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Cebollitas


By Matilda - Posted on 03 July 2007

Hasta los once años mi vida había transcurrido pacíficamente; mi principales ocupaciones eran, ir a la escuela por las mañanas y el resto del tiempo en jugar con mi mejor amiga Brenda. Acostumbrada a habitar en mi elaborado mundo de fantasías perfectamente fabricado, rara vez me tomaba la molestia de integrarme a las costumbres familiares y sociales tan extrañas para mi. El género y los benditos roles sociales me era tan desconocidos como incomprensibles, igual trepaba árboles y cazaba lagartijas que jugaba a “la casita” o la “comidita” igual me vestía de rosa, que de azul o morado, los colores eran solo eso, colores y no etiquetas sexuales. Siempre me desenvolví de una forma andrógina, que desconcertaba en ratos pero que se dispensaba por ser la pequeña de la familia, la consentida de papá. Hasta que llegó el día en que mi madre tuvo a bien enseñarme una "valiosa" lección que según sus palabras versaba así: “las niñas se juntan con las niñas y los niños con los niños” y a partir de ese momento no tuve otra opción que dejar de lado mis infantiles hábitos.

Todo empezó por un simple juego: “las cebollitas”, que no era un juego diabólico o violento, sí acaso algo zarandeado, pero nada que pudiera lastimar los frágiles cuerpos de unos niños. El dichoso juego consistía en abrazarse a un árbol y resistir el mayor tiempo posible sujeto al mismo, mientras otro niño con toda su fuerza y empeño hacia lo imposible por despegarnos a jalonazo limpio; sobra decir que estaban prohibidos los pellizcos, mordidas, jalones de pelo y piquetes de ojo. No recuerdo quien lo propuso, pero cuando me dí cuenta ya había un buen grupo de animosos mocosos, listos para ser “arrancados” de una primavera. Paco había sido el elegido para desempeñar la cansada función de arrancarnos, él ni tardo ni perezoso se abrazó de los más alejados del tronco despegando de un solo tirón a cinco, luego vinieron otros tres y cuatro más, los gritos y las risas no se hicieron esperar, todos chillabamos como sí estuviésemos siendo literalmente arrancados de las entrañas de nuestra madre; pronto el alboroto provocó que llegaran más niños, quienes viendo lo bien que la estábamos pasando, decidieron hacer rueda y esperar una segunda vuelta. En eso iba la cosa, Paco, ya un poco cansado seguía “quitando capas a la cebolla”; la situación era estruendosa para ese momento, solo quedaban los más fuertes que buscaban desesperadamente aguantar hasta el final y de ésta forma ser el triunfador.
Era la parte culminante del juego, los cuerpos apretándose, frotándose unos contra otros, sudando, riendo, gritando justo en la oreja del compañero, extasiados con la competencia… eso no era un juego, era una verdadera orgía para los sentidos que, siendo los niños libres de morbo que éramos, no caíamos en cuenta de la “pecaminosa” escena que se proyectaba a los ojos de los espectadores adultos.

El chisme llegó a oídos de mi madre, fue mi propia hermana quien le contó todo, bueno, le contó lo que ella vió, no lo que en verdad sucedió. Mi madre se puso histérica y se lanzó como un rayo sobre mí. Tan metida como estaba en mi mundo, no alcance a ver el movimiento de su pie cuando arrojó su chancleta un paso adelante, tampoco me percaté del momento en que se agachó a recogerla; logré verla al final, justo por encima de mi hombro, medio segundo antes de que me plantara tremendo chancletazo a media espalda; sentí un calor que parecía quemarme la piel, me levanté impulsada por ese calor y sabiendo que después del primero vienen los demás, intenté escapar, pero mi madre era experta para atajar cualquier truco y antes que pudiera huir, me tomó del cabello y me asestó otros tres chancletazos más en los brazos; asustada y aturdida solo me atreví a gritar -¿por qué me pega?-, la pregunta pareció enfurecerla más y me dio otra ronda de inmerecidos golpes sin dignarse a decir una palabra.

