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Historias de aula
Historias de aula.
En el mundo estudiantil, para el profesor, por una norma no escrita, acuerdo oral entre mentor y aprendiz, todo o al menos gran parte del curso, se decide ese fatídico primer día que todos conocemos bien, la mayoría como alumnos, otros como profesores, y el resto como entes que ocupan aulas o despachos.
Este último caso se daba especialmente en el 2º de bachillerato de ciencias sociales de un colegio privado de Valencia, clase que algunos profesores acabaron por apodar “Marina d’Or, ciudad de vacaciones”. Desde hacia tres años, todo el personal desde 4º ESO al último curso sabía que ser profesor de ese conjunto de bohemios aburguesados era asegurarse una baja por depresión. Solo los mejores lograban terminar los 8 meses laborales sin daños a su ego, sensibilidad, autoestima, o estado mental en general.
Cada cual llegaba a ese día con su máscara particular. El profesor de Filosofía, por ejemplo, se ataviaba con los paños de su mejor papel: el de duro. Grande, serio y de movimientos estresantemente lentos, orgulloso de ser conocido como “El Soso” -solo los más allegados a la filosofía (pocos) que se levantaban para preguntar dudas (menos aún) conocían su verdadero nombre-, feliz personajillo y coordinador de bachiller que se paseaba constantemente por los pasillos del colegio para no aguantarnos, fanático adorador de las compañías tabacaleras… en fin, Él, encontraba muy de su gusto las frases ingeniosas que conseguían imponer a los alumnos, dando a entender que NO era nuestro amigo. De su intelecto surgían sarcasmos (dudo haber escuchado de él algo que no lo fuera) del tipo “me permito suponer que esta clase esta compuesta por la misma cantidad ingente de genios que la del año pasado, así que al grano; confiando en que vuestra sospechosamente atrofiada memoria haya recordado traer el libro de Platón, comenzad con la… -pausa para tomar aire- lectura activa previa del susodicho. Viniendo de vosotros me sorprendería que realizaseis alguna tarea que requiriese un esfuerzo exagerado, y puesto que la que tenéis entre manos (se refería al libro que ojeábamos inocentemente) conlleva la lectura… en fin, haced lo que queráis... ” Acto seguido salía, con los andares tan parsimoniosos como la voz, a una de sus constantes visitas a la sala de profesores. Pero yo sé que era todo fachada, porque así, en el viaje de fin de curso, nos sorprendía riéndose de cualquier cosa que no fuese nosotros Así conseguía que le cogiésemos cariño.
El profesor de Lengua Castellana hacía un tanto de lo mismo, sólo que menos exagerado. Este sujeto acostumbraba cada año a elegir un alma perdida y necesitada a la que torturar durante todo el curso escolar. Ese año le tocaba a Moril, un intento fracasado de pijoaparte (en honor a Marsé) de barrio de bien capaz de morir por su moto, pero que en el fondo era muy tierno… el roce hace el cariño y yo lo tuve sentado delante en esos 8 meses, y por consiguiente, todos los ataques del profesor hacia él rebotaban y se estrellaban con un yo adormilado que pretendía pasar desapercibido.
Entre los curas que ejercían de algo más que de mantenidos destacaba el que impartía las asignaturas de Geografía e Historia del Arte. Tendría cerca de los 70 años, pero al ser catedrático podía dejar de trabajar cuando quisiese. Al parecer su afán por pisotear nuestra paz interior y vernos convertidos en seres frustrados era suficiente como para hacerle salir de un hospital en el que estuvo (algunos dicen que en coma) durante meses por fallos cardiacos. Llevaba siempre un bolígrafo marca Bic al que daba vueltas y vueltas mientras soltaba monótonos monólogos de hora entera. Estaba locamente enamorado del power point, una vez incluso hizo la corrección de los exámenes de arte con él, poniendo todas las frases sin sentido (“las líneas horizontales tienden a la verticalidad” o “en un lugar de Grecia cuyo nombre no recuerdo había un famoso escultor llamado Miró”) con las que adornábamos los 4 ó 5 folios. Fue una clase interminable.
Pero este engendro de la docencia no es nada comparado con el director del centro, que por no valer para otra cosa nos daba clases de Religión. Es el típico tutor con síndrome de Peter Pan que (sin exagerar) llega al extremo de parecer más infantil que los propios alumnos. Recuerdo una clase en la que me toco moderar un debate acerca del aborto. El director pidió la palabra y, en cuanto se la cedí…”porque si follas a una edad tienes que saber que es tu responsabilidad como mujer, si no todos estaríamos fornicando como conejos…” (Si, sobre todo él, fanático religioso conservador que va de liberal…). En mi progresivo querer tirarme por la ventana por lo deprimente del profesor, acerté a decirle algo como “ perdone, pero he de pedirle que evite aquellas palabras que puedan resultar obscenas o poco apropiadas para un aula, si el resto de la clase es lo suficientemente respetuosa como para llamarlo “practicar el coito”, “hacer el amor”, “realizar el acto sexual”, etc, no entiendo por qué motivo debe usted, siendo el director, rebajarse al nivel de 2º ESO”. Y tras un “la palabra follar esta admitida por la RAE” decidí que, efectivamente, los hay que no crecen nunca.
