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Chac Mool: Capitulo 1.0
Chac Mool: Capitulo Cero
“Se cuentan grandes historias de guerreros, siempre deseé pertenecer a alguna de ellas y así fue…
No lo va a creer el que lo lea, pero les aseguro que fue tal y como puedo recordarlo. Las imágenes siguen vigentes en mi cabeza, por lo que no habrá detalles más descabellados de lo que en realidad fueron para no jugar con su credibilidad, aunque advierto que no será fácil.
En las grandes historias siempre hay un héroe, sin embargo no siempre obtiene su merecido ya que el lado ganador no resulta ser del mismo bando que el del héroe.
Todo comenzó1 dentro de las profundidades de la selva, donde nadie se atreve a ir. Se encontraba un pueblo de Hombres Guerreros (de entre ellos yo) que se habían perdido después de esconderse de los Dioses a quienes se les había perturbado de su vida pasiva y distanciada de la humana.
Les habíamos robado a los Sanguinarios Dioses el Libro de la Vida Sagrada. Un conjunto de escritos que daban a la luz los secretos de la Vida de los Dioses y además un sinfín de revelaciones acerca de nuestra creación como seres significantes para el Mundo.
Los escritos eran de diferentes dialectos cada uno, mismos que dejaron de funcionar hace largos años. Sin embargo, nuestra inteligencia de Hombre, nos permitió descifrarlos y así entrar a una nueva dimensión de conocimientos.
Después de un tiempo1, los Dioses se dieron cuenta de que les habíamos robado el libro y se acercaron a nosotros para asesinarnos. Cual fue su sorpresa al notar que nosotros los Hombres ya conocíamos muchos de los secretos contenidos en los escritos, lo cual nos permitió aprender a utilizar la magia.
Combatimos durante días enteros en sangrientas batallas. Cada bando tenía sus victorias pero nunca vencían totalmente a su enemigo. Los Dioses que habían adquirido cuerpos de bestias y algunos otros que se manifestaban por medio de fenómenos naturales, comenzaban a desesperarse. Después de unos 10 días de combatir las fuerzas sobrenaturales, nos habíamos agotado.
La situación era desconcertante, debíamos acabar con todo lo antes posible. No había escapatoria, si llegásemos a perder quedaríamos atrapados en la esclavitud eterna.
Los líderes de la tribu morían, alguien tenía que surgir de entre los silencios de los alrededores.
Un día caracterizado por una continua lluvia y un insoportable frío, que aún no se hasta que punto nos desfavoreció,2 surgió de entre las tinieblas un Hombre Blanco, que con aires de grandeza se aproximó hacia lo que considero una de las batallas más sanguinarias de mi vida. Desenvainó con gran estilo su espada, la cual estaba colgada en su espalda y que medía un metro de largo, además de aparentar poder cortar hasta las más compactas y fuertes rocas. No tuve la menor duda de que tenía ese guerrero una técnica muy buena con la espada, sin embargo me pregunte a mi mismo: ¿Cómo diablos podrá asesinar a un Dios con esta arma tradicional de los Hombres?
Boca abierta me quedé cuando vi al guerrero arrasar con uno de los dioses de inmediato, sin utilizar ningún tipo de conjuro. Cabe mencionar que en todo el tiempo, únicamente algunos de nosotros habíamos podido mantenernos vivos de las agresiones de las deidades, mientras la mayoría había sido controlada y asesinada en su gran mayoría.
Todas nuestras miradas y la de los Dioses se dirigieron al “Salvador”. En ese momento comprendimos que debíamos actuar como hombres para matar a los dioses y no como Dioses. Todo tenía sentido, no habían conseguido nada hasta ese momento, pero ¿quién era aquel guerrero? ¿Por qué había venido? ¿Era hombre?
En aquel momento no nos importó mucho y sacamos todo tipo de arma blanca que teníamos, contábamos con diferentes tipos de espadas. Unas más largas y pesadas que otras, pero al fin y al cabo podíamos matarlos envainando nuestras hojas en el centro de sus cuerpos bestiales.
Los Dioses sorprendidos, nos atacaron con mayor intensidad, como si la muerte de aquel Dios les hubiera dado en su alma. Las bestias se desataron y con sus afilados dientes apuñalaron a lo que era el último de nuestros antiguos líderes. Antiguo, porque nuestro nuevo guía era aquel guerrero, el de las agallas.
Por nuestra parte no hubo muchos cambios, teníamos mayor coraje, sin embargo nuestro cansancio era evidente. No había nadie que no tuviera alguna herida, pero lo importante es que no mostrábamos indicio de sentirse derrotados. Creo que después de ello, nunca conseguirían aniquilar nuestro orgullo, por lo tanto nuestra fuerza de voluntad aumentaría. Lamentablemente en una lucha mano a mano con los Dioses atroces presentes, no era lo único que se tenía que valorar 3. Ahora teníamos que soportar un arma pesada y no solo lanzar hechizos diciendo unas cuantas palabras en dialectos.
Al fin de unas horas, nos dimos cuenta de que el pelear como hombres no era la solución, nuestras fuerzas se habían reducido a tan solo 20 Hombres y solo habíamos conseguido matar a 3 dioses más. Ellos eran 18, solo que cada uno había matado a 30 hombres por lo menos. Por cierto, el único que había conseguido asesinar a los Dioses fue el misterioso guerrero. No era Humano, no lo podía ser. ¿Qué era?
Nos rodearon los dioses, nos encontrábamos en un círculo y ya no podíamos huir. El guerrero estaba entre nosotros. Curiosamente hasta ese momento noté que hasta ese momento no o había escuchado decir alguna una palabra. Lo busqué de entre nosotros y estaba a tan solo unos pasos míos.
