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LA DONCELLA QUE DUERME EN UN CLARO DEL BOSQUE ENCANTADO


By digitofer - Posted on 10 February 2009

No crean que estoy loco y si lo estoy, compréndanme, tengo razones para estarlo.

El hombre se recostó en la cama mirando fijamente hacia el techo y continúo:

La increíble y horrible historia que sigue es real y es mía; los hechos me ocurrieron desde que desaparecí hace veinte años hasta hace unos días cuando me encontraron desnudo vagando por el bosque en un estado más que deplorable no solo físicamente sino mentalmente porque según me contaron yo aparentaba ser un zombi, un ser sin conciencia de existencia, me encontraron cuando parecía que había llegado el fin, el bendito y anhelado final a todo esto.

Ustedes dicen que fueron veinte años los que estuve ausente de mi familia, del trabajo de mi novia, de todo, pero para mi solo fueron dos años, sin embargo esta mañana descubrí, al verme al espejo, que ustedes tienen la razón; mi rostro ya no es el mismo que yo recuerdo sino el de una persona madura, triste, atormentada, el golpe es bastante grande para poder asimilarlo, necesito tiempo para pensar y adaptarme a esto que sucede a mi alrededor, porque todo esto es como un torbellino dando vueltas a los recuerdos de imágenes y pensamientos que hay en mi cabeza.

Por favor les pido que crean lo que les voy a contar, pues no quiero que me cataloguen como un loco, aunque entiendo que sea difícil creer una historia aparentemente estupida, sacada de un cuento de terror barato, pero si abren su mente hacia esta posibilidad, si solo por hoy deciden creer comprobaran que mi forma de actuar es completamente normal exceptuando por las noches en que temo que su espíritu o su cuerpo venga por mi.

El cuarto donde estaban reunidas aquellas personas era muy pequeño, por lo tanto cuatro estaban parados: una mujer blanca de mediana edad vestida con un traje floreado color naranja muy sencillo, un hombre de unos sesenta años, de lentes gruesos extremadamente gordo y con una inmensa barba canosa, un joven de unos veintitrés años y de lentes negros, peinado a la moda, su piel era tan blanca que hacían contraste con sus labios rojos carmesí tenía la expresión de un prepotente de un sabelotodo y por ultimo el más alto de todos, pero a la vez el más chico en edad era un completo imberbe, con su cara de niño estupido recién venido al mundo que todavía esta en las faldas de su madre, sus enormes brazos le daban un aspecto raro, no tanto como de primate si no más bien como si los brazos los tuviera en las piernas y viceversa. Ese era el cuadro que uno miraría si entrara a ese lugar una mezcla nada homogénea de personas, edades.

Todos ellos miraban atentos a la quinta persona que llenaba el cuarto, era el único que hacia uso de la cama estaba vendado en algunas partes de su cuerpo si le quitaran su enorme barba y su pelo largo se darían cuenta que no alcanzaba los cuarenta años. El era la persona que había hablado al principio ahora tomaba agua en un vaso de vidrio totalmente transparente, cuando termino suspiro profundamente y luego agrego resignado como el jornalero que va todos los días a su trabajo de mala gana pero consciente que lo necesita para vivir :

Yo era parte de una expedición de estudiantes de la Facultad de Biología, aunque yo no pertenecía a dicha facultad pues soy (todavía lo soy… creo) fotógrafo independiente, y la idea de hacer este viaje era con el único motivo de enriquecer mi amplia colección de fotos de las más bellas flores que hay en esa zona, así posteriormente las podría vender a las agencias de publicidad, a las imprentas o enviarlas para que participaran en concursos nacionales e internacionales de fotografía. Mi mundo era lugares desabitados multitudes de personas, niños de la calle, prostitutas, mercaderas, vendedores ambulantes, parejas de novios, travestís, curas, oficinistas, flores, amaneceres o atardeceres en una montaña, en una playa, en la ciudad, ríos, animales de todos los aspectos colores y tamaños todo visto a través del lente de mi cámara o impreso en papel, una relación cercana con la gente no era tan interesante para mi y además de mi familia, mi novia y tres amigos no tenia yo más contacto con la gente. Así pues no me sentía cómodo entre aquel atole de chavos locos e inquietos, lo único que yo quería hacer al bajar de aquel autobús era perderme entre la vegetación y fotografiar todo lo que pudiera para que el viaje valiera la pena.

Era un día soleado en la ciudad, Pero por lo elevado de la montaña y por su abundante vegetación nos hallábamos ante un clima escandalosamente frío, por lo que procuramos abrigarnos bien con chumpas gorros y hasta guantes.

Recuerdo que casi pierdo el autobús de la expedición, pues me levante tarde, pero al fin corriendo, logre alcanzarlo y me acomode en los últimos asientos, ajeno a todo y todos me disponía a dormir, cuando una chava de pelo negro, trigueña, ojos café empezó a hablar casi a gritos con su compañera blanca, pelirroja, lo que me molesto mucho pues tendría que aguantarlas todo el camino a la dichosa montaña , estaba en lo mejor de mi cólera y a punto de gritarles que se callaran cuando un chavo blanco, mejor dicho pálido, de labios muy finos, de lentes negros, gorra y unos audífonos enterrados en las orejas dijo:

-le voy a entregar su alma a los duendes que viven en la montaña a donde vamos, tal vez así se callan.-

He aquí un tipo siniestro pense yo.

¡Ay no!, que tonto que sos Danilo - chillo una de las chavas y agrego – por eso no tenes novia, porque no sos normal- y pronuncio esta ultima palabra de manera que se notara más que las anteriores, algunos otros pasajeros se rieron descaradamente.

Danilo no se inmuto con la frase de la hiriente pelirroja – es verdad en esa montaña hay duendes que se roban el alma de las personas – dijo antes de acomodarse en su asiento pegando su cara contra el vidrio de la ventana, esto pasa si traspasas hacía el área sagrada dicho esto cerro los ojos y se durmió.

Yo solo pensé me había subido a un autobús equivocado que quizás este iba al manicomio.

Había estudiado bien el lugar en un mapa y por eso sabia que la montaña era solo una pieza de una extensa y elevada cadena montañosa, esta zona según me había contado un lugareño que vivía cerca de mi casa no era explorada por la gente del único pueblo cercano pues temían a los espíritus que decían moraban allí, especialmente a los duendes protectores de el santo lugar; El Bosque.

Ciertamente a mi habían llegado historias aterradoras de espíritus, Cadejos, duendes que moraban en esa parte de el bosque, lo tome siempre como un cuento útil para contársela a mi novia por la noche y principalmente si estábamos solos.

El viaje fue largo mas no podría decir aburrido, hay que ver la clase de barbaridades que pasaron allí, un chavo pidió que pararan el autobús “pues tenía que ir”, le pegaron un chicle en el pelo de una estudiante, los estudiantes corearon a más no poder cuanta canción de rock pasaron en la radio y gozaron con el payaso de turno que se le declaro a su compañera de asiento, esta le contesto muy calmada “te aceptaría pero mi novio esta aquí, es el que esta allí en la puerta con la libreta en la mano”.

Cuando llegamos me dedique a tomar fotografías a los árboles Pinos, liquidámbar, Robles y algunas flores entre ellas pascuas y grano de oro hasta que avisaron que dos alumnos se habían perdido, lo que me faltaba pensé: seguramente dos novios que aparecerán en unas dos horas.

-son hermanos-dijo una maestra que acompañaba a los estudiantes en la expedición – victor y Hada – como que leyó mis pensamientos dije para mi.

El grupo se reunió. las personas encargadas del grupo pensaron en dejar a la mayoría de los estudiantes en ese lugar y con la mitad de los encargados y algunos estudiantes comenzarían a buscar a los desaparecidos.

No se el porque suceden las cosas, yo entiendo que hay situaciones en la vida que no se pueden cambiar por más que uno lo intente, que como tragedia griega esta predestinado para suceder y nada ni nadie podrá evitarlo, Eso mismo me paso a mi, no se porque razón levante la mano cuando preguntaron quien quería ayudar buscar a los jóvenes desaparecidos, ni porque mostré tanta valentía y entrega en esta acción si yo siempre había sido una persona apática e insegura pero bueno el hecho es que así sucedió.

Nos separamos en grupos de cuatro, mi grupo estuvo conformado por un guía de piel trigueño claro con facciones de indio como yo y de un hablado cantadito, aseguraba conocer muy bien el lugar, un estudiante de tez blanca, robusto, color de pelo y ojos negro que me callo muy bien pues tenía don de gente su nombre era llamado Carlos y un maestro Trigueño de -gruesos lentes, pasado de peso y con un aire de persona muy sería y aburrida.

Caminamos callados por más de media hora solo escuchando el ruido de los pájaros y el
sonido de un riachuelo que quedaba cerca, adelante iba El Guía, después Carlos, el maestro y yo nos turnábamos el último y penúltimo lugar, aquel desde ya se notaba muy cansado, junto a mi hombro llevaba colgando mi cámara fotográfica no había querido dejarla en manos de algún profesor o menos de algún estudiante, así que la llevaba conmigo.

Iniciamos la búsqueda y como medida de precaución todos los grupos llevábamos algunos víveres, un botiquín de primeros auxilios, capotes por los continuos chubascos y aguaceros que se producían en la región, además de eso acordamos asirnos de algunas armas conseguidas con los guías del pueblo cercano.

Al avanzar una media hora nos dimos cuenta que los senderos se acababan El Guía pareció confiado y siguió caminando como si nada hasta que llegamos cerca de un riachuelo, antes de este nos encontramos con una estaca clavada en el suelo, en el otro extremo estaba el cráneo de un animal, la verdad no supe distinguir que tipo de animal era pero pensé que era un perro, Carlos y El Profesor se habían quedado atrás, El Guía observaba con detenimiento aquel esqueleto, al final como tomando una decisión después de una lucha interna consigo mismo, se adelanto y me dijo con la mano acompáñame. En el instante en que pasamos la calavera se desato un ruido infernal producido por los gritos y los aullidos de todos los animales del bosque juntos, era un desesperante y monótono cántico. Cuando todos nos reunimos nos preguntamos de aquel extraño suceso. Le consultamos al Guía que era todo eso a lo que este se limito a contestar:

-Son animales hacen lo que quieren cuando quieren, si quieren cantar y aullar lo hacen
No hay que estarse preguntando el porque- Ciertamente esta respuesta no nos fue para nada satisfactoria, pero si nos aferrabamos a un miedo tonto nunca averiguaríamos que les paso a los dos hermanos, y ellos no tenían armas ni víveres ni un botiquín como nosotros en caso de cualquier emergencia principalmente por los animales salvajes…El sol estaba en alto todavía cuando nos adentramos en el bosque, me preocupaba el hecho de ser inexpertos en la cuestión de sobrevivir en la selva pero aun más la señal que encontramos antes de pasar el arroyo, podía ser cualquier cosa desde un juego hecho por niños hasta una señal de maleantes, una marca de una bruja o de una tribu étnica olvidada por la civilización. Pero El Guía había continuado caminando y eso, a mi ver, indicaba que no estábamos ante ningún peligro.

