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LA APUESTA CAPITULO 3


By juanluis - Posted on 21 October 2007

Carlos estaba de buen ánimo el lunes después de su noche con María, y la victoria el sábado. Se sentó en un bar cercano a la inmobiliaria, donde ya estaba Andrés desayunando y leyendo el periódico.
- ¿ Ha salido ya el calendario?.
- Sí, lo he visto antes, pero espera que estoy leyendo el horóscopo.
- ¡No pierdas el tiempo Andrés!..
- ¡ Ya lo sé!, pero es que no puedo evitarlo. Aquí dice que esta semana voy a tener una buena noticia económica.
- Seguro que el viernes mandas a tomar viento el horóscopo.
Andrés pasó un par de páginas.
- Real Madrid- Villareal , Celta-Barcelona…
- ¿ Contra el celta?, ¡ empezamos donde acabamos campeones!, ¿ será una señal?.
- ¿ No decías que no leyese el horóscopo?.
- ¡ No te cabrees Andrés!.
- Si no me cabreo. ¡ Oye!, tu estas muy contento, ¿o has follado o has ganado dinero?.
- De dinero sigo igual, respondió Carlos sutilmente.
- ¡Sí!, ¿ de putas?.
- No, no, ha sido con María.
- ¡Pues enhorabuena!, yo hace ya medio año que no lo hago sin pagar.
- Yo hacía unos cuantos meses que de ninguna forma.
- Así estas, con la sonrisa de oreja a oreja.
- ¡Es verdad tío!, se queda uno mas contento que unas castañuelas. Ni psicólogos, ni aguas termales, ni su puta madre. ¡ Oye !, ¿ y el Algeciras?.
- Pues espera que no me fijado antes. Andrés ojeó el periódico. Contra el Andalucía. Es la primera vez que escucho este equipo, ¿ te suena?.
- ¡Será un recién ascendido!. Seguro que se paga muy bien en las apuestas, porque con el equipo que ha formado el Algeciras este año va a ser complicado que este equipo, cuya finalidad será permanecer, le gane.
- Por cierto, estoy completamente decidido a apostar. Estuve viendo un reportaje en la televisión que unido a tus palabras me han convencido completamente. ¿ Cuando lo hacemos?.
- ¿ Tienes tarjeta?.
- Sí.
- Pues si quieres hoy mismo después del trabajo nos acercamos a un ciber y allí lo hacemos.
- ¡ Perfecto!.
Terminaron de desayunar , pagaron y se fueron a la inmobiliaria. Allí se encontraba ya Lucía, la secretaria.
- ¡Carlos!, dijo Lucía, te han llamado del banco.
Sacó su móvil del bolsillo, y marcó el número del banco que colaboraba con ellos. Esperaba la concesión de un crédito para una pareja de clientes.
- ¿ Antonio?, preguntó Carlos al descolgar su interlocutor.
- Sí, soy yo, ¿ quien es?.
- Soy Carlos García de la inmobiliaria La Bahía. ¡Menudo pareado tan hortera me ha salido!. Me han dicho que me has llamado esta mañana.
- Sí, verás es que estoy intentando contactar con aquella pareja que quería comprar un adosado en Getares, pero no puedo , así que te he llamado porque quizás tu puedas hacerlo, a lo mejor se pasan por la inmobiliaria.
- ¡Puede!, ¿ y que tal?, ¿ les han concedido el préstamo?.
- ¡ Lo siento Carlos!.
- ¡ Joder!.
- Ya te dije que era muy complicado, querían un préstamo por el total, y así es imposible, son 270000 euros, y el banco no corre ese riesgo, ¿ si hubiesen pedido menos?.
- Si hubiesen pedido menos no le alcanzaría para pagar el precio que pide el propietario.
- ¡ Ya lo se!, pero esto es así. Con lo que ganan los dos no pueden aspirar a una casa tan cara. De todos modos lo pueden intentar con otro banco, pero va a estar difícil.
- ¡Bueno!, gracias Antonio, les avisaré en cuanto pueda.
Colgó el teléfono y se sentó, notándose en su cara toda su decepción.
