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EL POLOLEO
La casa de Florencia estaba atiborrada de quinceañeros, y la fiesta en su pleno apogeo. De vez en cuando, los padres se daban una vuelta por la estancia para vigilarlos, disimuladamente. El living y comedor fueron arreglados para la ocasión, desaparecieron los adornos finos y los sillones; sólo quedó la mesa del comedor, arrimada contra la pared del fondo, y unas pocas sillas. En la terraza se dispusieron los bocadillos, galletas saladas, maní, bebidas, cervezas, y unos pocos licores
Los muchachos apenas veían que los dueños de casa se alejaban, apagaban las luces del living y de la terraza, dejando al ambiente casi en penumbras. Ésta era la ocasión propicia para que muchos le pidiesen pololeo a la joven que les gustaba. La pedida de pololeo era un ceremonial masculino bastante inequívoco; había que pronunciar explícitamente la palabra mágica, pololeo, y las barreras femeninas se derrumbaban, alzándose también, el puente levadizo que cerraba el paso al interior de la fortaleza de las emociones y sentimientos. Si no se pronunciaba aquélla expresión en el momento oportuno, algún otro podía adelantarse, y aprovechar la ocasión para pretender a la niña de sus sueños. Sin embargo, la muchacha no siempre aceptaba, muchas veces rechazaba la propuesta, y continuaba los bailes con palanca. Esa vilipendiada técnica femenina consistía en bailar apoyando la mano izquierda en el pecho del muchacho, y no en su hombro, evitando que se le acercara demasiado; bastaba mantener firme y algo estirado el brazo, para que cualquier intento por bailar más apretados fuese vano. ¡Era mal visto bailar muy juntos, y cheek to cheek, sin ser pololos!
- Xime y Fran, vengan urgente, que les tengo que contar algo fabuloso, súper; importantísimo, vayamos al baño- les propuso Florencia con las mejillas enrojecidas, pletórica de emoción, y algo nerviosa.
- Bueno, por suerte el baño está desocupado, y así no tenemos que ir a tu pieza- replicó Fran
- ¡Estoy pololeando con Rodrigo!…- les comunica alborotada, sin poder aguantarse más. Al decirlo daba unos pequeños y coquetos brincos, a la vez que juntaba las manos rodeando su pecho, juntándolas en la espalda.
- ¡No, no te lo puedo creer! Vamos, cuéntanos todo. ¡Pero todo! Con lujo de detalles- vociferaba Xime.
-¿Qué te dijo? ¿Dónde fue? ¿Te dio un beso después?- preguntaban ansiosas, tanto Ximena como Francisca
-Ya pues, explícanos luego, que nos matas de suspenso, y de envidia- insistía Fran.
-¡No!... ¿En serio?.... ¡Ya pues, sigue, descríbenos más!!!!.... Ohhh, ¡no te lo puedo creer!.. ¡Que romántico! ¡Se pasó el Roro!!!!!!!....¡Qué tierno!!!!- se oían grititos exclamatorios, que continuaron por largos momentos; ya no se sabía quién era la que gritaba, o eran todas al unísono.
Los jóvenes a quienes las muchachas no cotizaban mucho, o casi nada, eran considerados socialmente poco aceptables, e ignorados. La única forma de integrarse a un grupo era siendo amigo de alguno de los muchachos más populares. Éste era el caso de Marcelo, gordo, de facciones algo toscas, hecho que se remarcaba con su gordura, y para peor, con la cara salpicada con acné, quien se había hecho amigo de Rodrigo. Él y dos de sus amigos, se aprovechaban descaradamente de Marcelo, pues era al único a quien su padre le prestaba el automóvil; un Mustang del año, full equipo. Eso era irresistible tanto para los selectos como para las muchachas.