El lugar caía en la categoría de bosque nublado, era realmente un lugar hermoso este contacto con la naturaleza, el aire fresco el canto de los pájaros me producía una nueva y agradable sensación. El Maestro estaba cada vez más cansado, yo platicaba frecuentemente con Carlos como ya dije el tipo me callo muy bien desde el principio Y cada vez que platicaba con el caía en la cuenta que no me había equivocado al pensar que era una muy buena persona.

Pasaron las horas y caminábamos cada vez más lejos del lugar donde habíamos acordado volvernos a encontrar con los demás grupos de búsqueda, el indio (así le llamaba yo a nuestro guía) siempre iba adelante, callado y a mi ver con alguna preocupación en la cabeza, al menos así lo pensaba yo, gradualmente empezaron a pasar las horas una tras otra hasta que la noche nos sorprendido.

-deberíamos parar aquí y volver, ya es tarde y no soporto las rodillas, es mi reuma-el rostro del profesor se contrajo, en el había un verdadero sentimiento de dolor, El indio –similar a mí en sus facciones- siguió caminando como si no hubiera escuchado las palabras del profesor y como si buscara algo entre la maleza, los tres estábamos parados esperando su respuesta pues todos queríamos regresar al campamento estábamos exhaustos porque aquel guía orgulloso no paraba. Por fin lo hizo aunque no nos volteo a ver, se sentó en una gran roca que sobresalía cerca del caminito olvidado por la civilización, mirando siempre hacía el frente nos dijo.

-no puedo llevarlos de regreso- el volumen de su voz era baja, tanto que apenas logramos escucharla, entrecortada y más bien como un suspiro de alguien que al fin puede decir algo prohibido o que se tenía guardado.

-¿Qué? ¿Porque no puede? Se ha vuelto loco ¿Qué le pasa?-El Maestro era el más desesperado por llegar al campamento.

Yo y el otro joven que se llamaba Carlos nos quedamos callados tratando de no alentar la ira que embargaba al Maestro. El indio permaneció callado, distante por un buen rato, cuando de pronto se levanto exaltado con los ojos casi desorbitados con los puños cerrados y nos grito:

-es que ustedes no entienden los duendes que viven en este bosque han borrado mi memoria para que yo no pueda recordar de donde vengo, tengo dos horas tratando de recordar los senderos, las señas pero no puedo- es de señalar que en ese entonces la zona era una zona virgen, prácticamente inexplorada, sin poblados cercanos de ahí su gran atractivo para por su fauna y flora. Solo pocas personas podían darse el lujo de ser guías, el indio era uno de ellos.

-Porque los traje aquí, ¡DIOS MIO! si bien sabia que no debía pasar de los limites, ¿porque no creí?-continuo gritando el indio.

Todos estábamos atónitos sin saber que decir, por fin reaccione y dije:

-Oiga por favor, reaccione, ha perdido la cabeza o que, deje de decir disparates-

El indio salto cerca de mi y por un momento pensé que me iba a atacar, pero en vez de eso dijo casi llorando, escupiéndome la cara con su saliva:

- ustedes no entienden, es verdad lo que pasa los duendes que viven en este bosque y que siempre nos vigilan, me han castigado por sobrepasar los limites y haber entrado en sus dominios, y lo peor es que ahora me han castigado, mi vista se oscurece pronto quedare ciego y no volveré a ver a mi familia es que no entienden ellos están cerca de nosotros rueguen a Dios que los dejen llegar con vida a sus hogares, yo ya estoy perdido, sálvense ustedes si puedan – un escalofrió helado me recorrió la espalda, mi piel me erizo, había algo de cierto en las palabras de este hombre, loco o no.

El indio soltó una estrepitosa carcajada o un escandaloso quejido mientras se convulsionaba como un epiléptico después se tiro al suelo permaneciendo allí durante unos dos minutos al termino de estos se levanto tranquilo como si nada y salio corriendo perdiéndose entre los árboles y las sombras de los mismos vano fue que tratáramos de alcanzarlo porque corría demasiado rápido como si tuviera la velocidad de un Leopardo.

Cuando Carlos y yo paramos de perseguir nuestro guía ya estaba lejos, jadeábamos nuestros cuerpos estaban agachados con nuestras manos apoyándose sobre nuestras rodillas, oímos un grito espantoso que de nuevo me erizo la piel , era el grito de alguien desesperado de una persona a la que están arrancándole los dedos era el guía que se había detenido permaneció mirándonos un rato y después volvió a gritar pero ahora en español:

¡Huyan mientras puedan, busquen el camino de regreso talvez ustedes puedan encontrarlo, solo recuerden que cuando encuentren la señal de el palo con la calavera abran hallado el punto de regreso crucen esa línea y no vuelvan más a este lugar, ¡huyan si puedan!- dicho esto nos dio la espalda y continuo corriendo.

-Ese tipo esta loco – le dije a Carlos

-y de remate- contesto

Regresamos a donde habíamos dejado al profesor y le contamos lo sucedido que no habíamos alcanzado al guía y lo que este nos había dicho, el profesor no se pudo aguantar la cólera

-Ese desgraciado cabron, que duendes ni que ocho cuartos seguramente le pone a la mota, pero esperen a ver lo que le voy a hacer cuando lo vea, le voy sacar esa basura por el culo.-

Pasamos la noche ahí mismo soportando a los mosquitos, el frió y las maldiciones de el Profesor. dormimos subidos en los árboles y sin comer, un sentimiento de desesperación nos inundaba solo temíamos dos cosas: que alguna fiera o que alguna banda de criminales nos encontrara y nos matara, la otra cosa que pudiera sucedernos seria que nos muriéramos de hambre pues éramos gentes de la ciudad que nunca habíamos tenido ninguna educación de supervivencia en el bosque, pronto los pocos víveres que teníamos se acabarían

Al día siguiente buscamos el camino de regreso al campamento, lo buscamos por horas y horas sin descansar, seguimos el camino que recordábamos pero era como si alguien de la noche a la mañana hubiera cambiado la posición de los árboles, de las plantas de las rocas.

Yo animaba al grupo diciéndoles que lo más probable era que estábamos desorientados pero que de todos modos no nos quedaríamos mucho tiempo perdidos en el bosque porque pronto el equipo de rescate nos encontraría…y nos salvaría…pero no fue así y pasamos los siguientes dos años, bueno los siguientes veinte años sin poder salir de ese lugar como mis husos y mi cara lo demuestra.

Los oyentes se quedaron atónitos y callados ante aquel hombre que aparentaba más años de los que tenias tenia el pelo y la barba crecidas y tostadas por el sol las uñas largas y amarillentas, de su boca emanaba un olor a podrido y sus ojos reflejaban una tristeza inmensa, una pena tan terrible que se rebalsaba e inundaba a las personas que estaban junto a el.

Al principio –continuo aquella persona remedo de hombre de las cavernas- todo parecía ser normal comíamos frutos e incluso pescamos en el rió y es cierto que en la noche oíamos ruidos extraños, agudos como de alguien gritando de dolor pero asumíamos que era algún tipo de animal

Pasaron los días y nos comenzábamos a desesperar, por increíble que pareciera no podíamos encontrar el camino de regreso. Quien más sufría era el profesor que tenia reumas y se quejaba mucho en la noche por el frío que hacia. Aunque suene egoísta era su persona la que en parte nos retrasaba en nuestras exploraciones, su lentitud al caminar, sus continuos descansos, sus ganas de hacerse sabelotodo y de tratar de mandarnos como a chiquillos nos desesperaban a nosotros dos jóvenes impulsivos que deseábamos encontrar el camino a casa lo más pronto posible.

A la semana de andar deambulando por aquel bosque, encontramos el cuerpo de la chica a la cual habíamos salido a buscar. Estaba en un pequeño claro del bosque enterrada todo su cuerpo excepto su cara o más bien cubierta de tierra desde sus hombros hasta los pies, había sido una chica linda, blanca, de piel nítida que aun conservaba su color rosado, sus labios gruesos, bien formados y provocadoramente rojos, sus cabellos negros como el ébano, bella de una manera que no es posible describirlo, su rostro irradiaba una tibia luz que a la vez nos llenaba de una inmensa paz. Pero estaba muerta su piel estaba fría.

- Murió tranquila - eso nos dijimos para consolarnos- quizás de un ataque cardiaco, pues su rostro no mostraba ningún tipo de daño físico, aunque claro solo miramos una parte de su cuerpo y obvio que no nos atrevimos a desenterrarla del joven. Que había ocurrido nos preguntamos ¿Quién la enterraría? ¿Sería su hermano? ¿El seguiría con vida o estaría muerto también?, una oscura duda asalto nuestra mente ¿Quién la mataría? ¿Sería algún animal? O ¿su propio hermano? o ¿un accidente? ¿Alguna banda de criminales? eran tantas las preguntas que nos hacíamos que en ese momento no nos percatamos de algo muy importante, como ya dijimos su rostro irradiaba cierta sensación de paz, y más parecía dormir, pero tocamos su pulso estaba muerta. Si alguien la había enterrado era hacía poco tiempo pues no había signos de descomposición ni siquiera malos olores. De este detalle que se nos escapo increíblemente nos arrepentiríamos después, dejamos el cuerpo tal cual lo encontramos y ese día acampamos lo más pronto posible. No hablamos estábamos desconsolados y sentíamos que la muerte rondaba por nuestras cabezas.

Al día siguiente vimos por primera vez a los duendes… y como estos mataban al profesor.

Ese día El Profesor se había levantado animado “tenemos que encontrar el camino a casa pronto, quiero ver a mis hijos” fue lo primero que nos dijo después de saludarnos y nos sonrió, por primera vez camino sin quejarse iba a la cabeza y cantaba una canción de esas viejitas, una parte de la canción decía algo así:

Y a su barco le llamo, libertad
A su barco le llamo, libertad, libertad
Nanana nanana

Repetía esta frase una y otra vez como si fuera la única que se sabía, o la que más alegría le producía, dicho sea de paso que el Profesor cantaba peor que un sapo después de la lluvia, pero por lo menos no se estaba quejando.

