Submitted by Esthercita on 7 August 2007 - 6:15am.
Hola, Venator
Extraño relato, eso es lo primero a decir. Y sumamente interesante. Navega entre el cuento y el ensayo. Creo que el final (y entonces se comprende el título, muy buen título, por cierto) es lo que, definitivamente y con contundencia, le da la entidad de cuento y justifica todo lo anterior como tal, quitándole cualquier carácter de conjunto de reflexiones “autobiográficas”.
He leído varios textos en los cuales se desgrana el problema del escritor frente a la hoja (o a la pantalla de la computadora). Este es diferente a otros, quizás porque entrelaza con suma precisión distintos elementos: el autor que busca escribir su mejor cuento, el cuento que se está escrbiendo mientras él cree que no está escribiendo, las ideas que surgen sin orden ni concierto pero que sí tienen orden y concierto...
Copio tres líneas que me gustaron mucho, y que dan para discutir largo y tendido:
“A uno que todavía crea en la posibilidad de un mundo mejor; que tenga ilusiones y que sus sueños sean los que le otorguen sentido a su vida. Un protagonista totalmente literario, cuyo realismo mágico lo haga tan palpable como la existencia misma; ficción, que sea una realidad inconcusa. Un sueño dentro del sueño de la vida.”
“Sin tener opción de pensar en la quimera del libre albedrío los dilemas serían abrumadores, determinantes como una fuerza incontrarrestable del sino”...”Omisión y comisión; resignación y aceptación; posibilidad y probabilidad serían sinónimas. ¡Por donde hay peligro no crecerá lo que nos salvará!”
”Estoy cautivo en ver las cosas a través de los ojos, aunque miro por los conceptos. Este metódico y recurrente abuso del intelecto me aleja de mi objetivo. Pensar es no pensar, pero me es imposible detener a la razón.”
Y, definitivamente, deberé leerlo otro par de veces más. Creo que hay cosas que se me siguen escapando...
Algunas observaciones:
“Me llamo Julio y al igual que muchos aprendices de escritor me gano la vida ejerciendo mi oficio en una oficina.” Me queda una duda ¿él tiene como oficio el de escritor, y lo ejerce en una oficina? ¿O en la ofician desempeña otro trabajo, algo que no es ser escritor?
“Mi edad no está en la mitad del camino de mi vida como Dante sino que pasa de los cincuenta años.” Sugiero una o dos comas. Tal cual está, leo que la mitad o no mitad corresponden a una similitud de vida como Dante, no a la edad
“La luna tiene una claridad inusual y permite observar el parque y a las parejas que paseaban” De pronto el verbo saltó a pasado, cuando toda la línea es en presente.
“aquél linde privativo” ¿qué es un linde privativo? Me quedé “en ayunas”, como se dice
(un error de dedo, en aquél y una aquélla que viene enseguida, eliminar las tildes)
Venator: Para no estar inspirado escribiste bastante, jaja, me gustaron tus reflexiones. Creo que son las mismas que sentimos los que nos dedicamos entre una y otra cosa a escribir, a veces pienso que escribo robando tiempo a mi trabajo, o a mi sueño, escribir es casi una religión, necesito el momento adecuado, el lugar apropiado, el tiempo justo, y sobre todo, creer en lo que hago.
Besos,
Blanca
Gracias Esther, en realidad éste es más un ensayo con ribetes lterarios. Su oficio es el que desarrolla en la oficina, él pretende ser escritor. Al principio lo hice más explicativo pero luego lo acorté - parece que fue mucho- porque en las frases siguientes se autoexplicaba la situación.
"Aquél linde privativo” ¿qué es un linde privativo? Me quedé “en ayunas”, como se dice" Ocupé linde como su acepción de límite, demarcación de una zona; y privativo, como algo propio, de él, exclusivo. Existía una línea invisible que demarcaba cual acantilado el lugar social del dedicado a los sueños.
El poeta Hölderin en Patmos nos señala que "por donde hay peligro crecerá lo que nos salve", verso muy utilizado por Heidegger y Nietzsche así como por el moderno eslogan de que "las amenazas son en verdad oportunidades". En el cuento se reniega de esto.
Ver a través de los ojos por los conceptos es una derivación platónica que todo Occidente tiene, no vemos la cosa misma sino al oncepto, a la idea, que tenemos de.
Como ves, es cierto que tiene de ambos géneros pero me alegro que lo hayas leído y comentado. Un abrazo, venator
Gracias Blanca por leer mis reflexiones, aunque te confieso que mi idea era hacer un cuento jajajaja. En realidad son pocos los mortales que no tienen que robarle tiempo a su trabajo para escribir.
Submitted by Esthercita on 9 August 2007 - 3:19am.
Hola, Venator
Continuo rumiando tu “ensayo con ribetes literarios”
Mmm...¿crees que “todo Occidente tiene” esto de no ver la cosa misma sino el concepto que tenemos de..? Más bien tiendo a creer que se cree lo contrario, esto es, se cree que vemos a la cosa misma. Tampoco me queda claro el porqué de ver a la cosa a través de la idea que se tiene de ella implica “un metódico y recurrente abuso del intelecto”. Quizás, para comprender, debería saber a qué le llama “percepción” el protagonista de este cuento, y cómo considera que engarza la percepción en la idea.
El protagonista pretende delinear a un personaje que:
“A uno que todavía crea en la posibilidad de un mundo mejor; que tenga ilusiones y que sus sueños sean los que le otorguen sentido a su vida.” La pregunta es ¿puede llegar “a escribir a este personaje”, independientemente del curso de sus pensamientos, e independientemente de su imaginación y creatividad, si es que él no cree en la posibilidad de, si él, el autor, no mantiene a los sueños como sentido de la vida...? ¿Es posible que llegue a hacerlo? ¿O achaca a un exceso de actividad intelectual o de sequía literaria, lo que meramente deviene de una imposibilidad de comprender lo que él no acepta?
Desde otro orden, en mi intervención anterior se me “pasó” el comentarte que me agradó sobremanera el párrafo que inicia en:
“El instante no se detiene, fluye incesantemente acarreando a las ideas en su transcurrir....” Me agradó porque encontré en él una muy buena descripción de un hecho sumamente real; es uno de esos párrafos que, cuando uno lo lee, se dice a sí mismo “sí, esto es así, precisamente así”
Hijo mio, al final casi me da un soponcio, qu final!
Es terrible ese final, da escalofros. Y es en si, todo. El principio y el fin como el mismo cuenta.