Una vez terminada la tunda y viéndome libre, salí despavorida a buscar refugio en el potrero. Mientras escapaba pude ver de reojo la sonrisa de mi hermana, en ese momento lo supe, ella había sido la instigadora, pero no lograba adivinar por qué. Pasé sin detenerme, brinque la cerca y me adentré en el plantío de sorgo, me quedé sentada en medio de los surcos y sabiéndome sola rompí a llorar desconsoladamente, me ardían los brazos, la espalda, pero más doloroso era saberme inocente del castigo, otra vez mi traidora hermana me había tendido una trampa ¿tendría que ver con la amenaza de decirle a mi papá sobre el muchacho que veía cuando íbamos a la tienda por las noches? Pero yo no había dicho nada, entonces ¿por qué lo hizo?

Al siguiente día descubrí el motivo de la tunda; justo antes de salir rumbo a la escuela, casi llegando al portón mi madre me grita:
-¡y no quiero saber que te vuelves a juntar con los chiquillos de la escuela!
-¡eso era! ¡Los chiquillos de mi escuela! ¿Por eso me pegaron?- Armándome de valor, pregunté -¿Por qué?- Obteniendo como única respuesta:
-¿y todavía preguntas por qué? ¡Ya te dije! ¡No Quiero que te vuelvas a juntar con los chiquillos, las niñas se juntan con la niñas y los niños con los niños!-
Aún seguía sin comprender, pero el temor a una nueva chancletiza frenaba mis dudas.

Esa fue la última vez que jugué a las cebollitas.

***
Este es el primer borrador, aun se encuentra en bruto, ojalá puedan hacer críticas y sugerencias que me ayuden a mejorarlo.

"No existen los fenómenos morales, solo la interpretación moral de los fenómenos". F. Nietzche.

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Nelo's picture

fantástico. una anécdota buenísima. QUÉ PERVERSOS SON LOS MAYORES...
hay frases, no obstante, a mejorar. como p. ejm. la primera:
"Hasta antes de los once años (PUES DI SÓLO HASTA LOS ONCE AÑOS Y YA), mi vida había transcurrido pacíficamente, (AQUÍ UN PUNTO, YA QUE IMPACTA MÁS UNA PRIMERA FRASE CORTA Y ES PERFECTAMENTE FACTIBLE) acostumbrada a habitar en mi elaborado mundo de fantasías perfectamente fabricado, rara vez me tomaba la molestia de integrarme a las costumbres familiares y sociales tan extrañas para mi.(TILDE EN LA Í, YA QUE TE REFIERES A TÍ Y NO A ALGO TUYO)
SALUDOS, COMPAÑERA
NELO

www.neloescribe.blogspot.com

rocio-torresr's picture

MATILDA
Excelente anécdota. Sí, es cierto que los niños son básicamente inocentes y los adultos son los que ven el morbo por delante. Creo que ese es el punto esencial de tu relato, la forma en que cambia la percepción de un hecho inocente por ser visto por una persona adulta.
Yo también jugue a las cebollitas muchas veces y también fui reprendida por mi madre porque “las niñas se juntan con las niñas y los niños con los niños” , así me educaron y esas eran exactamente las palabras que utilizaba mi madre.
Me recordó tu cuento a la época de mi niñez en que jugaba con los niños, escondiéndome para que no me vieran los mayores y malinterpretaran. Gracias por hacerme jugar de nuevo a las "cebollitas", en verdad hacía mucho que no lo hacía.
hay una parte que dice "hombre" y debe decir "hombro"
Me gustó, me gustó tu anécdota, sobre todo porque me hizo respirar de nuevo el aire de mi niñez. Deberíamos de jugar juntas alguna vez...
ABRAZOS ROCÍO

Esthercita's picture

Hola, Matilda

Una buena historia, que habla de juegos de la infancia, de inocencias no contempladas por los adultos, de palizas y prohibiciones que la niña no logra (no puede) comprender, porque ella vive en un mundo que es totalmente diferente al mundo de los adultos.
Creo que has contado bastante bien esta historia, sí...pero que, para contarla realmente bien, te convendria un replanteo de fondo con respecto a los signos de puntuación. En buena parte del escrito, creo, convendría reemplazar comas por puntos y coma; o puntos y coma por puntos. Eso aligeraría en gran medida la lectura, porque le otorgaría mayor fluidez al relato. Por ejemplo:

“Hasta antes de los once años, mi vida había transcurrido pacíficamente, acostumbrada a habitar en mi elaborado mundo de fantasías perfectamente fabricado, rara vez me tomaba la molestia de integrarme a las costumbres familiares y sociales tan extrañas para mi.”

