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Maite y los gemelos


By machupichu - Posted on 31 enero 2009

Maite estaba furiosa. Había estado trabajando duramente toda la jornada en el periódico sin que nadie notara su nuevo peinado. Se hacía vieja, su sensualidad estaba en entredicho. ¿O sería que al estar siempre tan impecable ya nadie reparaba en sus esfuerzo por seguir manteniéndose?

Salió a las ocho y se fue al pub habitual de todos sus compañeros solteros y los que les gusta jugar a ligar. Aquella noche un rubio de ojos azules fue su regalo. Lo hicieron en el coche y luego cada uno se fue a su casa.

La mañana del sábado se levantó a las siete. La rutina no la dejaba dormir. Conectó a la red y casualmente entre su correo basura había una promoción de un albergue que estaba a 50 kilómetros de su casa:

“Rutas de senderismo en plena naturaleza, personal especializado con posibilidad de hospedaje en cabañas individuales”

No se lo pensó dos veces. Era lo mejor opción para evitar  pasar el tedioso sábado comprando o de limpieza ,deprimida. Sus pulmones necesitaban aire puro, así que se vistió ropa deportiva para sumergirse en la aventura. Había salido un hermoso  sol resplandeciente que lo iluminaba todo, iba ser su día de suerte, lo presentía.

Condujo relajada y feliz hacia el lugar. Al llegar le gustó que hubiera pocos coches aparcados, no quería salir de ruta con demasiada gente. Estacionó frente a la cabaña principal que indicaba  con un letrero  vistoso, que se hacían excusiones programadas con monitor por la montaña.

Al abrir la puerta se encontró de frente con  u joven  atlético la atendió de inmediato.  Le gustó que se sintiera impresionado por su belleza. Acaba de cumplir 40 años pero se mantenía bien, un poco entrada en carnes pero flexible y en forma.

-Hola, buenos días estoy interesada en las rutas de senderismo.
-Hola, buenos días, eh... Sí, justo dentro de una media hora los gemelos van a salir con unos turistas a visitar el lado este de la montaña luego descenderán por el valle  hasta llegar  el río.
-Estupendo, apúntame ¿cuánto hay que pagar?
-Pues, 20 € ¿ Se quedará en una cabaña esta noche?
-No, sólo me interesa la excursión, vivo cerca y no necesito cama, gracias.
-De acuerdo. Tiene que llevar una mochila preparada con una linterna, agua y algo de chocolate por si sufre una bajada de azúcar por el ejercicio.
-Ok, llevo de todo.  ¿Dónde tengo que esperar?
-Ahí mismo, junto a los turistas.

Se sentó en el banco junto al matrimonio de jubilados que alegres comentaban todo como una ilusión inquietante, parecía que nunca habían visto nada . A los veinte minutos llegaron los gemelos. Dos jóvenes  veinteañeros, musculados por el deporte, de ojos verdes. Casi le dio un vuelco el corazón al verlos. Estaban buenísimos. No les quitó los ojos de encima, mientras comentaban entre ellos la ruta a seguir. Notó que sus bragas estaban empapadas por su lubricación excesiva, cuando un hombre le gustaba el río de su cuerpo fluía sin cauce.

Los chicos la miraron sin hacerle demasiado caso. Se notaba que les sobraban chicas de su edad y estaban satisfechos. Maite abandonó la fantasía erótica de tener algo con alguno de ellos. Estaban lejos de su alcance, su cuerpo regresó a su estado de seriedad habitual y se entregó al disfrute de la excursión.

No llevaban andando más de veinte minutos cuando los turistas agotados decidieron regresar por su cuenta. Los gemelos no quisieron despegarse de ella, todavía tenían que realizar un servicio de excursión y a ninguno le apetecía regresar. Maite notó el roce de los dos, que comenzaron una pequeña trifulca para que uno de los dos regresara. La dejó pensando que quizás no fueran tan inconquistables como le daban a entender.