Besos,
pepsi
(que horror lo de estos signos raros otra vez en el foro, aggggg!)
crees que “todo Occidente tiene” esto de no ver la cosa misma sino el concepto que tenemos de..? Más bien tiendo a creer que se cree lo contrario, esto es, se cree que vemos a la cosa misma. Tampoco me queda claro el porqué de ver a la cosa a través de la idea que se tiene de ella implica “un metódico y recurrente abuso del intelecto”. Quizás, para comprender, debería saber a qué le llama “percepción” el protagonista de este cuento, y cómo considera que engarza la percepción en la idea.
Estoy cautivo en ver las cosas a través de los ojos, aunque miro por los conceptos. Este metódico y recurrente abuso del intelecto me aleja de mi objetivo. Pensar es no pensar, pero me es imposible detener a la razón. Debo abandonarme a las puras y simples emociones que surjan en mí.
Esthercita, estoy de acuerdo contigo, se cree que vemos a la cosa misma, al fenómeno, pero en realidad vemos, percibimos sólo al concepto o idea que tenemos de éste. Para ver lo contrario, ello es "ir a la cosa misma" de Brentano, para contemplar al phainómenon (lo que aparece o se muestra) luego de ser desvelado por la "alethia" como la verdad, o el ser, según Ortega y Heidgger, debemos superar al idealismo de Platón y su "idea y conceptos", y lo nouménico de Kant que lleva implícito la creencia de que vemos al fenómeno.
Ortega va más allá y señala que "vemos por la creencia", por la Concepción de Mundo o Weltanschauung, y por ello autores posteriores consignan que se debe seguir el procedimientos de epojé para llegar a la esencia; ver al fenómeno. Los orientales y la meditación plantean que "pensar es no pensar", dejar la mente en blanco, para que no trabaje ni razone; que no haga interrelaciones y sólo emerjan sensaciones y emociones. Si no racionalizo entro en el campo del emocionar. Aunque también hay autores occidentales que plantean que todo es emocionalidad y lo "objetivo" o racional es sólo un elemento para obligar al otro para aceptar su ponencia (H. Maturana)
Por consiguiente, lo que yo destaco, siguiendo a muchos autores, es que usualmente estamos preconcebidos por la idea de las cosas y no vamos por los ojos; la percepción estaría velada y debemos develarla, pero eso no siempre lo hacemos. El autor del cuento desea entrar al campo del emocionar para vivir la realidad de sus personajes pero su formación ( o deformación cultural) se lo impide.
El protagonista pretende delinear a un personaje que:
“A uno que todavía crea en la posibilidad de un mundo mejor; que tenga ilusiones y que sus sueños sean los que le otorguen sentido a su vida.” La pregunta es ¿puede llegar “a escribir a este personaje”, independientemente del curso de sus pensamientos, e independientemente de su imaginación y creatividad, si es que él no cree en la posibilidad de, si él, el autor, no mantiene a los sueños como sentido de la vida...? ¿Es posible que llegue a hacerlo? ¿O achaca a un exceso de actividad intelectual o de sequía literaria, lo que meramente deviene de una imposibilidad de comprender lo que él no acepta?
¿Dónde se dice que no tiene sueños? Al contrario, él piensa que el Eliseo es su segunda chance. Cree en las Musas y las Moiras qe lo ayudarán en su largo trayecto para llegar a ser escritor. No se siente a gusto aquende pero está convencido que allende la finitud - que se la otorgará el Elíseo- sí podrá escribir ser feliz
Imaginación y creatividad son consustánciales, sin éstas no existiría posibilidad, y lo probable jamás acontecería. La determinación fáctica se cumpliría sin alternativa. Sin tener opción de pensar en la quimera del libre albedrío los dilemas serían abrumadores, determinantes como una fuerza incontrarrestable del sino.
Él cree en el libre albeldrío, por eso queda feliz y con autosarcasmo "Qualis artifex pereo". Sabe, pero en verdad cree que sabe, que él renacerá como escritor.
Espero haberte explicado "mi visión" del cuento. Ojala que te sirva, pero ello no significa en modo alguno que ésta sea la correcto, es sólo mi interpretación. Un gran abrazo y gracias,
venator
Venator, es mu' tarde, estoy cansada y tu escrito se me ha hecho largo... Pero no resisto enviarte mi comentario. Estas tertulias de foro enganchan, ah.
Vamos a ver. Cuando empecé a leer, pensé, caray, parece que está explicando su propia experiencia como escritor. Según avanzaba, me pareció que hacías una descripción perfecta de lo que muchos llaman BLOQUEO literario. Luego pensé: esto es una imagen clara de la DISPERSION. Un escritor que tiene claro que quiere escribir, está preparado, mentalizado... ¡pero la inspiración no llega! Y no puede concentrarse, ni siquiera implorando a las musas. Aunque luego sí, resulta que el soplo divino le llega, por fin, y acaba escribiendo algo, aunque sea un relato bastante deslavazado.
¿Sabes? Entiendo más o menos lo que siente tu escritor. La inspiración no llega pensando o racionalizando, sino poniéndose manos a la obra... manos al teclado.
Pero mi experiencia es tan diferente... No puedo compartirla. Cuando la inspiración te toma, ya no te deja, y eres tú quien ha de domarla, como a un pura sangre que quiere galopar y galopar, y que de tanto en tanto se encabrita un poco si le tensas las riendas. Y las historias no surgen así, sobre la marcha. La historia se forma en la mente, y cuando te sientas a escribirla, ya la tienes entera, en la imaginación. El lenguaje sólo traduce lo que has engendrado. He oído a unos cuantos escritores en entrevistas por TV o prensa, y todos dicen que les sucede lo mismo. Pero imagino que no es igual con todo el mundo, claro.
En esta frase: "Semejan una fuerte marejada que golpea a un roquero, desintegrándose en miles de pequeñas gotas que se dispersan, y que el viento las condensa en una helada brisa que sólo sacude a mis sentidos pero no a mi mente y alma.", quita ese "las", es redundante y le quita la gracia a esa imagen tan poética.
Hacia el final, ¡ayyyayay! Haces algo que me chirría tanto. No sé, mira bien. Cambias de tiempo verbal. Estás narrando siempre en presente y, de pronto, cambias a un pasado para regresar luego al presente. ¡No me pega! No queda nada bien, y menos en tu elaborado estilo. Ah, revísalo, quizás son manías mías, pero no me cuadra, no. Empiezas ahí:
"Sin darme cuenta había estado pensando y escribiendo, llenando las hojas del procesador con varios temas, ideas y breves esbozos de historias, que seguramente me servirían como para iniciar el escrito. ... La aurora avanzaba lenta pero sostenidamente ahuyentando las pocas sombras que permanecían todavía en el firmamento. El nuevo día comenzaba.