Esteban, el mejor amigo de Rodrigo, andaba detrás de Ximena y Hernán de Fran. Marcelo, era objeto de constantes bromas pesadas, y sólo conducía el atractivo automóvil. No le querían presentar una niña por temor a que después se entusiasmara y saliera solo, dejándolos a pié. Solamente le conversaban de autos, y lo llamaban a integrarse al grupo cuando había niñas que nunca en la vida se fijarían él. Quizá alguna joven “corazón de garaje” podría entusiasmarlo un poco, para que la sacara a pasear y la vieran en un auto así, pero Rodrigo y sus amigos estaban atentos ante cualquier amenaza para su statu quo.
Al poco tiempo, Ximena y Francisca estaban pololeando con Esteban y Hernán, respectivamente. Marcelo seguía sólo de paseador, pero al menos había logrado quitarle definitivamente el volante a Rodrigo, quien se adueñaba de éste cuando salían. Marcelo era bastante mejor alumno que sus aparentes amigos, y cada día la distancia entre ellos se aumentaba, ya que ese año de estudios se esforzó especialmente. A final del segundo semestre, fue el primero del curso.
Estaban en el último curso del colegio y, a finales de año, debían rendir la Prueba de Admisión para las Universidades, si querían seguir estudiando. Los tres amigos no se habían preparado para nada, Rodrigo declaró que él no estudiaría y se dedicaría a los negocios. A su vez, Hernán y Esteban, tampoco deseaban estudiar, pero sus padres los obligaban a ello. Todas las muchachas del grupo rendirían la Prueba. Marcelo tenía claro desde pequeño que deseaba estudiar Medicina, si bien necesitaba una alta ponderación para ello. Logró entrar a Medicina, y sus tres seudo amigos ni siquiera pudieron entrar a la Universidad. De las muchachas, sólo Florencia entró a la Carrera de Arte.
El primer año fue arduo, el ritmo de estudios era intenso, pero Marcelo no se daba cuenta que ya había ganado mucho. Sin necesidad de dieta, estaba mucho más delgado, sin acné, y ahora su trato con muchachas era cotidiano y natural. Sus padres le habían regalado un auto BMW, como premio por su constancia y esfuerzo en los estudios. De pronto se sorprendió al captar que muchas compañeras, estudiantes de la Facultad, y otras de Enfermería, lo saludaban sonrientes por los pasillos del edificio y en los patios, llamándolo incluso por su nombre, hecho insólito para él, puesto que eso jamás le había sucedido antes. El saludo se hizo cada vez más amable cuando se propagó en la Facultad que Marcelo era el primero de su curso, manejaba un BMW, y que sus padres eran bastante adinerados.
No supo cómo reaccionar a este fenómeno y se asustó un poco, pensó recurrir a sus antiguos amigos para conversar, pero pronto desechó la idea, recordando sus aprovechamientos y deslealtades. Súbitamente, se le vino a la mente el nombre de Florencia; sabía por los amigos de colegio que ella seguía pololeando con Rodrigo, aunque, algo intuitivo, le decía que eso no importaba mucho. Se subió al auto, mantuvo puesta su bata de estudiante de Medicina, que se confundía con la de los médicos residentes, y enfiló hacia la Facultad de Arte. Llegó justo en un buen momento, los alumnos se hallaban entre clases. Se dirigió hacia la Cafetería y entró. Miró en derredor, y no vio a Florencia. De pronto escuchó una voz femenina, que lo llamaba desde el otro extremo del amplio local.
- Hey, Marcelo, estoy por aquí, ven, aquí hay un asiento- le gritó Florencia, sintiéndose observada por muchas compañeras y muchachos, cosa que no le desagradaba para nada a la ex reina del colegio.
- Hola Florencia, ya te divisé, voy para allá.
Cuando Marcelo llegó a la mesa donde se encontraba Florencia, ella lo miró, y sonrió, pero no lo presentó al resto de sus acompañantes, solamente le comento:
- En que andas por aquí, se podría saber. ¿No me estarías buscando a mí por si acaso?- le dijo con un asomo de ironía, acostumbrada al trato que tenía el grupo con Marcelo.
De pronto se percató de las innumerables miradas femeninas que concitaba Marcelo, y cambió el tono y actitud; se colgó de su brazo, y lo presentó a sus acompañantes de mesa como un amigo muy cercano. Marcelo se sorprendió algo, pero le siguió la corriente:
- Florencia, me gustaría hablar contigo, pero en una mesa más tranquila- le comentó, con mucha soltura.
