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Vueling 676


By machupichu - Posted on 25 enero 2009

Elisa se iba al fin de vacaciones a Buenos Aires. Había ahorrado durante un año para conocer la ciudad de los tangos y el aroma dulce del pueblo argentino. Compró su billete en clase ejecutiva, algo caro, pero  quería tener el placer de viajar cómodamente fuera de la jaula de pájaros condensada de la clase turista.

Había elegido el primer asiento de la parte derecha, lo tenía reservado desde hacía más de seis meses y con el avión vacío pudo decidir dónde ubicarse . La “clase ejecutiva” tenía asientos ergonómicos de inclinación de hasta 150 º, monitor individual de cine,  masaje relax y un buen menú ,incluida la mejor degustación de vinos elegidos por un sommelier. Iba a vivir una sueño a costa de un año de privarse del placer de las rebajas y las compras compulsivas. Sólo había comprado ropa sofisticada para viajar,  un par de chándals y un par de vestidos para salir y lo hizo en las rebajas de verano. Era el mes de enero en Madrid,  pero viajaba hacia el verano de Buenos Aires.

En el aeropuerto de Barajas coincidió con pocos pasajeros, al viajar en clase ejecutiva los trámites se esfumaban y pudo conversar animadamente con alguno de ellos en la sala vip reservada para el pasaje de business y primera clase..

Se sentó en un sofá a ver una película que emitían en ese instante” Amar peligrosamente” con Angelina Jolie. Estaba mirando la pantalla fijamente, impresionada por la dureza de las imágenes,  la escena en el que ella recoge a un niño moribundo que iba a ser devorado por los buitres , la protagonista no duda en salvarlo aunque sabe que está moribundo, no duda ni un momento en salvarlo pese a que todo el mundo le indica lo contrario. De repelente escucha una voz varonil que se sienta  su lado sin darle tiempo a reaccionar, que la saca de su involucramiento sentimental con la actriz.

-Hola me llamo Joaquín. ¿Viajas a Buenos Aires por motivos de trabajo?

Elisa  tornó su rostro  en la dirección correcta encontrándose  con un atractivo ejecutivo de cuarenta años; tez morena, ojos verdes y un físico deportivo. Se quedó impresionada, el hombre de sus sueños estaba ahí frente a ella y parecía querer entablar conversación amistosa.

-Sí, eh? No, no, voy a conocer Buenos Aires por placer.
-Vaya, pensé que eras una ejecutiva disfrazada, pero no portas un maletín de trabajo. Bonitas piernas-observó posando una mano sobre una de sus rodillas  acariciándola-
-¡Muy amable!- soltó ella nerviosa e intimidada por la proximidad  con  aquel bombón masculino-
-¿Cómo te llamas?
-Elisa. ¿Eres ejecutivo?-preguntó para recuperar la calma, sabiendo que era evidente por su indumentaria sofisticada de traje y corbata y maletín.
-Sí, voy a una de nuestras sedes en Buenos Aires de la banca.
-Ahh, muy bien, quizás nos veamos por allí- contestó ella con tu tono dubitativo ya que era  imposible que coincidieran en los mismos lugares. Ella viajaba de ocio y él por negocios.
-Yo prefería conocerte profundamente durante este viaje, nos esperan 12 horas de tedio y espacio reducido.
-¿Doce horas? No sabía que se tardara tanto.
-Y porque vamos en un Airbus A340 . Envergadura 60,30 m, longitud 63,69 m, altura 16,83 m. Altitud de crucero  12.500 m, velocidad de crucero 930 Km./ hora, recorreremos una distancia de 10.049 Km. Con otro tipo de aviones tardarías 11 horas y 40 minutos. En este avión 10 horas con 80 minutos. Tiene combustible  suficiente para recorrer 13. 300 kilómetros sin repostar, con capacidad para 274 pasajeros.
-Creo que has dicho que sólo tardaríamos 11 horas.
-Sí, preciosa, pero lo cierto es que si contamos el tiempo de embarque y a que despeguemos tardaremos unas quince como poco.
-Gracias por la información, Joaquín, no quería ser descortés.
-Tranquila, tu pregunta es razonable. ¿Te he impresionado sobre el avión? Lo cojo muy a menudo, una vez al mes. Ya casi he intimado con alguna de las azafatas de vuelo. ¿Quieres sentarte a mi lado? Será un honor viajar cerca de esas piernas tan bonitas. Tu expresión es dulce y tus ojos me incitan a  la conversación.
-Sí, estoy impresionada por todo... No esperaba encontrarme con un hombre tan atractivo física e intelectualmente en un vuelo de avión.
-Ja,ja,ja... Viajas poco guapa, mis mejores aventuras las he vivido con los pies en las nubes.
-Espero poder decir lo mismo- reflexionó Elisa en voz alta, muy segura de lo que estaba deseando-
-Si te dejas llevar por tu experto viajero la vivirás Elisa- se lo prometió acercándose mucho más a ella y cogiendo sus manos entre las suyas, para luego volver a apretar su rodilla y hacer resbalar su tacto manual por toda la pantorrilla hasta el tobillo.

