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Desafio Perfil


By Nico M - Posted on 02 September 2006

Hoola soy nuevo en esta parte del foro, y me encantaria poder invitarlos a jugar al juego de hacer perfiles, que me resulta algo interesante…

El Perfil: como género se basa en diferentes maneras de ir narrando algo, importa mucho la mirada, el punto de vista. Tiene que ser un eje que tiene que representar al personaje, construir una imagen del perfilado.
¿Quién es? ¿Cómo se viste? ¿Qué hobbie tiene? ¿ Que le gusta hacer?.
Incorpora sensaciones, emociones, descripción sensorial. Tiene que ser muy representativo.

Trucos para escribir y construir perfiles son:
Caracterizacion:
Hay que verlos, tiene que haber una descripción para que la vea el lector pero para que se vea mas se compara con algo ya conocido, comparación una mirada mas detenida y profunda, se puede arrancar desde una barrera: Uno no querría molestar a…
Adjetivación: que haya pero que no abunde, se puede usar como descripción directa, cara ajada, se usa a medida que esta equilibrado con un segundo; no se puede decir linda casa.
Marcar la actitudes, ser muy observador en sus costumbres.
Reunir las anécdotas para ilustrar las características del personaje, para darle movimiento a una historia (preguntas directivas como si fueran entrevistas).
Mostrar en lugar de contar: ser especifico, no hay que emitir juicio… ej: un suspiro largo y profundo el profesor se babeo la corbata, se desplomo contra el pizarrón… mostrar las acciones.
Describir escenas: situaciones sucediendo dentro del escenario descripciones breves y nítidas ayudar a crear clima o atmósfera sin contar una historia. Usar figuras retóricas usar analogías son muy efectivas, comparación de similitudes… Ej: jorge es a la ortografía lo que Bily de kid es a los duelo, tiene nervios de acero y versos seguros.
Explicar ideas complejas ayuda a destacar la duda. Usar el humor manejar la ironía es bueno deslizar un poco de humor si es posible, da movimiento.
Usar direcciones e indicaciones precisas para situar al lector directamente. Localización concreta hace participativos a los lectores.
Formular preguntas: aunque no se puede dejar una pregunta sin responder, llevar de un tema al otro para hilvanar párrafos. Crear tensión, Ej: gastaba la plata en diamantes y juicios.

Que dicen??? Jugamos???

El tema es libre, pueden hacer el perfil de quien quieran, de lo que quieran, y ver que tal van quedando, desde ya muchas gracias

Como reto les propongo no hacerlo demasiado largo, fijense si en 20 líneas pueden describir a alguien cn todos los recursos posibles...
Besos y abrazos

Nico M

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Nico M's picture

Tenía las piernas demasiado largas para ser ciclista, pero se paseaba por París montado en una bicicleta que había bautizado con el nombre de Aleluya, por aquel París que de buena mañana, con las calles recién regadas, olía a croasán y a pan caliente. Vivía como un estudiante y no era un estudiante; daba la sensación de estar exiliado y no era un exiliado; queda por saber si Julio Cortázar era realmente argentino y no un ser desarraigado, que había convertido la literatura fantástica, el jazz, la pintura de vanguardia, el boxeo y el cine negro en su única patria y París en una metáfora, en una cartografía íntima. Si ser argentino consiste en estar triste y en estar lejos, Julio Cortázar hizo de su parte todo lo posible por responder a ese modelo, que cada lector podía armar y desarmar a su manera.

Había nacido en Bruselas, en 1914, hijo de madre francesa y de un diplomático argentino, agregado comercial de la embajada de su país en Bélgica, que los abandonó al poco tiempo. Pasó la infancia en Banfield, una barriada al sur de la capital porteña, y en la adolescencia una enfermedad le permitió comerse mil libros; luego se graduó de maestro y fue profesor en la universidad de Cuyo, en Mendoza, pero su espíritu refinado acabó por chocar contra lo más grasiento del peronismo. Hubo otros enredos. Por la pasión con una de sus alumnas, Nelly Martín, aquellos burgueses de provincias lo aislaron con un cordón sanitario, y el hecho de que un día se negara en público a besar el anillo del nuncio Serafini acabó por convertirlo en un proscrito. Estaba ya listo para decir adiós a todo aquello.

