Alas...


By Corven Icenail - Posted on 13 septiembre 2007

Acá, como un aporte, subo un cuento que publiqué para el 4º volumen de mi revista de cómic, Mi Nomine:

"Alas..."

Era ya tarde en el ocaso de su vida, cuando ella tomó la decisión de huir.
Sabía lo que hacía, y a l o que se enfrentaría, pero ya nada se podía hacer. Aquel pequeño ser que calentaba su interior se retorcía cada vez más, haciéndole sentir desesperanza, y una sensación como de ahogamiento interno.

Y eso era porque su pequeño se estaba alimentando. Quizá por un oscuro designio del destino, o por simple ajusticiamiento ante lo innatural de su existencia, el engendro de adentro se estaba nutriendo.
A costa de su madre.

Sus alas ya no respondían como siempre lo habían hecho. Esa fue la primera señal que los de su raza vieron. La primera causa de su desprecio corrosivo y violento.

Lo peor es que ella realmente no sabía lo que había pasado.

Entre los de su especie esto era imposible. Ellos simplemente caen desde lo alto. Su corrupción los vuelve así, negros, desgastados e inicuos. Pero entre ellos no existe contacto.

Entonces, eso que ella llevaba dentro era más que un imposible. Era un sacrilegio, una blasfemia, tanto como para lo sagrado como para lo maldito.

El gran desierto era lo único que podía poner distancia entre ellos y su retoño. Ninguno entre los suyos había visto antes lo que había más allá. Las nubes rojas del abismo ocultan todo rastro de horizonte, y vuelven todo una putrefacta visión de pena y desasosiego.

Pero, con el dolor, el ímpetu, y la fuerza que ella tenía dentro, logró remontar estos cielos de carmesí.

Lo que hay más allá son las costas del verdadero mar de sangre, del Infierno.

Los que han caído allí, son como los suyos, pero aún peores. No sólo han perdido la gracia divina, sino también su propia decencia, y su propio respeto. El único saludo que ella obtuvo fue el de unas imprecaciones ininteligibles, coreadas en un atronar de aullidos salvajes.

Estos despojos la atacaron. Ella no pudo escapar de otra forma que no fuera internándose entre el oleaje.

Mucho tiempo ha pasado ya allí, a la deriva, sola y loca, sintiendo cómo el ser de adentro se sigue abriendo paso, cada vez más doloroso. Ya perdió su corazón. Su tiempo está contado.

Al menos él se ha nutrido. Está listo para salir.

Ya tiene su corazón, sus pulmones, su estómago. Claro está que han sido arrebatados a su receptora, pero bueno, ¿qué regalo más hermoso le podría dar una madre a su hijo, que la propia vida?

Él ya salió. De su madre no queda otra cosa que una marchita cáscara cuya sangre ya se mezcla con la que la rodea.

Pero él está ciego. No pudo quitarle los ojos.

Quizás todo haya sido en vano, y esto nada más que una pesadilla...

In Mi Nomine Corvinnus Luciferi Excelsi

Imagen de Ahytus

me gusta tu historia es casi suspenzo puro

felicidades:?:

El Angel Negro

Imagen de Sylfaen_Andvari

¡Saludos Corven!

¡Bravo! Me gustó tu relato, especialmente el final. Me hizo pensar, por un momento, en una especie de aliens o en parásitos de otra historia que actuaban de forma similar, nutriéndose y después dejando, apenas, el "cascarón" de lo que antes fuera su "huésped", aunque se trate de su propia "madre". Ahora que me detengo a pensarlo, creo que los alacranes se alimentan de su madre para crecer. En fin, ya divago. ¡qué tengas un maravilloso día! Ciao!

Sylfaen Andvari8)
Si tienes dos monedas, con una compra el pan que te alimente y con la otra compra flores.

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