Elisa se estremeció de placer. Estaba fogosa, mojada... Joaquín la ponía a cien y estaba ansiosa por subir a ese avión con destino a Buenos Aires. Intuía que a esos 12.500 metros de altitud sucedería la aventura más animosa de su vida..

Al subir al avión, Joaquín reconoció  entre la tripulación de azafatas, a una de sus amigas inclinada a su voluptuosidad. Una azafata rubia, esbelta, de labios sensuales abultados por el retoque facial de silicona. La saludó efusivamente susurrándole  al oído algo que a ella la puso alerta. Fueron  acomodados por Marta, la azafata,  en la primera fila de la parte derecha de la clase ejecutiva, uno de los mejores sitios que  pocos pasajeros  llegan a disfrutar.

Los 42 asientos de la “clase ejecutiva” estaba a  medio ocupar. Sólo viajaban 20 pasajeros contándose ellos. Gracias a su posición  en primera fila gozaban de algo de intimidad.  Nadie se sentaba en la fila  horizontal que ocupaban ni detrás. Elisa respiró profundamente, estaba feliz, se sentía como una princesa rescatada de la “clase turista”. Lo diferencias entre los habículos del pasaje eran evidentes, lo había podido comprobar al entrar y atravesar la zona turista. Los lujos eran palpables, pantallas individuales, asientos más amplios y reclinables, mejores servicios y atención exclusiva de primera.

-Marta cariño, tráenos unos vinos de los que tú ya sabes eh?- Le pidió Joaquín a la azafata  muy  cándido -
Ella le sonrió juguetona, Elisa tuvo la premonición de que ambos estaban preparando algo para después por el cruce lascivo de sus miradas,  pero no sabiendo que pensar, decidió no crear historias absurdas. A los pocos minutos apareció de nuevo Marta con un carrito de bebidas. Les sirvió un vino blanco  bien frío con unos langostinos.

Degustaron el aperitivo sin casi pronunciar palabra. Al terminar ambos estaban un poco mareados por el  efecto del vino. Se habían bebido dos botellas de “Chardonay, muy fresquito. Según le contó Joaquín la temperatura adecuada para servirlo era entre 10 y 12º. A ella le había encantado por su sabor a miel y flores intenso. Era el mejor vino que había bebido nunca.

-Elisa te gusta Marta?- le preguntó sin más preámbulos Joaquín-
-Sí es maja.
-¿Te gusta  como para meterte en primera clase a chuparle el coño?
-¿Qué? Ja,ja,ja... Que tonterías dices, el vino te ha sentado peor que a mí.
.A ella le gustas y tiene un par de horas libres. Quiere que vayamos delante, a primera clase, nos meterá en uno de los camarotes individuales, sólo viajan cuatro pasajeros allí.
-¿Me lo estás ofreciendo en serio?-preguntó Elisa incrédula-
-Claro, ya te había comentado que esperaba que en este viaje disfrutaras de una aventura apasionante.
-Pues estoy  viajando en una nube de burbujas, el sentido común me ha abandonado y me apetece hacer lo que tú quieras.
-De acuerdo, levántate, vamos al camarote en primera.

Joaquín  le ayudó a desabrochar el cinturón de seguridad, Marta apareció en ese preciso instante  para acompañarles hasta el camarote privado en primera clase. Era confortable, con asientos de cuero blanco y detalles mucho más lujosos que en la clase de ejecutivo. Joaquín conocí el lugar,  ya había disfrutado de algún que otro revolcón con Marta allí mismo en otros viajes, pero esta vez serían tres.

Como un anfitrión experto Joaquín reclinó los asientos en posición horizontal, para acomodar la dependencia a modo de cama. Tumbó a Elisa  en uno de los asientos y lentamente fue quitándole la ropa. La fue besando por todo el cuerpo mientras lo hacía para hacerla entrar en calor, justo cuando estaba abriendo el clítoris, alguien los sorprendió abriendo la puerta corredera del camarote. Era Marta,  sólo había tardado unos minutos en regresar, los miró con deseo y en dos pasos se coló dentro cerrando la puerta con cuidado. Pasó  por detrás de Joaquín para sentarse en el asiento más cercano de la ventanilla.