Caminaron los tres observando y deteniéndose en los lugares más interesantes que se podían disfrutar , en una naturaleza plena de rincones ocultos para descubrir. En algunas ocasiones había que ascender por sendas estrechas y  escalones de piedra. Comenzó a percibir que uno de los gemelos la empujaba para ayudarla a subir por el trasero con más manos de las que eran necesarias, apretando sus glúteos lascivamente. Más de una vez notó su pene endurecido restregarse contra su trasero pero no objetó nada. Aquellos chicos la ponían frenética.

Tras dos horas de caminar y  conversar amigablemente  para conocerse un poco mejor,  se detuvieron en el pequeño río que atravesaba aquel hermoso valle.

-Tengo ganas de darme un baño- soltó Juan el hermano mayor por cinco minutos de diferencia en el nacimiento-
-Yo voy a remojarme los pies, los tengo que no puedo dar un paso más- confesó Maite-
-Anda a ver si tienes cojones para meterte en el agua helada, las pelotas se te van a quedar ajajajajajja-bromeó Daniel el hermano menor -
-Eso, a ver si os dais un baño- les animó ella riendo sin parar-
-Maite, ¿De verdad te gustaría que me metiera en el río?- le preguntó muy sensual Juan interesado en sus ganas de verlo-
-Sí, será muy excitante y erótico verte quitar la ropa.
-Vale, sólo me dejaré el calzoncillo, lo hago por ti, que conste.
-Estoy ansiosa por verlo. ¡hazlo ya!- le gritó Maite entre risas muy alegre-

Juan se fue quitando su ropa deportiva de montañero haciendo poseso. Le encantaba que las chicas suspiraran por su cuerpo bien torneando. Luego se metió en el río sin hacer una sola mueca por el agua helada.

-Ya está ¿contenta?- quiso saber conteniendo un castañeo de dientes que podía descubrir el frío que sentía dentro del agua-
-Maravilloso- eres un rey valiente y osado-
-Yo también voy- manifestó Daniel envidioso de que su hermano le estuviera sacando ventaja con la chica-

Daniel imitó todos los movimientos de su hermano, se notaban que eran gemelos y Maite intuía  lo fuertes que eran ambos ya que estaban conteniendo el frío.

-A ver quién sale primero chicos- les indicó poniéndose de pie para despojarse de la ropa-

Lentamente, como una diosa sensual, fue sacándose de encima su ropa deportiva. Contoneaba cada curva y restregaba sus manos de una manera especial. Sus pechos estaban turgentes  y recibían  caricias para excitarlos más. Sus manos acariciaban también su sexo, abriendo sus montes y mostrando el interior de su caverna roja.

Los jóvenes la observaban atónitos. Era preciosa. Le sobresalía algún michelín pero con gracia. Era tan  sexual y simpática que ambos la desearon con fervor.

-La quiero para mí- quiso zanjar Juan-
-Y yo también.
-No podemos pelearnos por ella, terminaría pasando de nosotros.
-Compartámosla , mira como se nos insinúa a los dos, no ha decidido con quién quiere follar, le gustamos, aprovechémosla a medias.
-De acuerdo, asediémosla y follemos por turnos, la haremos disfrutar en extremo, como nos gusta a los dos vivir.
-Hecho!-contestó Daniel-

Y ambos chocaron sus palmas al unísono.

Maite los vio desinteresados en ella, mantenían una conversación privada. Avergonzada, pensando que había hecho el ridículo y dado un espectáculo  grotesco, recogió la ropa para vestirse apresuradamente detrás de unos árboles.

Cuando ya tenía puesta su ropa interior, aparecieron los dos. Sus penes estaban erectos a pesar del frío del agua. Tardó un par de minutos en comprender sus intenciones. Uno se puso detrás de ella y el otro la fue acariciando con unas manos sabias, mientras buscó su boca para besarla dulcemente.

-Maite cariño, como somos gemelos y te gustamos podemos pasar un buen rato los tres-Le propuso Juan, el gemelo que tenía delante-
-No te arrepentirás te vamos hacer disfrutar sin parar durante horas- Atildó con seguridad Daniel susurrándole al oído-
-¡Qué peligro tenéis pero me entrego a la fantasía!

