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El precio del alma (3er Concurso)
EL PRECIO DEL ALMA
SEC.1.TERRAZA DE UNA CAFETERIA EN TOLEDO.-EXT.DIA
Lucía, una bella mujer de unos veinte años, elegantemente vestida y con un pañuelo d seda que rodea su cuello, permanece sentada, sola, en una mesa al aire libre. El día es espléndido. La muchacha escribe ensimismada en un cuaderno con tapas de piel roja. De vez en cuando bebe un trago de su vaso de Coca - Cola. En otra mesa, un hombre joven y atlético la observa sin perder detalle. Ella permanece ajena a ese interés. Por fin, la chica llama al camarero para abonar su cuenta. El hombre la observa sin mover un músculo. Lucía saca del bolso una abultada cartera, extrae un billete y se lo entrega al empleado de la cafetería. El hermoso rostro de la muchacha expresa una tremenda tristeza. El observador se muestra cada vez más intrigado. [Plano y contraplano].
La chica se da cuenta y le sorprende. Al verle parece confundida. Bruno aparta la vista y llega el camarero con la cuenta.
Bruno busca dinero en su bolsillo, paga y cuando vuelve a mirar hacia la chica, esta ya no está.
En la mesa donde ella estaba sentada sólo está el pañuelo de seda. Bruno se acerca y lo coge. Hay una inicial bordada : ” L” .
SEC.2.CALLE DEL PORTICO DE PIEDRA.-EXT.DIA
Bruno camina por una calle. Se guarda el pañuelo en el bolsillo.
SEC.3. INTERIOR LIBRERÍA DE VIEJO.-INT.DIA
La escena comienza ya en el interior de la librería. Tras un recorrido de la cámara sobre varias estanterías con gruesos y antiguos volúmenes la puerta se abre y aparece Bruno. Busca al librero, la polvorienta estancia emana un aire atemporal, Bruno fija la vista en un pequeño librito con tapas de cuero y atado con una cinta que está en el mostrador. De pronto el librero, que está detrás suyo, le habla.
.
LIBRERO:
¿Cómo va esa tesis señor Valera?
Bruno le contesta mientras el librero se sitúa en el mostrador y saca un gran paquete de libros.
BRUNO:
Bien. Ahora estoy trabajando en la leyenda de los subterráneos de Hércules y Tubal. Próximamente investigaré la presencia de los templarios en la torre de San miguel.
El librero sonríe y parece que lo examina con la mirada. Hace una pequeña pausa y pone cara de satisfacción. Le ofrece a Bruno un paquete, colocándolo junto al librito de tapas de cuero.
SAMUEL:
Ediciones del siglo XVII de “El árbol de las Hespérides” de Roso de Luna y “La clavícula de Salomón”. Me los han enviado desde Praga y están en latín. Espero que te sean útiles.
Bruno tiene la vista fija en el librito. Abre la boca para preguntar pero el librero le interrumpe.
SAMUEL
Es algo muy especial. Échale un ojo.
De pronto suena el teléfono. El librero se introduce en la trastienda a atender la llamada mientras habla.
SAMUEL:
A lo mejor no te sirve de gran cosa. Es el diario de una joven que vivió en el siglo XVIII. Cuenta muchas historias en primera persona... quizá eso le de un mayor valor. Si no te sirve, lo dices sin problemas. Y como te dije la primera vez que viniste: mira con detenimiento todo lo que tengas que mirar. AquÍ el tiempo no importa.
Bruno hojea el diario y lee algunos párrafos.
BRUNO,EN OFF
“He oído las campanas de San Miguel... Él volverá y me mancillará de nuevo. Mi sufrimiento sólo podrá terminar con mi muerte... vivo en el pecado y a nadie puedo confiar mi pena, pero por mi pobre madre, por mis hermanos y las gentes que amo, por todos ellos, debo llevar este secreto de vergüenza y dolor hasta la tumba”.