Otro elemento de ese clan que había empezado formarse alrededor de la cafetera del bar del colegio era el encargado de impartir la clase de Matemáticas. Buen profesor, bastante simpático y famoso por sus “boletines” de aproximadamente 60 ejercicios que debíamos entregar la semana siguiente (y gracias a los cuales aprobaba, todo sea dicho). Tenía unos cuatro tics nerviosos y una extraña facilidad (mala suerte, supongo) para encontrarse con nosotros cuando salía de fiesta (más contento de lo normal) con sus “colegas” del trabajo, así como para hacer chistes sin gracia sobre las matemáticas… “¿sabéis porqué a las secantes se les llama secantes? Por la misma razón que a los que cansan se les llama cansinos; porque se secan” o “…porque cuando somos pequeños nos engañan; los cuadrados NO son cuadrados, son rectángulos…”
El resto eran los típicos seres ingenuos que se creían capaces de llevarse bien con todo el mundo siendo ellos mismo; blanco fácil para los pelotas. Cuando menos lo esperaban se sorprendían siento parciales, poniendo notas demasiado altas a sus perritos falderos y demasiado bajas a los enemigos de estos, y eso, incluso ellos mismos lo sabían. Entre ellos había uno que padecía de doble personalidad; a veces era el poli bueno y otras el malo, pero era un candidato penoso para cualquiera de las dos, con el aliciente extra de que oía voces.
Pese a todo, hubo un profesor que si consiguió ganarse el afecto de todo el alumnado de letras: el de Historia, Vicente.
Su merito lo obtuvo gracias a la extraordinaria capacidad de entender a los alumnos y sus anécdotas de juventud: “cuando salí de la universidad, me puse a trabajar de recogedor de naranjas en un campo de L’Horta…” Tenia un envidiable sentido del humor, mucha ética, modestia, cierta habilidad para levantarnos el ánimo (sólo a los de letras) y (con esto terminó de ganarse a la clase) la certeza de que el claustro de profesores sobreestimaba a los alumnos de las otras opciones (tecnológico y sanitario).
Consiguió que estuviésemos orgullosos de ser unos inconformistas natos (y un poco vagos) a base de bromear sobre ello:
-Existen distintos microclimas entre las clases. Mientras otras clases tienen un perfil finlandés, más fríos, preocupado por las notas, vuestra identidad canario-caribeña hace del bachiller una fiesta y del selectivo un “desechativo”.
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A continuación nos puso un documental sobre el cambio climático para “ejercitar vuestro estival cerebro”, como dijo él, y nos preguntó, con una explicación previa, quienes, de los expertos que hablaban, se podían considerar visionarios. Entre ellos aparecía el famoso cantante Manu Chao, desvariando con frases sin sentido, a lo que el profesor explicó:
-Os he puesto también a este “ecologista” como curiosidad. Es un gran músico, una gran persona, pero, y lo digo para los amantes de los estupefacientes, se ha fumado todos los porros del mundo y ya no sabe hablar. El tipo es un fiera; ve la pata de una mesa y se la fuma, aunque sea de metal.
Su afirmación quedó más que sustentada con el comentario del artista:
-…vamos en un coche… eh… disparados, como… ¡rebeldes sin causa! Y nos estamos cargando el planeta…
-Aquí –dijo el profesor- es cuando empieza a ser un visionario, ve visiones constantemente…
En ese momento, y como todos esperábamos que pasase a lo largo del día, apareció el profesor de filosofía en una de sus inspecciones rutinarias:
-Si alguien de esta clase necesita, por alguna circunstancia, algún libro que todavía no tenga, os aconsejo que lo pidáis en recepción… bla bla bla
-Perdone, puede repetirlo, es que no lo he entendido- aventuró algún insensato.
-Mmm… si no has entendido algo tan simple será, una de dos; o por que no prestabas atención o por que te han puesto en el curso que no corresponde… ¿De qué es esta clase? ¿Sociales? Vaya, ahora ya lo comprendo todo…
Y se fue.