Los tres comenzaron a bailar una melodía de jadeos y sudor. Sus cuerpos se rozaban con lujuria. A Maite le parecía ser el relleno de un apetitoso bocadillo. Sentía las pollas endurecidas de los dos clavarse contra su cuerpo.

Daniel se agachó para excitar su precioso culo. Abrió sus piernas y metió la lengua que fue succionando todo su sexo , con ayuda de sus dedos fue relajando su ciega obturación. Juan mientras tanto, le pedía con un golpe de ojos una mamada. Ella jugosa y excitada, se agacho dejando su culo más arriba que su cabeza. Lamía como una enloquecía hembra mientras un placer indescriptible la recorría.

Juan le pedía que no parara mientras Daniel la penetraba sin vacilación. El cuerpo de Maite cedió al asedio de un pene dilatado y de buen tamaño. Poco a poco la caverna fue abierta y relajada. Fue el momento de cabalgarla azotándola suavemente para que aguantara sin quejarse.

El golpeo contra las paredes de su útero fue decisivo para correrse.

-Déjame un poco ya está- le pidió sumisa a Daniel-
-La saco pero tienes que chupármela como a Juan eh?
-Claro, lo estoy deseando- le contestó, tratando de recuperar la respiración.

Una vez liberada tocó su agujero para comprobar que no estuviera dañado. Luego se dejó llevar por ambos. Juan se había tumbado entre unas hierbas verdes muy suaves. La esperaba con su pértiga alzada. Se situó a espaldas a él y fue bajando su cuerpo hasta sentir su polla penetrándola.  Juan comenzó a montarla sensatamente, aclimatando su vagina al tamaño y grosor de su buen falo. Cuando la tuvo relajada y con la vagina dilatada la embistió con dureza. Daniel quiso disfrutar del placer de follar su boca. Así que se situó a la altura de sus labios cogiéndola por el pelo le metió todo su falo en el interior de su garganta. Ella pedía aire para respirar y sólo se la sacaba cuando notaba la rojez de su rostro.

Fue un sexo duro. Doblemente follada por dos potentes varones y en plan salvaje. Pero estaba disfrutando del sueño de su vida, su fantasía por excelencia y su cuerpo lo agradecía. Los orgasmos múltiples se encadenaban y con aquellos muchachos no había límites.

La hicieron gozar tanto que el dolor fue imperceptible en comparación al placer recibido. Después de varias horas de ejercicio físico demoledor, decidieron parar.

-Maite te quedarás esta noche?
-No creo estoy rota- contestó a Juan-
-Pues te rapto y seguimos la historia aquí, tengo más ganas de ti.
-Ja,ja,ja... Insaciable gemelo, me has poseído por entera ¿qué más puedes desear de mí?
-Quiero hacerte el amor en una cama y que jadees toda la noche conmigo.
-¿Y tu hermano?
-Ese ha quedado con Lili, su novia.
-No puedo, he de irme ya
-¡Por favor! ¡Quédate sólo esta noche!
-Vale, pero sólo lo hago por esos preciosos ojos verdes.
-Menos mal. Gracias. Te haré gritar como nunca.
-Lo sé, eres maravilloso. Entre tú y yo, eres mejor follador que tu hermano.
-Ja,ja,ja... En algo he de ganarle, por eso nací el primero.

Se besaron muy pasionalmente, obviando a Daniel que ya se había vestido y los esperaba para descender a la cabaña. Aquella noche todas la maderas de la cabaña rechinaron y el eco del bosque olía a sexo y placer.

Maite regresó el domingo a su casa. Estaba pletórica ,aquellos muchachos la habían devuelto la sonrisa. No sería la única vez que visitaría a Juan, se había quedado prendada de su polla y artes mágicas para hacer el amor.

Ese lunes  en la redacción, todos notaron que tenía un brillo especial en los ojos. La vieron especial, rebosante de energía positiva pero ninguno se atrevió a decírselo, era demasiado guapa para seguir alimentando su ego.

Fin

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