Bruno se detiene. Va hasta la última página y lee la firma allí escrita.
BRUNO:
Lucía...
El librero vuelve.
SAMUEL
¡Otra vez!
Dirigiéndose ahora a Bruno.
Han colgado. Esto me pasa muchas veces, últimamente.
BRUNO
La gente no sabe qué hacer con su tiempo, Samuel.
SAMUEL
(Señalando el diario)
Sí. Ni con su tiempo ni con su vida. ¿Te interesa?
BRUNO
Sí. Me lo llevo.
Bruno abandona el local, el librero se queda pensativo.
Vuelve a sonar el teléfono.
SEC.4.- HABITACIÓN DE BRUNO.-INT.DIA
El sol está en lo alto. Bruno está sentado frente a su mesa de trabajo. Saca el paquete de libros que le ha dejado Samuel y lo abre. Deja el diario a un lado y saca de su bolsillo el pañuelo. Lo mira. Después lo deja junto a los libros y comienza a leer. Vemos su habitación. Es solitaria y llena de libros.
Cuando volvemos a ver a Bruno ha pasado algo de tiempo, hay un resto de comida en la mesa. Bruno bosteza. Coge la chaqueta y sale.
SEC.5.TERRAZA DE LA CAFETERIA.-EXT.NOCHE
Bruno está en la plaza donde vio por primera vez a la chica del pañuelo. La busca. Al fin distingue, entre una multitud de gente a la joven. Lo curioso es que hay personas vestidas con ropa actual y otros con ropa antigua como de disfraz. Cuando el joven se dispone a acercarse a ella, la chica le dedica una sonrisa. El avanza confiado, pero la muchedumbre comienza a bailar alrededor de ella y la terminan arrastrando con ellos hacia otra calle. Ella parece que se resiste pero la llevan asida por los brazos. Suena una música barroca y todos parecen muy alegres, como en una especie de carnavales, menos la chica.
Bruno trata de seguirles. La chica le va mirando con cara de súplica como si le pidiera que la sacara de allí.
Aparecen en una plaza mayor, como la del ayuntamiento, y cuando Bruno les alcanza, todos llevan una máscara puesta y danzan en un gran corro. Al advertir su presencia le envuelven. Entre las máscaras le parece distinguir el rostro de la chica pero como giran a gran velocidad, le están mareando y no puede atraparla. Cae al suelo y vemos un fundido a negro (como la visión subjetiva de Bruno que se ha desmayado). Al abrir los ojos ve al tropel de gente desde el suelo y la chica se acerca a auxiliarle. Pero al acercarse más a él, se da cuenta que no es la propia joven, sino alguien vestida igual, cubierta en una máscara con la cara de la chica y escuchamos un grito de horror de él.
SEC.6.HABITACIÓN DE BRUNO.-INT.DIA
Bruno se despierta sobresaltado. El sol le da en la cara. Todo ha sido un sueño. Se ha quedado dormido sobre los libros, con el rostro apoyado en el pañuelo. Lo huele. Después lo coge y sale de la habitación.
SEC.7.TERRAZA DE LA CAFETERIA.-EX.DIA
Bruno llega a la terracita. La chica no está. Se sienta a esperar con el pañuelo en la mano. Pasan dos jóvenes estudiantes, una parece ella de espaldas, pero al girarse no lo es. Pasa el tiempo y Bruno sigue impasible en su puesto. Al cabo de un rato alguien se acerca por su espalda y le habla.
VOZ DE CHICA (LUCÍA)
Es de seda natural. Me daba mucha pena perderlo para siempre.
Bruno se gira. Frente a él está la chica del pañuelo.
Se queda paralizado por la sorpresa sin decir nada.
(lanzando una suave risa).
El pañuelo... Me refiero al pañuelo.
Bruno reacciona.
BRUNO
¡Ah! No estaba muy seguro de volverte a ver.