Buscábamos frutos comestibles, teníamos hambre ya era tarde y en todo el día no habíamos encontrado nada.

El profesor encontró un árbol de guayaba, estaba muy alegre y salto de gozo (olvidando su reuma) al darse cuenta de su descubrimiento.

Seguramente los duendes nos habían seguido durante todo ese tiempo, estudiándonos no se con que razón, talvez nuestro camino interfería o era el mismo el de ellos en alguna etapa de sus vidas son sedentarios, quizás sea en la juventud explorando la zona caminan en grupos, después cuando ya son adultos pocas veces salen de sus cavernas donde viven. El error del profesor fue estar muy alegre ese día tanto que mientras nosotros nos subíamos a bajar las frutas El Profesor se subió a una roca para observar el horizonte, por desgracia para todos resbalo y callo, cuando nos percatamos de los sucedido bajamos a ayudarlo y lo encontramos boca arriba quejándose que una piedra le destrozaba la espalda. Lo ayudamos a levantarse y nuestra gran sorpresa fue que en vez de piedra lo que hallamos fue un diminuto ser, aplastado, era feo, con una orejas y una nariz enorme, media unos quince centímetros de la punta de sus pies hasta la coronilla de su cabeza, su piel estaba arrugada, sus labios eran muy finos casi inexistentes tenía unos dientecillos como de piraña y su boca apestaba a pescado, exceptuando sus orejas y su nariz era completamente blanco, sus ojillos eran alargados como de una gente asiática, estaban entrecerrados pero dejaban ver unas pupilas negras que brillaban por la intensidad de el sol, vestía un traje blanco al cual no se le miraba divisiones ni costuras. Era una tela suave y me hizo pensar en la seda.

Nos alejamos unos pasos del grotesco ser que teníamos enfrente atemorizados sin saber que decir por primera vez en nuestras vidas lo sobrenatural aparecía ante nosotros y lo hacía de la forma más clara porque no era que se nos había presentado una imagen borrosa a los lejos o que escuchamos una voz misteriosa que nos susurraba nuestro nombre, no, no era eso, era un ser de carne y hueso o así lo parecía; pero estaba allí lo podíamos ver, lo podíamos tocar, no era un sueño, nuestra mente y nuestro raciocinio tenía que aceptar que lo que estaba enfrente de nosotros era real.

-esto no puede ser ¿Qué es esta cosa? - murmuro Carlos que al igual que el profesor y yo teníamos los ojos desorbitados, seguimos retrocediendo.

En esas estábamos cuando un enjambre de duendes de el doble del tamaño del muerto Salio de entre los arbustos armados con unas extrañas espadas con arcos y flechas, ondas y piedras vestían con pieles y gruñían entre si al parecer para comunicarse, vieron el cuerpo de la criatura que sin duda era un niño, después vieron al profesor y nos comenzaron a perseguir. Cada quien tomo su rumbo pero yo sabia que al que querían era al profesor efectivamente rápidamente lo agarraron y lo tumbaron al suelo me regrese para intentar ayudarlo. Los duendes clavaron sus espadas en el cuerpo de el profesor el cual grito pidiendo auxilio, solo eso recuerdo, lo demás es pura mezcla entre realidad y sueño. Desperté no se si al otro día o a los dos o tres, en la mañana estaba solo, tumbado en un pequeño claro de el bosque donde el cuerpo de una doncella se encontraba enterrado, solo dejando al descubierto su cara, no presentaba signos de descomposición y no despedía malos olores. Mi asombro no podía ser mayor, toque su rostro y estaba frió. Me aleje de aquel lugar horrorizado, fue entonces cuando perdí la razón por un tiempo (por Carlos supe después que mi periodo de locura fue un mes aproximadamente) hasta que la recobre una mañana, cuando estaba desnudo sentado en un nido de hormigas.

Encontré a Carlos o más bien el me encontró a mi pues cayo de improviso de un árbol nos abrazamos al vernos, después de tanto sufrimiento era bueno tener a alguien con quien contar, juntos continuamos buscando una ruta para llegar a la pueblo o al campamento pero nunca encontramos la cabeza enterrada en el palo al avanzar siempre volvimos al sitio donde nuestro guía nos había dejado, de los sucesos de el profesor hablamos muy poco deduje que Carlos trato de ayudar al profesor pero los duendes no lo dejaron y también deduje que El lo había lo sepultado, gracias a Dios yo no hubiera podido hacerlo no después de ver como los duendes lo estaban haciendo sufrir con sus hachas con sus piedras y aun con sus dientes prácticamente lo estaban despellejando vivo.

Al guía lo volvimos a ver varias veces, en algunas ocasiones pasaba por nuestro lado sin hablarnos y sin contestarnos cuando nosotros le preguntábamos algo otras se ponían a hablar con nosotros incoherencias o hacía sonidos raros intentando cantar una canción, también al preguntarle por donde era el camino de regreso, nos contestaba tranquilamente en un idioma raro o se ponía a llorar , me parecía que para el estaba contestando de forma normal pero que no podía decirlo en nuestro idioma como un bebe que todavía no puede hablar o un extranjero que se comunica en su idioma aunque los otros no le entiendan. Caminaba a tientas pues estaba ciego o casi ciego, arqueaba su cuerpo de una manera extraña y cojeaba de su pierna izquierda no porque estuviera lastimado sino porque está se le encogió

Un día cuando Carlos desesperado ante indiferencia del Guía trato de detenerlo tomándolo por el brazo, pero este reacciono atacándonos y gruñendo como una fiera. Fue entonces cuando decidimos evitarlo, para ese momento su rostro ya no era normal, había adquirido un color rojo encendido en su piel y su mandíbula era el doble del tamaño, sus brazos eran más grandes y más fuertes (Carlos lo comprobó al recibir un manotazo en su cara), caminaba todavía más jorobado que antes y de sus ojos, ahora enormes, emanaba una mirada de fuego.

Es muy difícil reponerse a un golpe tan grande, en el que lo que creíamos una fantasía ya no lo es, es más horrible aun tener el temor de que esa fantasía hecha realidad te encuentre.

Habían pasado tres meses desde que nos habíamos perdido tratábamos de mantenernos animados y de hablar poco del tema de fantasmas y leyendas de nuestro pueblo o al menos hacerlo de una manera cómica .

- Hey Carlos en mi pueblo decían que cuando los duendes enamoraban de una chica, intentaban robársela para llevarla a vivir a su cueva, si no lo lograban, como venganza les tiraban tierra a su comida por el resto de su vida. -

-y eso que viene al caso, aquí no hay mujeres y tampoco comida-contesto Carlos siguiéndome el juego.

-No, pero estas tú, que eres más linda que una muchacha-

-No jodas loco, no me vengas con esas teorías tuyas-Los dos reímos de esa ocurrencia, aunque lo cierto era que si los duendes nos atrapaban no se enamorarían más que de la forma en que se enamoraron comiendo la carne, los pellejos, los ojos y la lengua de el Profesor.

Otra manera de pasar el tiempo era hacer teorías acerca del misterioso cuerpo de la doncella que se encontraba en un pequeño claro del bosque ese era uno de los grandes enigmas. Lo curioso era que estando cerca de su cuerpo nos sentíamos tranquilos como si alguien nos protegiera estar cerca de ese cuerpo que no entraba en descomposición ni mucho menos hedía, Carlos y yo nunca nos lo mencionamos pero estoy seguro que el sentía lo mismo que yo.

Nuestra alimentación era muy mala al principio casi solo comíamos las pocas frutas que lográbamos encontrar, pescar se nos hacia muy difícil y no teníamos armas para cazar venados o algún otro tipo de animal.

Esto lo compensábamos con nuestra alegría la cual tratábamos de mantener siempre encendida, de esta manera evitábamos entrar en pánico

Las bromas más frecuentes que me hacía Carlos era la de molestarme mientras yo dormía por mucho que yo buscara un lugar apartado el siempre me encontraba y con una ramita muy delgada me rascaba la oreja levemente de manera que no me despertara completamente cuando al fin lograba su objetivo y yo salía huyendo detrás de el, cuando por fin lo alcanzaba lo detenía y comenzábamos a tratar de dejarnos caer al suelo y el que lo lograra primero ganaba parecíamos dos cachorros jugando, en toda mi vida mi forma de actuar había sido muy retraída, era el típico chico retraído solo y sin amigos, era con el que nadie quería sentarse al lado de el pupitre en la escuela, hasta hacía pocos años había conseguido hacer unos amigos y una novia con la que pensaba casarme, pero con Carlos todo era diferente, el no se burlaba de mi ni le importaban mis tartamudeos y sobre todo me escuchaba lo llegue a considerar mi hermano mi sangre y pensaba que de llegar a presentarse una situación extrema daría hasta mi vida por el.

Y extrañaba mi vida anterior de fotógrafo y lastimosamente las pilas de mi cámara se acabaron mi única distracción se fue y fue allí cuando tuve que reconocer que extrañaba la ciudad su bulla pues en el bosque solo tenía a Carlos y mientras que en la ciudad eran miles de personas con las cuales yo hubiera podido comunicarme por fin mi ego mi orgullo reconoció que somos seres sociables y que independientemente de nuestro carácter , necesitamos a alguien con quien hablar con quien compartir nuestras fantasías y nuestros sueños, yo me reprochaba a mi mismo no haber podido superar mis miedos con las personas porque no todo esta mal y no todas las personas son de mal corazón y por estas es que vale la pena vivir .

Recordaba mis días solitarios en la azotea de el edificio donde yo vivía, recordaba las tardes enteras que pasaba allí totalmente despreocupado por los demás. Era feliz viendo al sol ponerse sobre las montañas de Tegucigalpa y contemplaba fascinado las miles de lucecitas que inundaban la ciudad por la noche, eran como un universo abajo del universo y alrededor de cada bombillo del alumbrado eléctrico habían cientos de personas al igual que alrededor de las estrellas hay cientos de planteas y miles de seres vivos.

En esas veladas bohemias fue que conocí a la que fue mi única novia la mujer que hasta ese momento más había amado, tu quizás no la recuerdas porque eras muy pequeña todavía una niña.

El hombre remedo de cavernícola se dirigió, al decir estas ultimas palabras, a la señora de mediana edad, era la primera vez en toda la noche que se refería directamente a su prima.

La noche avanzaba lentamente en aquel cuartito oscuro, alumbrado débilmente por una lámpara incandescente, absolutamente nadie ni los más jóvenes se atrevían a hacer algún comentario, todos estaban callados escuchando aquella historia increíble.

