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FUEGO EN LA BARRACA Cuento infantil


By deMontagut - Posted on 17 October 2005

FUEGO EN LA BARRACA

(Cuento infantil)

No se sabe de quien salió, ni como fue, que la gente del pueblo empezara a tratar de bruja a aquella pobre mujer forastera, que había llegado no hacia mucho a las cercanías del pueblo, con una hija suya que tan solo empezaba a andar.

Vale decir que la pobre mujer no tenía nada de bruja; si no todo lo contrario, era buena madre y poco amiga de perder el tiempo en conversaciones y en criticas.

Puede que fuera este retraimiento de la forastera lo que hizo que las mujeres del pueblo la encontrasen misteriosa y extravagante.

Ella poco tenía noticia de esta mala fama que le hachaban encima y que iba acumulándose como una espesa nube, que un día termina por estallar de una manera trágica.

La pobre mujer se había hecho ella misma, una barraca, con maderas viejas, cañas y branquillones de hierbajos secos, y allí vivía con su hijita Inmaculada, comiendo de lo que podían recoger pidiendo por las casas de campo y del pueblo.

Con nadie se hacía ni nunca con nadie hablaba en el pueblo, y así, nadie sabía ni pudo comprender como era de delicado aquel corazón de madre.

Sucedía que cuando enfermaba una criatura, todo seguido las vecinas: Decían que el niño o la niña padecía algún mal extraño dado por la bruja. Si algún payes se le moría el caballo o una vaca o algún cerdo le cogía enfermedad, también era culpa de aquella mujer de la barraca.

De esta manera se fue acumulando la tempestad. Todo lo malo que ocurría en el pueblo era atribuido al maleficio de aquella buena mujer; los más jóvenes del pueblo, animados por los más mayores y por las mujeres, ya se atrevían a ir a echar piedras a la miserable barraca.

Hasta que llegó la noche de San Juan; y los niños, enfurecidos con los juegos alrededor de las hogueras, tuvieron la diabólica idea de ir a pegar fuego a la barraca de la bruja.

La pobre mujer dormía en su saco de paja, con la pequeña Inmaculada, cuando la siniestra luz de las llamaradas la despertaron despavorida, tan despavorida que lo más seguro es que no hubiera sabido salir si los gritos de la pequeña no le hubieran hecho ver el peligro inminente que les amenazaba.

Movida por el instinto de conservación, se levantó deprisa, y cogiendo de una zarpada a su hija, huyó corriendo entre las llamaradas, emprendiendo la carrera atravesando campos, conducida por la misma luz de las llamaradas que consumían aquella triste y vieja barraca.

En llegar a lugar seguro, vio que su niña tenía quemado un carrillo, de la que se quejaba lastimeramente.

La pobre mujer se dirigió hacia otro pueblo con el solo fin de auxiliar a su pobre hijita, pero en aquella hora tan tardía de la noche, y con la mala fama que le habían puesto los del otro pueblo, nadie le quiso abrir la puerta.

No tuvo más remedio que regresar, ya de madrugada, en el lugar donde antes había estado la barraca. Como pudo curó la quemada horrible de su hija con hierbas aceitosas; y implorando la misericordia divina, volvió a reconstruirse otra barraca encime de las cenizas de la que le habían quemado, ya que no veía otro lugar para poder ir.


Habían pasado muchos años de aquellos hechos, cuando un día llegó al pueblo un joven arquitecto, el cual, con una numerosa brigada de obreros, se dirigió al campo donde estaba implantada la barraca, y allí. En su mismo lado, empezó a construir una linda casilla.

De la barraca salió una viejecita, muy vieja, toda encorvada, que se apoyaba en el brazo de una linda muchacha, pobremente vestida, y que hubiera estado más bella que la luz del sol ¡, si no hubiera sido por la terrible señal del carrillo quemado.

La viejecita, toda nerviosa al ver aquel montón de hombres, pregunto si le tenia que abandonar aquel lugar.

El joven arquitecto sonrió, y le dijo que no.

A final de mes, la casa blanca y bella ya estaba terminada, con su jardín delante, y su huerto detrás.

El joven arquitecto entró en la mísera y misteriosa barraca, y como si anunciara lo cosa más natural del mundo, dijo:

Esta casa que hemos construido aquí es para vosotras. Yo os la regalo.

La joven Inmaculada, confundida no sabía se soñaba.

El arquitecto, mirando con dulzura a aquella muejercita gentil, continuó:

Yo soy hijo del pueblo, y hace unos cuantos años que, siendo aún un niño mayor, casi un adolescente, yo fui quien indujo a los demás chicos del pueblo para venir a quemar vuestra barraca. Esta señal que lleva esta hermosa chica en su carrillo es mi acusación. No he podido vivir con este pesar tantos años dentro de mí.

¡Oh! Señor, gracias, ¡muchas gracias! Exclamaban madre e hija.

No hace falta que me las deis. Mientras estudiaba, a todas horas, en cada momento, he tenido siempre en mi conciencia el peso de la enorme falta que cometí, más bien por ignorancia que por una travesura, hoy al aceros este regalo de esta casa, no hago más que hacerme a mí el favor de tranquilizar mi consciencia.

El ejemplo del arquitecto fue pregón de efecto en el pueblo, y todos se apresuraron a ir a la casa nueva a ofrecer sus presentes a la viejecita y a su casi mujercita Inmaculada.

El arquitecto, prendado de la belleza de esta fue descubriendo las virtudes que adornaban, a medida que la iba tratando, y terminó para pedirla en boda, siendo el feliz toda su vida, después de haber sido causa de la infelicidad de aquellas dos mujeres, que la ignorancia de un pueblo había maltratado antes tan erróneamente.

Y colorin colorado este cuento ya esta terminado, siendo los tres felices muchos y muchísimos años tuvieron muchos hijos y la viejecita se murió de vieja y feliz. Se me olvidaba decirles que el arquitecto se llamaba Ferran de Montagut.


Autor: Ferran de Montagut, escrita al Español en mi estudio del “MAS EL SOL SOLET” en el día de hoy 23 de Septiembre del 2002, (Gerona) Comarca de la “ALTA-GARROTXA” Pirineos de (Gerona) Cataluña, España.

Notas: Cualquier parecido con otro cuento novela o escrito es una casualidad este solo salió de mi mente, no le den más vueltas es pura ficción, pues tampoco sucedió nunca.

El autor, Ferran de Montagut
E-mail: demontagut@yahoo.es el_primer_creador_de_somnis@msn.com cuiner_escriptor_poeta@msn.com etc.

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