El joven Cortázar conoció a la traductora Aurora Bernárdez, hija de emigrantes gallegos, que sería su primera mujer; en 1951 consiguió una beca del gobierno francés y con ese pretexto se instaló definitivamente en París. Ya había escrito Bestiario, el primer libro de cuentos, ponderado por Borges, que se convertiría en el germen de su fama. Realmente, se sentía muy lejos. Podías imaginarlo sentado en la terraza de cualquier café del Barrio Latino midiendo con la mente la distancia que lo separaba de Buenos Aires, mientras escribía Rayuela, su obra maestra, sin ahorrarse un gramo de melancolía. Tal vez por allí cruzaban los grandes del jazz, de paso por París, que después de una noche de gloria en la sala Pleyel volvían a llenar el depósito de whisky en el mercadillo callejero de la rue de Seine, antes de irse a la cama en el hotel La Louisiane, donde se hospedaban. En esa calle empieza la acción de Rayuela, por allí va Oliveira hasta el arco del Quai de Conti para encontrarse con la Maga. En ese hotel vivieron Sartre y Simone de Beauvoir. Y también Albert Camus y Juliette Greco. Ahora, en su angosto ascensor, unas chicas molonas que soñaban con ser modelos de Yves Saint Laurent se entreveraban con Miles Davis y Charlie Parker, uno con la trompeta y otro con el saxo a cuestas.

Amar a Cortázar fue el oficio obligado de toda una generación. En él se reconoció una tribu, que a mitad de los años sesenta había descubierto con sorpresa que en castellano también se podía escribir con la misma libertad con que suena del jazz, rompiendo el principio de causalidad, o de la manera con que Duchamp cambiaba de sitio los objetos cotidianos y los colocaba en un lugar imprevisto para que una mirada nueva los convirtiera en arte. Un argentino con acento francés que arrastraba guturalmente las erres podía ser muy seductor, y si encima usaba gafas de carey negro como Roger Vadim sin necesitarlas, y aún tenía la cara de joven universitario de la Sorbona a los 50 años y el jersey de cuello vuelto le hacía juego con el mechón de pelo que le sombreaba la frente y aparecía en las fotos tocando la trompeta y se comportaba con una ética personal coherente con lo que escribía, no es extraño que produjera estragos entre los lectores libres e imaginativos de entonces. No había ninguna chica que, después de leer Rayuela, no soñara con ser la Maga.

Cuando en 1981 Mitterrand le concedió la nacionalidad francesa, en una pared de Buenos Aires apareció esta pintada: "Volvé, Julio, qué te cuesta". Cortázar volvió a Buenos Aires para visitar a su madre muy enferma y se le vio vagar por el aeropuerto de Eceiza como un extraño, sin que nadie hubiera acudido a recibirle. Nunca fue aceptado por ninguna autoridad establecida. Hoy, en el barrio de Palermo de Buenos Aires hay una plazoleta con su nombre, de la que arranca la calle dedicada a Jorge Luis Borges y muy cerca se alarga un paredón donde en la oscuridad se sacrifican los travestis.

Conoció otros amores. La lituana Unge Karvelis forzó su divorcio con Aurora y lo concienció políticamente, y a partir de entonces hubo el otro Cortázar: el que bajó de la torre de marfil al barro para comprometerse con las causas perdidas, el que firmaba manifiestos, presidía tribunales contra las tiranías de Videla y de Pinochet, el que amaba a Salvador Allende y el sandinismo de Nicaragua; esta actitud militante, unida a su estética de vanguardia, fue una mezcla explosiva para sus lectores de izquierdas, pero acabó por distanciarlo de algunos viejos amigos y colegas latinoamericanos que antepusieron su ideología a su admiración. Luego su pasión por Carol Dunlop le hizo cabalgar en otros viajes, uno de los cuales fue el que los llevó al más allá. Carol partió primero a causa de la leucemia y dos años después esta misma enfermedad acabó también con el escritor. A medida que envejecía su rostro lampiño iba recobrando las facciones de un niño, con sus mismas piernas interminables. Murió el 12 de febrero de 1984 en el hospital de St Lázare y la gallega Aurora Bernárdez, que había vuelto a su lado, lo acompañó hasta el final durmiendo en una colchoneta en el suelo.