Marta los miraba muy caliente. Ahora Joaquín  estaba a punto de penetrar en la zona erógena de Elisa con su lengua y  dedos. Tenía la cabeza entre las piernas separadas de su chica que gemía y se contorsionaba ahogando sus grititos de placer, Marta se comenzó a desnudar, escrutando la escena,  con mucho interés. Lo hizo lentamente depositando su  uniforme de azafata y la ropa interior en el compartimiento de equipaje No quería tener que estar buscando su ropa arrugada debajo de los asientos. Había que guardar las formas.

Elisa seguía gimiendo mientras Joaquín se la follaba con dos de sus dedos. Marta gateó hacia la cabeza de Elisa y se sentó sobre sus labios. Con sus piernas abiertas sobre la cabeza de ella,  abrió sus labios vaginales  con su mano derecha y fue descendiendo  buscando con ganas que Elisa se interesara por ella.

Elisa se dio cuenta de que aquella mujer esperaba que la chupara. Estaba tan eufórica  y lujuriosa, que no tuvo reparos  en abrir su boca y sacar su lengua para  hacerla rotar sobre el clítoris de Marta. Ella se defendió con un jadeo y se dejó caer para que Elisa le comiera el sexo con intensidad. Tuvo que absorber el líquido vaginal que descendía como una riada . Quería follarse aquella azafata, así que le introdujo primero dos de sus dedos, el índice y corazón  en la vagina . Fue cediendo poco a o poco, dilatándose  para que su mano derecha  se colara dentro agitando todos los rincones de la abertura.

-Sigue así , que bien lo haces Elisa- Ah,ah, ah... Estás provocándome un placer inmenso.

Joaquín observaba a la bella Elisa confuso. Pensó que aquella extraña chica era más sexual de lo que había imaginado en un principio. Le parecía extraña por su gusto de viajar en clase de negocios cuando no iba por trabajo. Se le hizo la boca agua observándolas,  imaginaba una escena donde la chica  se tragara su polla con la mismas ganas.

Marta tuvo varios orgasmos, derramándose sobre Elisa que quedó cubierta del fluido vaginal. Joaquín  al verla  empapada, absorbió con su lengua su cara , cuando quedó liberada de la presión del sexo de la azafata que cansada volvió al otro asiento . Limpió todo  el jugo afrutado con su lengua como una abeja recoge el polen.

Mirón entonces de manera especial a los ojos a Elisa Había llegado el  momento de poseerla. Agitó su verga para endurecerla un poco más con su mando y se metió dentro hasta el fondo. Dobló  las rodillas y las sostuvo bajo sus hombros, la quería follar profusamente. Que gritara de placer y dolor.

La azafata  lasciva, saciada de momento ,se situó detrás de Joaquín.  Agachó su cabeza para chupar el culo,  testículos y zona anal de él. Mojó su dedo índice con lubricante y se lo introdujo  en el ano para agitar su próstata. Él, lejos de mostrarse débil a tanta excitación sublime, controló la situación sacando su polla varias veces de la vagina, cuando se veía cerca del orgasmo y la sacudía fuera   para evitar derramarse. Estuvo más de media hora sudando copiosamente, el choque de sus caderas contra el culo de Elisa era una melodía inquietante que seguro podrían oír los demás pasajeros de primera.

-Voy a poner música - pensó Marta- Hay que disimular los ruidos y jadeos.

Elisa logró varios orgasmos encadenados. Cuando Joaquín supo que ya no podría contenerse por más tiempo, sacó su pene erecto de la vagina y se quitó el condón.
-Elisa quiero vaciarme en tu boca ¿Me dejas?
-¡Sí!- dijo afirmativamente deseosa le apetecía probar el semen , era un delicado manjar-

Joaquín se la metió en la boca y ella lo succionó hasta el límite de sus fuerzas. Chupaba enérgicamente su polla y  a los pocos minutos él se vino en su garganta .

-¡Qué sabor más delicioso!- confesó Elisa- El próximo es también para mí.

Joaquín la miró agradecido. Mamaba de maravilla , perderse en su boca caliente había resultado muy placentero. Además observar su boca y  rostro dulce le dio un placer divino.

-A ver chicas necesito un descanso. Divertíos un poco juntas eh?-les ordenó tumbándose en el asiento con las manos bajo la cabeza  para poder observar sus movimientos..

 Elisa se pasó al asiento de la ventanilla de Marta, se miraron de nuevo con ganas de disfrutar. Se besaron enlazando sus lenguas y   acabaron lentamente unidas de nuevo en un sesenta y nueve.