Mucha gente de el barrio al darse cuenta de nuestra relación tenía para nosotros comentarios un único comentario decían que ella era una soñadora buscando al hombre perfecto y que en vez de eso me había encontrado a mi.

Ella estaba en la azotea del edificio de enfrente todavía había luz solar y ella me saludo con la mano después me grito algo que yo no pude oír, esa noche me hizo compañía recostada sobre el muro de la azotea sin volverme a hablar, solo viéndome, seguramente ella también contemplaba las estrellas como yo.

Resulto que era aficionada a toda la cuestión del espacio las nebulosas, las estrellas, Los agujeros negros, El cometa Haley. Fue una casualidad que nos encontráramos en el minio-súper que estaba a dos cuadras de donde vivíamos yo estaba comprando baterías para mi cámara fotográfica cuando alguien toco mi espalda, pensé que era algún conocido cuando finalmente me di vuelta descubrí que era Julia que así se llamaba, como al principio no la reconocí ella jugo conmigo un rato.

- De veras no te acuerdas de mi -

-Disculpa pero no-

- ni de la escuela -

- no para nada-

Caminábamos de regreso cuando me dijo la verdad que a veces me miraba en la azotea de el edificio que estaba al frente de donde ella vivía.

-¿Y porque pasas tanto tiempo solo viendo las estrellas eres poeta o algo así?-

-No, soy fotógrafo, soy… un poco distraído…tu me entiendes…-

-claro-

-Y tú que haces allá arriba –

Fue cuando me sonrió y me contesto

- te veo a ti-

Lo demás ya se lo imaginaran, fue el comienzo de una época de apertura para mi, ella y mi familia y mis amigos eran todo lo que necesitaba, ocupaba tan poco, lo meramente esencial para ser feliz.

Los días seguían pasando y no hallábamos la señal que buscábamos La calavera ensartada en el palo ese era el punto de regreso, el cual buscábamos afanosamente todos los días, esta era incluso, al Principio, nuestra prioridad antes que buscar comida y abrigo, pero con el tiempo fuimos perdiendo ese primordial interés pues era tan poca la comida que lográbamos encontrar que nos teníamos que dedicar mucho tiempo a esa actividad.

Cuando ya estábamos al borde de la locura sucedió un algo impresionante…algo que habría de marcar las vidas de Carlos y la mía para siempre.

Sucedió que pasados los primeros cuatro meses cuando buscábamos desesperadamente algún fruto para comer pues teníamos dos días de no probar bocado divisamos a una mujer caminando o más bien flotaba sobre la hierba acariciando unas flores silvestres con sus pies, la miramos de lejos y nos escondimos entre los arbustos como dos adolescentes que espían a su secreto amor, ella tenía una larga cabellera negra y un vestido de una sola pieza blanco su sola presencia inspiraba paz, sabíamos sin saber como que ella no nos haría daño, nos dejamos ver, un ser tan especial y tan delicado nos podría ayudar a encontrar el camino a casa. Ella, desde luego tenía conocimiento de nuestra presencia pues no se asombro ni alarmo cuando nos acercamos Ella sabia distinguir entre la alma de un ser humano, de un duende, de un animal y de una planta. Cuando quiso volteo la cabeza delicadamente hacía nosotros, su mirada era altiva pero a la vez tierna y cálida, pero lo que nos sorprendió fue que ella era la misma mujer que estaba en el claro de el bosque enterrada ¡era ella!, ¡entonces estaba viva! ¡Eran sus ojos, dulcemente negros!

-Los mejores frutos están arriba – dijo señalando una parte del bosque e inmediatamente se marcho flotando entre las flores silvestres.

La observamos hechizados con su belleza, juraría que ella lo sabia y lo disfrutaba, desde ese momento nos enamoramos de sus encantados ignorando que ya no era un ser humano.

Efectivamente donde ella nos indicara encontramos unos “frutos increíbles” que saciaron nuestra hambre, nunca los habíamos probado, nunca los habíamos visto, pero eso era lo que menos nos importaba. Eran unos “frutos increíbles” pues adquirían el sabor que nosotros queríamos, solo nos imaginábamos algún tipo de comida especial que deseábamos y el fruto adquiría ese sabor.

Saciada nuestra hambre corrimos hacia el claro aquel para buscar el aquella mujer, esperábamos no hallarlo pero ahí estaba totalmente frío y bello nos arrodillamos aun lado del cuerpo y por nuestra mente cruzo la idea de de desenterrarla pero una voz tras de nuestras espaldas nos dijo.

- No, no lo toquen debe permanecer allí, tal y como esta- era ella, ante nosotros teníamos dos cuerpos idénticos uno vivo y otro muerto, el vivo nos pedía que no molestáramos el muerto.

Nos apartamos atemorizados pues creímos que Ella nos haría daño pero no fue así.

- no teman amados míos que no les haré daño, acérquese a mi –extendió sus manos y nosotros como dos niños obedientes a su madre la abrazamos, sentimos un calor tibio y delicioso que nos acogía.

Con la llegada de la doncella que duerme en un claro del bosque (con ese nombre nos pidió que la llamáramos) nuestros días se volvieron más placenteros, menos tristes, estaba ella que nos cantaba dulces cánticos llenos de paz de armonía, poco a poco nos íbamos olvidando de nuestra realidad no sabíamos si eran las ocho de la mañana o las tres de la tarde; vivíamos sin saber si estábamos despiertos o soñando.

Como suponíamos desde el principio la doncella que duerme en un claro del bosque era la estudiante desaparecida, era obvio que ahora no era humana o lo era de una manera especial, decidimos no preguntarle nada hasta averiguar que estaba pasando.

Cuando hubo tomado confianza con nosotros nos contó que a las dos horas de haberse perdido en el bosque ella y su hermano cayeron en manos de los duendes que decidieron castigarlos ya que habían traspasado sus dominios, pero estos admirados por su belleza- y cuando dijo estas palabras se ruborizo- por la sinceridad de su hermano y porque ellos actuaron con ignorancia consiguieron ante el gran espíritu de el bosque dos oportunidades de vida, una viajar por el universo en forma etérea visitando todos los universos, planetas, estrellas con vida o sin vida que desearan, explorando las galaxias a su antojo, o quedarse en el bosque eternamente en una forma intermedia entre espiritual y material , entre viva y muerta, su hermano eligió la primera opción, no le extraño el era un aventurero por naturaleza alguien que siempre deseaba ir más allá sin ataduras, pero ella no, ella era más tranquila y más posesiva, amante de la naturaleza de el canto de los pájaros de la tierra, con las mismas aves lograría saber de su familia y al ver las estrellas todas las noches se daría cuenta de las historias que su hermano le contaría, ante dos decisiones diferentes los hermanos no se inmutaron sabía era la decisión de cada uno y la respetaron, después de un prolongado abrazo dijeron que estaban listos una enorme luz que provenía del árbol sagrado donde mora el espíritu de el bosque los inundo, sintieron un calor fuerte que no quemaba los lleno su hermano poco a poco se fue desapareciendo y ella se separo de su cuerpo aunque no por eso perdiera la forma física más bien era como una metamorfosis un cambio de cuerpo ambos entendieron sin saber como ni porque las reglas que desde ahora seguirían, no escucharon ninguna voz ni vieron a ningún ser vivo que saliera del árbol, la luz los cegaba, pero de alguna manera fueron informados y no era producto de su imaginación. Los duendes asintieron conformes al ritual y se marcharon.

-Desde entonces tengo ciertas habilidades y ciertas limitaciones- nos dijo mirando el atardecer que inundaba su rostro de una luz débil, así como su voz lo era en ese momento.

-Que limitaciones-pregunte yo.

-No poder salir de este bosque, y el límite me lo marcan los duendes, es su mismo límite- contesto ella poniéndose triste y cada vez que eso pasaba nos parecía que nuestro corazón se estrujaba, como un estudiante lo hace con la hoja de su examen al saber que ha sido reprobado.

-y los duendes tiene algún dominio sobre ti-pregunto Carlos

-Ninguno, has de saber que ellos solo pueden hacerle daño a la persona que les ha hecho algún daño-

-Por eso transformaron al Guía en un monstruo ciego y mataron al Profesor pues este mato accidentalmente a uno de ellos-

-No solo era uno de ellos, era su príncipe-

-con razón le dieron una muerte tan horrible – comento Carlos –pero ¿Por qué a nosotros no nos mataron, nosotros también traspasamos el limite, entramos al bosque sagrado y estábamos junto al profesor cuando este cayo encima de el “príncipe”.

La doncella que duerme en un claro del bosque sonrió como la primera vez que nos vio altivamente, pero a la vez tierna y cálida.

-Eso no lo se mi amado-se quito las hebras de pelo que le caían en la cara y continuo-
Creo los perdonaron como a nosotros porque sus corazones no sabían a lo que en realidad se metían, pues el guía nunca les explico los secretos de este lugar, o, tal vez, les tienen preparado algo para más adelante-

Nuestros ojos se crisparon y un temor repentino nos invadió.

-No se preocupen-atajo la doncella que duerme en un claro del bosque yo los conozco y los puedo controlar, ellos, los duendes no se dieron cuenta que el árbol sagrado me dio más poder del que ellos creyeron me daría.

Tranquilizados por sus palabras continuamos con la conversación

-Nos dejaran salir algún día- pregunto Carlos de nuevo alentando alguna esperanza

-No creo, aunque no soy la persona indicada para decirles eso-

- ¿y quien lo es?-

-ellos, los duendes-

Nos desplomamos ante tal respuesta, les tenemos un gran miedo a los duendes y en todo caso no sabíamos donde encontrarlos aunque también sabíamos que viven en ciudades subterráneas, porque prefieren la oscuridad, lo descubrimos una vez cuando caí en un agujero que parecía una trampa o un nido de algún animal, pero cuando escarbamos un rato – pues teníamos la esperanza de que fuera una madriguera de conejos- hallamos ropajes de seda, alguna diminuta espada y un madero circular en el cual seguramente escribieron los duendes, pues tenia varios signos tallados con algún punzón caliente, esta de más decir que abandonamos el lugar inmediatamente.

-quizás tengan que afrontarse a ellos alguna vez, nunca se sabe -

-que hubiera pasado si los duendes no hubieran tenido lastima de ustedes- pregunte yo asaltado por una duda.

-nos hubieran matado o nos hubieran convertido en algo así como su guía: un monstruo-

-¿No hay una forma de romper este hechizo?, o ¿de que tu nos ayudes a salir de este maldito lugar? Pregunto Carlos

-ya es suficiente por hoy mi amado Carlos-

-solo contéstame estas preguntas-

-No insistas Carlos, respeta mi decisión, no más preguntas por hoy- la doncella que duerme en un claro del bosque no aceptaba que le contradijeran, aunque ella no lo decía sus actos hablaban por si solos: se creía la princesa, la reina y la diosa del lugar (para ser sinceros lo era) nadie podía osar contradecirla. Ese día marcho evidentemente molesta, aunque ya casi oscurecía note que sus mejillas estaban rojas.