¡Había estado toda la noche y no podía mostrar un trabajo literario escrito! Pero mi intención principal se había cumplido... En cada oración desordenadamente escrita o pensada percibí la impronta de mi emoción y compromiso." Y después, sigues en presente: "El dolor que siento es cada vez más agudo..."
Y de nuevo, al final, ¡regresas al pasado!!
"Trémulo y exánime miré lo que anoté, volví a respirar hondo y dificultosamente pero esta vez sonreí feliz y satisfecho."
Creo que quedaría mejor todo en presente. De veras.
Qué conversaciones tan filosóficas con Esthercita... No me quedan muchas energías y mi pila cerebral se agota. Pero veo que eres un fan de la filosofía. ¡Uau! Citas a Kant, a Ortega, a Heidegger... Bueno, lo que me llega de vuestro diálogo es ese eterno dilema entre razón y emoción, intelecto y pasión... mente y sentimiento. ¿Qué se necesita para escribir? Mira, te citaré a Nabokov (más o menos, en mis palabras). Un buen escritor aúna ambas: pasión para plasmar sentimientos, intimidad, vida, sensaciones... y razón para tener la cabeza mínimamente fría y componer algo bello, bien armado, armónico, coherente y hecho con "arte". Lo mismo sucede con el lector, y con el crítico. Pasión y razón son necesarias. ¿Por qué oponerlas?
Occidente ha vivido muchos años -siglos- de la herencia del siglo de las luces -adoración a la diosa razón. Pero el siglo XX se encargó de pulverizar esa fe, con las guerras mundiales -véanse el existencialismo y el nihilismo. Hoy sobrevivimos entre las ruinas de la ilustración, el culto a la tecnología y a la ciencia, un despertar religioso individualista y el auge de la emoción y las sensaciones. En medio de todo eso, la globalización se encarga de traernos corrientes filosóficas orientales y un revival de antiguas tradiciones indígenas, con lo que tenemos una macedonia tutti frutti que ya veremos cómo se digiere.
Abogo por rescatar la razón frente al irracionalismo, y también la pasión frente a la apatía o la indolencia. ¿Será el momento en que la razón y el sentimiento dejen de ser antagonistas?
Vaya, no quería alargarme y menudo discurso me salió... Me salí por los cerros de Ubeda. Lo siento. Paro. Ahora sí que se me deben estar fundiendo los fusibles. :)
Venator, disculpa mi pobre crítica. Pero mira eso de los tiempos verbales! Al menos, de forma, es el fallo principal que le encontré al escrito.
Hola, Venator: cuantas verdades salen de esa pluma que nadie sospecha examine en apenas unas horas.
Un acertado cuento con un final sorprendente y cierta dosis de un temor subyacente que apenas se entrevee, o que se percibe, para ser mas exacta, y que contribuye a que ese final no resulte ajeno a las consideraciones precedentes. Muy bueno. Y cierto. Nos seguimos leyendo. Un abrazo. (no puse tildes por estos signos que oscurecen la lectura)
Leer este texto (¿ensayo, cuento? no me parece que sea clasificable) me ha reconfortado porque soy muchas veces proclive a la sensación angustiosa del protagonista, y suelo preguntarme ¿Acaso solamente a mí me pasan estos cortones de inspiración?
Dicen que la inspiración no existe. Faulkner decía que nunca había sabido ni siquiera qué era tal cosa y sin embargo, yo particularmente creo en ella. He tratado muchas veces de seguir ese consejo de ser constante y de sentarme a escribir a tal o cual hora, pero me resulta imposible porque muchas veces, la ideas no salen, se esconden. Y es casi físicamente doloroso (como queda descrito aquí). Por lo que para mí escribir sí es cuestión de inspiración y no de disciplina.
O a veces, las ideas ahí están, uno sabe a la perfección lo que se quiere escribir y sin embargo, no se puede.
Mi ilustre maestra de filosofía solía decir que somos lo que no somos en la medida en que no lo somos. Yo creo, o me gusta creer, que somos lo que no escribimos, en la medida en que no lo escribimos (ah... confuso confuso, ya me enredé jaja). La cuestión última y es a lo que voy, es que, si en verdad este texto salió de un momento de no-inspiración, el intento mismo por ser producto de ella, o la afirmación misma de no ser hijo de ella, lo convierte, automáticamente, en una pieza de inspiración.
Y, en la reflexión que se hace en torno a la creación artística "...Ella necesita trascender lo establecido o los cánones para liberarse de las ataduras de los usos sociales, creencias, tendencias artísticas y estilos vigentes. Yo no he podido zafarme de las cadenas que me atan a la cultura y tópicos sociales. Eso es, precisamente, lo que distingue al escritor y constituye mi déficit" la declaración misma de que no es una obra artística porque no se ha zafado de las cadenas, la libera automáticamente de ellas. Y por tanto lo hace una creación artística.
La redacción sí me causo un poco dolor de cabeza. Pero lo entendí perfecto, no creo que sea problema tuyo como escritor, sino mío como lector porque para leer en pantalla suelo ser de ojo perezoso.
En fin, después de mucho divagar (perdona que sucediera, no lo puedo evitar). Me retiro. Un saludo, nos estamos leyendo.
Elisabeth, dobles gracias: una por leer mi cuento y, la segunda, por comentarlo, destacando "nuevamente" mis yerros en los tiempos verbales. Mea culpa, falta de revisión. Prometo públicamente cuidar ese algo " que te chirría tanto"
Sobre la inspiración y cómo escribir no hay recetas, he leído a Borges cuestionándose a sí mi mismo como escribe y así a muchos. El tener todo armado desde el inicio, argumento y final es un atributo aprendido, practicado que tiene todo buen escritor. Sin embargo, en ocasiones las ideas se te vienen a la mente y las transcribes, armándolas después.
¿ Cuál es la correcta para todos? No sé. No se te olvide que Goethe estuvo sesenta años escribiendo Fausto.
Bueno, resumiendo, para la inspiración hay muchas fuentes y formas e innumerables deficiones. Sobre este tema hay una muy buena atribuida a Eistein que dice: "La invención es un 99% de transpiración y un 1% de inspiración".
Turkesa, agradezco mucho que leyeras este cuento-ensayo pero que intentó ser cuento; así como tus palabras. Tus comentarios son siempre muy apreciados por mí. Gracias y un abrazo, venator
La cuestión última y es a lo que voy, es que, si en verdad este texto salió de un momento de no-inspiración, el intento mismo por ser producto de ella, o la afirmación misma de no ser hijo de ella, lo convierte, automáticamente, en una pieza de inspiración.