-No os dejéis intimidar por la figura de vuestro padre provisional – intentó animarnos Vicente- en realidad es una gran persona, ya lo veréis. Los alumnos de ciencias humanas vivís discriminados por vuestros profesores, lo sé. Os consideran unos paletos sin remedio porque suspendéis, pero lo que no saben es que vuestra opción es la más difícil de todas, porque tenéis que empollaros pilas de libros como el de historia del arte, geografía, o economía. Vosotros sois los que valéis. Al fin y al cabo, los de ciencias ¿qué hacen? Contar. No saben hacer otra cosa. Creen que todo tiene que tener lógica, os miran por encima del hombro… ¡Pero de la clase de letras es de donde saldrán los grandes pensadores del futuro!
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**** En este final de curso 06/07, a un mes de la selectividad, Historia es la asignatura con menor índice de suspensos en la conflictiva clase del 2º de bachillerato de letras y ciencias sociales.****
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Hola de nuevo, os presento a mis profesores de este segundo de bachillerato 06-07, para que os riais un poquito... por cierto creo que se me han pasado un par de errores porque lo he escrito bastante rápido, asi que corregidme va?
Besitos:
.-:NoiR aNGeL:-.
"Pensar no es más que sentir cuando no estamos propiamente sintiendo."

Noir Angel, qué gusto que hayas vuelto:)
Hace tiempo que no te veíamos por aquí
Mira, te debo el comentario, porque es necesario releer este relato para hacer un comentario "en serio"
Paso por aquí para dejar constancia que me gustó muchísimo.
Primero, porque encuentro una edición mucho más cuidada que la de otros cuentos que te he leído, y eso es excelente.
Segundo, porque has hecho una pintura excelente del cuerpo de profesores, visto desde los alumnos.
Los cuales, se sabe, son los únicos capaces de ver detrás de las máscaras de los docentes. Nadie más. Ni los otros docentes, ni los directivos, ni los supervisores, ni los padres, ni los...sólo los alumnos comprenden realmente quién es ese que está al frente de la clase.
Y le has puesto mucho humor, y mucha ternura.
Luego regreso con el comentario-comentario.
Un abrazo,
Esther
Gracias Esther!!
De hecho este escrito es algo así como un resumen del curso que, por cierto, ha tenido de todo, y un homenaje a mis profesores, jeje. Espero tu comentario :D
Besitos:
.-:NoiR aNGeL:-.
"Pensar no es más que sentir cuando no estamos propiamente sintiendo."
Hola Noir aNgel: ¡Estupenda historia! Me reí con ganas, y sigo... ¡Me parece verlos, a estos profesores de secundaria! Nada: digamos que acá en el sur del mundo y allá en el primero, pues no hay demasiada diferencia con estos "ejemplares". ¡LO HAS HECHO SENSACIONAL! Un relato ameno, ágil, no dejé de leerlo hasta que terminó... Y no dejé de reirme. :D
¡Te felicito! Saludos azules. Turkesa.
Hola, Angel Noir
Como te decía en el comentario anterior, encuentro un cuidado mayor en la edición de este cuento, en relación a los anteriores. También en la prosa.
Y la historia...!ah!, cómo me he reído. Por empezar, esto de:
“que ser profesor de ese conjunto de bohemios aburguesados era asegurarse una baja por depresión” Sí, bajar por depresión, sólo los que son profesores entienden que es una profesión de alto riesgo: ¡hay cada curso!
Y:
“Cada cual llegaba a ese día con su máscara particular” Ciertísimo. Máscaras particulares. Para sobrevivir. Efectivamente:
“El resto eran los típicos seres ingenuos que se creían capaces de llevarse bien con todo el mundo siendo ellos mismo;” Sólo los profes ingenuos creen que pueden sobrevivir a sus alumnos siendo ellos mismos:)
Los profesores...mira, parece que no importa el país, en todos lados se asemejan. Creo que los que aquí describes han existido siempre, y existirán siempre. Me encantó el director, y la alumna afirmando que:
“decidí que, efectivamente, los hay que no crecen nunca.“
Es cierto, hay docentes que creen que los estudiantes van a creerlos sus amigos sólo porque dicen “follar”.
Y también, gracias a todos los dioses, existen los profes como el de Historia. Sin ellos, la escuela sería terrible, ¿no es cierto? 8)
Me llamó mucho la atención la diferencia de opinión sobre los cursos de ciencias exactas y naturales (aunque no se llamen así en tu país) y los cursos de ciencias sociales. Parecería que ello también es un poco universal.
Eso sí, dile a la narradora de esta historia que no concuerdo con ella...los de sociales no son más tontos que los de exactas, pero los de exactas tampoco son más tontos que los de sociales...
En fin, disfruté mucho leyendo esta estudiantina, que desparrama humor y ternura por todos los poros.