- Qué rico que hayas venido a verme, te pasaste de amoroso. No te esperaba por aquí. Mira, que suerte, recién se desocupó una mesa para dos, vamos - fue diciéndole, bajando sensualmente cada más el tono y la voz, hasta llegar casi a un susurro.
El ex gordito y hazmerreír del grupo no lo podía creer. ¿Qué había motivado este cambio hacia él? Nuevamente, su instinto e intuición, cada vez más agudizados, le aconsejó que no debía decir nada, y sólo invitarla a dar una vuelta.
- Vine para invitarte a salir por ahí, y comer algo. Como tuve un tiempo libre, cosa inusual en la Facultad, aproveché de venir a verte- le dijo un Marcelo confiado y seguro de sí mismo. Pero la verdad es que temblaba por dentro, tenía malestar estomacal, y transpiraba helado; estaba muy ansioso, con temor a tartajear en cualquier momento.
- Vale, aunque tengo clases, pero ese profesor es una lata. – ¿Podríamos recoger a la Xime y a la Fran que me llamaron hace poco?- le consultó con su voz seductora. Ahora podía mantener su pose habitual frente Marcelo; sería ella misma, la muchacha frívola y mimada por todos.
- No hay problema- le contestó – Entonces, vamos. El auto lo dejé en los estacionamientos del frente.
Las cosas sucedieron vertiginosamente. Semanas después Florencia pololeaba con Marcelo, dejando a Rodrigo muerto de rabia, y de celos contra ese guatón despreciable. La Xime y Fran, como buenas amigas, que se copiaban siempre, también pololeaban con dos compañeros de Facultad de Marcelo. Este hecho fue el tiro de gracia para los tres amigos que ya estaban de capa caída, dando tumbos por ahí. Todo iba espléndidamente para los nuevos pololos hasta que a Florencia se le ocurrió ponerse de novia y, al cabo de un tiempo, casarse. Estaba cansada del pololeo, y quería algo más estable y seguro. Marcelo le daba esa seguridad; entonces, no tenían que esperar más, razonaba. Convenció a Marcelo y se pusieron las argollas, el matrimonio se fijó para fin de semestre.
Al principio, los padres de Marcelo se opusieron pero, viendo la cara de felicidad de su hijo, luego aceptaron a Florencia como nuera. Marcelo, a su vez, quería casarse porque se creía enamorado, y por una venganza inconsciente, que él no se percataba, pero que lo resarciría de todas humillaciones sufridas por el grupo, incluida Florencia.
Finalmente, llegó el ansiado día del matrimonio. Se casaron y fueron infelices por un corto y desastroso tiempo. Las peleas por el divorcio se transformaron en feroces y despiadadas transacciones monetarias, hasta que encontraron un acuerdo; no había hijos de por medio.
Marcelo se dio cuenta que, en estos tiempos, es imposible terminar igual como en los cuentos de niños, donde el Príncipe y su doncella, viven felices para siempre…… Por ello, una vez divorciado, siguió solamente con la costumbre del viejo pololeo, así se evitaba toda complicación, y seguía viviendo en paz y tranquilidad ¡Viva el pololeo!

Venator:
¿Cómo da la vida de vueltas, no? Muy bien demostrado. Sucede con asombrosa frecuencia, aunque no por ello tu cuento carece de originalidad. Y Florencia, en verdad, aunque un personaje un tanto difuso, retrata muy bien la personalidad veleidosa de algunas jóvenes en su condición.
En definitiva, tu estilo de prosa me satisface altamente. Todo bien logrado, las transiciones de tiempo y espacio descritas con claridad, sin excesos ni carencias: en su punto exacto.
Al principio, sí, me causó problemas esa palabra de "pololeo" ya después me di cuenta, conforme avanzaba, que se trata de un "fenómeno" social de la juventud en todas partes del mundo, aunque con distintos nombres.