Laocoonte, este texto salió de un momento de inspiración por reflejar algo que también se siente muchas veces. Las respuestas a la cuestión última es tautológica pues ambas caen en la inspiración de la no-inspiración. Es como el ser y no-ser que en verdad es uno solo. Como somos un gerundio, menesteroso, además, que busca alcanzar a ser, todo lo que hacemos parte de una carencia que debemos completar, la no inspiración al ponerse en acto de escribirla ya tiene la semilla de la inspiración. Creo que ya dije bastantes cosas que podrían " utilizarse en mi contra por incoherente" así que te agradezco sinceramente tu comentarios. Un abrazo, Venator
Submitted by Esthercita on 10 August 2007 - 6:00am.
Venator: gracias por tu respuesta. Tienes razón: él cree y tiene sueños. Me parece que no logré "enganchar" adecuadamente la última parte del relato con la primera.
Leí los otros post; éste es un hilo donde estamos discutiendo cosas distintas, todas a partir del mismo texto: no es poca cosa, el que un relato lo logre, te diré.
(bueno, no estoy tan segura que sean cosas distintas...)
Como en realidad no soy escritora, no puedo opinar mucho sobre qué es la inspiración y cómo llega. Sin embargo, me parece natural el pensar que cada individuo es un mundo en sí mismo. Podrían encontrarse ciertos patrones más o menos generales, entendiendo "patrón" como una distribución de "categorías inspirativas" que pueden ser tomadas como las más habituales o frecuentes. Quizás, no lo sé, pero podría ser así. Y nada más; aún dentro de una "misma categoría inspirativa", cada individuo en particular seguramente funciona de una forma particular.
La invención es un 99% de transpiración y un 1% de inspiración.
¡Frase genial! La aprendí de un profe hace años y la repito a menudo, incluso se ha he pasado a algún colega del foro o a gente que me escribe pidiéndome consejo.
Es muy cierta. Y mi experiencia como novel no es muy larga para opinar con demasiado conocimiento de causa. Pero la transpiración viene en gran medida de traducir lo que la mente revolucionada ya ha engendrado.
Así que Goethe se pasó... ¡sesenta años escribiendo el Fausto! ¿Tanto? ¿Estás seguro...?
Bueno, lo que sí aprende una es que cuando se escribe rápido luego hay que corregir el doble... La velocidad es directamente proporcional al tiempo que luego necesitarás para rectificar. ¡Otra "ley literaria"! Supongo que los genios son la excepción :)
Hola, Venator.
Yo también he encontrado muy interesante tu relato. Tampoco puedo decir que me identifique con el protagonista, lo mío es casi escritura automática. Pero de todos modos me llegaron esa serie de emociones. todas esas dudas, esas esperanzas, esos temores.
Lo que más me llegó fue esta frase:
"el otro, aparentemente real, donde las circunstancias significan más que el yo"
Magnífica frase, aplaudo la idea.
Respecto al debate, pues tampoco sé nada sobre métodos. Lo que sí sé es que, al menos en mi caso, más me vale dejar fluir la historia como venga, porque si intento preconcebirla me pierdo en los detalles y en diferentes posibilidades, quedándome al final con ninguna.
¿ Hay un método para escribir, relamente? Yo me inclino apensar que no, que el único método es echarle horas, y ganas, y leer, leer muchísimo. El resto, con suerte, se irá haciendo sólo.
Da igual que tu cuento sea tal, o sea un ensayo. Para mi gusto es muy bueno.
Saludos.
PD: dale un repasillo a las comas, y a un par de palabras que están mal escritas.
Como en realidad no soy escritora, no puedo opinar mucho sobre qué es la inspiración y cómo llega. Sin embargo, me parece natural el pensar que cada individuo es un mundo en sí mismo. Podrían encontrarse ciertos patrones más o menos generales, entendiendo "patrón" como una distribución de "categorías inspirativas" que pueden ser tomadas como las más habituales o frecuentes. Quizás, no lo sé, pero podría ser así. Y nada más; aún dentro de una "misma categoría inspirativa", cada individuo en particular seguramente funciona de una forma particular.
Esthercita, estoy plenamente de acuerdo contigo y sintetizaste muy bien el pensar de muchos. Creo que todos hablamos de lo mismo desde diferentes puntos de observación, eso es lo enriquecedor de un diálogo. Un abrazo, Venator
Bueno, lo que sí aprende una es que cuando se escribe rápido luego hay que corregir el doble... La velocidad es directamente proporcional al tiempo que luego necesitarás para rectificar. ¡Otra "ley literaria"! Supongo que los genios son la excepción
Elisabet, el escribir rápido y no corregir es un mal hábito que todos- me incluyo-debemos erradicar. Como dices, hay pocos genios con ingenio (B. Gracián) que logren todo de un viaje.
Sí , el egregio Goethe tardó tardó SESENTA AÑOS para escribir Fausto, ¿qué nos qeda los aprendices?. Un abrazo, venator
Lo que sí sé es que, al menos en mi caso, más me vale dejar fluir la historia como venga, porque si intento preconcebirla me pierdo en los detalles y en diferentes posibilidades, quedándome al final con ninguna.
¿ Hay un método para escribir, relamente? Yo me inclino apensar que no, que el único método es echarle horas, y ganas, y leer, leer muchísimo. El resto, con suerte, se irá haciendo sólo.
Angel_of_musik: Eso pasa muy a menudo y creo que tienes razón. El método es escribir, escribir, leer y escribir. Gracias por el PPost Data, lo veré pues no me he fijado. Si tienes tiempo y ganas te agradecería mucho si pudieses remitirme un correo por BV diciéndome cuáles son, de todas formas o revisaré. Gracias por pasar y por tus comentarios,
Un abrazo, venator
Elisabet, gracias a tus comentarios lo modifiqué y edité de nuevo.
Angel_of_Musik, parece que estoy tupido pero no vi las palabras mal escritas ni las comas. Agradecido de ambas.
Un abrazo, venator
Efectivamente, con tus crticas sobre los tiempos verbales, y las de Angel_ of_ Musik, el texto mejoro bastante. Te agradezco sinceramente, y reitero que estoy siempre abierto a las criticas constructivas, aportes, o sugerencias. Un abrazo, Venator
Hola, Venator
Extraño relato, eso es lo primero a decir. Y sumamente interesante. Navega entre el cuento y el ensayo. Creo que el final (y entonces se comprende el título, muy buen título, por cierto) es lo que, definitivamente y con contundencia, le da la entidad de cuento y justifica todo lo anterior como tal, quitándole cualquier carácter de conjunto de reflexiones “autobiográficas”.
