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GRIS-PLATA RKZ-625
Ya tenía los músculos entumecidos. Sus piernas no le respondían; sus pulmones tampoco. Los efectos de la deshidratación eran evidentes. Su visión se nublaba y las fuerzas le abandonaban. Sus movimientos eran torpes y su equilibrio nulo, cuando su rodilla derecha se introdujo varios centímetros bajo la arena. Su respiración entrecortada denotaba desesperación además de cansancio. Desde esa incómoda posición levantó su cabeza para mirar al frente, inmediatamente las gotas de sudor cambiaron de curso bajando desde su frente por sus sienes y atravesando sus mandíbulas hasta caer finalmente por su cuello a ambos lados.
Posó su mirada en el entorno deformado por el aire caliente que subía desde el suelo, mientras su nuca recibía los rayos calcinantes del sol a su espalda.
Tuvo la tentación de dejarse caer, pero comprendía que no podía darse ese lujo; si se detenía ahora lo más probable era que no volviera a levantarse.
Mientras intentaba reunir fuerzas para reincorporarse, volteó su cabeza a los lados como rastreando una pista que asegurara su rumbo. Cuando buscó impulso apoyando las manos sobre sus muslos, divisó lo que parecía un pequeño trozo de tela blanca que pendía de una rama. ¿Sería acaso una indicación? ¿O al menos un indicio que le coloque en ruta cierta? Eso le imprimió la decisión que le faltaba para alzarse en un esfuerzo casi sobrehumano. Se irguió tambaleante y se abalanzó hasta el lugar. Antes de caer pegó un manotazo.
Ya tendido sobre el suelo escupió la arena de su boca y puso ante sus ojos la mano con la que había atrapado el trozo de tela. Cuando lo reconoció deseó poder tragarse la arena de todos los desiertos. Era parte de su misma camisa; lo que indicaba que estuvo caminando en círculo.
La desazón le hizo caer más el ánimo si eso fuera aún posible. Dudaba mucho de su capacidad para reunir las fuerzas necesarias para incorporarse nuevamente. Su garganta reseca, sus labios descascarados, su corazón desbocado, y su cabeza afiebrada, eran señales de su marcado infortunio.
Arrastrando su pierna izquierda y ayudado por una rama que usaba a modo de bastón, había encontrado un nuevo ritmo para desplazarse. No sabía si darle el mérito a su cuerpo o a su espíritu, pero había reemprendido la marcha.
Veía como el terreno se iba elevando desagradablemente hasta alcanzar una posición desde la que lograba observar una serie de dunas a modo escalonado; lomas y bajos hasta terminar en un empinamiento tal que semejaba una pared de desoladora arena. Quiso tragar saliva pero ya no había nada en su boca; solo angustia.
No comprendía siquiera como había llegado hasta allí, menos aún como podía continuar, pero definitivamente lo estaba logrando.
Poco a poco se acercaba a la culminación de esa última y encumbrada pared.
El sol ya se sentaba sobre el horizonte. Entendía que si detrás de aquella pared no encontraba rastros de civilización sería el fin. Por eso continuó escalando. Con el último aliento se preguntó que fuerzas nos asisten en situaciones tan extremas.
Trepó hasta la cima arrastrándose y miró hacia abajo. Nada. Solo un declive tan pronunciado e inversamente proporcional al que había escalado.
Sintió que era el fin, y se dejó caer rodando. Por suerte no lo detuvo ninguna roca o arbusto en su trayecto. Ya en el llano abrió sus brazos en cruz, desahuciado, y fue precisamente allí cuando lo vio. Un diminuto resplandor, un brillo plateado como el reflejo del sol sobre el gris.
Lo primero que hizo fue beber la media botella de agua mineral que quedaba. Prendió el aire, se acomodó en la butaca y dio encendido. El poderoso motor hizo balancear con brío el flamante chasis gris de su doble tracción, que besaba el suelo cada vez que aceleraba rabiosamente.
Cuando colocó primera marcha los neumáticos escupieron parte de la arena que los había sostenido; y sin poder evitar una sonrisa, prometió que nunca volvería a alejarse de su GPS.

Hola, Centésimo,
aquí estoy, tal como me pediste.
Bueno, te diré que tu relato sorprende por el final. Tanto sufrir, perdido en el desierto... ¡y acaba en su flamante coche plateado, con aire acondicionado y todo! Vaya contraste.