Tardo dos semanas en volver a aparecerse y cuando lo hizo fue buena manera pues nos despertó con una cantidad no despreciable de “frutos increíbles” y con su melodiosa voz que nos traía paz, alegría y por que no decirlo excitación, cantaba siempre en un idioma extraño pero muy dulce, “es el idioma de los Ángeles” nos decía siempre que le preguntábamos ¿y como lo aprendiste? Le pregunto Carlos en una ocasión.

-Mi amado no te puedo contar todo de mi, entonces se perdería el misterio ¿no crees?-
Contesto ella, esta vez no se enojo, más bien me pareció notar un deje de coquetería, un deje de sensualidad en su voz en sus ojos y de nuevo esa sonrisa altivamente, pero a la vez tierna y cálida, ¿no crees? Esa era la pregunta clave, en ella hizo todo lo que una mujer hace cuando desea ser notada. Era un casi fantasma, ¿que más daba ocultar algo que no la podía afectar? A menos que ese algo escondiera un detalle más importante que de ser dicho nos afectaría a todos ¿pero de que manera?

Carlos y yo confiábamos plenamente en ella era nuestra dulce calma, junto a ella sentíamos que las horas eran segundos y que los días eran minutos, era algo así como estar detenidos en el tiempo por un encantamiento.

Ciertamente nos volvimos dependientes de ella le pedíamos que nos sanara si nos heríamos frutos, le rogábamos que nos cantara… a todas nuestras peticiones ella accedía siempre después claro de hacerse la difícil por un momento, la verdad ella parecía disfrutar tanto nuestra compañía como nosotros de sus favores.

-Como reconoces a tu hermano entre tantas estrellas-le pregunto Carlos a la doncella que duerme en un claro del bosque.

-Lo siento solo lo siento el a veces me habla, me concentro en un punto de el espacio y entonces el me contesta es como si mis pensamientos viajaran más rápido que la velocidad de la luz, el recibe mi mensaje y me contesta inmediatamente

-¿Y que te cuenta? – pregunte yo que como siempre estaba a su derecha de ella contemplando la puesta de el sol.

-me cuenta de los lugares que ha visitado, de las civilizaciones con las que se ha encontrado unas muy similares a las nuestras, otras cientos de años atrás y otras tantas infinitamente superiores en todos los aspectos con estas ultimas ha realizado contactos intercambiando opiniones y posiciones de ambos lugares para su sorpresa en ningún lugar han presentado interés en visitarnos “sale muy caro el combustible hasta este remoto lugar del universo” según dicen.

-¿y como son? Como monstruos, exageradamente bellos, ¿hay hombres y mujeres, hay gays?- continué preguntando

-Bueno todo es diferente, en muchos lugares no hay ni hombres ni mujeres ni gays si no que todos tienen las mismas aptitudes, suena como una utopía pero allí todos son iguales-

-debe ser magnifico-dije yo emocionado

-No lo creas, esos seres son horriblemente aburridos porque todos hacen lo que tiene que hacer, ninguno hace un chiste, ni se pone a cantar en medio de la calle, nadie se sale de las costumbres casi no tiene emociones y la felicidad no significa lo mismo para ellos que para nosotros, en simples palabras son como hormigas.-

-eso es loco y ¿los otros mundos como son? –

-Como dije algunos muy similares a los nuestros como si hubieran tenido comienzo igual al nuestro pero por alguna razón hubieran tomado un rumbo diferente-

Tenia tantas dudas preguntas que hacerle pero ella callo, dulcemente sonrió y recostó la cabeza de Carlos sobre su hombro y la mía sobre sus piernas. Sentí el olor de su piel abrazándome, era fresco y me transportaba a un mundo lleno de flores donde yo, ella y Carlos corríamos felices, persiguiéndonos como niños, enrollaba mi pelo en su dedo índice y me lo alborotaba.

Nunca, la verdad, había pensado en ella de otra manera que no fuera como una hermanita o como una amiga especial, pensaba que estaba viviendo en un sueño sin mañana para despertarse, hasta ese día en el que finalmente todo cambio y sucedió lo increíble; yo caminaba solo por un sendero rodeado de árboles frutales -los mismos que ella nos enseñado la primera vez que la vimos- cuando la doncella que duerme en un claro del bosque apareció de repente de entre los árboles y sin decirme nada se abalanzo con tal fuerza que me tumbo al suelo, pensé que había enloquecido igual al guía y que me iba a golpear pero en vez de eso tomo mi pelo con sus dos manos y obligo a que mi cabeza se quedara en el suelo mientras me besaba frenéticamente.. sus labios me lamían el cuello o mis mejias, de un tirón rompió mi camisa y deposito con suma delicadeza su lengua en mi pecho. estaba recostada sobre mi usando tal fuerza que me hundía en el barro como si quisiera entrar en el mi, después del inicial asombro que me embargo la tome de la cintura y apreté sus caderas entre mis piernas después manosee sus nalgas sin dejar de apretarlas contra mi, introduje mi mano en el área prohibida… ella –sin negarse ni por un instante-soltó sus manos de mi cabeza y se despojo apresuradamente de su blanco vestido, yo la imite quitándome los harapos que traía puestos, de nuevo en el suelo sin decirnos todavía una palabra la penetre yo estaba encima de ella y me movía como un lobo feroz al final dejo escapar un gemido comprimido mientras sus pies se alborotaban rodeando mis caderas y sus manos arrancaban la hierba, cuando acabamos suspiro en mi oído, entonces se quedo quieta como ausente como suelen quedarse las parejas después de hacer el amor, recostada en mi pecho sin decir una palabra pensando en lo que acabábamos de hacer, de vez en vez, besaba mi pecho con una ternura excitante, yo también suspire conforme, esto era algo que se salía de mis planes de explorador perdido. Tampoco entendía lo que había pasado pero no me importaba pues lo había disfrutado, mire sobre mi pecho solo alcanzaba ver su cabeza con su abundante cabellera y partes de sus pies, sus manos me envolvían acariciando mis hombros, de súbito se levanto y se fue, cubriendo su cara con su pelo ¿estaría avergonzada?.

Y no hice ningún intento por seguirla, estaba recostado en la grama extasiado, la verdad no era esa la forma en que solía hacerlo con mi novia pues ella siempre me pedía que fuera lento ¿Qué diría ella de todo esto? O más bien ¿Qué tenía yo que decir de todo esto? Acaba de hacer el amor con alguien que en realidad era más un fantasma o por lo menos no era una mujer completamente, aunque su piel, sus pechos, sus nalgas y sus labios eran reales no podía decir que no lo eran, por otro lado ella nunca me demostró ese tipo de sentimientos, jamás me atendió más que a Carlos ni mostró una preferencia hacía mi ¿Por qué esa reacción tan repentina?

Pasaron las horas y pensando en estas cosas me encontró Carlos, estaba tan absorto en miles de teorías, que me asuste al oír su voz.

-En que andas loco - me pregunto

-¡Nah! en nada-respondí atolondrado.

“que he hecho” pensé, me sentía raro, muy raro por lo que había hecho ¿que había hecho?

Al final de la tarde se apareció la doncella que duerme en un claro del bosque en la colina (como casi siempre lo hacía), temblé por un instante, era una sensación rara la que sentía ¿Que pasaba? ¿Qué éramos? Carlos miraba abstraído el atardecer, y no se percato quien se acercaba, me sorprendió su mirada pues no me decía nada, su expresión era la misma de siempre; amistad, no me sonreía picaronamente ni me coqueteaba con sus ojos negros ¿Habría soñado todo?

-que tal mis amados- nos dijo al llegar, descendió suavemente y se sentó en medio de Carlos y de mi -como siempre lo hacía-, ninguno de los tres dijo palabra, contemplamos el hermoso atardecer a lo lejos, en la cadena montañosa el sol se ocultaba y los rayos que agonizaban rasguñaban las blancas nubes esto producía un estallido color rosado que ahora impregnaba el cielo “esto es mejor que el cine” pensé yo, en ese instante sentí una leve caricia en mi mano la doncella que duerme en un claro del bosque volteo su rostro hacía mi alborotando violentamente su cabello que se quedo adherido en gran parte de su rostro cuando se lo acomodaba me guiño un ojo y me mando un beso sin voz, esa era la señal que yo esperaba, la contemple sin temores se miraba linda, picara, sensual, desee amarla allí mismo, desnudarla y tocarle sus pechos hacerlos míos y mordisquearlos me detuve porque Carlos estaba allí y no sabía como reaccionaria el si se daba cuenta de nuestro romance.

Los días pasaron y juro que desee que no fuera así, quise con toda mi alma que el tiempo se detuviera porque yo era feliz: en mi vida anterior yo había sido medianamente feliz o mejor dicho no había tenido tantas desdichas, pero en cuestiones sentimentales no había logrado sentir la plenitud que tenía con la doncella que duerme en un claro del bosque esa pasión con la que nos amamos en cualquier sendero, en el rió, en la copa de un árbol, en el claro de el bosque donde miraba a su otro cuerpo enterrado completamente exceptuando solo su cabeza inerte con la mirada sin vida mientras su parte viva o su espíritu se reía y gozaba de nuestro amor, de mis caricias, de mis besos hay que decir que nunca se cohibió de ninguna manera pues gritaba escandalosamente cuando acababa, ahora que estoy aquí con ustedes me pregunto ¿que me pasaba? ¿Como pude ser tan tonto? ¿Como no identifique el peligro que corría?

Desde que la doncella que duerme en un claro del bosque y yo empezamos a ser amantes, Carlos deparaba para mi una maligna y repugnante indiferencia no me hablaba casi y me miraba con desprecio o por lo menos así me lo decía la doncella que duerme en un claro del bosque y yo le creía lo cierto es que el no era el mismo ni con la doncella ni conmigo y por las noches cuando supuestamente yo dormía el tenia pesadillas, primero hablaba cosas incoherentes como en un idioma raro, pero en voz baja y sin ganas poco a poco la intensidad de su voz iba subiendo hasta que gritaba como un loco siempre en el idioma extraño (que no era igual al de la doncella que duerme en un claro del bosque) al final lo único que yo podía entender era que el decía -¡No! ¡No! ¡Por favor!- preso de el miedo arrugando las facciones de su cara pero sin abrir sus ojos, después de eso se dormía tranquilamente como un bebe al que después de una rabieta le dan por fin el biberón. Exceptuando la primera vez que intente equivocadamente despertarlo nunca intentaba pedirle explicaciones de esas pesadillas que le ocurrían noche tras noche sin tregua y que mermaba su alma, su espíritu y su cuerpo porque de aquel muchacho vigoroso, alegre, fornido y bromista solo quedaban alejados vestigios, ahora disminuido en su masa muscular, unas profundas ojeras reinaban alrededor de sus ojos, ahora de su boca no salían más que frases inconclusas, vagas de lo que quería decir y a veces lloraba en mi hombro y yo intuía que me quería decir algo y no podía. Que ironía de la vida el chico fuerte era ahora un manojo de nervios.