He leído varios textos en los cuales se desgrana el problema del escritor frente a la hoja (o a la pantalla de la computadora). Este es diferente a otros, quizás porque entrelaza con suma precisión distintos elementos: el autor que busca escribir su mejor cuento, el cuento que se está escrbiendo mientras él cree que no está escribiendo, las ideas que surgen sin orden ni concierto pero que sí tienen orden y concierto...
Copio tres líneas que me gustaron mucho, y que dan para discutir largo y tendido:
“A uno que todavía crea en la posibilidad de un mundo mejor; que tenga ilusiones y que sus sueños sean los que le otorguen sentido a su vida. Un protagonista totalmente literario, cuyo realismo mágico lo haga tan palpable como la existencia misma; ficción, que sea una realidad inconcusa. Un sueño dentro del sueño de la vida.”
“Sin tener opción de pensar en la quimera del libre albedrío los dilemas serían abrumadores, determinantes como una fuerza incontrarrestable del sino”...”Omisión y comisión; resignación y aceptación; posibilidad y probabilidad serían sinónimas. ¡Por donde hay peligro no crecerá lo que nos salvará!”
”Estoy cautivo en ver las cosas a través de los ojos, aunque miro por los conceptos. Este metódico y recurrente abuso del intelecto me aleja de mi objetivo. Pensar es no pensar, pero me es imposible detener a la razón.”
Y, definitivamente, deberé leerlo otro par de veces más. Creo que hay cosas que se me siguen escapando...
Algunas observaciones:
“Me llamo Julio y al igual que muchos aprendices de escritor me gano la vida ejerciendo mi oficio en una oficina.” Me queda una duda ¿él tiene como oficio el de escritor, y lo ejerce en una oficina? ¿O en la ofician desempeña otro trabajo, algo que no es ser escritor?
“Mi edad no está en la mitad del camino de mi vida como Dante sino que pasa de los cincuenta años.” Sugiero una o dos comas. Tal cual está, leo que la mitad o no mitad corresponden a una similitud de vida como Dante, no a la edad
“La luna tiene una claridad inusual y permite observar el parque y a las parejas que paseaban” De pronto el verbo saltó a pasado, cuando toda la línea es en presente.
“aquél linde privativo” ¿qué es un linde privativo? Me quedé “en ayunas”, como se dice
(un error de dedo, en aquél y una aquélla que viene enseguida, eliminar las tildes)
Un abrazo,
Esther
Venator: Para no estar inspirado escribiste bastante, jaja, me gustaron tus reflexiones. Creo que son las mismas que sentimos los que nos dedicamos entre una y otra cosa a escribir, a veces pienso que escribo robando tiempo a mi trabajo, o a mi sueño, escribir es casi una religión, necesito el momento adecuado, el lugar apropiado, el tiempo justo, y sobre todo, creer en lo que hago.
Besos,
Blanca
http://www.yoescribo.com/publica/comunidad/autor.aspx?cod=22122
Gracias Esther, en realidad éste es más un ensayo con ribetes lterarios. Su oficio es el que desarrolla en la oficina, él pretende ser escritor. Al principio lo hice más explicativo pero luego lo acorté - parece que fue mucho- porque en las frases siguientes se autoexplicaba la situación.
"Aquél linde privativo” ¿qué es un linde privativo? Me quedé “en ayunas”, como se dice" Ocupé linde como su acepción de límite, demarcación de una zona; y privativo, como algo propio, de él, exclusivo. Existía una línea invisible que demarcaba cual acantilado el lugar social del dedicado a los sueños.
El poeta Hölderin en Patmos nos señala que "por donde hay peligro crecerá lo que nos salve", verso muy utilizado por Heidegger y Nietzsche así como por el moderno eslogan de que "las amenazas son en verdad oportunidades". En el cuento se reniega de esto.
Ver a través de los ojos por los conceptos es una derivación platónica que todo Occidente tiene, no vemos la cosa misma sino al oncepto, a la idea, que tenemos de.
Como ves, es cierto que tiene de ambos géneros pero me alegro que lo hayas leído y comentado. Un abrazo, venator
Gracias Blanca por leer mis reflexiones, aunque te confieso que mi idea era hacer un cuento jajajaja. En realidad son pocos los mortales que no tienen que robarle tiempo a su trabajo para escribir.
Escribir es un arte que requiere de mucho tiempo.
Un gran abrazo,
venator
Hola, Venator
Continuo rumiando tu “ensayo con ribetes literarios”
Mmm...¿crees que “todo Occidente tiene” esto de no ver la cosa misma sino el concepto que tenemos de..? Más bien tiendo a creer que se cree lo contrario, esto es, se cree que vemos a la cosa misma. Tampoco me queda claro el porqué de ver a la cosa a través de la idea que se tiene de ella implica “un metódico y recurrente abuso del intelecto”. Quizás, para comprender, debería saber a qué le llama “percepción” el protagonista de este cuento, y cómo considera que engarza la percepción en la idea.
El protagonista pretende delinear a un personaje que:
“A uno que todavía crea en la posibilidad de un mundo mejor; que tenga ilusiones y que sus sueños sean los que le otorguen sentido a su vida.” La pregunta es ¿puede llegar “a escribir a este personaje”, independientemente del curso de sus pensamientos, e independientemente de su imaginación y creatividad, si es que él no cree en la posibilidad de, si él, el autor, no mantiene a los sueños como sentido de la vida...? ¿Es posible que llegue a hacerlo? ¿O achaca a un exceso de actividad intelectual o de sequía literaria, lo que meramente deviene de una imposibilidad de comprender lo que él no acepta?
Desde otro orden, en mi intervención anterior se me “pasó” el comentarte que me agradó sobremanera el párrafo que inicia en:
“El instante no se detiene, fluye incesantemente acarreando a las ideas en su transcurrir....” Me agradó porque encontré en él una muy buena descripción de un hecho sumamente real; es uno de esos párrafos que, cuando uno lo lee, se dice a sí mismo “sí, esto es así, precisamente así”
Un abrazo,
Esther
hola Venator!!!
Hijo mio, al final casi me da un soponcio, qu final!
Es terrible ese final, da escalofros. Y es en si, todo. El principio y el fin como el mismo cuenta.
Besos,
pepsi
(que horror lo de estos signos raros otra vez en el foro, aggggg!)
if you leave me...
can i go with you?