- No hay préstamo, ¿ no?, afirmó Andrés.
- No hay préstamo. Y eran 2000 euros de comisión.
- A lo mejor se lo conceden en otro banco.
- Quizás, pero sin entregar nada va a estar complicado. Ya lo imaginé cuando se solicitó pero es difícil perder la esperanza.
- Y no tienes que perderla.
Pasó la mañana ojeando un par de revistas locales donde aparecían anuncios inmobiliarios, pero con una desilusión que enlentecía y restaba calidad a su trabajo. A las dos de la tarde, Andrés y él se fueron a un ciber que conocía Carlos en el Paseo Marítimo y que no cerraba . Se sentaron ambos delante de un ordenador.
- Bueno Andrés, ¿dispones de 40 euros?.
- Sí.
- Pues bien, ve diciéndome tus datos personales.
Andrés fue comunicando sus apellidos, dirección, correo electrónico, número de teléfono, y código postal; además de teclear la numeración de su tarjeta para realizar el pago.
- Ahora tienes para apostar 60 euros, los cuarenta que has depositado y veinte que te regalan. También vamos a escribirles un mail diciéndoles que yo te he recomendado, y así te darán 10 euros mas a ti y a mí me darán 15.
- ¡ Perfecto!.
- El funcionamiento es sencillo, entras con tu nombre de usuario y contraseña, eliges deporte, equipo y cantidad que quieres apostar. Para cobrar primero has de apostar tres veces los 60 euros, sin que hayas de apostarlos de golpe sino que puedes ir haciendo apuestas pequeñas. Los diez euros solo tienes que apostarlos una vez. De todos modos las dudas que te vayan surgiendo me las preguntas, y si te surgen en fin de semana me escribes un mail y yo te respondo.
- ¡ Genial ¡, ¿ hago ya mi primera apuesta?.
- ¡Como quieras!.
Carlos cedió el manejo del teclado y el ratón a Andrés para que fuera familiarizándose con las apuestas. Mientras tanto observaba a los clientes del ciber, inmigrantes en su mayoría, sin poder evitar desear hacerlos clientes a todos ellos, a sus familias, y a toda la población de sus países, para cobrar 10 euros por cada uno de ellos. Andrés apostó cinco euros por el Milán en un amistoso contra el Manchester United. Acabado el tiempo pagaron, salieron y se despidieron en la puerta, pues iban en direcciones opuestas.
La tarde pasó sin pena ni gloria en la inmobiliaria. Por la noche ya en su casa se acostó temprano por lo que el ruido de su móvil a la una de la madrugada le despertó bruscamente. Con el aturdimiento propio de estas ocasiones tardó en encontrar su teléfono.
- ¿ Diga?, dijo Carlos con estoicismo.
- ¿ Carlos?, era Juan Urrutia. ¿ Te he despertado?.
- Sí, pero ya da igual.
- ¡Perdona Carlitos!. Te voy a decir una cosa , cógete un taxi y vente a Los Lagos, (un famoso puticlub de la zona).
- ¿ Que?.
- ¡Vente a Los Lagos coño!.
- ¿Pero que hago yo en Los Lagos?.
- ¡Pues que vas a hacer en Los Lagos subnormal!, si aquí solo hay putas.
Carlos ya un poco mas despejado preguntó:
- ¿ Lo estas diciendo en serio?.
- ¡Totalmente!, tu ven y aquí lo entenderás, el taxi págalo tranquilo que aquí te doy el dinero y te lo explico todo.
Carlos tardaba en dialogar porque le era difícil escapar de la sorprendente situación.
- ¡Son 15 euros, Juan!.
- ¡ Que bien te sabes el precio cabrón!, ¡ venga vente!, en media hora estás aquí, ¿ si?.
- ¡Allí estaré!.
