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El Beso
Ella no estaba muy segura de cómo había llegado hasta alli, pero lo cierto es que se encontraba en el patio de atrás, mirando fijamente hacia aquellas dos ventanas. No asomaba luz de ninguna de ellas. Nunca habia estado en ese patio, pero se habia imaginado ya antes como seria verles a los dos desde fuera, sin que ellos supiesen que ella les estaba mirando. Ahora, meses más tarde, un sentimiento frio de venganza la habia llevado a ese lugar, a imaginarles a los dos tras esas ventanas, que dicen haberla olvidado ya hace tiempo, que no reconocen pensar aun en ella y dicen ser mas felices.
Ella se quedó quieta mirando esas dos ventanas, decidiendo en cual entrar primero, pensando a cual de los dos odia mas, cual le hizo mas daño, a cual amó mas. Sin embargo su condicion no le permitia sentir mas que rabia; ella ya no sabia de amor ni de felicidad. Se movia solo y unicamente llevada por una necesidad casi animal de satisfacer sus antojos, por el extraño placer que hay en el dolor y el sufrimiento.
Escogió la ventana más grande, la de la derecha; apenas tardó en abrirla y sus ojos brillaron al deslizarse en la habitación. Él seguia durmiendo. Puede que si le hubiese vuelto a ver dias antes, ella hubiese llorado, pero ya no era capaz de sentir nada, y le contemplaba con una mezcla de indiferencia, curiosidad y deseo. Poco a poco se le fue acercando; no se escuchaba ruido ninguno, ella apenas rozaba el suelo, solo entraba algo de aire fresco desde la ventana. Le seguia mirando con sus ojos grandes y oscuros y guiada por un impulso se acercó hasta su cara y le susurró su nombre al oido. Sus palabras salieron de su boca como aire helado y un escalofrio le recorrió la espalda a él. Abrió los ojos lentamente y se encontró con los ojos de ella, que le miraban friamente. Eran tan diferentes ahora de la ultima vez que se pasó la noche contemplandolos, mientras pensaba que ella dormia, pero no tardó en reconocerla. Una lagrima se le escapó, ‘me tenía que haber imaginado que vendrías por mi’, dijo casi sin voz. ‘Hay que tener cuidado con lo que se desea. A veces puede cumplirse’, le contestó ella aún susurrando. ‘Pero tienes suerte, tu puedes escoger. Yo no tuve eleccion.’, continuó mientras se le acercaba de nuevo hasta que sus labios casi se rozaban. Otro escalofrio le recorrió a él por todo el cuerpo. Ella sabía que él aún la amaba, y que esta vez él también lo sabía. Se miraron a los ojos, y él creyó ver por un instante un resquicio de emoción, de amor, lo poco que aún le quedaba a ella, reflejado en su mirada. Una sonrisa se esbozó en sus labios y supo que estaba perdido. Se destapó y cerró los ojos. Ella le besó en el cuello, pero él apenas se quejó y mientras ella saciaba su sed de venganza, él moria lentamente entre sus brazos. Ella ya nunca más estaría sola…
Rueda el dado ya, que cae en la luz que siempre alumbra mi jardin..quieres probar?

muy buen relato, me gusto, destapando el enigma al final de la historia con ese beso de muerte, saludos y felicidades.
Ciel
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