Me acerqué a él y le pregunté:
-¿Quien eres?
No conseguí respuesta alguna, pero reiteré mi pregunta:
-¿Quién demonios eres?
Esta ves si obtuve respuesta
- Soy Chac Mool, El Gran jaguar Rojo, miembro de la Orden Guerrera India. He venido a saldar cuentas pendientes. Por cierto, ¿qué hacen ustedes aquí?
En ese momento se nos aproximaron los dioses y tuvimos que dejar nuestra conversación para otra ocasión.
Atinó su siguiente ataque, al cortarle la cabeza a uno de los Dioses, que en mi opinión personal, era uno de los más aterradores. En cuestión de segundos, Chac Mool ya había asesinado a otra Majestad.
Nos separamos del circuló y comenzamos el ataque nuevamente todos dispersos. Estaba yo un poco distraído, me causaba cierto nervio la presencia de Chac Mool entre nosotros. ¿A qué se refería con saldar cuentas pendientes?
Estábamos en medio de la selva, a pesar de que estaba oscuro, podía distinguir con mis ojos la belleza de la naturaleza, pero sobre todo buscaba alguna ruta la cual me permitiera salir de ahí. No encontré nada en todos estos años, pero ahora los ojos de los Dioses estaban dirigidos hacia Chac, quien me seguía sorprendiendo por su gran habilidad con la espada. Era el momento de escapar y lo sabía muy bien. No podía demorar más tiempo, mis habilidades con la espada no eran muy buenas, todavía me pregunto el porque sigo vivo.
Observé con atención a mis alrededores y vi a lo lejos una montaña, a la cual me podía dirigir, sin embargo el camino era oscuro y se aproximaba una tormenta. Además…
Mi conciencia emergió de mis pensamientos y comprendí que no era justo el dejar a los otros diez hombres que seguían vivos y a Chac Mool. Sin embargo creo que mi decisión la hubiera tomado cualquier hombre con prudencia. Primero mi Vida y después la de los demás. Es un pensamiento que me sigue perturbando, además el resultado de mi acción dejó sin oportunidad de sobrevivir a los demás…
Lancé mi espada y corrí velozmente hacia mi objetivo. Pensaba que nadie se había percatado, pero no fue así. Uno de los Dioses se interpuso en mi camino y yo sin arma de defensa. ¿Mala decisión el lanzar mi espada? No lo creo. Chac Mool, el Redentor, había perdido su espada, pero la mía cayó enseguida de él. La cogió y se dirigió hacia donde estaba yo. No era un lugar muy apropiado para maniobrar con armas, debido a la gran cantidad de maleza y árboles que había, por lo que se tropezó. Para nuestra mala fortuna mató a uno de los Hombres apuñalándolo en el cuello. Sin duda una de las escenas más escalofriantes que vi en esos momentos. El ver brotar del cuello de un amigo tanta sangre me desconcertó, además surgió en mí un nuevo temor. Entonces se comprobó una de mis dudas. No era de nosotros. Me causó impacto el ver que Chac Mool no sintió ni la más mínima perturbación al verlo desangrarse y por consiguiente el verlo morir. No se aún si comprendió el error que había cometido, ni siquiera se si en realidad no tenía intención de cometerlo. Emanaba una frialdad, sin compasión. Nunca había estado yo ante una presencia tan provocadora, hasta los Dioses eran más compasivos que el.4 Siguió su camino y mató por la espalda al Dios Agresor.
-Gracias por la espada, te lo agradezco mucho.
Me quedé sorprendido, pensó que se la había dado, en fin sirvió de algo.
-…
Lo agarraron, un Dios Bestial lo agarró con sus garras y lo alzó. Dejó caer su espada cayó enfrente de mi esa misma.
¿Qué podía hacer en esos momentos? Podía agarrar la espada e intentar matar al Dios que tenían entre sus manos a Chac, o podía hacerme la oportunidad de escapar.
Opté por la segunda. Me escapé por fin de aquella carnicería dejando atrás a cuatro hombres, doce Dioses y a Chac Mool.
Me alejé unos cuantos pasos y no quería voltear, pero lo hice. Estaba yo ya a varios metros lejos del lugar de la batalla. Pude ver a lo lejos a Chac Mool y la Selva se estremeció. Escuche gritos agonizantes emanarse de la boca de Chac Mool. Luego conjuros en dialectos que traspasaban la corteza de los árboles y llegaban hacia mí. Comencé a sentir dolor en todo el cuerpo, pero sabía que el hechizo no era para mí, sino que estaba siendo descargado en Chac Mool. Lo di por muerto, sin embargo vi una luz destellante salir de él. Después todo se tornó a una gran oscuridad, la cual me hizo reaccionar y recordar que yo estaba huyendo de la escena.
Cinco años después estoy aquí escribiendo mi experiencia en este diario, sin embargo creo que concluiré ahora. Me siento viejo y cansado de todo. Desde aquel suceso no soy el mismo. Todo lo he dejado atrás y es necesario descansar.
Nunca supe que pasó con Chac Mool, dicen por ahí que fue masacrado por los Dioses, otros dicen que logró escapar después de un destello que hubo en la Selva. A mi no me queda claro, lo que si sé es que para que se cuente sobre eso significa que alguien escapó de ahí. ¿Habrá sido alguno de mis compañeros Hombre? o tal vez fue Chac Mool quien ahora pudiera estar entre nosotros disfrazado de alguien más.
¿Quieren saber algo que omití al contarles la Historia? Chac Mool me reveló, en la simple conversación que tuvimos, que era Hombre, pero también que era un Dios. Me dijo además un secreto, con el cual ha permanecido vivo entre el mundo de los hombres por siglos, que también lo había descubierto yo al leer el Libro de la Vida Sagrada.
Me dijo que…”

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