Las sensaciones de calor, angustia, esa arena metida en la boca, y aún más, "ya no había nada en su boca; solo angustia", están logradas. Como "el entorno deformado por el aire caliente que subía desde el suelo", el sol que "ya se sentaba en el horizonte"...
Esta frase resulta muy potente y reconfortante. Transmite la fuerza y la seguridad tras el agotamiento y la debilidad que ha padecido el protagonista: "El poderoso motor hizo balancear con brío el flamante chasis gris de su doble tracción, que besaba el suelo cada vez que aceleraba rabiosamente."
Te he subrayado un trozo donde he añadido una coma, creo que era necesaria. Es una expresión bonita, pero no sé si muy acertada. Besar el suelo evoca suavidad y, desde luego, ese coche potente que acelera rabiosamente no puede besar así. Tal vez se trata de un beso "voraz", no sé :).
De nuevo es un relato que atrae y luego desconcierta. ¿Te gusta sorprender a tus lectores??
Saludos,
Elisabet
centemilesimo, concuerdo con Elizabet, es desconcertante tu cuento.
Me gusta tu cuento, la atmfera, la angustia... pero admito que lo que menos me va es el final.
besos,
pepsi
if you leave me...
can i go with you?
Hola, Centemilesimo
Humm....no, no funciona. La descripción del protagonista intentando sobrevivir al ¿desierto? transmite adecuadamente sus sentimientos y padeceres...pero el final tira por tierra con todo lo anterior. Las discusiones acerca de los finales, en este foro, son pan de cada día, y rara vez nos ponemos de acuerdo. Pero este final no ingresa simplemente en la discusión sobre finales previsibles vs finales imprevisibles; más bien, deja un gusto amargo en la boca, de ¿y para esto tanto sufrir? Como ya he cometido todos los errores posibles y por haber en cuanto a finales (salvo los que todavía sigo cometiendo), a veces me siento hipersensible ante ellos...y me he convencido que el final es quizás lo más difícil de escribir en un cuento, y lo más delicado.
Con referencia a la primera parte, creo requiere una revisión. Sobre todo, en la puntuación. Por ejemplo, en esta oración no aparece ninguna coma o punto y coma, y es realmente larga:
“Desde esa incómoda posición levantó su cabeza para mirar al frente e inmediatamente las gotas de sudor cambiaron de curso bajando desde su frente por sus sienes atravesando sus mandíbulas hasta caer finalmente por su cuello a ambos lados.” Uno se queda sin aliento al leerla. Por otro lado, ¿las gotas pueden atravezar las mandíbulas? ¡No puedo imaginarlo!
“Mientras intentaba reunir fuerzas para reincorporarse volteó su cabeza a los lados como rastreando una pista que asegurara su rumbo. Cuando buscaba impulso apoyando las manos sobre sus muslos observó un pequeño trozo de tela blanca que pendía de una rama.” Estas dos oraciones juntas me chocaron al leer. Creo que porque ambas se inician en un condicionante (mientras; cuando) que refieren a distintas acciones (reunir fuerzas, buscar impulso) pero con igual objetivo: encontrar una señal. En la primera, busca la señal, en la segunda, la encuentra. Me parece que debería existir una conexión más clara entre ambas acciones, tomando como eje esa búsqueda y encuentro de señal, más que en las acciones. Sino, aparece algo forzado...
Adhiero también a las observaciones que hace Elisabet.
Un abrazo,
Esther
No me voy a referir al tema o al final de tu relato, Centemilesimo, porque para mi no tienen demasiada relevancia (luego te diré por que), en esta oportunidad solo dejame saludarte por las frases e imagenes que utilizaste con gran acierto en tu relato...
Te diré cuales me gustaron:
Su respiración entrecortada denotaba desesperación además de cansancio... (vaya, bastante convincente, aunque uno no haya caminado mucho, solo la sensación de desamparo, de estar perdido, basta y sobra para quitar todo el aliento del cuerpo, por más recio y fresco que esté... y en un desierto, ¡imaginate!)