Un saludo. Nos estamos leyendo.
Laocoonte, en Mexico al inicio de una relación formal, se les llama novias, pero en Chile, el pololeo es una etapa común- en todas partes del mundo- pero con algunas características especiales, más propio de nuestros usos sociales. No es tan formal como el noviazgo, pero sí indica una relación; entre medio hay matices. Agradezco enormemente tus comentarios acerca de mi prosa. Gracias por leer y comentar el cuento, Un abrazo, venator
Creo que podemos dar por entronizado un nuevo verbo: POLOLEAR. Según tú ¿cómo lo definirías? "Ligar", Cosumar y después olvidar; porque parece que si el pololeo se convierte en matrimonio, la J......
Saludos. Lanzas.
Todos los hombres buscan la verdad, pero algunos se niegan a reconocerla.
ESCRITOS:http://mariangelesylanzas.blogcindario.com/
Pololear debe ser algo así como enamorarse, pero con freno.
"Se casaron y fueron infelices por un corto y desastroso tiempo. Las peleas por el divorcio se transformaron en feroces y despiadadas transacciones monetarias, hasta que encontraron un acuerdo; no había hijos de por medio. "
O sea que si se casan, adios "pololeo"
Un saludo. Interazul.
Los lobos atacan cuando tienen hambre.
En realidad , el noviazgo, es el que termina el pololeo. Ah se adquiere una formalidad social, que puede o no llegar al matrimonio. Un abrazo, venator
Hola, Venator
Mmm...seré sincera; este cuento no terminó de agradarme; lo encontré algo lento, apagado. Es un relato de costumbres de cierto grupo social o generación o sociedad de jóvenes; obviamente, no puedo medir cuál es la extensión real de estas costumbres, pero ello no viene al caso, tampoco. En realidad, “jóvenes” parece ser un término amplio, según este cuento: desde adolescentes a adultos, más bien. El pololeo parece significar una entidad casi estructurada en sus reglas de juego; y esas reglas permiten incluir toda una gama de actitudes, que van desde la veleidad con la cual se toman los sentimientos, hasta la mera diversión; amplia gama que es, quizás, común en este universo definido por “jóvenes”. El protagonista, a lo largo del cuento, va atravezando varias etapas; y es completamente creíble el que se decante enfáticamente a favor del pololeo luego de su divorcio: no participó de él cuando adolescente o jovencito, dejado de lado por ser “diferente”, o dejado de lado él mismo, según cómo se lo mire.
Me parece que este texto ganaría si se lo redujera en su extensión; o se le imprimiera a la prosa algo más de aquella del que fue por lana y salió trasquilado. Por mi parte, creo que se hace énfasis en la descripción de los amigos/amigas de ambos; a mí me llevó a prestar atención a nombres, descripciones, relaciones pololeícas, y luego encontré que esta atención (que me desvió de la lectura) no era requerida por el hilo de la historia en sí mismo. Por ejemplo:
- Bueno, por suerte el baño está desocupado, y así no tenemos que ir a tu pieza- replicó Fran
Esta línea no dice mucho a la historia, ni ayuda en forma importante a situarse, a ambientarse en el escenario de la fiesta.
Claro que estas consideraciones son sólo las de un lector, y este lector lee en forma subjetiva.
Te sugiero revisar el primer diálogo
En estas dos líneas:
“preguntaban ansiosas, tanto Ximena como Francisca “
”insistía Fran. “
creo que convendría utilizar “preguntó” e “insistió”
Y los gritos que continuaron casi por una hora, me desconcertaron. ¿Cuántos baños tiene esa casa? Porque estas chicas están bloqueando uno ¿por tanto tiempo?
“Los tres amigos no se habían preparado para nada, Rodrigo declaró que él no estudiaría y se dedicaría a los negocios.” La primera expresión es coloquial, sin lugar a dudas, y su lectura es difícil, quiero decir, si se viene leyendo literalmente, choca porque no es posible interpretarla de esa forma.