Y, repito, has pulido la prosa mucho más que otras veces, se nota, el relato es más fluido, más llevadero.
Eso sí ¡las tildes, las tildes! Si es cierto que:
“¡Pero de la clase de letras es de donde saldrán los grandes pensadores del futuro!” pues a aprovechar la clase de letras, comenzando por las tildes, las tildes...:)
Algunas observaciones:
El primer párrafo es extenso, y algo confuso de leer. Y sabes, la primera línea es importante en la lectura...Sugiero eliminar:
“la mayoría como alumnos, otros como profesores, y el resto como entes que ocupan aulas o despachos”. No agrega a la idea central, que trata del día fatídico para el profesor, no de quienes saben que es fatídico.
La línea que sigue comienza con: “Este último caso” Pero el caso es que antes no hubo un último caso, sino sólo un caso: el día fatídico (si hubo un último, debería haber existido un primero también)
“Pero yo sé que era todo fachada, por que así,” (porque)
“Estaba locamente enamorado del power point, una vez incluso hizo la corrección de los exámenes de arte con él,” (sugiero punto y coma o directamente punto, luego de power point)
“Si, sobretodo él, fanático religioso” (sobre todo)
“cierta habilidad para levantarnos el ánimo (sólo a los de letras) y (con esto terminó de ganarse a la clase) la certeza de que el claustro de profesores sobreestimaba a los alumnos de las otras opciones (tecnológico y sanitario).” Muchos paréntesis!! Sobre todo los dos primeros, separados apenas por una conjunción!!
”Mientras otras clases tienen un perfil finlandés, más fríos,” (más frío)
Un cariño,
Esther
NOIR ANGEL
Buen retrato del cuerpo docente de una Institución. Y divertido. Se percata uno de que no solo en América, sino también del otro lado del charco existen toda una serie de especimenes docentes, unos malos, otros divertidos, pero también excelentes.
Después de los comentarios excelentes de Esthercita queda poco por comentar.
SALUDOS
ROCÍO
Hola Noir Angel, así como está me gustó. No me gustaría señalarte algún dedazo...no vaya a ser confundido con algún profesor, je, je, je.
Así está bien, con todo y todo.
Saludos
Esthercita, ahora me toca a mí. :)
'Ciertísimo' no me creas pero creo que sigue la misma regla que fuerte...fortísimo, cierto...certísimo. Pura carrilla ¿sabes? Te mando saludos.
Discúlpame, Noir Angel :)
Deinost: ciertísimo. Ups. Ups. Ups.
Hablando en argentino, !qué metida de pata la mía!
Un abrazo, Esther
Gracias Turkesa, la verdad es que en parte se lo debo al cuerpo docente, que es de lo más variado :D
Aprovecho además para decir que gracias al profesor de geografia (si, si, el cura del power point) podré ir al selectivo dentro de 12 días... no todo es para mal!!8)
Besitos negros para ti , pues:)
.-:NoiR aNGeL:-.
"Pensar no es más que sentir cuando no estamos propiamente sintiendo."
Cuanta razón tienes Esthercita, ahora enseguida lo corrijo todo ;)
Yo personalmente soy de Ciencias Sociales, y (aunque es cierto que somos un poco más despreocupados que los de las otras opciones) me revienta que digan que somos tontos y no valemos... Pero solo es una opinión:)
Besitos varios:
.-:NoiR aNGeL:-.
"Pensar no es más que sentir cuando no estamos propiamente sintiendo."
Rocio y Deinost, muchas gracias, os digo lo mismo que a Turkesa.
Besitos:
.-:NoiR aNGeL:-.
"Pensar no es más que sentir cuando no estamos propiamente sintiendo."
Jajajaja, encantada de leerte de nuevo Margarita!
Coincido contigo en lo del profesor de filosofia: es el mejor. Él y el de historia han sido mis modelos de conducta este curso. Además, ellos en particular son muuuuy ingeniosos, no recuerdo bien muchas frases más, lástima.
Para nosotros, las frases célebres de los profesores, moralizantes o desmoralizantes, eran rutinarias, y creo que llegamos a depender de ellas para sobrevivir :D
Por mucho que bromee sobre ellos, lo cierto es que los echaré de menos...
Besazos:
.-:NoiR aNGeL:-.
"Pensar no es más que sentir cuando no estamos propiamente sintiendo."
Aprovecho ahora, que solo me queda un examen para terminar el selectivo, para decir que sin mis profesores y sus particulares clases estaría totalmente perdida en esto. A todos los que seais profesores, que sepais que estas cosas se agradecen :D
Besitos:
.-:NoiR aNGeL:-.
"Pensar no es más que sentir cuando no estamos propiamente sintiendo."
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