, - ¿A dónde vamos? - !A matar! (to kill) ! Montegators! !To kill, to kill, to kill! One, two, three, four, to kill the bastards. !Todos Maldita Sea! !To Kill
!El adiestramiento básico duró dos meses y dos más el avanzado. En la última semana antes de graduarnos nos enseñaron cómo encender un fuego frotando palitos y como asar carne en una varita. Una vez asada la carne, la voz del sargento se escuchó autoritaria:
-Cómanla. (Eat it). Lo que están comiendo es carne de mono y ahora les voy a enseñar cómo capturarlos con un pote de cristal y una caja de cigarillos, porque ustedes… !Van derechito para Viet Nam!
Cinco días de pase me permitieron volver al hogar antes de retornar y enfrentar mi destino. Allí en el aeropuerto militar quedaron llorando mi madre y hermanas. Detrás de ellas mi hermano y mi padre lucían compungidos. Las últimas palabras de mi hermano fueron: - “Si yo regresé de Viet Nam, tú también volverás”.
Las de mi padre: -“Recuerda el Salmo 23 : Jehová es mi pastor y nada me faltará, en lugares…
Dieciocho horas de vuelo desde California con escala en Hawaii. Siempre de día, no hubo noche, en un viaje eterno con pasaje de ida. Aterrizamos en una base militar en no sé dónde. Tres días llenando sacos de arena y contemplando a niños vietnamitas asando ratones en varitas y comiendo de ellos, al otro lado de la cerca. Entre cuando y cuando algunos soldados les lanzaban raciones de comida en latas para no ver el espectáculo. Al cuarto día, al anochecer, tras dos horas de viaje en un vehículo militar arribé a la montaña. Un pequeño rótulo a la entrada del campamento me indicó mi nuevo hogar: Phu Bai- Gia Le Combat Zone (Phu Bai Zona de Combate). A esa hora comí, lo que sería mi repetitivo alimento por un año: Pollo enlatado- reserva 1952 .
- Ocupa ese catre por esta noche, es de un soldado que está herido- me indicó un sargento expeliendo en mi cara un fuerte olor a licor. A poco, entró a la tienda de campaña un sargento y dejóse caer en el catre de al lado. Percatándose que no estaba sólo allí inquirió: - ¿Who the hell are you? (Quién carajo eres?
- PFC Rivera – le contesté.
– !Mira, si este pendejo es puertorriqueño!- reaccionó . – “Mira papá, yo también soy puertorriqueño y es mejor que no seas pendejo, porque yo voy a ser el primero que te va a volar”.
Así fue que conocí a aquel jodío loco que ahora bendigo, por las tantas veces que me dijo: - No te preocupes, ya tu estas muerto, y si te van a matar otra vez, nos vamos juntos, porque te voy a proteger”.
Esa misma noche, Oyola, me lo demostró.
Fué un silbido agudo, penetrante el que me despertó. Seguidamente la tierra tembló con el impacto del primer mortero. Los demás no se hicieron esperar cayendo ruidosamente alrededor de la tienda. Salí corriendo en la oscuridad y escuché a Oyola gritar en español:
-!Tírate al suelo cabrón!
Me dejé caer, rodé pendiente abajo y caí en un hoyo. Oyola se lanzó sobre mi y gritó: - " ¿Por qué carajo tienes un calzoncillo blanco? ¿ Quieres que te maten?
-No me han dado ropa – respondí.
-¿Y tu rifle?
- No tengo.
- Quítate ese jodío pantaloncillo blanco y arrástrate hasta allá arriba, al lado del catre que tú estabas, está el rifle y las municiones del pendejo que está en el hospital, búscalo!. !Pero arrástrate mamao, que te van a matar!.
Totalmente desnudo me arrastré cuesta arriba, tomé el rifle y las municiones y rodé por la pendiente hasta llegar al hoyo. Lo que creí un hoyo era una excavación subterránea a la altura del pecho que rodeaba el campamento. Oyola y otros dos sargentos impartieron instrucciones: "Ustedes dos allá, ustedes allá, repártanse de dos en dos. Tú, portorro, ven conmigo".
