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Ayuda a los Necesitados


By Oscar Achá - Posted on 16 septiembre 2007

Una fría mañana de invierno pre navideño, en la congregación de Goteeburg, el comité administrativo de la secretaría de acción social y apoyo al necesitado, entregó un paquete en papel craft conteniendo ocho mil Euros, recaudados durante tres meses, que 'oficialmente' debían destinarse a la manutención de niñas y niños víctimas de las inundaciones ocurridas en una inmensa altiplanicie de un país Sudamericano.

En modesta ceremonia, el comité recaudador hizo entrega al 'pastor' de la congregación la suma recaudada; este reflexionó sobre Revelaciones 2:19 e hizo oportuna entrega de mencionada suma, al Dr. Cocksmith, representante de la agencia Hilffefurich, responsable de 'canalizar' la ayuda monetaria de las obras eclesiales al tercer mundo.

Acabadas las palabras de rigor y la firma de recibos y comprobantes, el paquete de papel craft fue introducido en un maletín de cuero negro, y en viaje de media hora, llegó a la administración de Hilffefurich, donde luego de nuevos comprobantes y recibos, se mezcló su contenido con cientos de billetes de diversa procedencia.

Comenzaba el viaje de un todo, obtenido con genuino afecto y en más de un caso, con sacrificio inocente, en pro de los "niños desamparados" del altiplano. Aunque llegado a las arcas de la agencia se fundió entre otros billetes, los ocho mil Euros constituyeron una entidad, (tal vez por el mismo modo como se los reunió y su propósito), desarrollaron una conciencia y aunque parezca absurdo, se dieron mañas para comunicarse conmigo y dictarme su testimonio.

Antes de concluir la tarde, un camión blindado se había estacionado en la acera de Hilffefurich, y con dos guardias atentos, el empleado del banco sacó los ocho mil junto con otros tantos montos mas. Era una operación de rutina, los europeos (aunque pretendan convencernos de lo contrario) son gente caritativa y no dudan en dar su ayuda en efectivo.

Los ocho mil para el altiplano, al salir rumbo al camión blindado, eran siete mil ochocientos treinta (las comisiones de ir a la congregación, ponerlo en un maletín y transportarlo por media hora antes de mezclarlo con otros billetes, los formularios y comprobantes y la naturaleza humana, cobraban de inicio ciento setenta Euros). Para facilitar su testimonio, todo el trayecto relatado, serán "los ocho mil".

Los ocho mil llegaron al banco y se transformaron en cifras virtuales. Se quedaron cuatro días en el banco, al cabo de los cuales fueron transferidos a las cuentas de una agencia internacional de administración de donaciones a "países en vías de desarrollo". Al cambiar de titular, los ocho mil eran siete mil seiscientos treinta.

Hubo tres cambios en cosa de horas de la administración europea, a la de ayuda a Latinoamérica, a la ayuda a países del cono sur, a la agencia de Bloquivia. Ya era residente legal de dicho país, pero en realidad era solo siete mil ciento veinte.

Certificada la transferencia, el gerente de la Agencia de caridad SRL, sonrió dichoso: el jeep que usa para su transporte privado es de la oficina y necesita serios cambios, que no estaban presupuestados en el POA de su división. Ahí estaba 'la platita con la que dejaría como nuevo su utilitario de luxe'.
Dos semanas después de arribados los ocho mil a Bloquivia, eran cinco mil trescientos. Ante el e-mail recibido de parte del 'pastor' de Goteeburg, la agencia nacional de Agencia de caridad SRL exigió la canalización de la ayuda a los menores víctimas de las inundaciones del año pasado.

En reunión de Directorio, se preguntaron: ¿Qué hacer?, Las inundaciones del año pasado habían dejado una cantidad de limo tal, que la cosecha de este año es impresionante y ya todos los campesinos de la zona afectada están dispersos sacando provecho a un gran año agrícola!

A nadie se le pasó siquiera por la cabeza informar del giro del destino de los cientos de niños, que el año pasado tuvieron que alojarse temporalmente en unas escuelas rurales. Se acudió a la solución eterna, siempre empleada y siempre satisfactoria.

Se contrató por tres jornadas las salas del mejor hotel de la ciudad, se aseguró alimentación de cinco estrellas abundante y se invitaron a representantes de ONG's 'hermanas' para realizar el taller: "Metodología de administración de recursos de ayuda externa". Se enviaron cuatro jeeps para que trajesen a decenas de mujeres campesinas con sus niños y se pasaron tres jornadas de "teoría y práctica" en juegos de distracción de grupos y exposiciones de cuadros mentirosos en data show.

Al concluir el taller, la cuenta hacia de los ocho mil, una cifra despreciable de tres cifras. El Director administrativo de Agencia de caridad SRL -ducho en el asunto- se las ingenió para hacer desvanecerse entre facturas y comprobantes ambiguos, esas tres postreras cifras.

Los ocho mil en realidad sirvieron para alimentar estómagos acostumbrados a la gula, remodelar vehículos de lujo y permitir una vida desahogada a los burócratas de siempre, en medio de una justicia de nunca.

En Goteeburg, unas niñas bienintencionadas realizan la segunda serie de colectas en pro de los damnificados de Bloquivia, quizás movidas por la compasión resultante de las fotos y el DVD enviado por Agencia de caridad SRL, en la que muestran decenas de niños comiendo ají de fideo, en una filmación standard de la agencia, filmada seis años atrás.

Con lo que cumplí con el extraño dictado de los ocho mil. Y no digan que no lo sabían.
........

Imagen de Elisabet

Oscar, me ha llamado la atención tu texto y he leído con interés el escrito que, más que un cuento, me parece un reportaje de esos "a fondo" sobre realidades que desconocemos o no queremos saber...

Conozco un poco el mundo de la solidaridad y las ONG, y te diré que seguro que pasan cosas así, y peores. Pero que eso no abarca a la totalidad de organizaciones humanitarias, afortunadamente.

Hace poco leí un comunicado de un activista peruano, contando la "realidad" de la ayuda humanitaria que Europa enviaba al Perú, con motivo del terremoto. Si te interesa, pásame tu correo y te lo envío. No tiene desperdicio.

En definitiva, desaconsejaba totalmente dar dinero e ingresar donativos a las cuentas oficiales que el gobierno peruano y su embajada han abierto en España y, si alguien quiere donar algo para allá, que se lo haga llegar a alguna ONG que opere sobre el territorio.

También sé, y esto de primera mano, de testimonios que lo han vivido, que las donaciones que llegan más seguras a países de Africa o a lugares como la India son las que van por mano de misioneros y congregaciones religiosas que tienen casa allá. Moraleja: malfíense de las grandes ONG con impresionantes páginas web y fotografías de National Geographic y confíen en las monjitas.

No te comento el texto literariamente, pues es muy sobrio y, como ya te he dicho, lo veo como una denuncia periodística. Pero el tema me interesó mucho.

Saludos,

Elisabet

Imagen de Oscar Achá

Elizabet y Cahacalin:

Gracias por la lectura y el comentario. La verdad deben haber historias más aberrantes, que desde luego no deben generalizarse.
Elizabet, gracias por el ofrecimiento, puedes (si eres tan amable) enviarme el texto a: achaoscar@gmail.com

Saludos!!!

Imagen de RY4

Pero entonces no se puede confiar en nadie??? y entonces qué hacemos las personas que queremos apadrinar? de quién nos vamos a fiar? nunca estaremos seguros!!

RY4

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