Un abrazo,
Esther
Esthercita, obviamente que no todo cuento puede "agarrar" o dejar satisfecho a todos. Este trata de una etapa juvenil en relación con un tipo de interrrelaciones, el pololeo. Es costumbrista, y destaca la relevancia y efectos de éste- por ello los diálogos de las jovénes- en un tema general que son los primeros amores. Revisaré tus sugerencias, gracias. Un saludos, Venator.
1. Creo que las , descripciones, relaciones pololeícas, no era requerida por el hilo de la historia en sí mismo.
2. Bueno, por suerte el baño está desocupado, y así no tenemos que ir a tu pieza- replicó Fran
3.Y los gritos que continuaron casi por una hora, me desconcertaron.
4[b]. ¿Cuántos baños tiene esa casa? Porque estas chicas están bloqueando uno ¿por tanto tiempo?
Esther, a lo mejor sea asunto de códigos, pero yo siempre he visto que cuando se quiere conversar ," ellas van al baño". Si hubiese estado ocupado habrían tenido que subir a al dormitorio de Florencia, y sus padres podrían escuchar sus conversaciónes.
Siempre las casas tienen un baño de visita, y cuando éste está ocupado suben al principal. eso es nornal, o lo era. Las adolescentes y teengers, generalmente, expresan su júbilo con chillidos y saltos. No digo que todas, pero en una conversación así, es dable que se den, reiterando, que era así como sucedía antaño. Quizá hoy, es completamente distinto, y yo me quedé en el pasado. saludos, Venator
huy! VIVA EL POLOLEO! jajajaja
Venator, fíjate lo que me pasó. Al leer el título, lo hice mal y leí "el propoleo" así que pensé en el jarabe de pino que me tomo para los catarros, jajaja.
Mucho mejor el pololeo, sin duda. Me ha gustado, está muy bien eso de vivir pololeando.
besos,
pepsi
if you leave me...
can i go with you?
Pepsi, el pololeo hace mejor que cualquier propoleo. Me alegro que te haya gustado. Gracias por pasar, un saludos, venator
Hola Venator: Buen cuento sobre la etapa del pololeo (que conozcco por la esposa de un primo, que es chilena), has arrojado una mirada certera sobre dicha etapa adolescente, y digo sobre la etapa, no sobre el pololeo en sí mismo, que según los protagonistas, puede implicar un gran sentimiento o un momento de frivolidad, como sucede en cualquier orden de la vida y a todas las edades.
En este cuento, tanto Florencia como Marcelo creo que se merecerieron mutuamente; sus responsabilidades son compartidas, y bueno, han cosechado lo que sembraron: se unieron de la mano de resentimiento (el de él) y el interés de ella. Menos amor, hay de todo entre ellos.
Buen relato. Un abrazo.
Saludos Azules. Turkesa.
VENATOR:
Me pasó igual que a Pepsi, leí mal y creí que era propoleo, pero despúes me he dado que el pololeo también es un jarabe ... pero de amor.
Nunca había escuchado ese nombre aplicado a una etapa previa al noviazgo, por acá, muy coloquialmente se le llama "ser amigos cariñosos" o "amigos con derechos", entre otras formas, ya después se da la etapa del noviazgo.
Al integrarme a estos foros internacionales he aprendido no solo situaciones de tipo literarias, sino también costumbres sociales de otros países que enriquecen. De esta forma, gracias a tu cuento, he conocido esa curiosa costumbre del pololeo.
Me agrada leerte amigo Venator
Turkesa , tienes razn , Marcelo y Florencia vivieron su espinuda y frvola existencia a a travs de etapas , y una de ellas, donde creo que fueron ms felices, fue el corto pololeo. El resto, es cuento aparte. Gracias por pasar y comentar un abrazo, venator,
Roco, el pololeo es ms que el "enamorado" de Mexico, aquel que yo conoc aos mil. Aqu tambin est el "amigo con ventaja", "salir", "andar", pero ninguno tiene la caracterstica que le da "patente oficial" a las salidas como el pololeo. Este puede ser corto, durar aos, o ser muy recurrentes, pero es socialmente reconocido como algo no tan serio pero que guarda las apariencias. Gracias por pasar. Sui generis, Saludos, venator
Venator, gracias por enseñarme un nuevo término: el POLOLEO.