Nos apostamos frente a una zona selvática desde donde podíamos ver al ejército norvietnamita saltando los alambres que nos dividían.
- Dispara a todo lo que se mueva, mamao- gritó.
El intercambio de disparos duró toda la noche. Oyola como un loco, disparaba y maldecía. Yo disparaba y musitaba: Jehová es mi pastor y nada me faltará... aunque ande en valle de sombra…
El alba trajo los primeros rayos de luz y la consecuente huída de aquellos infelices, que como yo, quizás no sabían porque estabamos enfrentándonos en cruenta lucha. Salimos a reconocer el terreno.
- Los de la izquierda son los tuyos, los mios son los de acá – me dijo Oyola muy orgulloso señalando los cadáveres en nuestra línea de tiro.
- No, no, todos son tuyos - alcancé a decir.
Ese fué el primero de muchos encuentros armados. !Fué mi primera vergüenza! Luego…matar o morir.
El que me preparó para matar escupe para arriba. Es el que entregó Viet Nam del Sur a los comunistas del Norte a espaldas del primero. El que suministra armas a los gobiernos y después pelea contra ellos. Es el mismo que desgracia a las naciones en nombre de la paz.
!Es el policía y guardián del mundo!
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loscuentosderaffie.blogspot.com

Jibaricua: te soy sincera, no me gusta para nada el tema de la guerra (con yanquis incluídos). Leí tu cuento por eso, porque es tuyo y lo escribiste muy bien. Cariños IDRIL
Siempre en camino a Lothlórien
amigo tu sabes que no puedo dejar de admirarte y otra vez mas me sorprendes con un tema que es de mis mayores agrados,la famosa guerra,que se hacia quien sea es danina....
me gusto el relato...me hace pensar en cuanta gente muerta por la culpa del maldito dinero o oro negro en el caso actual.
hasta cuando?... digo...hasta cuando!!!!!!
besos mel "tu mas fiel lectora"
Saludos Juanpan:
Gracias por leer y dejar tus comentarios tan acertados. La guerra es un juego, de los que juegan con uno.
Gracias.
Saludos Idril:
Gracias por pasar por aquí. Te había echado de menos.
A mi tampoco me gustan los relatos de guerra. En mi hogar están prohibidas las películas de guerra y yo las evito. Este relato es real y lo traje a la memoria sin pensarlo en un taller.
Si mi esposa se entera, tengo problemas.
Gracias por decir presente.
Chacalin: Gracias por leer. Disculpa si te traté mal. Te dejé mensaje en el Micro.
Saludos Mel:
Qué bueno que siempre me lees. Trataré de no defraudarte.
Cariños:
Jibaricua
Muy bueno el relato. Coincido con los demás en cuanto a que has cambiado tu estilo. Este relato, nos trae a la mente quién es el culpable y quién la victima.
Me gustó mucho, sigue con éstos que tienen conotación realista.
UN abrazo cordial, estimado amigo
Rubula
http://phstudio.blogspot.com
Montevideo, Uruguay
Saludos Rubén:
Agradezco tu lectura y comentarios. Voy a tratar de entre cuento y cuento entrar en relatos.
Es que los cuentos me divierten y yo escribo por y para diversión.
Un Abrazo
Jibaricua
Tema serio y lleno de escándalos, el de la guerra de Vietnam. Los peces gordos deciden cuándo comienzan y cuándo llegan a su fin, sentaditos en confortables sillones de cuero. Entre medias, soldados muertos, hambre, enfermedad y heridas psicológicas que no se curarán nunca.
Te sienta bien este nuevo estilo, Jibaricua, lo cual no quiere decir que tu otros relatos no me gustasen.
Saludos
patri-torre25
Saludos torre25:
Muy agradecido por tu lectura y comentarios.
La guerra de Viet Nam por ser un conflicto fué muy escabrosa y duradera. Los vietnameses del sur no solamente sufrieron con el castigo comunista, sino también con la presencia de tropas de otros gobiernos. Estados Unidos de América fue el último de ellos por casi dos décadas, siendo este el que los traicionó negociando la entrega del sur al norte a espaldas de sus defendidos del Sur.
Así es la vida.
Gracias nuevamente.
Jibaricua
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