Cortázar está enterrado en la misma tumba de Carol, en el cementerio de Montparnasse, y sus fieles, cuando la visitan, cumplen con el rito de dejar sobre la nubecilla grabada en la losa un vaso de vino y un papel con el dibujo de una rayuela, ese juego de los niños en la calle. Sin premios, ni medallas, ni academias, ni ropones severos, se fue al otro mundo sólo con la pasión de sus lectores. En Cortázar amábamos lo que París tenía de libertad y a toda una lista de amores, personajes y lugares secretos, que uno podía confeccionar en un minuto, y también a todas las chicas que pasaban en bicicleta, con la baguette y un libro en la cestilla del manillar y que podían ser la Maga.

Nico M's picture

El Principito dentro del aviador

Cualquiera que se proponga saber quién fue Antoine de
Saint-Exupéry probablemente no podrá evitar que de un mo-
mento a otro se le aparezca, maravillosamente, aquel niño de
cabellos dorados y majestuoso porte. Quizás rápidamente lo
imaginen, como un frustrado dibujante de serpientes devora-
doras y corderos para regalo, que varado en el desierto de
Sahara, conoció aquella vez al enigmático hombrecillo. Lo
cierto es que Saint-Exupéry fue, como el accidentado amigo
del Principito, un hombre que recorrió el mundo desde el
aire. Hoy se lo ve en blanco y negro, con su nariz afilada
y una gruesa gorra; apunto de despegar, los ojos se le es-
conden tras un voluptuoso par de gafas. Es que fue pionero
en los vuelos postales internacionales, en días en que la
aviación contaba con pocos instrumentos, lo que la hacía
una actividad extremadamente difícil y peligrosa.
Esos viajes lo llevaron por África y Sudamérica e hicieron posible que su obra se nutra de diversos y fantás-
ticos paisajes. Así fue como en 1929 llegó a la Argentina, "¡Qué bello país y cómo es de extraordinaria la Cordillera
de los Andes! Todos los picos lanzaban nieve como volcanes
y me parecía que toda la montaña comenzaba a hervir...” , escribiría a su madre por aquellos días. Ese mismo año fundó
la Aeropostal Argentina, la primera compañía de aviación na-cional, que además lo tenía como primer piloto; cuentan que
en uno de sus viajes al Sur se trajo a Buenos Aires una foca
de mascota, que vivió todo el año en la bañera de su departa-
mento, en la galería Güemes.
Hombre-niño, él mismo era un personaje de cuento, la combinación de una ternura casi ingenua con un espíritu in-
trépido. Tal vez para comprender su verdadera esencia resul-
ten atinadas las palabras del escritor español Oscar Sipán
Sanz, cuando describen sutilmente que “tenía el timbre de
voz justo para amansar a las fieras y madurar las cerezas”,
y entonces parece de pronto, que por un momento, fugaz, pu-
dimos ver lo invisible a los ojos.

Raza's picture

BUENO, A SEGUIR CON ESTE PERFIL!!!!
JAJAJJAA LO PROMETIDO ES DEUDA NICO, TARDE, PERO SEGURO

Nacio una fria madrugada de mayo
de esas que no se ven mucho por aca
neblina por todos lados tanta q la carretera a la salida del pueblo ni se miraba;
se llamaba Celeste, si, Celeste...ironico para su nacimiento pero asi se llamaba ella;
era una de aquellas personas que te resultan familiares por su caracter, serena y
de tez blanca; creo que no era necesariamente que hablara para saber cual era su proximo
plan, sus ojos claros y expresivos lo contaban todo a gritos
todo un personaje, talves ella habia nacido en un pueblo, pero sus metas eran gigantes para
los atolondrados chiquillos que eramos; muchas veces nos escapabamos cerca de los arboles
cacia y guanacaste y tambien muchas veces provocabamos mucha algarabia en el pueblo porque
siempre las abuelas decian que nos habiamos ahogado en el rio,
pasamos mucho tiempo tambien limpiando la capilla como castigo por el escape;
Muchas veces Celeste se escapaba para lanzar piedritas al riachuelo de la finca,
tantas veces se le vio sentada bajo el arbol macuelizo en el centro del parque
simplemente observando a la gente.
su cara tenia cierto aire de indiferencia, por vivir tan aislada de la ciudad,
pero su mirada era viva y atenazante, aveces ella hace cuentas de las piedras que lanzaba y la gente que miraba porque guarda
cada detalle de su vida, gusta mucho de eso, de eso y de recordar los tiempos del pueblo
con cada ventizca helada que pasa por su afinada nariz, frio viento, como el dia de su
nacimiento

Raza[llora]
BiBliO rAZA: http://bibliotecasvirtuales.com/comun/foros/topic.asp?TOPIC_ID=36259

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