LUCÍA
Como fingiendo enfado.
¡Ah! Así que, ¿pensabas quedártelo?
BRUNO
No, no. Qué va.
LUCÍA
Con aire desenfadado.
Pues aquí estoy. Dispuesta a recuperar lo que es mío.
Bruno le entrega el pañuelo.
BRUNO
Antes de entregárselo, se lo lleva a la cara.
Aquí tienes.
Huele muy bien.
LUCÍA
Gracias por el pañuelo... y por el cumplido.
BRUNO
¿Esa “L” a qué nombre corresponde?... ¿Lola, quizás?
LUCÍA
Como disfrutando con el juego de adivinanza.
No.
BRUNO
¿Laura?
LUCÍA
Tampoco.
BRUNO
Parándose a pensar un instante.
Entonces... ¿Lourdes?
LUCÍA
Lucía. Mi nombre es Lucía.
En el rostro de Bruno se deja ver una expresión de sorpresa al relacionarlo con el nombre de la autora del diario.
BRUNO
Yo me llamo Bruno.
LUCÍA
Encantada Bruno. Iba a dar un paseo. ¿Te apetece?
Lucía hace un ademán de moverse y le indica con un movimiento con la cabeza la dirección de una calle.
Salen de la terraza en dirección a una de las calles que desembocan en la plaza.
SEC.8.CALLE DEL PORTAL DE PIEDRA.-EXT.ATARDECER
Bruno y Lucía caminan por la calle, la virgen del pórtico de piedra parece mirarles. Hablan sobre la magia de Toledo
BRUNO
Preparo la tesis sobre “Lo mágico en la España postmedieval”
LUCÍA
Creo que has venido a parar al sitio adecuado.
BRUNO
Ligeramente entusiasmado por el tema del que hablan.
Sí, esta ciudad está llena de magia y encanto. Te envuelve entre sus callejuelas, sus iglesias, sus enigmáticos monumentos. Ese aire misterioso está presente en cada piedra.
LUCÍA
¡Vaya! Parece que te Toledo te ha cautivado realmente.
BRUNO
¿A ti no te parece mágica?
LUCÍA
Sí. Sé que lo es.
SEC.9.SALA DEL MUSEO.- INT.DIA
Bruno y lucía miran varias imágenes de un museo, representaciones diabólicas y divinas, paredes que parecen acogerles, se cogen de la mano
SEC.10. CALLE DEL TORREÓN DERRUIDO. EXT. ATARDECER
Bruno y Lucía hablan y se miran a los ojos .
LUCÍA
¿Cuánto tiempo llevas en Toledo?
BRUNO
Dos meses.
LUCÍA
¿Dos meses? Toledo no es muy grande y, sin embargo, nunca hemos coincidido.
BRUNO
No salgo mucho. La tesis ocupa prácticamente todo mi tiempo: voy a la biblioteca de vez en cuando, y a una vieja librería que hay junto a la plaza. ¿La conoces?.
LUCÍA
Con un aire extrañamente resignado y mirándole a los ojos.
Sí, la conozco.
La luz del sol, le da a Lucía en sus ojos que han adquirido brillo y luminosidad. Bruno se queda prendado de ellos, mirándola con insistencia.
BRUNO
Tus ojos... Me hechizan más que todas las maravillas de Toledo juntas.
(Haciendo una pausa)
Cuando los miro siendo que me rindo a su súplica, me abandono a su infinito. Parece como si escuchara su silencio.
LUCÍA:
Manteniéndole la mirada.
¿Sabes que en el siglo XVIII existía un conjuro a través del que, si dos enamorados se miraban fijamente uno al otro sus respectivos ojos izquierdos, se les concedía amor eterno?
BRUNO:
Manteniendo la mirada en los ojos de Lucía.
Amor eterno...