La aflicción me abatía cada vez que Carlos se comportaba de tal manera recuerdo llegue a pensar que los duendes le habían hecho algo a mi amigo pero si fueran ellos porque no me pasaba nada a mi yo esperaba que mi amada de alguna manera me protegiera pues ella era la luz de mi vida estaba seguro q ella no nos haría daño ni dejaría que nos hicieran daño “los puedo controlar, ellos, los duendes no se dieron cuenta que el árbol sagrado me dio más poder del que ellos creyeron me daría” esas habían sido sus palabras y yo creía en ellas.

Yo había perdido todo deseo de buscar el camino de regreso a casa en parte porque pensaba que Los Duendes nunca nos dejarían salir de aquel lugar pero aun más que eso era la pasión que sentía por la doncella que duerme en un claro del bosque la que me hacia desistir de la esperanza que nos encontraran o que nosotros halláramos el camino a casa

EL Profesor Martínez aprovechando que, Antonio Galo volvía refrescarse la garganta tomando agua en aquel vaso totalmente transparente, se aventuro a decir:

-Bien, ya es tarde mejor volvemos mañana- dijo el Profesor Martínez continuamos mañana.

-¡No, No! – Grito Antonio Galo, su rostro había cambiado notoriamente, ya no estaba sereno y casi inexpresivo como durante toda su increíble narración ahora sus ojos estaban muy abiertos su boca entreabierta se había aferrado a la chumpa de EL Profesor Martínez -el señor gordo y de barba canosa- este no procuro soltarse de aquellas huesudas manos color canela pero sintió un escalofrió por todo su cuerpo, lentamente tomo asiento en aquella cama donde Antonio descansaba solo entonces aparto la mano que como gancho tenía prensado en su abrigo, acto seguido le dio algunas palmaditas en su espalda.

-Calma amigo, todo va estar bien- dijo en voz que quería sonar como la de un padre con su hijo.

-¡No, No! nada va a estar bien, usted no entiende si ustedes se van su espíritu volverá a atormentarme, Sabe donde estoy pero a ustedes no los puede molestar ¡Créanme!

Las cuatro personas se miraron unos a otros preguntándose que hacer, ya eran las cuatro de la madrugada, este relato había empezado a las seis de la tarde y había sido interrumpido muchas veces por el narrador que se detenía para toser para tomar agua, para preguntar si solo su prima estaba en la ciudad, incluso llego a bromear si su equipo de balompié había ganado algún titulo, pero las cuatro personas estaban muertas de cansancio escuchando según ellos las boberías de un pariente que apenas conocían por las fotos que el mismo se había tomado y porque en las reuniones familiares siempre su nombre se hacía presente “Antonio El Perdido” Después de tanto tiempo la familia recurría a esta historia solamente cuando recordaban la fecha de la muerte de su mamá “pobrecita no pudo ver por ultima vez el cuerpo de su hijo” decían.

Los periódicos sensacionalistas consiguieron su agosto titulando sus diarios con encabezados como:

Hombre desaparecido hace veinte años es encontrado casi muerto

de milagro estoy vivo dice Antonio Galo

Galo niega que unos extraterrestres lo secuestraron “es una ridiculez”

Galo se niega a decir que les paso a sus acompañantes.

“Yo no los mate” afirma Galo, molesto por alunas versiones en las que se presumía que el le había dado muerte a sus tres acompañantes y a los dos jóvenes adolescentes perdidos en el “Bosque Encantado”.

Después de tanta controversia la policía lo dejo libre alegando que no había absolutamente ninguna prueba que indicara una conducta asesina en Galo, pero, si recomendaban un análisis psiquiátrico “para comprobar su estado mental”.

Por eso su familia lo alejo del bullicio de la capital y lo llevo a una tranquila ciudad
Portuaria en la costa atlántica.

Allí conocieron al Profesor Martínez, que vivía en una ciudad cercana y estudioso de todo lo sobrenatural insistió en conocer en persona a Antonio y después de ser rechazado muchas veces allí estaba el, sin saber si recomendarle ayuda psicológica si creerle- ¡Por Dios! Como voy a creer semejantes disparates o quizás…-
o si de plano romperle una macetera en la cabeza.

La prima de aquel hombre era como habrán de suponer la mujer de vestido naranja su nombre era norma Galo. Se revolvía impaciente ora empujándose contra la pared ora Frotándose la nuca con las manos. Solo tenía once años cuando Antonio desapareció, ciertamente, este hecho no cambio su vida para nada, puesto que su madre no frecuentaba mucho a su familia, pero ahora tantos años después que su madre se había marchado para el norte, su esposo había muerto en un accidente de transito y su hijo era su única compañía pero este algún día se casaría y se marcharía lejos pues así lo decía su destino. La noticia del milagroso encuentro de su primo fue la confirmación de un pensamiento que le venia rondando la cabeza desde hacía tiempo y este era lograr que algún familiar vivera con ella, algún, niño algún anciano ya que estaba decidida a no volverse a casar pues jamás encontraría alguien que pudiera sustituir al gran amor de su vida, entonces le propuso a la familia que ella cuidaría de el primo aparecido con tal que los demás le ayudaran en lo gastos básico por lo menos durante el tiempo que Antonio lograba estabilizarse emocionalmente y volverse independiente, Mas sin embargo comenzaba a preocuparse de haber llevado un loco a su casa que pudiera poner en peligro la vida de su hijo o de ella misma.

Rony Galo era el único ser inmutable de aquel cuarto con sus lentes negros y su expresión seria daba la impresión de ni siquiera parpadear. Estaba pasando vacaciones donde su tía, cuando sucedió lo de su tío Antonio ayudo en los trámites durante el escándalo en que se vio envuelta la familia se le recordaba abrazando Antonio y esta era una de las pocas veces que el chico daba alguna muestra de sentimientos, por lo usual era como una piedra inamovible poco dado a las bromas y a las fiestas.

Cesar Galo era el más joven de el grupo, el más inquieto y el más fastidioso, su madre
-Norma Galo- lo regañaba para que se quedara tranquilo o para que se callara, no hacía caso cuando le decían que se fuera a dormir estaba muy entusiasmado con aquel relato y era el único que de alguna manera lo disfrutaba pues se lo tomaba más como una radionovela que como un hecho de la vida real, era su historia de terror antes de dormir. Solo tenía once años y como le ocurre a la mayoría de los chicos de su edad todo lo que decía era una completa estupidez.

Cuando Antonio Galo presintió que el Profesor Martínez se marchaba lo volvió a tomar de la chumpa

-no me dejen,por favor, hoy no- dijo Antonio. Su cara no daba espacio para la negociación, era una especie de suplica autoritaria.

Entonces se vieron obligados a escuchar a aquel hombre hasta el amanecer.

A eso de las seis de la mañana cuando por fin lograron hacer que Antonio se durmiera
Y acompañaban al profesor Martínez a donde tenía estacionado su auto Norma le pregunto:

-¿Usted cree que la soledad le hizo crearse ese mundo imaginario del que nos ha hablado esta noche?

-No lo se, no lo se… pero esperemos… todo a su tiempo recuerde que no es fácil asimilar una situación como esa…quizás solo desea un poco de atención, fueron veinte años en los que prácticamente no hablo con nadie- contesto aquel que para ser sincero consigo mismo no tenía ni la menor idea de que creer, el por supuesto hubiera podido vender muchos ejemplares de su revista “Planeta Rojo”, pero aunque sentía unas ganas inmensas de escribir sobre el asunto algo en el fondo le decía que no lo hiciera que esto era demasiado peligroso ¿Era su instinto? no lo sabía, podía ser…con tanto tiempo de andar buscando demonios y ángeles este Profesor de educación media había aprendido a saber cuando apartarse de una situación al extremo peligrosa

-recuerden-les dijo sin voltearse- estaremos en contacto, no puedo quedarme más tiempo pues como saben tengo otras actividades que hacer, cualquier resolución que tomemos en la revista se las haremos saber. Todo era mentira no tenía la menor intención de publicar algo o de volver a es a la ciudad.

-Bueno-dijo Norma no muy convencida.

La prima y los dos jovenzuelos se alejaron del profesor, este vio cuando el niño de cara estupida lloriqueaba por un pedazo de pan que quería le compraran, daba saltitos de rabia y con tan poca fuerza que apenas movía las manos, esas manos enormes de orangután o más bien de extraterrestre sin terminar, su madre Norma lo regañaba y lo jalaba de una oreja arrastrándolo para que se apresurara a volver a su casa; era un cuadro de lo ridículo aquello: aquel niño imberbe más grande que su mamá llorando por un pedazo de pan y Rony Galo era el otro lado de la moneda que permanecía callado, como distante de todo aunque caminaba lentamente esperando a su tía y a su primo, de alguna manera era como si en realidad no estuviera ahí porque aquel que no se hace notar de alguna manera, por tonta, rara o salvaje que sea viene a ser como un muerto del que nadie se acuerda, ni para bien ni para mal o como de alguien que nunca existió.

“vaya familia de locos esta” se dijo para s El Profesor Martínez, “mejor me apuro quiero llegar rápido a mi departamento para dormir algunas horas, lo necesito luego revisare la grabación de Antonio para ver que hago” .

Encendió su auto y manejo tranquilamente hasta llegar a la ciudad donde vivía ubicada a dos horas de camino. EL profesor Martínez acostumbrado a continuas vigilias en su oficio de investigador de hechos sobrenaturales no tuvo problemas de conducir por la carretera a pesar de no haber dormido una tan sola hora.

Cuando EL Profesor Llego a su apartamento el sol estaba en lo más alto cuando toda la gente ya estaba en sus trabajos el estaba terminando su día…se dirigió a la refrigeradora y tomo tortillas de harina frijoles fritos huevos y se preparo Unas baleadas que acompaño con café y leche “una dieta excelente para hacer gases” dijo entre dientes, después de un largo baño y de haberse cambiado de ropa se fue a su biblioteca que también era su despacho, encendió la grabadora de voz presionando el botón de adelantarse hasta que llego a la parte que quería. No hubo escuchado ni cinco palabras cuando ya estaba dormido.