Salió silenciosamente de su casa para no despertar a su madre. En una cercana parada había un par de taxis, entró en el primero, e indicó al taxista al destino. Al llegar pagó 15 euros al taxista y entró dentro. El panorama visual era impresionante, una gran sala, con una tremenda barra, donde unos quince o veinte hombres se adivinaban entre unas 30 putas, la mayoría en ropa interior, y de un atractivo indudable. A la derecha había un gran sofá rinconera donde estaban sentados Juan Urrutia y Miguel García, a ambos lados de ellos un par de putas sudamericanas a las que estaban manoseando. Juan Urrutia se levantó , le abrazó y le dió un billete de 20 euros. Luego le presentó a Miguel García, y al par de putas.
- ¿ Quieres tomarte algo?, le preguntó acto seguido Juan Urrutia.
- ¿Me puedo tomar una cerveza?, preguntó Carlos dejando bastante claro su falta de dinero.
- ¡ Y cuarenta !, dijo con entusiasmo Juan Urrutia.¡ Venga vamos!.
Fueron a la barra y mientras les estaban sirviendo Juan Urrutia comenzó a explicarle:
- ¡ Verás!, recuerdas lo que entre bromas comentamos el sábado de amañar un partido. Pues hoy se lo he comentado al Presidente, y en fin, que hemos ido poco a poco hablando y bebiendo, hablando y bebiendo; y quería conocerte para que le expliques si es posible.
- Posible si que lo es, pero ¿estaríais dispuestos a hacerlo?.
- ¡ Pues quizás si!, yo no se si él lo haría por dinero o por aburrimiento, y con los jugadores habría que hablar, y desde luego te garantizo que si ganan un buen dinero es muy posible que quieran porque en esta categoría no se gana mucho y su carrera es tan corta como en Primera.
Cogieron el par de cervezas y se fueron hacía la el sofá, Carlos se sentó al lado de la puta del Presidente.
- ¡Carlos!, explícale a Miguel que habría que hacer.
- Pues es sencillo, consiste en apostar por un equipo contrario malísimo, perder el partido, y ganaríamos lo que apostasemos multiplicado por la cuota del otro equipo.
- ¿ Que es eso de la cuota?, cortó el Presidente.
- Pues es un número que se multiplica por lo que apostamos en caso de acierto, y que es mayor en función de las probabilidades de victoria. Por ejemplo si la cuota es 10 y apuestas 6000 euros, ganas 60000 euros.
- ¿ Y se puede ganar mas?, porque con 60000 euros no tenemos ni para empezar.
- Se puede ganar mucho mas, pero habría que prepararlo bien porque existen límites; aunque podemos combatirlos apostando en varias casas de apuestas, y apostando por las cuentas de varias personas.
- ¡El Andalucía Miguel!, jugamos la primera jornada contra ellos, acaban de ascender y nosotros tenemos el mejor equipo de toda la categoría.
- ¿ Cual sería la cuota del Andalucía contra nosotros Carlos?.Preguntó Miguel García.
- No lo sé, tendría que mirarlo.
- ¡ Bueno!, tu ve preparando el terreno y volveremos a hablar.
Carlos se quedó un rato pensando, pues jamás pensó que tal posibilidad pudiera llegar a cuajar.
- ¡ Carlos!, ¿ quieres subir con una ?, le dijo Miguel García.
Al principio quedo un poco perplejo ya que con los recientes acontecimientos había olvidado por completo que se hallaba rodeado de putas, pero cuando se percató y llevado por el entusiasmo del reguero de dinero que se avecinaba, dijo con la seriedad de quien no está bromeando.
- ¿ Y con dos , una hora?.
- ¡ Ja, ja!, pues claro hombre,¡ disfruta!.
Miguel García sacó del bolsillo un pequeño fajo de billetes y dió un par de ellos de cien a Carlos que los cogió sin dudar, luego se acercó a una zona de la barra donde estaban dos putas, una negra y otro que parecía ser rusa, les preguntó el precio por subir las dos una hora, y estuvo unos minutos negociando ya que pedían 300, pero finalmente aceptaron los 200. Su trabajo le proporcionaba 5 euros a la hora y el par de putas se embolsaban cien en una, una auténtica desproporción de las que está el mundo llena; aunque hay que decir a favor de ellas que la satisfacción alcanzada por Carlos bien justificaba el precio. Después de su breve paso por el paraíso, tomó una cerveza mas con los dos, y se fueron a dormir.

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