Gracias Pepsi por pasar y comentarlo. Me halaga que te haya gustado, Un abrazo, venator
crees que “todo Occidente tiene” esto de no ver la cosa misma sino el concepto que tenemos de..? Más bien tiendo a creer que se cree lo contrario, esto es, se cree que vemos a la cosa misma. Tampoco me queda claro el porqué de ver a la cosa a través de la idea que se tiene de ella implica “un metódico y recurrente abuso del intelecto”. Quizás, para comprender, debería saber a qué le llama “percepción” el protagonista de este cuento, y cómo considera que engarza la percepción en la idea.
Estoy cautivo en ver las cosas a través de los ojos, aunque miro por los conceptos. Este metódico y recurrente abuso del intelecto me aleja de mi objetivo. Pensar es no pensar, pero me es imposible detener a la razón. Debo abandonarme a las puras y simples emociones que surjan en mí.
Esthercita, estoy de acuerdo contigo, se cree que vemos a la cosa misma, al fenómeno, pero en realidad vemos, percibimos sólo al concepto o idea que tenemos de éste. Para ver lo contrario, ello es "ir a la cosa misma" de Brentano, para contemplar al phainómenon (lo que aparece o se muestra) luego de ser desvelado por la "alethia" como la verdad, o el ser, según Ortega y Heidgger, debemos superar al idealismo de Platón y su "idea y conceptos", y lo nouménico de Kant que lleva implícito la creencia de que vemos al fenómeno.
Ortega va más allá y señala que "vemos por la creencia", por la Concepción de Mundo o Weltanschauung, y por ello autores posteriores consignan que se debe seguir el procedimientos de epojé para llegar a la esencia; ver al fenómeno. Los orientales y la meditación plantean que "pensar es no pensar", dejar la mente en blanco, para que no trabaje ni razone; que no haga interrelaciones y sólo emerjan sensaciones y emociones. Si no racionalizo entro en el campo del emocionar. Aunque también hay autores occidentales que plantean que todo es emocionalidad y lo "objetivo" o racional es sólo un elemento para obligar al otro para aceptar su ponencia (H. Maturana)
Por consiguiente, lo que yo destaco, siguiendo a muchos autores, es que usualmente estamos preconcebidos por la idea de las cosas y no vamos por los ojos; la percepción estaría velada y debemos develarla, pero eso no siempre lo hacemos. El autor del cuento desea entrar al campo del emocionar para vivir la realidad de sus personajes pero su formación ( o deformación cultural) se lo impide.
El protagonista pretende delinear a un personaje que:
“A uno que todavía crea en la posibilidad de un mundo mejor; que tenga ilusiones y que sus sueños sean los que le otorguen sentido a su vida.” La pregunta es ¿puede llegar “a escribir a este personaje”, independientemente del curso de sus pensamientos, e independientemente de su imaginación y creatividad, si es que él no cree en la posibilidad de, si él, el autor, no mantiene a los sueños como sentido de la vida...? ¿Es posible que llegue a hacerlo? ¿O achaca a un exceso de actividad intelectual o de sequía literaria, lo que meramente deviene de una imposibilidad de comprender lo que él no acepta?
¿Dónde se dice que no tiene sueños? Al contrario, él piensa que el Eliseo es su segunda chance. Cree en las Musas y las Moiras qe lo ayudarán en su largo trayecto para llegar a ser escritor. No se siente a gusto aquende pero está convencido que allende la finitud - que se la otorgará el Elíseo- sí podrá escribir ser feliz
Imaginación y creatividad son consustánciales, sin éstas no existiría posibilidad, y lo probable jamás acontecería. La determinación fáctica se cumpliría sin alternativa. Sin tener opción de pensar en la quimera del libre albedrío los dilemas serían abrumadores, determinantes como una fuerza incontrarrestable del sino.
Él cree en el libre albeldrío, por eso queda feliz y con autosarcasmo "Qualis artifex pereo". Sabe, pero en verdad cree que sabe, que él renacerá como escritor.
Espero haberte explicado "mi visión" del cuento. Ojala que te sirva, pero ello no significa en modo alguno que ésta sea la correcto, es sólo mi interpretación. Un gran abrazo y gracias,
venator
Venator, es mu' tarde, estoy cansada y tu escrito se me ha hecho largo... Pero no resisto enviarte mi comentario. Estas tertulias de foro enganchan, ah.
Vamos a ver. Cuando empecé a leer, pensé, caray, parece que está explicando su propia experiencia como escritor. Según avanzaba, me pareció que hacías una descripción perfecta de lo que muchos llaman BLOQUEO literario. Luego pensé: esto es una imagen clara de la DISPERSION. Un escritor que tiene claro que quiere escribir, está preparado, mentalizado... ¡pero la inspiración no llega! Y no puede concentrarse, ni siquiera implorando a las musas. Aunque luego sí, resulta que el soplo divino le llega, por fin, y acaba escribiendo algo, aunque sea un relato bastante deslavazado.
¿Sabes? Entiendo más o menos lo que siente tu escritor. La inspiración no llega pensando o racionalizando, sino poniéndose manos a la obra... manos al teclado.
Pero mi experiencia es tan diferente... No puedo compartirla. Cuando la inspiración te toma, ya no te deja, y eres tú quien ha de domarla, como a un pura sangre que quiere galopar y galopar, y que de tanto en tanto se encabrita un poco si le tensas las riendas. Y las historias no surgen así, sobre la marcha. La historia se forma en la mente, y cuando te sientas a escribirla, ya la tienes entera, en la imaginación. El lenguaje sólo traduce lo que has engendrado. He oído a unos cuantos escritores en entrevistas por TV o prensa, y todos dicen que les sucede lo mismo. Pero imagino que no es igual con todo el mundo, claro.
En esta frase: "Semejan una fuerte marejada que golpea a un roquero, desintegrándose en miles de pequeñas gotas que se dispersan, y que el viento las condensa en una helada brisa que sólo sacude a mis sentidos pero no a mi mente y alma.", quita ese "las", es redundante y le quita la gracia a esa imagen tan poética.
Hacia el final, ¡ayyyayay! Haces algo que me chirría tanto. No sé, mira bien. Cambias de tiempo verbal. Estás narrando siempre en presente y, de pronto, cambias a un pasado para regresar luego al presente. ¡No me pega! No queda nada bien, y menos en tu elaborado estilo. Ah, revísalo, quizás son manías mías, pero no me cuadra, no. Empiezas ahí:
"Sin darme cuenta había estado pensando y escribiendo, llenando las hojas del procesador con varios temas, ideas y breves esbozos de historias, que seguramente me servirían como para iniciar el escrito. ... La aurora avanzaba lenta pero sostenidamente ahuyentando las pocas sombras que permanecían todavía en el firmamento. El nuevo día comenzaba.