La voz que se oía por medio de los auriculares era una voz tensa afligida, con constantes cambios de entonación “como les decía yo había perdido todo contacto con la realidad y mi único deseo era estar con ella con mi amada, pero un suceso extraño me hizo salir de esa fantasía”… un día me encontré con nuestro guía yo al principio le tuve miedo pero el me hizo saber que no me haría daño y me contó algo que le había oído decir a la doncella que duerme en un claro del bosque…estaba sentada sobre la hierba viendo un atardecer, literalmente se hablaba a si misma aunque cambiaba de voz por momentos y hacia muecas extrañas como si por momentos otra persona de un hablado más chillón y más fuerte se apoderara de ella.

Ya casi lo tienes tu sabes que el guía ya no es un problema para ti, Carlos pronto desfallecerá ante mis constantes ataques, es hora de tomar su sangre y su vitalidad así por fin tendré un este cuerpo mi cuerpo, decía la voz chillona y al instante la doncella que duerme en un claro del bosque volvía a su estado normal pero… no hay otra manera de hacerlo sin hacerle daño a nadie nooooo gritaba ella aunque su voz se había tornado de nuevo chillona no niña tonta no lo hay.

El guía deforme se quedo callado viéndome atentamente como esperando una respuesta de mi, poco a poco aquella sensación de cólera fue subiendo de mi espalda hasta mi cabeza finalmente exploto.

-¡ESTAS LOCO ¡ -¡quitate de mi camino bestia apestosa, eres un engendro del demonio mentiroso-

El guía rugió ante mis insultos.

-eres un estupido esa bruja a la que tu llamas tu amada terminara matando a tu amigo y quizá después a ti, ella no es tan buena como parece ¡Idiota!-

-¡Estas celoso de nosotros porque ya ni siquiera tienes forma humana!, ¡no creo ni una palabra de lo que me dices!

Pues créelo porque es ella la que ahora avisa a los duendes si ustedes estan cerca de la salida de este bosque -

- ¿Qué hay una salida? ¿Hay una salida?-

-claro que hay una salida, la que tu amada conoce desde el principio y no se las ha querido enseñar porque esperaba tomar la vitalidad de uno de ustedes para largarse en forma de persona y ya no ser una semirrealidad como lo es ahora.

- Pero ella dijo que los duendes no le permiten….

-no se lo permiten, en la forma semirreal que ahora es, pero como persona…las cosas cambiarían el trato era de que nunca podría en la forma que ellos le dieron pero nunca le dijeron que no podría irse si encontraba la forma de hacerse persona otra vez –

-por eso conserva su cuerpo tan bien, para usarlo después-

-exacto-

-momento ¿y tu porque no te has ido?

-¡estas loco con este cuerpo semi humano que tengo, nadie me reconocería , además grande es mi culpa sabiendo lo que no debía hacer y lo hice, no creo que tenga perdón, los conduje a todos a este lugar sabiendo que era prohibido- En ese instante como espantado por un fantasma el guía dio un paso hacía atrás se fue corriendo escondiéndose entre los arbustos, la mitad de su cara y la mitad de su cuerpo tenía forma de perro.

Lo que había asustado a el guía había sido mi amada (la seguía amando) venia bella como siempre su luz iluminaba el sendero que estaba oscuro pues ya habia caido la noche, el viento soplaba fuerte –¿donde has estado?¿te he estado buscando, carlos y yo hemos estado preocupados por ti porque no fuiste a ver la puesta de el sol estuvo hermosa . Calle no sabia que hacer o que decir me sentía extraño como hacia tiempo sentí que me arrancaban algo de mi cabeza. La doncella que duerme en un claro del bosque lo noto y me pregunto

-¿Qué te pasa mi amado? ¿Que te ha dicho ese monstruo?

No pude contestar porque mi mente no aceptaba siquiera la posibilidad que lo dicho por el guía fuera verdad, pero en el fondo sentía un inusual miedo hacía ella que hacía estremecer mi cuerpo ¿sería ella capaz de matarnos? O ¿estaría mintiendo el guía? ¿Por qué? ¿Quien era verdaderamente el malo? ¿Y Carlos que posición tenía en todo esto? El ya no era el mismo de antes, hasta ahora con estos nuevos problemas tomaba en serio su problema el realmente estaba traumado, algo o alguien le estaba haciendo daño y podrían ser el guía o –para su dolor tenia que considerarlo- la doncella que duerme en un claro del bosque, decidí que lo más prudente era averiguar lo que pasaba y después actuar.

Primero vino como una voz lejana y se me hizo imposible identificarla después gradualmente entendí el significado de aquellas voces que venían de muy lejos, era la voz de una mujer que me decía “Amor ¿que te pasa?”era la doncella que duerme en un claro del bosque yo sinceramente estaba en otro planeta y la había olvidado.

-¿Amor, dime que pasa?- no me escondas nada, yo te quiero, te adoro- me dijo y me abrazo apasionadamente como solo ella lo sabia hacer, al principio la recibí fríamente como haciéndome el difícil pero ella froto su cuerpo contra el mió y me beso apasionadamente el cuello, me tumbo contra el suelo y se comenzó a desnudar, la luna llena daba suficiente luz para apreciar su cuerpo, sus senos grandes y firmes como dos montañas, una estrecha cintura precedía una hermosas y anchas caderas, entre sus piernas un bosquecillo negro se asomaba tímido y excitante, tocar su piel era como recostarse en la hierba después del roció de la mañana, fue entonces cuando perdí todas mis fuerzas, todas mis resistencias y me entregue a aquel delicioso cuerpo semirreal que estaba ahí sin estarlo, esa fue la ultima vez que hicimos el amor, y la mejor, lo hicimos como dos animales embramados, con lujuria de dos enamorados, sin limitantes, sin inhibiciones, de todas las formas posibles, respetables y no respetables. Cuando terminamos ella dulcemente se recostó en mi pecho y me pregunto:

-¿Que te decía ese cadejo?-

-¿Quién?-

-El Guía, a los monstruos de los duendes se les llama Cadejos, tu Guía es un Cadejo Blanco-

-Ah…bueno…el…-

-¡Que te dijo! ¡Que te dijo!-insistía ella

-ah… pues…nada que yo entendiera, si eso es, no le entendí porque eran gruñidos lo que salía de su boca

- ¿Eso era? ¿Y porque huyo de mí?-

-No se, quizás creyó que le ibas a hacer daño-

-¿Yo? Jamás le haría daño a nadie, tu lo sabes ¿verdad amor?-

La mire detenidamente. Ante mi se hallaba un rostro muy dulce que me sonreía sus ojos también estaban fijos en, el viento se obstinaba en revolverle el pelo que caía alocadamente sobre su rostro, ¿sería posible que ella, el torrente de mis pasiones procurara matarme?

-No, yo se que jamás me harías daño ni a mi ni a nadie más –

-Gracias mi amado por creer en mí- y la doncella que duerme en un claro del bosque se recostó sobre mi pecho y comenzó a acariciar mi rostro “ella nunca me haría daño, ella es buena y me ama” dije para mi, seguidamente me dormí sobre la hierba mientras ella seguía recostada sobre mi pecho y besaba mi barbilla.

Cuando desperté estaba solo y el bosque estaba sumido en un mar de tinieblas, no sabía porque pero sentía miedo, un miedo horrible a algo desconocido o a algo que pronto iba a suceder.

Me levante y camine tropezando entre los arbustos busque el camino para llegar al lugar que nos servia de campamento a Carlos y a mi, y aunque me costo hallarlo cuando lo hice presumí que mi compañero ya dormía, pero no lo encontré, no estaba allí el campamento estaba desordenado alguien o algo se lo había llevado entonces descubrí que mis sospechas y las palabras del guía no eran falsas: era la doncella que duerme en un claro del bosque la que se la había llevado lo supe y aunque no tenía pruebas sabia que era ella . Ahora ¿Qué le haría ella a Carlos? ¿Para que lo necesitaba?

Esta última pregunta me la respondió un quejido, era un grito con forma de aullido ¡EL GUÍA! Me dije echando a correr hacia el lugar donde provenía el lamento, tuve que cruzar entre la maleza crecida hasta mis hombros tuve que saltar un barranco para hallar el más horroroso espectáculo que he visto en toda mi vida; allí suspendido en un árbol con sus cuatro extremidades cercenadas estaba el guía o mejor dicho el cadejo blanco en su piel tenía innumerables heridas de navaja, eran recién hechas puesto que todavía sangraba. de su parte animal ya no quedaba nada puesto que literalmente lo estaban despellejando vivo

-¡Antonio! ¡Antonio!- alcanzo a gritarme el cadejo blanco, su rostro expresaba un dolor profundo e intenso

- ¡cálmate amigo te rescatare! Dije estas palabras porque era lo que tenía que decir mas ya sabía que tenía la vida contada en segundos y lo más humano que podía hacer era darle una muerte lo más rápido posible avance temeroso sabiendo que el o los verdugos estaba por ahí escondidos.

-¡ya no te acerques! Tu amada me ha entregado a los duendes diciéndoles que yo planeaba matar a su cacique ¡vete yo ya no tengo salvación, pero puedes salvar a tu amigo y compañero Carlos! Ella, tu amada se lo ha llevado al claro donde su verdadero cuerpo descansa, allí piensa quitarle la vida para obtener vida en su cuerpo real y así poder salir de este lugar ¡Tu decides o escapas o tratas de salvar a tu amigo! ¡Pero vete que los duendes pueden olvidar su promesa de no dañar a nadie que no les ha hecho daño.- efectivamente en un instante unos veinte duendes aparecieron y me rodearon sus intensiones (bastaba mirar sus ojos para saberlo) no eran nada amigables conmigo, emprendí la huida, al parecer yo no era muy importante para ellos pues me dejaron de perseguir casi al instante indudablemente solo querían alejarme de su cena, ahora que dijo esto no puedo evitar sentir una profunda tristeza por el guía tuvo la muerte más horrible que uno pueda imaginar.

La noche avanzaba y ahora todos mis temores se dirigían hacia mi buen amigo Carlos, sin duda la doncella que duerme en un claro del bosque era la que le provocaba las pesadillas quería debilitarlo para hacer más fácil su trabajo para traumarlo.

