You are hereForos / Prosa / Relatos Eróticos / El tren del deseo
El tren del deseo
Yo entré en el vagón solitario, me acomodé junto a la ventana que, a forma de espejo, devolvía mi imagen anodina, esperando la larga noche de viaje. Al poco te vi llegar, tu figura se esculpió con la luz del vagón, como moldeada por el cincel de Miguel Angel, sobre el cristal de la ventana, rozando mi reflejo. Al principio no me giré, temía que aquella silueta Afrodita se desvaneciera en la profunda oscuridad de la noche. Tu te sentastes frente a mi, y con un escueto saludo, tu imagen se hizo carne. Pelo negro, ojos profundos de un mar abisal, piél de nacar sonrojada por los dedos ávidos del sol, delicadas piernas aireadas, como ramas cruzadas, hasta la copa de tu falda, un vientre que auguraba semillas de oro, unos floreados senos que asomaban entre la despejada hojarasca de tu blusa, como fruta madura esperando la ansiada cosecha, unas manos que pregonaban al viento, cuentos de mil una ternura, y tu cara de miel, dulce como ninguna.
Se cruzaron las miradas, fuego en mis ojos ante tus pupilas incendiarias.
Tu cuerpo se estremeció y mi sangre, nuevas intenciones alimentaba.
El silencio, fue la amordaza que nos frenaba. No te conocía, ni tu a mi, sólo hubiera bastado una palabra. La tierra quedaba atrás, yo iba a cualquier lugar, y tu venías de cualquier parte. Una noche puede ser una eternidad, tu no sabías donde mirar, y yo con torpoe disimulo, no dejaba de mirarte. Entonces mi cuerpo, en sueños lebitó, mis manos firmes comenzaron a desnudarte, tu cuerpo temblaba por el calor que, mis labios dejaban por toda tu piél, enredados en tu cuello y en tus senos, deslizándome por el universo de tu espalda, hasta aferrarme delicadamente con mis dientes en tus dos lunas blancas. Después encontré la cara oculta, negra y rizada como un jardin de azabache que, ante mi lengua, se abrió rosada y, como una flor sin pudor, dejó su nectar en mi boca. Mi cuerpo también germinó, y el tallo creció entre tus labios, hasta alcanzar el cielo de tu garganta. Despues, nos perdimos en el abismo de las minas, buscándo en sus galerias mas profundas el mineral, del que se nutre el éxtasis de la vida.
El tren, no sé en que estación se paró, y con el, el levitar de mis sueños.
Sonreistes y yo te miré, dijistes adiós, y esá fue toda la conversación, pero nuestros ojos no cesaron de hablarse. Tu te fuistes, la noche se quedó, mis pies quisieron ir a buscarte, pero el tren arrancó, y mi amor eterno me dejó, sólo y con mi equipaje. Lo que pudo haber sido y no sucedió, donde se encontrará ahora mi peaje.

Querido Cartero:
Muy erótico y poético tu relato de ese encuentro.
Subiendo nivel se queda uno después de leerlo...
ejejejejejjee...
Besos,
:):):)
Maite

Gracias Maite por tu agradable comentario. Me alegra que te guste. Por cierto, aunque me lo supongo, varias veces he querido preguntarte por que has escogido el nombre de "Machupichu". Besos.
que lindo q bien descrito yo cuando monto en tren con mi novia quisiera el vagon vacio solos ella y yo y mi fantasia y la suya y nuestro deseo haría lo demás escribe mas merece la pena un saludo desde españa sebas
Post new comment