En “acostumbrada” se ingresa a otra idea distinta a la previa. Se podría escribir:
“Hasta antes de los once años, mi vida había transcurrido pacíficamente; acostumbrada a habitar en mi elaborado mundo de fantasías perfectamente fabricado, rara vez me tomaba la molestia de integrarme a las costumbres familiares y sociales tan extrañas para mi.”

O bien, como aconseja Nelo:
“Hasta antes de los once años, mi vida había transcurrido pacíficamente. Acostumbrada a habitar en mi elaborado mundo de fantasías perfectamente fabricado, rara vez me tomaba la molestia de integrarme a las costumbres familiares y sociales tan extrañas para mi.”

Fíjate cómo cambia la lectura con respecto al párrafo original.

“Una vez terminada la tunda y viéndome libre, salí despavorida a buscar refugio en el potrero; mientras escapaba pude ver de reojo la sonrisa de mi hermana, en ese momento lo supe, ella había sido la instigadora, pero no lograba adivinar por qué.”

Ya al decir “en ese momento” estás “cortando” la idea previa; por lo tanto, la coma resulta insuficiente, y convendría un punto y coma; resulta todavía,creo, mejor, separar en dos oraciones el párrafo:
“Una vez terminada la tunda y viéndome libre, salí despavorida a buscar refugio en el potrero. Mientras escapaba pude ver de reojo la sonrisa de mi hermana; en ese momento lo supe, ella había sido la instigadora, pero no lograba adivinar por qué.”

Te sugiero que revises todo el texto pensando, en cada párrafo, cuál es el “grado de dependencia” de la expresiones que componen cada oración.

Y revisar a fondo las tildes, cuya ausencia es bastante notoria; asimismo, hay algunos errores de dedo importantes, como el que señaló Rocío. Ambas clases de errores conviene minimizarlos de entrada, porque al lector le resulta difícil seguir la lectura cuando se requiere “luchar” contra la ortografía.

Me parece que vale la pena que hagas todo este trabajo, la historia vale la pena, y, como te decía antes, está bien estructurado el relato, y contado apropiadamente. Es cuestión de afinar el lápiz, para que se luzca como merece...

Un abrazo,
Esther

lanzas's picture

Yo de pequeño jugaba con los niños y con las niñas. Lo malo fue cuando cumplí doce años, que empezó a subírseme "el pavo" y me ponía rojo como un tomate y dejé de jugar con niñas. Menos mal, que me duró poco. A los dieciseis tenía tantas ganas de abrazar a una chica que perdí la timidez de forma drástica. Pero pasé cuatro años terribles.
Los adultos, no todos, son los que pervierten los juegos. Mis padres nunca vieron mal los juegos con las vecinitas, ni con las primas.
Saludos. Lanzas.

Todos los hombres buscan la verdad, pero algunos se niegan a reconocerla.
ESCRITOS:http://mariangelesylanzas.blogcindario.com/

quijote's picture

Ese juego no lo entiendo muy bien y por tanto, aunque seguro que era inocente, por ser entre niños, no entiendo porque a los adultos fustrados( sin duda) les parecería mal.
Los juegos entre niños y niñas se deben favorecer y no prohibir, pienso yo.
Saludos de Quijote.

Saludos de Quijote el amargado

panchitor's picture

Hola Matilda, me gusta muchísimo la frescura de tu relato. Creo que ya has hecho algunos de los cambios que te han propuesto; se lee ahora bastante bien. La descripción de los detalles es muy buena, eso que dices "no alcance a ver el movimiento de su pie cuando arrojó su chancleta un paso adelante..." me ha hecho reír al recordarlo; creo que es un movimiento universal de todas la madres cuando se proponen dar un zapatillazo por alguna supuesta travesura. Para mí, cuando era pequeño, era un claro aviso de 'sálvese quien pueda" ja ja.

Me parece acertadísimo todo lo que te dice Esther, no sólo sobre este relato en concreto sino también en general.