¡Había estado toda la noche y no podía mostrar un trabajo literario escrito! Pero mi intención principal se había cumplido... En cada oración desordenadamente escrita o pensada percibí la impronta de mi emoción y compromiso." Y después, sigues en presente: "El dolor que siento es cada vez más agudo..."
Y de nuevo, al final, ¡regresas al pasado!!
"Trémulo y exánime miré lo que anoté, volví a respirar hondo y dificultosamente pero esta vez sonreí feliz y satisfecho."
Creo que quedaría mejor todo en presente. De veras.
Qué conversaciones tan filosóficas con Esthercita... No me quedan muchas energías y mi pila cerebral se agota. Pero veo que eres un fan de la filosofía. ¡Uau! Citas a Kant, a Ortega, a Heidegger... Bueno, lo que me llega de vuestro diálogo es ese eterno dilema entre razón y emoción, intelecto y pasión... mente y sentimiento. ¿Qué se necesita para escribir? Mira, te citaré a Nabokov (más o menos, en mis palabras). Un buen escritor aúna ambas: pasión para plasmar sentimientos, intimidad, vida, sensaciones... y razón para tener la cabeza mínimamente fría y componer algo bello, bien armado, armónico, coherente y hecho con "arte". Lo mismo sucede con el lector, y con el crítico. Pasión y razón son necesarias. ¿Por qué oponerlas?
Occidente ha vivido muchos años -siglos- de la herencia del siglo de las luces -adoración a la diosa razón. Pero el siglo XX se encargó de pulverizar esa fe, con las guerras mundiales -véanse el existencialismo y el nihilismo. Hoy sobrevivimos entre las ruinas de la ilustración, el culto a la tecnología y a la ciencia, un despertar religioso individualista y el auge de la emoción y las sensaciones. En medio de todo eso, la globalización se encarga de traernos corrientes filosóficas orientales y un revival de antiguas tradiciones indígenas, con lo que tenemos una macedonia tutti frutti que ya veremos cómo se digiere.
Abogo por rescatar la razón frente al irracionalismo, y también la pasión frente a la apatía o la indolencia. ¿Será el momento en que la razón y el sentimiento dejen de ser antagonistas?
Vaya, no quería alargarme y menudo discurso me salió... Me salí por los cerros de Ubeda. Lo siento. Paro. Ahora sí que se me deben estar fundiendo los fusibles. :)
Venator, disculpa mi pobre crítica. Pero mira eso de los tiempos verbales! Al menos, de forma, es el fallo principal que le encontré al escrito.
Buenas noches,
Elisabet
Hola, Venator: cuantas verdades salen de esa pluma que nadie sospecha examine en apenas unas horas.
Un acertado cuento con un final sorprendente y cierta dosis de un temor subyacente que apenas se entrevee, o que se percibe, para ser mas exacta, y que contribuye a que ese final no resulte ajeno a las consideraciones precedentes. Muy bueno. Y cierto. Nos seguimos leyendo. Un abrazo. (no puse tildes por estos signos que oscurecen la lectura)
Saludos Azules. Turkesa.
Un saludo Venator:
Leer este texto (¿ensayo, cuento? no me parece que sea clasificable) me ha reconfortado porque soy muchas veces proclive a la sensación angustiosa del protagonista, y suelo preguntarme ¿Acaso solamente a mí me pasan estos cortones de inspiración?
Dicen que la inspiración no existe. Faulkner decía que nunca había sabido ni siquiera qué era tal cosa y sin embargo, yo particularmente creo en ella. He tratado muchas veces de seguir ese consejo de ser constante y de sentarme a escribir a tal o cual hora, pero me resulta imposible porque muchas veces, la ideas no salen, se esconden. Y es casi físicamente doloroso (como queda descrito aquí). Por lo que para mí escribir sí es cuestión de inspiración y no de disciplina.
O a veces, las ideas ahí están, uno sabe a la perfección lo que se quiere escribir y sin embargo, no se puede.
Mi ilustre maestra de filosofía solía decir que somos lo que no somos en la medida en que no lo somos. Yo creo, o me gusta creer, que somos lo que no escribimos, en la medida en que no lo escribimos (ah... confuso confuso, ya me enredé jaja). La cuestión última y es a lo que voy, es que, si en verdad este texto salió de un momento de no-inspiración, el intento mismo por ser producto de ella, o la afirmación misma de no ser hijo de ella, lo convierte, automáticamente, en una pieza de inspiración.
Y, en la reflexión que se hace en torno a la creación artística "...Ella necesita trascender lo establecido o los cánones para liberarse de las ataduras de los usos sociales, creencias, tendencias artísticas y estilos vigentes. Yo no he podido zafarme de las cadenas que me atan a la cultura y tópicos sociales. Eso es, precisamente, lo que distingue al escritor y constituye mi déficit" la declaración misma de que no es una obra artística porque no se ha zafado de las cadenas, la libera automáticamente de ellas. Y por tanto lo hace una creación artística.
La redacción sí me causo un poco dolor de cabeza. Pero lo entendí perfecto, no creo que sea problema tuyo como escritor, sino mío como lector porque para leer en pantalla suelo ser de ojo perezoso.
En fin, después de mucho divagar (perdona que sucediera, no lo puedo evitar). Me retiro. Un saludo, nos estamos leyendo.
Elisabeth, dobles gracias: una por leer mi cuento y, la segunda, por comentarlo, destacando "nuevamente" mis yerros en los tiempos verbales. Mea culpa, falta de revisión. Prometo públicamente cuidar ese algo " que te chirría tanto"
Sobre la inspiración y cómo escribir no hay recetas, he leído a Borges cuestionándose a sí mi mismo como escribe y así a muchos. El tener todo armado desde el inicio, argumento y final es un atributo aprendido, practicado que tiene todo buen escritor. Sin embargo, en ocasiones las ideas se te vienen a la mente y las transcribes, armándolas después.
¿ Cuál es la correcta para todos? No sé. No se te olvide que Goethe estuvo sesenta años escribiendo Fausto.
Bueno, resumiendo, para la inspiración hay muchas fuentes y formas e innumerables deficiones. Sobre este tema hay una muy buena atribuida a Eistein que dice: "La invención es un 99% de transpiración y un 1% de inspiración".
Un abrazo de buenas noches, venator
Turkesa, agradezco mucho que leyeras este cuento-ensayo pero que intentó ser cuento; así como tus palabras. Tus comentarios son siempre muy apreciados por mí. Gracias y un abrazo, venator
La cuestión última y es a lo que voy, es que, si en verdad este texto salió de un momento de no-inspiración, el intento mismo por ser producto de ella, o la afirmación misma de no ser hijo de ella, lo convierte, automáticamente, en una pieza de inspiración.