Me ha sorprendido un poco la historia. La verdad es que empieza como un relato de adolescentes, luego se pone serio y pillas interés con la evolución de Marcelo. El final es un poco decepcionante. Sí, no puede ser rosa, sería demasié. Pero queda algo soso. Y que un tipo inteligente como Marcelo sólo aspire a pololear y no busque algo más consistente no me cuadra con el carácter de él que me ha parecido atisbar. ¿Era sólo por venganza de macho que se casó con Florencia??
Pues vaya. Es una historia un tanto "zoológica" (grupo de machos con pretensiones dominantes a la caza de las hembras más atractivas del grupo, y los juegos de éstas por captar al más poderoso o atractivo...) Perdona, pero es que estoy leyendo ciertas cosas, últimamente, y tengo la vena antropológica subida. Esta frase tuya me confirma mi impresión, es una de las que más me ha gustado, está escrita con gracia:
"La pedida de pololeo era un ceremonial masculino bastante inequívoco; había que pronunciar explícitamente la palabra mágica, pololeo, y las barreras femeninas se derrumbaban, alzándose también, el puente levadizo que cerraba el paso al interior de la fortaleza de las emociones y sentimientos."
Ja, ja, técnicas de asedio y derrumbe de fortalezas femeninas.
Saludos,
Elisabet
Me gustó. Dime ¿pololear significar enamorar?
[bandereouruguay] Rubula
[url="http://phstudio.blogspot.com"]Los Relatos de Ruben[/url]
[url="http://www.bibliotecasvirtuales.com/comun/foros/topic.asp?TOPIC_ID=47536"] Por dudas e inquietudes del Foro Prosa [/url]
Montevideo, Uruguay
Rubula, en alguna parte se dira "enamorar", no como bsqueda del amor de su vida, y en ello s es parecidio. El "enamorar" se usa normalmente designar la conquista de una joven. El pololeo, es ms que conquistarla, es como un acuerdo mutuo de "jugar" en las lides de los primeros amores o sentimientos. Saludos, venator
Elisabet, es razonable que se te hinche la vena antropóloga, los códigos masculinos - con el insconciente colectivo vivo en sus capas prehistóricas- no han variado mucho en los últimos tiempos, al revés de lo que ha sucedido en las mujeres. De allí los nuevos grandes problemas de parejas: " competencia" y " cambio de roles".
En la historia Marcelo se "cree enamorado" pues en el fondo siempre lo estuvo, ya sea por lograr la pareja del más fuerte o porque Florencia era la más bonita. "Creyó que sabía", pero sólo "creía", he ahí la gran diferencia entre la estultez y el razonar bien. La vió de nuevo y "sintió" no razonó, lo que sucede usualmente en estos casos.
Fue un enamoramiento fulminante ya que lograba un sueño largamente anhelado, aunque soterrado. Luego, la triste realidad: dos personas tan distintas. The End, sin el happy. Saludos, gracias por pasar y comentar, Venator
Por eso duraron poco tiempo.
Venator:
Divertido y entretenido tu relato
del pololeo, me gusto mucho leerlo
de principio a fin.
Felicidades por tan buen relato, solo tengo una pequeña duda:
- Hey, Rodrigo, estoy por aquí, ven, aquí hay un asiento- le gritó Florencia, sintiéndose observada por muchas compañeras y muchachos, cosa que no le desagradaba para nada a la ex reina del colegio.
- Hola Florencia, ya te divisé, voy para allá.