Ya tendido sobre el suelo escupió la arena de su boca y puso ante sus ojos la mano con la que había atrapado el trozo de tela. Cuando lo reconoció deseó poder tragarse la arena de todos los desiertos. Era parte de su misma camisa; lo que indicaba que estuvo caminando en círculo.... (con tan solo leer la parte en la que el coge ansioso el pedazo de tela de la rama, uno ya se imagina que lo que encontrará no será de su agrado, y tu lo confirmas adecuadamente, no diciendo expresamente que las cosas no habían resultado como esperaba, sino lo expresas de una forma poetica bastante elocuente: "deseó poder tragarse la arena de todos los desiertos...", todos conocemos aquel suspiro desesperado que arrojamos al cielo cuando fracazamos en algo... es como el mugido exasperado que emite un foso al abrirse en la tierra, ¿no?)
lomas y bajos hasta terminar en un empinamiento tal que semejaba una pared de desoladora arena. Quiso tragar saliva pero ya no había nada en su boca; solo angustia. (caray, que angustia!)
Cuando colocó primera marcha los neumáticos escupieron parte de la arena que los había sostenido; y sin poder evitar una sonrisa prometió que... (esas dos cosas, esos dos planos más bien, son muy buenos, Centesimo... te salió cinematografico, y eso me encanta... Primero, a traves de tus palabras, como con una camara de cine, enfocas los neumaticos del coche arrollando la arena y haciendola saltar hacia atras con la potencia de su aceleración, y luego, enfocas el rostro del sujeto dentro del carro y su sonrisa tranquila... muy bueno, muy bueno, sigue haciendolo asi...)
AHORA QUISIERA DECIRTE LO QUE NO ME LLAMÓ MUCHO LA ATENCION DE TU RELATO... EL TEMA Y EL FINAL... EL TEMA PORQUE ES UN MATERIAL YA DEMASIADO TRILLADO (HASTA DECIR QUE ESE TEMA ES TRILLADO, ESTA TAMBIEN TRILLADO) Y EL FINAL (que tampoco es nuevo, ya hemos visto bastante de gente extraviada en el desierto, naufragos o presos que despues de sufrir lo suficiente terminaron en un lindo coche, bebiendo agua mineral, rumbo a recuperar su vida) QUE YA ME LO OLÍA MAS O MENOS ASI... PERO LO QUE LLAMA LA ATENCIÓN ES QUE NADIE HAYA NOTADO LO SIMPLE DE LA HISTORIA... ESO ES LO PARTICULAR EN TU RELATO, QUE ES UN RELATO Y NO UNA NOVELA... ES DECIR, YO CREO QUE EL HOMBRE NO HA ESTADO PERDIDO EN EL DESIERTO DURANTE MUCHO TIEMPO, ES MÁS, YO SUPONGO QUE DEBIO HABERSE EXTRAVIADO EN LA MAÑANA Y YA POR LA TARDE, GRACIAS AL CIELO, LOGRÓ ENCONTRAR DE NUEVO SU GPS.... YO CREO QUE TU CUENTO ES MÁS QUE NADA LA DESCRIPCIÓN DE LA LUCHA PERSONAL DE UN HOMBRE PARA EVITAR QUE LAS COSAS SE PONGAN MÁS BRAVAS... EL TIPO SE PERDIÓ, ESTA EN UNA SITUACIÓN DIFICIL, PERO AÚN NO DEMASIADO EXTREMA, PUES SOLO TIENE QUE CALMARSE Y VER LA MANERA DE ENCONTRAR DE NUEVO SU GPS, SIN EMBARGO, ÉL SABE QUE SI NO SE PONE A SALVO PRONTO ENTONCES SI LAS COSAS SE PONDRÁN FEROZMENTE ESPANTOSAS, ASI QUE DEBE HACER LO POSIBLE PARA SALVAR LA SITUACIÓN, MIENTRAS HAYA MANERA DE HACERLO, ES UNA SITUACIÓN CRUCIAL, CASI PODRÍAMOS DECIR INTERMEDIA, ENTRE LO QUE ES LO SALVABLE Y LO YA INSALVABLE.... ´ÉL ESTA PARADO ANTE EL PRECIPICIO, ANTE LA INMINENCIA, ASI QUE DEBE ALEJARSE DE AHI Y PONERSE A RESGUARDO....
...y seguir escribiendo...y seguir escribiendo...
Quote:
Originalmente enviado por van gogh - 07 ago 2007 : 09:41:52 AM
Anteriormente felicité tu trabajo, ahora felicito tu independencia.
