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-Explicación a la napolitana-
Esta mañana me di cuenta que la vida es un tomate. Se me presentó así, con la tristeza idílica de un espejismo, y lo comprendí todo como se comprenden las verdades más grandes y más simples. Nadie lo ha descubierto aún, estoy seguro de eso y como otro Galileo estoy dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias en todo esto.
Un día se lo dije a Mabel y ella después a su esposo que, según me contó, tiene un amigo que planta cebollas y el pobre intentó, pobre, argumentar que entonces para él la vida era como una cebolla. Infeliz. Le falta tanto. Tanta vida que descubrir. No niego, por ejemplo, que hay algunas mujeres cebollas pero la vida sólo puede ser un tomate. Uno la ve nacer así, verdecita, para todos igual. Pero algunos tomates son inflados con hormonas y quedan gigantes y ahí va una gran vida, ensalada de tantos otros vegetales. Otros, sin embargo, son cultivados con el más simple abono, que por decoro no llamaremos caca. Pero cuántas veces esas vidas son las más jugosas. Salen de una chacrita miserable y alguno allá cada tanto engalana ufano una comida francesa o, aún más, una pizza en Italia.
Uno se da cuenta de eso y como dice Wilde: descorre el velo. Pero no es para pegarse un tiro, al contrario. Sería apresurado tal proceder. Mire si uno tiene que hacer eso cada vez que descubre por anticipado el relleno de las cosas y no le hinca el diente porque ya todo se sabe. No. Sabemos que dentro del alfajor está el dulce de leche pero no lo abrimos y comemos lo de adentro, evitando el pasaje de los dientes por la masa. Sé de niños que lo hacen, pero son los menos, además, de grandes aprenden que hay que comerse todo. Eso o se suicidan claro. Vio qué complejidad de asunto. No es descubrir y listo. Fíjese en los Vikingos. Quién sabe cuánto tiempo antes habían descubierto América pero el mérito es para un señor de pelito lacio parecido a la sota. Sé también de uno (un tal Lucas) que descubrió que los gatos eran teléfonos y seguramente nuestras sensibilidades estén unidas en un mismo tono, aunque no he sabido más de él.
Pero que la vida sea un tomate ¡qué clarividencia, ¿no?! Fíjese que ahora yo le estoy diciendo esto y en el mejor de los casos usted está escuchando y puede retrucar algo o, aunque sea, puede pensar en contra; nada sería mejor para consolidar mi apostolado profético. Pero si por otro lado está leyendo, pasa a decirse usted mismo todo esto y ahí que te la ves ¿o te vas a contradecir?, si te lo estás diciendo ¿cómo podés negarlo? ¿Qué papa no? Y desdoblamiento y monólogo mediante se da cuenta que todo es cierto; claro, usted se lo ha dicho a sí propio, íntimamente y, además, se ha escuchado.
Pero no conviene descorrer velos en forma apresurada que quizás aún esté lejos de entender. Una vez le conté a Carlos y él me dijo que sí, que se había dado cuenta que el mundo era así.
—¿Pero vos sos nabo o perejil? —le dije. Te hablo de la vida. Pero en fin, no se puede seguir así.
Sin embargo siga usted felizmente con la suya, por lo menos hasta que se le marchite y ahí me cuenta.
©Juan Carlos Albarado
Derechos reservados.

JuanK: ¡Por tu culpa me puse roja como un tomate de la risa! y si... tenés razón... la vida es sin duda un tomate aunque la asistan nabos, perejiles, papas fritas y otras verduras poco interesantes. Me acordé de un poemita de mi niñez (creo que de Vitalasa) que hablaba de un hombre muy cegatón que elogiaba muchísimo a una rosa que contemplaba en un jardín, al final otro lo desilusionaba diciéndole:
"¡Pero hombre,
no ve que es un tomate!"
Te mando mis felicitaciones (la risa es como el aceite de oliva de la ensalada) Idril
Siempre en camino a Lothlórien
Idril: por fin alguien pasa por este escrito que me tenía tan bajoneado. Lo hice con la mejor voluntad cómica del mundo y no causó mella en el foro, en fin, fue una pulpa más en el guiso...
Gracias por tu comentario, me levanta mucho el ánimo.
Yo, por mi parte, estoy convencido de eso y se lo he dicho a algunos pero tendrían que leer la tesis...
Un abrazo muy grande y nos vemos.
Juank
Me latió mucho tu analogía del tomate. El tomate es una de las comidas que más se consumen en el mundo en casi todos los platillos. Ciertamente soy un gran tomate, no es por presumir, pero creo que cada vez funcionan más las hormonas que me han dado XD No mencionas a los transgénicos XD
Saludos de México.
Uuu, los transgénicos creo que quedan mencionados tácitamente, hago referencia a las hormonas y bueno, sino dejemos el ADN a otro texto jejeje.
Lástima que seas un tomate hormonado, yo creo que soy de esos que fueron regados con lluvia y abonados con bosta de vaca, jejeje. Pero bueno, cada cual en su salsa no?
Gracias, muchas gracias por rescatar este texto que a mí me ha alegrado mucho pero no ha tenido repercusión por aquí.
Un abrazo y un gusto.
Su amigable vecino, Juank
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