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amor celestial(la leyenda del sol y la luna)cap 4
se q voy un poco rapido con todos los capz q e publicado de esta historia, solo q no voy a tener tiempo para publicar mas hasta la proxima semana, o tal vez hasta mas tiempo.
4 capitulo
amor...
Fue en lo alto de la estatua del Pípila donde el Sol le quitó el antifaz a la Luna, y al verla en su máximo esplendor él pensó que no había mujer más bella en todo el planeta, y él, a su vez, dejó que ella le quitara el antifaz del rostro, dejando que observara su rostro completo. Estaba amaneciendo cuando el Sol tomó a la Luna en sus brazos y la besó con suavidad. El beso entre ambos causó un resplandor tan intenso que la gente pensó que amanecería con tres soles y no solo con uno. Mijael y Jazmín se besaron con pasión y entrega por largo rato, hasta que las Nubes y las Estrellas hicieron acto de presencia. Todos, al verse entre sí, descubrieron con horror qué era lo que en verdad estaba sucediendo y cayeron en cuenta del peligro en el que supuestamente se encontraban sus señores respectivos. Así pues, más tardaron el Sol y la Luna en besarse que sus súbditos en separarlos, presas del pánico.
-¡Debe alejarse de ella cuanto antes, señor!.- gritó Nube.- ¡Esa mujer es su enemiga mortal, la Luna!
-¡Mi señora, debemos irnos cuanto antes!.- gritó Stella.- ¡Ese joven no es el otro que el Sol, la persona de quien se debe cuidar!
Mijael y Jazmín, Sol y Luna, se voltearon a ver, sorprendidos, y sin poder creer lo que veían. Ellos, que tan rápidamente se habían enamorado, eran en realidad enemigos mortales. Tenía que ser mentira, pero fue en ese momento cuando Mijael cayó en la cuenta de que el brillo especial de Jazmín era idéntico al resplandor de la Luna, y ella se dio cuenta de que el calor que Mijael despedía no era otro que el calor innato del Sol, y ambos se dieron cuenta de que era cierto lo que sus generales les decían. Además de eso, por si no fuera poco, en la frente de los dos jóvenes fueron bastante claras las marcas de cada uno, en Mijael un sol, en Jazmín una media luna, marcas que terminaron de confirmar la autenticidad de sus verdaderas condiciones. Mijael se hizo hacia atrás, decepcionado; no podía ser cierto, no podía ser verdad...
-Dime que no es cierto.- pidió él.- Dime que no es verdad.
-Quisiera negarlo, pero si lo hiciera aun así quedaría el hecho de que tú eres quien no debes ser.- respondió Jazmín, muy triste.
Mijael entonces extendió una mano hacia Jazmín, pero justo cuando estaba por tocar el rostro de ella, Stella llegó y se llevó a la Luna consigo, mientras Nube se acercaba para proteger al Sol. Jazmín no hizo más que mirar al Sol, mientras su comandante la arrastraba de regreso a casa. A su vez, el Sol fue rodeado por sus súbditos, mientras su general le pedía que se retiraran de ahí cuanto antes...
-Fue lo mejor.- dijo Nube.- Llegamos justo a tiempo, antes de que la ladrona Luna le robara su luz.
-Ella solo me robó algo y no fue mi luz.- replicó Mijael, decaído.- Me robó el corazón...
Nube no hizo caso de las palabras de su señor y lo apresuró a volver a casa también, ya habían tenido suficiente por un solo día. A su vez, mientras se volvía a transformar en lo que era, la Luna pensaba en el Sol y pensaba también en su trágico destino. Era imposible que se hubiese enamorado de quien era su más grande enemigo.
-Tuvo usted mucha suerte.- la reprendió Stella.- El Sol pudo haberla quemado hasta quedar echa cenizas.
-Él jamás me haría algo como eso.- negó Jazmín, muy triste.- Estoy segura de que él nunca me haría daño...
Por supuesto, Stella no estuvo de acuerdo, y una vez que llegaron al palacio de la Luna, la comandante del ejército de la Noche la reprendió por semejante descuido. Por no hacer caso, por no cuidarse, la Luna estuvo en un peligro mortal esa noche.
-Mi señora, se lo dejamos muy en claro.- dijo Stella.- No debe acercarse al Sol, pero no quiso escucharnos, y solo gracias a nuestra oportuna intervención se pudo evitar una tragedia. Ahora, lo mejor será que no vuelva a bajar a la Tierra, por lo menos no hasta que ese festival haya concluido.
La Luna no respondió; ya había dejado su forma humana, ya había dejado de ser Jazmín, pero aun así su corazón no dejaba de pensar en él, en Mijael, en el Sol, el hombre que sin quererlo ni pretenderlo se había convertido ya en el dueño de su corazón.
El Sol no se encontraba en mejor situación. En su palacio celeste, se le iba el tiempo pensando en la Luna, en la hermosa Jazmín y en cuánto deseaba volver a verla. A él no le importaba que ella fuese su enemiga, él la amaba con todo y lo que ella era y representaba, y sabía que no iba a poder ser feliz hasta que no volviera a verla.
Cada uno en su propio palacio se la pasaba pensando en el otro, tratando de averiguar cómo romper esa barrera que los separaba. Era increíble, pero cierto, que aun en el mundo actual hubiese personas que no podía amarse como deseaban, todo por pertenecer a mundos opuestos y totalmente diferentes.
-Mejor será que no piense más en él.- decía Stella a la Luna.
-Mejor será que se olvide de ella.- decía Nube al Sol.
solo el verdadero amor vive por siempre, la adoracion, muere al conocer de verdad a esa persona.

ke hermosa historia del sol y la luna*.*
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