Me gustaría insistir sobre algo que se viene tratando en los comentarios: la inocencia del juego de niños, que parece algo perverso a los adultos. Yo creo que no eran tan estúpidos. Me parece que ellos no veían tampoco nada perverso y entendían perfectamente que era algo inocente. Pero la educación entonces era castradora, era necesario castrar, porque si se desarrollaba todo con esa espontaneidad, a los 8 años se jugaría a las cebollitas -que no tenía nada de malo-, pero a los 12 se jugaría a médicos y enfermeras -que ya era más 'complicado'- y a los 15 al teto. O sea que cortando las cebollas, sabían que cortaban todo lo demás antes de que las hormonas empujasen con fuerza. Yo creo que lo hacían por eso. También es curioso pensar que, a pesar de todos los esfuerzos, una buena parte de los niños y niñas resultaban indemnes a estas exclusiones. Pero no todos; algunos -en algunas épocas, bastantes- quedaban tocados.

Muy buen relato. Saludos
Panchitor

Matilda's picture

hola nelo!
Gracias por dejar tu comentario, me alegra que te haya parecido una anécdota buenisima, en su momento no fue nada agradable, pero ahora ya me río de ello.
Se agradecen las sugerencias, las he tomado en cuenta y he hecho algunos cambios, creo que se lee y se siente mejor.

Saludos

"No existen los feómenos morales, solo la interpretación moral de los fenómenos". F. Nietzche.

Matilda's picture

Hola Rocío:
Cuando gustes podemos jugar a lo que quieras, todavía recuerdo cómo jugar a la matatena, las canicas o si prefieres a las cartas, al burro panzón o burro tiznado (ese me encantaría).
Que gusto que mi relato te haya traído recuerdos de tu niñez, esas palabras son un halago para mi, inmerecido tal vez. Coincido contigo, como niños pecamos de inocentes o de falta de capacidada cognitiva para poder comprender desde el punto de vista aquello que los mayores ver tan terrible, pero que se le va a hacer... Creo que Panchito da en la clave de todo, no son las cebollitas en sí, es lo que representan.
Muchos abrazos amiga, nos leemos en otro relato:|.

"No existen los feómenos morales, solo la interpretación moral de los fenómenos". F. Nietzche.

Matilda's picture

Esthercita:
Ay Esthercita! que paliza me has puesto con tantas observaciones!! Espero haber mejorado un poco, lo suficiente para obtener un mejor comentario de tan analítica escritora.
Ya en serio... mil gracias por las sugerencias, las he incorporado dode he creído necesario -todas-. Otra vez gracias, es bueno que me exijan, me impulsa a dar mejores cosas.

Saludos:mrgreen:

"No existen los feómenos morales, solo la interpretación moral de los fenómenos". F. Nietzche.

Matilda's picture

hola lanzas:
Que bien que de niño no te tocó la mala fortuna de cargar con esa absurda prohibición de no jugar con niñas y viceversa, no todos corrimos con esa suerte.
¿Se te subía el pavo? creo comprender a lo que te refieres, pero nunca había leído esa expresión.
Gracias por pasarte a leer y comentar mi relato.

"No existen los feómenos morales, solo la interpretación moral de los fenómenos". F. Nietzche.

Matilda's picture

Hola Quijote:
Comparto tu ideas, claro que era un juego inocente, por que todos los participantes careciamos de esa malicia que se adquiere con la edad y con la experiencia. Creo yo, los juegos ente niños y niñas no se deben prohibir, solo encausar.
Saludos

"No existen los feómenos morales, solo la interpretación moral de los fenómenos". F. Nietzche.

Matilda's picture

Hola panchitor:
Primero que nada, un honor que pases a dejar un comentario sobre mi relato, tienes fama de ser duro, así que considero un halago que califiques de fresco este relato. En cuanto a la descripción sobre la que comentas:

"no alcance a ver el movimiento de su pie cuando arrojó su chancleta un paso adelante..." me ha hecho reír al recordarlo; creo que es un movimiento universal de todas la madres cuando se proponen dar un zapatillazo por alguna supuesta travesura. Para mí, cuando era pequeño, era un claro aviso de 'sálvese quien pueda" ja ja.

Solo te puedo decir que es totalmente fidedigno, nunca supe como lo hacía sin perder el equilibrio, imagino que tiene que ver con la práctica, somos 8 hermanos, demasiadas personas que atender y corregir a la vez.

Concuerdo en lo que comentas, "cortar" las cebollitas puede ser una medida preventiva para futuros comportamientos más "sexualizados".
En fin, de algún modo sobreviví sin desarrollar esquizofrenia, eso ya es ventaja.
Saludos

"No existen los feómenos morales, solo la interpretación moral de los fenómenos". F. Nietzche.