Laocoonte, este texto salió de un momento de inspiración por reflejar algo que también se siente muchas veces. Las respuestas a la cuestión última es tautológica pues ambas caen en la inspiración de la no-inspiración. Es como el ser y no-ser que en verdad es uno solo. Como somos un gerundio, menesteroso, además, que busca alcanzar a ser, todo lo que hacemos parte de una carencia que debemos completar, la no inspiración al ponerse en acto de escribirla ya tiene la semilla de la inspiración. Creo que ya dije bastantes cosas que podrían " utilizarse en mi contra por incoherente" así que te agradezco sinceramente tu comentarios. Un abrazo, Venator
Venator: gracias por tu respuesta. Tienes razón: él cree y tiene sueños. Me parece que no logré "enganchar" adecuadamente la última parte del relato con la primera.
Leí los otros post; éste es un hilo donde estamos discutiendo cosas distintas, todas a partir del mismo texto: no es poca cosa, el que un relato lo logre, te diré.
(bueno, no estoy tan segura que sean cosas distintas...)
Como en realidad no soy escritora, no puedo opinar mucho sobre qué es la inspiración y cómo llega. Sin embargo, me parece natural el pensar que cada individuo es un mundo en sí mismo. Podrían encontrarse ciertos patrones más o menos generales, entendiendo "patrón" como una distribución de "categorías inspirativas" que pueden ser tomadas como las más habituales o frecuentes. Quizás, no lo sé, pero podría ser así. Y nada más; aún dentro de una "misma categoría inspirativa", cada individuo en particular seguramente funciona de una forma particular.
Un abrazo,
Esther
La invención es un 99% de transpiración y un 1% de inspiración.
¡Frase genial! La aprendí de un profe hace años y la repito a menudo, incluso se ha he pasado a algún colega del foro o a gente que me escribe pidiéndome consejo.
Es muy cierta. Y mi experiencia como novel no es muy larga para opinar con demasiado conocimiento de causa. Pero la transpiración viene en gran medida de traducir lo que la mente revolucionada ya ha engendrado.
Así que Goethe se pasó... ¡sesenta años escribiendo el Fausto! ¿Tanto? ¿Estás seguro...?
Bueno, lo que sí aprende una es que cuando se escribe rápido luego hay que corregir el doble... La velocidad es directamente proporcional al tiempo que luego necesitarás para rectificar. ¡Otra "ley literaria"! Supongo que los genios son la excepción :)
Saludos,
Elisabet
Hola, Venator.
Yo también he encontrado muy interesante tu relato. Tampoco puedo decir que me identifique con el protagonista, lo mío es casi escritura automática. Pero de todos modos me llegaron esa serie de emociones. todas esas dudas, esas esperanzas, esos temores.
Lo que más me llegó fue esta frase:
"el otro, aparentemente real, donde las circunstancias significan más que el yo"
Magnífica frase, aplaudo la idea.
Respecto al debate, pues tampoco sé nada sobre métodos. Lo que sí sé es que, al menos en mi caso, más me vale dejar fluir la historia como venga, porque si intento preconcebirla me pierdo en los detalles y en diferentes posibilidades, quedándome al final con ninguna.
¿ Hay un método para escribir, relamente? Yo me inclino apensar que no, que el único método es echarle horas, y ganas, y leer, leer muchísimo. El resto, con suerte, se irá haciendo sólo.
Da igual que tu cuento sea tal, o sea un ensayo. Para mi gusto es muy bueno.
Saludos.
PD: dale un repasillo a las comas, y a un par de palabras que están mal escritas.
Como en realidad no soy escritora, no puedo opinar mucho sobre qué es la inspiración y cómo llega. Sin embargo, me parece natural el pensar que cada individuo es un mundo en sí mismo. Podrían encontrarse ciertos patrones más o menos generales, entendiendo "patrón" como una distribución de "categorías inspirativas" que pueden ser tomadas como las más habituales o frecuentes. Quizás, no lo sé, pero podría ser así. Y nada más; aún dentro de una "misma categoría inspirativa", cada individuo en particular seguramente funciona de una forma particular.
Esthercita, estoy plenamente de acuerdo contigo y sintetizaste muy bien el pensar de muchos. Creo que todos hablamos de lo mismo desde diferentes puntos de observación, eso es lo enriquecedor de un diálogo. Un abrazo, Venator
Bueno, lo que sí aprende una es que cuando se escribe rápido luego hay que corregir el doble... La velocidad es directamente proporcional al tiempo que luego necesitarás para rectificar. ¡Otra "ley literaria"! Supongo que los genios son la excepción
Elisabet, el escribir rápido y no corregir es un mal hábito que todos- me incluyo-debemos erradicar. Como dices, hay pocos genios con ingenio (B. Gracián) que logren todo de un viaje.
Sí , el egregio Goethe tardó tardó SESENTA AÑOS para escribir Fausto, ¿qué nos qeda los aprendices?. Un abrazo, venator
Lo que sí sé es que, al menos en mi caso, más me vale dejar fluir la historia como venga, porque si intento preconcebirla me pierdo en los detalles y en diferentes posibilidades, quedándome al final con ninguna.
¿ Hay un método para escribir, relamente? Yo me inclino apensar que no, que el único método es echarle horas, y ganas, y leer, leer muchísimo. El resto, con suerte, se irá haciendo sólo.
Angel_of_musik: Eso pasa muy a menudo y creo que tienes razón. El método es escribir, escribir, leer y escribir. Gracias por el PPost Data, lo veré pues no me he fijado. Si tienes tiempo y ganas te agradecería mucho si pudieses remitirme un correo por BV diciéndome cuáles son, de todas formas o revisaré. Gracias por pasar y por tus comentarios,
Un abrazo, venator
Elisabet, gracias a tus comentarios lo modifiqué y edité de nuevo.
Angel_of_Musik, parece que estoy tupido pero no vi las palabras mal escritas ni las comas. Agradecido de ambas.
Un abrazo, venator
Milln de gracias Angel_of_Musik por tus aportes y correcciones, las he incorporado al texto. Agradecido, Venator
Venator, creo que se lee mucho mejor con el cambio de verbos. Me alegra que mis sugerencias te fueran bien.
¡Lo malo es que ahora no leo los acentos!! Mecachis. Cada día pasa algo con las tipografías de este foro...
Saludos,
Elisabet
Efectivamente, con tus crticas sobre los tiempos verbales, y las de Angel_ of_ Musik, el texto mejoro bastante. Te agradezco sinceramente, y reitero que estoy siempre abierto a las criticas constructivas, aportes, o sugerencias. Un abrazo, Venator
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