Es verdad, a mí también me extraña, aunque no todos opinaron ni opinarán igual.[cocinero]
El tiempo decanta, ¿volvemos a las (necesarias) etapas?
te quedan muchas por recorrer, pero... te veo muy bien encaminado.
Un gran abrazo, valiente Van.
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aquí estoy, tal como me pediste.
Bueno, te diré que tu relato sorprende por el final. Tanto sufrir, perdido en el desierto... ¡y acaba en su flamante coche plateado, con aire acondicionado y todo! Vaya contraste.
Las sensaciones de calor, angustia, esa arena metida en la boca, y aún más, "ya no había nada en su boca; solo angustia", están logradas. Como "el entorno deformado por el aire caliente que subía desde el suelo", el sol que "ya se sentaba en el horizonte"...
Esta frase resulta muy potente y reconfortante. Transmite la fuerza y la seguridad tras el agotamiento y la debilidad que ha padecido el protagonista: "El poderoso motor hizo balancear con brío el flamante chasis gris de su doble tracción, que besaba el suelo cada vez que aceleraba rabiosamente."
Te he subrayado un trozo donde he añadido una coma, creo que era necesaria. Es una expresión bonita, pero no sé si muy acertada. Besar el suelo evoca suavidad y, desde luego, ese coche potente que acelera rabiosamente no puede besar así. Tal vez se trata de un beso "voraz", no sé :).
De nuevo es un relato que atrae y luego desconcierta. ¿Te gusta sorprender a tus lectores??
Saludos,
Elisabet
Originalmente enviado por Elisabet - 06 ago 2007 : 11:39:56 PM
Gracias por estar, Eli. En efecto, mi intención es sorprender al lector. Interpreto que te ha gustado, y que has usado el término, desconcierto, refiriéndote a la sorpresa.
En cuanto a "besar la arena", me refiero a ese efecto succionador con el que responde la suspensión ante la aceleración brusca. (se nota que te gusta la mecánica). Y sí, me gustan que me besen de ese modo. [cocinero]
Uno de esos[unbeso] para ti, y gracias por la coma que faltaba!
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besos,
Originalmente enviado por pepsi - 07 ago 2007 : 02:38:12 AM
La idea es hacer una broma.
Dices estar de acuerdo con Elizabet, pero ella no dice que le disgusta el final.
Pero bueno, Pepsi, contra gustos... Yo, por ejemplo, prefiero la Coca. JUAS!!! [cocinero]
Besos también para ti.
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Hola, Esthercita.
Creo que lo que no funciona, al menos para mí, es tu fundamentalismo.
¿Que este final no admite discusión?!!!
¡Ay, mi madre! El que sufre es el personaje ¡Por favor!
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Por supuesto que las gotas de sudor pueden atravesar las mandíbulas, pero "atravesar" con "ese", nunca con "zeta" (recorrer).
Creo que tu moderación ha quedado en algún cajón olvidado, uno idéntico al que uso para mis puntos y comas. Prometo volver con una bolsa de ellas, y pegarlas como chinches.
Si pretendes corregir, debes prestar más atención a lo que lees.
Por si a alguien le interesa, el relato fue concebido desde el final.
Puedo aceptar que no te guste, pero ninguna otra cosa.
Un fortísimo abrazo. [cocinero]
Hola, centemilesimo
Hmmm, extraño el relato. Yo me uno a la opinión de Van Gogh, e incluso la llevaría más lejos: el hombre no llevaba perdido mucho tiempo, puede que ni un día siquiera. Pero en el desierto perderse dos horas puede hacer el mismo efecto que perderse durante eones. Y me gustó mucho tu forma de describir las sensaciones del hombre, transmites muy bien qué sentía, tanto a nivel físico como psicológico.
Yo haría una pregunta, sólo por curiosidad: qué demonios hacía ese hombre en el desierto?? Pero no me respondas, prefiero imaginármelo yo.
Eso sí, me parece que deberías darle un repaso al texto, sobre todo en lo que a comas se refiere. Hay algunos fragmentos, sobre todo en los primeros párrafos, que no están lo suficientemente separados, y eso dificulta un poco la lectura.
Me ha gustado, amigo, te seguiré leyendo con atención :)
Saludos.
Correcto, atravesar con "s", de acuerdo. Fue un error mío. Aunque mi incapacidad de imaginar esa situación no se relaciona con el verbo "atravesar".
Saludos,
Esther
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