Cuando Rodrigo llegó a la mesa donde se encontraba Florencia, ella lo miró, y sonrió, pero no lo presentó al resto de sus acompañantes, solamente le comento:
creo debiera decir Marcelo no Rodrigo. revisalo y si me equivoco mil disculpas por atreverme con el comentario.
hasta pronto pig
Si muero con el dia, resucito con el alba.
www.escribesconmigo.blogspot.com
Hola, Venator
Creo que en cualquier época las adolescentes se expresan con chillidos, saltos y demases...eso, sigue siendo válido hoy tanto como hace algunos años. También esto de "ir al baño a hablar", no se me ocurriría cuestionártelo...de hecho no hace mucho también "metí en el baño a hacerse confidencias" a dos personajes. Mi acotación tenía que ver con el tiempo en el que ocuparon el baño, en función de que había otros muchos en la fiesta que lo requerirían. Sobre todo si el alcohol circula...
Adhiero al comentario de Pig sobre los nombres, !se me olvidó de comentártelo en el otro post! Parece existir una confusión de teclado...
Me pareció muy interesante esto que decís de:
"los cdigos masculinos - con el insconciente colectivo vivo en sus capas prehistricas- no han variado mucho en los ltimos tiempos, al revs de lo que ha sucedido en las mujeres. De all los nuevos grandes problemas de parejas: " competencia" y " cambio de roles".
Un abrazo,
Esther
Pig, tienes toda la razón, metí mal el dedeo y mezclé nombres. Gracias por avisarme, los arregló al tiro. Un abrazo, Venator
Esther, gracias a Pig arreglé los nombres y encontré muy razonable tu razonamiento acerca del tiempo, aunque hubiese otro baño; lo cambié también.
Lástima que la cita que pusiste saliera sin los acentos, pues la escribí en otro computador, aunque creo que capataste lo que traté de decir.
Yo lo veo así, han cambiado roles y el hombre no se adapta tan facilmente al cambio de paradigmas y nuevos códigos,pero éste es un juicio, fundado, a mi entender, pero sólo un juicio y no una afirmación.
Un abrazoy gracias por us comentarios, Venator
Hola, Venator,
pues qué pena por el pobre Marcelo. El amor ciego... ¡ay, qué peligroso es!
Bueno, coincido con Esther en resaltar tu frase sobre la evolución dispar de la conducta masculina y la femenina. Aunque no estoy segura de que, en el fondo del fondo, haya variado tanto.
Públicamente, las mujeres hemos ganado mucho terreno. Estamos presentes en ámbitos donde hace unas décadas era impensable. Pero nuestras actitudes y motivaciones más profundas... ¿son tan diferentes? Se habla de la feminización de la cultura, del trabajo, de la política, ¡hasta de la economía! De las empresarias mamitas, de esa maternidad difusa y no tan difusa que toda mujer ejerce en su trabajo, en sus relaciones, en su administración. Esa "maternidad" que puede proyectarse y sublimarse en afán de control, en ahorro, en ternura o en preocupación por la estética, el medio ambiente o la salud. No sé, no sé... Estoy pendiente de leer un libro que he pedido por el Amazon, a ver qué opinan los expertos de esto.
Lo que sí es cierto es que muchos hombres han visto esa ampliación del rol femenino y su vida pública como una invasión de su territorio... Con las consecuencias que eso tiene, de conflictos y demás. No piensan que las mujeres también somos muy territoriales y muy celosas de nuestra "camada".
Vaya discursitos te estoy largando. :)Saludos,
Elisabet
Elizabet, el quid del asunto es "lo público", el alarde del nuevo rol o control que ejercen las mujeres. Desde antaño las mujeres han dominado muchas áreas, que los hombres jamás sospechábamos, pero la forma de hacerlo era diferente. " Hacían creer que se hacía lo que él quería, cuando en verdad ya le habían cambiado la idea original". Lo otro, es la "exigencia de la reciprocidad" en esfuerzos, placeres y otros dominios. El hombre cree que será "medido" en base a ciertos parámetros, y no sabe si cumple con las "expectativas" o no.
Creo, además que , en muchas oportunidades, en vez de "femenización de la cultura" se ha caido en una tendencia a "masculinizar el rol femenino", que es diferente a sublimar la maternidad y cuidar de su camada.