Matilda's picture

Ñam, linda Nañ, que cabezota la mia, te dejé olvidada:?.
Sí, que vivan los niños -sobre todo los de 18 años, juar juar:oops:-, es broma. Me voy, estoy de un insoportable.
Muchas gracias por dejar tus comentarios.

Besos:?:

Cierra los círculos, olvida, deja ir.

Venator's picture

Matilde, hace poco resalté la ausencia de maldad en la niñez, sólo existía picardía. El mundo de ninos se ve con otros ojos. Algunos vivimos épocas más restrictivas, y luego vino el desbande.

Me acuerdo de otro juego de la niñez, "la pieza oscura", que consistía en que niñas y niños se buscaban y "pillaban" en una pieza sin luz; a veces este juego duraba hasta algunos años más, pero esa era otra cosa.

Buen relato, me gustó. Saludos venator

centemilesimo's picture

¡Que bonita historia! ¡Y qué bien contada!
Cuantos recuerdos, de inocencias y palizas, y de no tan inocencias, pero de iguales palizas. [cocinero]
"me levanté impulsada por ese calor y sabiendo que después del primero vienen los demás, intenté escapar, pero mi madre era experta para atajar cualquier truco " ¡Con qué sencillez explicas ambos reflejos! En nuestro caso -hermanos varones- la represalia venía con la cuchara de madera. Hasta que un día se quebró. Juas!!!
Gracias por subirlo, me lo hubiera perdido, (que yo no te conocía, y tu menos)
Saludos.

Matilda's picture

Jajajaja!!

Quote:

Juuaaaaa, Matilda, eres una pilla...

No Ñam, nada de eso, es el verano, tú sabes, la temperatura, el calor y todo lo que conlleva (menos ropa, más bronceado... mmm:p!!!)

:mrgreen:Abrazos payasos!!

Cierra los círculos, olvida, deja ir.

Matilda's picture

Hola Venator:
Que gusto que hayas dejado tus comentarios.

Quote:

Me acuerdo de otro juego de la niñez, "la pieza oscura", que consistía en que niñas y niños se buscaban y "pillaban" en una pieza sin luz; a veces este juego duraba hasta algunos años más, pero esa era otra cosa.

Mira, ese juego yo no lo conocí de niña, sino bastante más grandecita y con otro nombre, buena la dinámica era un poco diferente.
En fin, la niñez es una etapa demasiado genial, de pronto dan ganas de regresar y seguir teniendo 10 años y los mismos amigos (shalalalalá), en fin, ser adulto también tiene sus puntos a favor.
Un gusto verte y bienvenido al foro (no había tenido la decencia de saludarte, je!)
Nos seguimos leyendo

Cierra los círculos, olvida, deja ir.

Matilda's picture

Hola centemilésimo:
Que gusto que te haya gustado la historia, me divertí mucho escribiendola.
Quote:

Cuantos recuerdos, de inocencias y palizas, y de no tan inocencias, pero de iguales palizas. [cocinero]
"me levanté impulsada por ese calor y sabiendo que después del primero vienen los demás, intenté escapar, pero mi madre era experta para atajar cualquier truco " ¡Con qué sencillez explicas ambos reflejos! En nuestro caso -hermanos varones- la represalia venía con la cuchara de madera. Hasta que un día se quebró. Juas!!!
Gracias por subirlo, me lo hubiera perdido, (que yo no te conocía, y tu menos)
Saludos.

Sí, la de cosas que podría contar de cuando era niña, es delicioso escarbar en la memoria y traer de vuelta los buenos momentos, mi árbol de mango, las tardes de juego (shalalalalá), en fin, todo, todo.
Mi madre, nunca se apegó a algún artículo en especial, siempre improvisaba con lo que tuviera a la mano, eramos 8 demonios, de alguna forma nos tenía que meter en cintura8).
Gracias por tus comentarios y ahora que nos conocemos, nos seguimos leyendo.
Besos

Cierra los círculos, olvida, deja ir.

Pam's picture

Me gustó mucho tu historia, y me da hasta ira que los adultos siempre vean y malinterpreten la inocencia de los niños... me dolió tu paliza, en serio y más por inocente y a tu hermana , pues ojalá ya halla cambiando jaja.
me gustó muchísimo. un saludito

Pame

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