Los encontré en el claro del bosque mi amada, mi doncella (ciertas y tristes palabras) sostenía a Carlos por los hombros parecía que le susurraba algo al oído, le iba a gritar que lo soltara que ya sabia todo cuando ella me volteo a ver y ante mi asombro su rostro pareció recibir cierto alivio al verme:

-Que bueno que llegas amado, Carlos esta enfermo, esta inconsciente no se lo que le pasa pero temo que los duendes lo hallan envenenado. Los duendes están como locos como sabrás tienen al Cadejo Blanco tu guía como prisionero.- La doncella que duerme en un claro del bosque recostó a Carlos en la hierba

Me quede paralizado ¿Que diablos sucedía?

-Lo siento mi amada, no te creo el guía me dijo que tu nos querías hacer daño ¡Aléjate de Carlos!-

-No amado cometes un error ese cadejo es malo y tenía envidia de ti de mi y de Carlos el siempre nos quiso desunir ¡Y lo esta logrando! – La doncella que duerme en un claro del bosque parecía angustiada.

-Aléjate de el, ¡Aléjate! No entiendo lo que esta pasando pero mientras tanto no te quiero cerca de Carlos ¡Ya no se que creer!

-Oh amado mió te han enfermado el cerebro, no vez que Carlos esta enfermo envenenado por los duendes o por tu amigo El Cadejo Blanco ¡Necesito que me ayudes a encontrar hierbas para curarlo!

Yo desfallecía mi cabeza era un huracán de ideas de todo tipo ¿Qué debía hacer? Como odiaba tener que tomar ese tipo de decisiones en las que las consecuencias no solo me afectarían a mi sino también a mi buen amigo Carlos. Por una parte deseaba creerle a mi amada -la seguía amando- por otra parte la lógica me decía que por lo menos fuera prudente y tuviera reservas respecto a ella.

La doncella que duerme en un claro del bosque me dio una solemne mirada de desaprobación.

-Antonio, así me pagas todo lo que te he dado nunca te mentiría, nunca te haría daño… ¿Cómo has podido pensar eso de mi? ¿Cómo te has atrevido siquiera a dudar de mi? me voy y quiero que sepas que sobre tu cabeza caerá la muerte de Carlos.

Me desplome en el suelo, era cierto, ¿que motivos me había dado la doncella que duerme en un claro del bosque para dudar de ella y yo le había hecho caso a un ser semi humano que probablemente estaba loco.

-Perdóname -le dije sollozando- se que he cometido un error…El guía El Cadejo Blanco me engaño…ahora busquemos una cura para Carlos

La doncella que duerme en un Claro del bosque me daba la espalda y comenzó a reírse

-Todo lo hago por mi-y volteo su cara que ya no era la misma de hacia unos segundos su pelo cubría la mitad de su cara, su único ojo visible se había vuelto rojo, su mirada el rabia reflejaba fue entonces cuando me di cuenta de mi error …

-¡Eres un tonto! ¿En serio creíste que te amaba? He ido consumiendo la vida de tu amigo y ahora la tomare por completo y después terminare con la tuya todo esto me permitirá volver a ser humana-

-Doncella no… no lo hagas…yo te amo estoy dispuesto a quedarme contigo por siempre en este bosque, solo no mates a Carlos…¡Toma mi vida si lo deseas!

-Lo siento no me sirve solo una vida, necesito las dos ahora si me permites tengo que cenar…

La Doncella se dirigió hacia Carlos yo debía actuar rápido tome una rama que estaba en el suelo y golpee a mi amada, esta fue a caer cerca de un árbol me abalance sobre ella y la tome por el cuello, mi amor se había convertido en odio, ella parecía tan débil en ese momento pero aun así no la solté, no la perdonaría jamás…

Se ahogaba, ni aun en ese momento la solté estaba dispuesto a matarla se había burlado de mi, sus ojos ya se habían cerrado cuando una fuerza me paralizo el cuerpo al instante caí paralizado sobre el mi amada, no podía mover ni un tan solo dedo…pude escuchar la sonrisa siniestra de mi amor diciéndome:

-crees que tu manos podrán matar lo que ya esta muerto o casi muerto eres tan tonto, te he paralizado, hasta que yo quiera tus brazos fuertes acariciaran mi cuello, me lastimaste mi semi realidad pero nunca podrás vencerme eso debes entenderlo soy en este momento especial capaz de aniquilar al ser viviente que se me ponga enfrente.

Mordió mi cuello pero yo no lo sentí, estaba como muerto, solamente con conciencia algo así como en estado de coma. No se cuanto tiempo paso desde ese día solo se que en un momento pude moverme y empecé a caminar y a caminar sin rumbo escapando de ella aunque bien sabía que de ella ya me podía encontrar si quería, para mi sorpresa nadie se me interpuso hasta que me encontraron hace unos días.

Bien esa es mi historia y por supuesto me pregunto que le paso Carlos y que le paso a la doncella que duerme en un claro del bosque encantado y por que esta me dejo escapar quizás la vida de Carlos fue suficiente para que ella se volviera humana y así perdió sus poderes en ese caso esta entre nosotros fingiendo ser una persona normal, la verdad no lo se esa es mi conclusión en realidad yo no se nada.

En ese momento la grabación terminaba. El Profesor ya se había despertado “es una buena historia para vender revistas” se dijo a si mismo.

Dos días después un periódico serio publicaba en la página cuarenta y ocho la misteriosa muerte de El Profesor Martínez dueño y editor de la revista “Planeta Rojo”. No se sabe todavía los motivos de su muerte en un caso que la policía a convertido en tabú. EL Profesor Martínez fue encontrado en su despacho totalmente paralizado según algunas fuentes fidedignas. Le sobrevive su esposa con la que actualmente estaba separado y su hijo que vive en los Estados Unidos de América.

EPILOGO

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Se despierta sobresaltado el corazón le late aceleradamente la oscuridad inunda la mayor parte del pequeño cuarto, la ventana que esta situada enfrente de el, esta abierta, una brisa suave entra y moja la cortina, si estuviera animado pensaría “que bueno que va a llover, así se refresca el ambiente”, pero ahora no, la pesadilla le ha dejado demasiado aturdido, demasiado nervioso no sabe desde cuando presiente cosas y que este presentimiento se vuelve realidad la mayoría de las veces, no sabe desde cuando pero el hecho es que lo hace, un zancudo ronda su cara con su molesto zumbido, “esa maldita ventana abierta” piensa. En su pesadilla se perdió durante veinte años en una montaña donde se enamoro perdidamente de una muerta que después quiso chuparle la sangre el caso es que después se logro escapar de ella y llegar donde su familia pero para su sorpresa esto ultimo es un sueño (en el sueño) y el sigue atrapado en sus redes de su amor muerto en sus labios ,en sus dientes, ella lo mira sonriente como burlándose de el como diciéndolo “¿de veras creíste que te avías escapado de mi tonto?”. Esa fue la pesadilla, debió haber sido la cena se dice para reconfortarse, aunque esa idea de que una cena pesada produce pesadillas la saco de una película, se decide levantarse, enciende la luz escucha unos pasos que se aproximan a la puerta el se lava la cara en el lavamanos y se mira en el espejo

-Dios mió – las gotas de lluvia resbalan por su rostro, su rostro maduro, cansado y agobiado, esta asombrado-si fueron veinte años-

No es que todas las noches tenga exactamente la misma pesadilla sino que tiene miles de versiones diferentes del mismo sueño: el perdido en el bosque encantado, algunos muy alejados de la verdad otros muy cercanos de la verdad.

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Vivo con mi prima, la misma que me interno en la clínica donde estuve una semana. Mi único familiar cercano todos los demás o han muerto o se han marchado de la ciudad o de el país, obviamente he vuelto a ver a la mayoría de ellos, he llorado con ellos al contarnos lo sucedido y podría decir que su vida fue normal a pesar de que yo ya no estaba con ellos, me creyeron muerto y siguieron con su vida, porque claro la vida sigue.

De mis tres amigos solo me pude encontrar con uno, porque uno ya murió de un accidente automovilístico, el otro se marcho a Europa donde hizo vida se comunico unos años con su gente acá pero ya hace bastante tiempo no se sabe nada de el. Afortunadamente el amigo que aun tengo es el que más quise y quiero y más suerte aun sigue siendo igual de alegre, despreocupado, extrovertido, coqueto con las chavas a pesar de sus años; el fue una vaso de agua en mi desierto. a lo menos el esta como lo deje.

Mi novia sigue siendo bella aunque un poco pasada de peso, en general nada mal para veinte años más en su espalda y en sus nalgas. Se caso obviamente y tubo dos hijos para mi sorpresa ya no se acordaba de mí, no me reconocía, tubo que hacer un esfuerzo supremo acordarse de mí. al final la sorpresa exploto en su rostro, primero abrió los ojos hizo la boca en forma de o y tiro su cabeza hacia atrás, después siguió los pasos que toda mujer debe seguir en un caso como este, gimió, lloro, grito en fin todo un espectáculo, me dijo que no la odiara que me había esperado tres años pero después apareció alguien y ese alguien le dio esperanza de nuevo, se casaron tuvieron hijos estos crecieron en fin ahora su esposo tenía una amante su secretaria por supuesto me lo dijo con una sonrisa como que lo comprendía- esta en su crisis de la mediana edad – yo calle por lo menos ahora nos estoy para volver a vivir como una persona normal. No ahora.

Ahora vivimos en la costa, en un pintoresco pueblo de la costa atlántica el calor me mata por el día y por la noche, he vuelto a trabajar en un estudio fotográfico don de le entregan las fotos a las personas al instante, me rió de las cosas que dicen mis compañeros de trabajo, coqueteo con las señoras, mimo a los niños y a las niñas en fin hago todo lo que haría una persona común, pero no soy común lo se, mi careta se quita cuando llego a mi casa casi siempre encuentro a mi prima a menos que haya tenido un encuentro fugaz con alguno de sus amantes.

Tengo que dormir es lo normal, eso es lo normal, pero no puedo.

y tengo que dormir ahí es donde la encuentro a ella sentada esperándome, no me hace nada no chupa mi sangre ni corta mi piel con sus uñas pero se sienta frente a mi y llora amargamente llora por horas su rostro esta cubierto por su desgreñado cabello solo logro observar un entrecerrado ojo que me mira con odio y la mitad de unos labios que se muerden hasta sacar sangre- ¿Quien eres?- me armo de valor para preguntarle, ella me contesta con una voz que no es de acorde con su figura femenina -tu bien lo sabes – y tiene razón yo se perfectamente quien es viste un vestido blanco no tiene zapatos y sus pies están ensangrentados, al final cuando ha llorado mucho cerca de el amanecer pega una carcajada y desaparece, así todas las noches.

Se ríe de mí, de mí.

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