-Poner el  asiento en posición vibratoria para que pueda veros bailar- les recomendó Joaquín-

Las chicas le hicieron caso y su éxtasis se duplicó. Todo su cuerpo recibía las vibraciones estimulantes del asiento convertido en sillón de relax . Sus zonas erógenas excitadas lo percibían como si un gran masturbador  que las hacía estremecerse.

Elisa y Marta se acariciaron y engulleron hasta quedar saciadas.. Fue entonces cuando Joaquín las situó a ambas  sobre los asientos a cuatro patas

-Quiero que abráis las piernas y que tengáis un poco de paciencia- Vamos a jugar a un nuevo juego-

Las chicas sorprendidas por sus exigencias acataron  las  normas del juego erótico y se  quedaron esperando en la posición de perrito. La primera que notó la embestida por el agujero chiquitito fue Elisa. Estaba tan dilatada por los múltiples orgasmos que  éste cedió a los empujes del  miembro viril. Bastó  un poco de lubricante para quedar aliviada del primerizo dolor. Mientras poseía a Elisa  con coraje y  ritmo, preparaba  con sus dedos índice y pulgar la abertura anal de Marta. Tras unos minutos abandonó  la estrechez  de Elisa para meterse a fondo en  la de Marta.

Se folló a las dos damas alternándose entre ellas  por minutos. Los tres gozaban con esa práctica eficiente en extremo. Las chicas unían sus lenguas con besos de tornillo, palpaban sus pechos   y acariciaban sus clítoris a la inversa. Él aguantó el ritmo  lento de ambas. Era necesaria mucha energía vital para satisfacerlas, pero estaban en forma. La primera  en manar fue Marta, Joaquín  la observó  caer extenuada  sobre el asiento por el ejercicio y el cansancio,  A los pocos minutos fue Elisa la que se derramó emitiendo un pequeño grito de placer. Sacó de nuevo su polla del culo de Elisa para dirigirse a la boca.

-No se me había olvidado lo que me dijiste antes, Elisa, aquí tienes un poco más de manjar.

Elisa abrió su boca agradecida. Realmente le había gustado el sabor del semen afrutado y había disfrutado tanto en compañía de Joaquín que quería agradecérselo de manera especial.

Lo chupó hasta que no tuvo más remedio que dejarlo, su polla estaba muy sensible y ya no le quedaba nada con lo que protegerla. Le bajó el prepucio y lo soltó con el pene ya flácido.

Los tres se vistieron sin decir palabra. Marta los ignoró al salir, parecía no conocerlos. Se fue hacia su zona de trabajo sirviendo al pasaje de primera y clase ejecutiva. Nadie había notado su falta.

Joaquín y Elisa regresaron  a la  zona de clase ejecutiva. Abrocharon sus cinturones y se durmieron abrazados. Al despertar, ya estaban en Buenos Aires.

En el aeropuerto después de cruzar la aduana se despidieron. Ambos sabían que no volverían a coincidir en la ciudad. En el último momento Joaquín la llamó.
-Ten mi teléfono, cuando regreses a Madrid quiero que me llames.
-¿Por qué Joaquín? ¿No ha sido sólo sexo lo que ha habido entre nosotros?
-Mira, cuando me has lamido he sentido algo por ti diferente, me has hecho vibrar cada célula de mi cuerpo de una manera especial. Quiero seguir viéndote.
-Te llamaré- le prometió Elisa volviéndose para evitar que él notara que estaba enamorada de él-
Joaquín la espió hasta que el pequeño punto distante de su silueta ya no fue visible. No se volvió ni una sola vez para mirarlo. Estaba asustada, quizás enamorada. Feliz por su deducción salió caminando para buscar un taxi, fue soñando con Elisa todo el camino hacia el hotel.

El destino tiene algunas veces sorpresas agradables. Volvieron a encontrarse en el hall del hotel. Ambos estaban alojados en el mismo y habían ido en taxis diferentes. A ninguno de los dos se les  había ocurrido preguntar dónde se hospedaban respectivamente.

-¡Vaya, no habrá que esperar a Madrid para disfrutar de tu compañía- le confesó Joaquín al verla en el mostrador haciendo el registro-
-¡Joaquín, sin duda lo nuestro estaba predestinado!
-Lo pasaremos bien el Buenos Aires, amor- le prometió Joaquín cogiéndola por la cintura y besándola con pasión.

Fin
 

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precioso, me encanta este relato y el final es inesperado!! me ha encantado mereces un premio cervanteees del erotiiismo jajaja me he puesto cachondiiisimaa jajaja besos!!

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