You are hereForums / Prosa / Relatos de Buen Humor / De lo malo que te puede pasar en un autobús

De lo malo que te puede pasar en un autobús


By Geribert - Posted on 20 June 2007

Mi amigo Cholo y yo nos subimos al autobús para ir a trabajar. Teníamos diecisiete años. Cada mañana nos desplazábamos desde Viladecans a Barcelona. Eran 14 kilómetros de recorrido en un vehículo atestado de pasajeros. Sentarse no siempre era posible. Lo más usual era viajar de pie, embutido entre las demás personas sin saber donde mirar, e intentando eludir ese ambiente fétido de alientos indeseables tan habituales de buena mañana.
Yo conseguí sentarme mientras mi amigo permanecía de pie a mi lado. Aquella mañana sufría un repentino e intenso malestar en el vientre, y la posición de sentado prometía aliviarme. Pero no fue así. Dentro de mí un exceso de gases fieles a su dinámica de expansión buscaron la salida al exterior. Evidentemente mi situación era muy comprometida. Educados como estamos en la continencia corporal cuando hay personas presentes, hice mi trabajo correspondiente para salvar la situación. Pero el trayecto del transporte era largo y con las paradas pertinentes auguraba momentos muy comprometidos.
La presión en mi abdomen que parecía estallar, me causaba un enorme malestar que se irradiaba en todas direcciones. Me puse nervioso y empecé a sudar al mismo tiempo que disimulaba mi embarazo.
Probé suerte y dejé escapar una ondonada silenciosa gracias a mi esfuerzo dosificador. Pero si bien eludí la onomatopeya característica, no así sucedió lo mismo con las moléculas gaseosas que, llevaban adheridas un hedor repelente que se expandió por el espacio más inmediato.
Evidentemente yo disimulé y le seguí la corriente a mi amigo, que inocente e ignorante de la realidad, relacionó el mal olor al hecho de haber pasado por algún lugar apestoso. En cuanto a la gente circundante no aprecié ningún signo de estupor. Seguíamos adelante con normalidad. Tuve además que contener esa risa tonta que a veces sale en situaciones similares.
Mi alivio fue pasajero porque inmediatamente unos retortijones acuciantes volvieron a ponerme en apuros. No me podía aguantar y confié en una segunda oportunidad. ¡Qué barbaridad! Allí todos disimulábamos la evidencia por vergüenza ajena, aunque mi amigo todavía creyó en que dicho olor venía del exterior, y así me lo hizo saber con cierta sorpresa, diciendo: “hemos vuelto a pasar por un sitio maloliente”.
En estas circunstancias se cumplió aquello de que no hay dos sin tres y pese a mis más esforzados intentos por retener carga tan venenosa, el dolor que me producía por dentro me obligó a arriesgarme nuevamente.
Mi amigo que identificó la similitud de los olores desconfió por fin de alguno de los pasajeros, se cabreó y comenzó a quejarse a media voz, insinuando que alguno se estaba quedando muy pero que muy a gusto. Me sentía azorado, temiendo lo peor. La situación era crítica, pero el final del recorrido llegó oportuno.
Al salir del vehículo pude expresarme libremente y confiarle a mi amigo el origen del mal, acompañándome al mismo tiempo de unas risas contenidas anteriormente. “Menos mal -dijo él- que no ha habido una cuarta vez porque estaba a punto de estallar y quejarme de viva voz”.
Más relajado y en espacio abierto conseguí volver a la normalidad liberando mis gases. Y con el bienestar recuperado pude realizar mi jornada de trabajo sin ningún contratiempo. A la vuelta en el autobús todo fue normal. ¡Ah! jamás volví a pasar un apuro similar en el transporte público.

Comment viewing options

Select your preferred way to display the comments and click "Save settings" to activate your changes.
patunox's picture

Me gustó la historia, como está explicado un tema tan tonto (no la historia, sino los gases) en forma tan ordenada.

muy bien.

rocio-torresr's picture

GERIBERT:
Esperame tantito... ja ja ja ja, me reí tanto que casi me ca igo de la silla.

Te he seguido a través de tus incidentes en el tranvía y en la carretera, pero éste es genial.
Las personas no hablan de los gases, menos reconocen que a veces tienen necesidad de expulsar alguno, sobre eso se guarda silencio shhh...
Pero tú lo escribes abierta y graciosamente
FELICIDADES
nos seguimos leyendo

ROCÍO

Geribert's picture

Creo que de situaciones así no hay que hacer tabú, aunque a ser posible hay que darle un toque "educadamente correcto", con algo de humor para no herir sensibilidades. Al menos esa es mi intención.

Gracias por tu comentario.

Saludos para patunox

Geribert's picture

Hola Rocío. Creí que debía contar la anécdota. Son de aquellas experiencias que no se olvidan, y sirven para descubrir un poquitín ese "mundillo" solapado bajo el manto de lo presumiblemente correto.

Un abrazo

emily's picture

Ja, ja Geribert. Muy gracioso. Me agrada la forma educada que tienes de referirte a este tema. Es usual que las personas usen palabras soeces a un hecho tan cotidiano y humano, otorgándole una connotación harto vulgar. Tú lo recreas con tal objetividad y humor que es todo un placer leerlo.

Saludos,

Emily

Tu voluntad se hizo Señor, contra la mía.

Post new comment

The content of this field is kept private and will not be shown publicly.
  • Allowed HTML tags: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd> <b> <i> <img> <h2> <h3> <h4> <h5> <h6> <blockquote> <font> <sup> <sub> <strike> <p> <br> <hr>
  • Lines and paragraphs break automatically.
  • Youtube and google video links are automatically converted into embedded videos.
  • Web page addresses and e-mail addresses turn into links automatically.
  • Images can be added to this post.

More information about formatting options