Sea lo que sea, los paradigmas y códigos han cambiado en la práctica, y la resistencia al cambio va más por el lado masculino que el femenino, sobre todo cuando los cambios o compartir roles se hacen evidentes y públicos. Pero esto no se aplica todas las parejas, lógicamente, es una tendencia
El volver al equilibrio depende de ambos, al dar énfasis a los intereses y no a las posiciones.
Un abrazo antropólogico, venator
Venator, ¡tienes más razón que un santo!
Es cierto que las mujeres, sometidas durante siglos, han desarrollado estrategias sibilinas de dominación camuflada. Claro que sí. Y también es una verdad como una casa eso que dices:
"Creo, además que , en muchas oportunidades, en vez de "femenización de la cultura" se ha caido en una tendencia a "masculinizar el rol femenino", que es diferente a sublimar la maternidad y cuidar de su camada."
Claro que sí. Lo peor es que la famosa liberación femenina, en la práctica, y en muchas ocasiones, se ha convertido en una doble esclavitud: ama de casa y ama del trabajo, doble carga, doble faena, doble responsabilidad... Somos muy fuertes, ¡pero tenemos un tope!
En fin, es un problema que no se resuelve con la dichosa dialéctica ni con la guerra de sexos, sino con la cooperación entre sexos. Esto me recuerda algo que ya apuntaba el matemático Nash (el de "Una mente maravillosa", ¿has visto la película?). Formuló una ley, que no sé explicar bien, según la que, cuando un grupo coopera apoyando a uno de sus miembros, se obtienen más beneficios no sólo para él, sino para todos. Fíjate, ¡hasta "científicamente" la cooperación y el apoyo mutuo se sostienen! Ja, ja. El ejemplo que Nash ponía a sus colegas para ilustrar esa ley era justamente una situación de... POLOLEO.
Saludos,
Elisabet
Como tú dices, es simple, basta con ser humano, ni más que eso ni menos, ver en el otro a su prójimo( otra persona igual que él) y, en casos particulares, a su pareja. Viéndose de esta manera todo puede sucede. Un abrazo, venator
Esa vilipendiada técnica femenina consistía en bailar apoyando la mano izquierda en el pecho del muchacho, y no en su hombro, evitando que se le acercara demasiado; bastaba mantener firme y algo estirado el brazo, para que cualquier intento por bailar más apretados fuese vano. ¡Era mal visto bailar muy juntos, y cheek to cheek, sin ser pololos!
Un cuento muy rico en detalles, además, aprendí una nueva palabra: pololeo. Respecto a la conversación entre Elizabet y tú, creo que me voy por la tangente, en una relación la sutileza es el límite. No imponer, sugerir, no sólo pedir: aprender a merecer; no agredir: pues detrás de cada acción hay una reacción. Y creo que eso vale para todo. Aún para el pololeo.
Felicitaciones,
Blanca
http://www.yoescribo.com/publica/comunidad/autor.aspx?cod=22122
Ufffff, Blanca, se sufría con la "palanca". Sobre el tema que pasas por la tangente, tienes razón porque cada acción genera un reacción, favorable o desfavorable.
En mi cultura somos reyes del eufemisno y de lo implícito, lo directo constituye en muchas oportundades mala educación, es policamente incorrecto.
Mantengo que la mejor opción de buena convivencia es la comunicación. Gracias por pasar, leerlo y comentarlo.
Un abrazo, venator
n Peru solo se dice para 'estar' o tambien ser enamorados, es decir si es que se llega al estado de enamorados, que no implica necesariamente un enamoramiento, se 'esta' con la chica o la pareja que elegiste.
Ya vamos conociendo las distintas maneras de decir una misma cosa.Saludooos a todooos.
Hola Venator... mui agradable tu kuento... me lo goce de principio a fin... estaba buskando el sigificado de la palabra pololeo ke vi en un quiz y ke hasta hoi jamas habia eskuchado y a pesar de leer varias definiciones ninguna me aklaraba por kompleto la duda... pero ke mejor forma de entender el significado de pololeo ke kon este ejemplo... me agrada la historia en su totalidad... te felicito... y de ahora en adelante... ke viva el POLOLEO...
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