SEC.11.CIELO.-EXT.ATARDECER
El sol se oculta en el horizonte como una bola roja. Muere la luz y el misterio comienza a apoderarse de Toledo
SEC.12. PASADIZO CON CRUZ DE MADERA. EXT. NOCHE
Bruno y Lucía llegan a un pasadizo con una gran cruz de madera. Ella se despide precipitadamente. Ambos se miran con fijeza (en corto, plano y contraplano)
LUCÍA
Bruno. Tengo que irme.
El no lo entiende
BRUNO
Pero... ¿ahora?
LUCÍA
No preguntes. Ya nos veremos otro día.
BRUNO
¿Porqué?...
LUCÍA
No insistas, de verdad.
Una profunda emoción invade a ambos. Se miran con gran intensidad (primerísimos planos de los ojos de ambos)
Por fin, Lucía besa en los labios a Bruno y sin decir nada, se aleja.
BRUNO
Mientras ella se aleja.
Lucía...
LUCIA
Adiós, Bruno.
Bruno permanece parado y confundido, mirando como ella se aleja.
La cámara busca el resplandor de la luna en cuarto creciente.
SEC.13.CALLEJA PROXIMA A LA SINAGOGA DEL TRANSITO .EXT. NOCHE
Bruno camina hacia la calle del Cristo de la Parra. Ya ha anochecido. Delante de él camina un caballero del siglo XVII. Lleva una espada. De pronto y desde distintos puntos aparecen otros hombres que le asaltan, espada en mano, y empieza allí una lucha. A Bruno le parece que se trata de alguna mascarada o atracción turística, hasta que se percata que nadie más está allí. Trata de esconderse pero enseguida se da cuenta de que aquellos hombres no reparan en él. El caballero que ha sido atacado, consigue herir a uno de los maleantes que huye. Pero en un momento de descuido, recibe una estocada mortal en un costado. Los otros dos asaltantes huyen en la noche. Mientras el caballero se desploma, Bruno acude a asistirle. Cuando está cerca, advierte que el rostro del espadachín es como el de él. Bruno siente pánico y una espesa niebla cubre toda la escena.
SEC.14. HABITACIÓN DE BRUNO. INT. DÍA
Bruno despierta. está de nuevo en su casa . Mira por la ventana y palpa y toca los muebles y los objetos como temiendo estar en otra realidad. Con paso inseguro, se levanta y se dirige al cuarto de baño.
SEC.15.CUARTO DE BAÑO DE BRUNO.- INT.DIA
Se mira en el espejo del baño y se lava la cara y se la frota varias veces. Tiene un aspecto enfermizo y arrastra los pies.
SEC.16.HABITACIÓN DE BRUNO.-IN.DIA
Bruno se sienta en una silla ante su mesa de trabajo y de inmediato, retoma la lectura del diario de Lucía. Volvemos a escuchar el off
BRUNO,EN OFF
“Iñigo ha emprendido su largo viaje a Oriente. Él desconoce la oscuridad en la que vivo y muero, pero su dulce presencia me confortaba... desgraciadamente, la terrible situación en la que vivo no me permite aceptar su cortejo. Estoy sola y soy muy desdichada”.
“Mi padre quiere ser mi único dueño. Su fuerza y su crueldad son su poder. Me condena a una vida de silencio y de dolor. A una vida que parece la misma muerte... ordenó asesinar a la semilla que puso en mi. Sospecho que quiere hacer lo mismo con Iñigo pues teme que me escape con él. Iñigo puede romper las cadenas de esta condena pero yo debería tener el valor de contarle que mi cuerpo está mancillado. Debo hablarle antes de que mi padre o sus enviados den con él. Si Iñigo muere, moriré yo también. Acabaré con las cadenas que me impone la carne destruyendo mi propio cuerpo”.
SEC.15.HABITACIÓN DEL TORREÓN.CASA DE LUCIA-INT. DÍA. FLASHBACK
Vemos la mano del padre arrastrando violentamente a su hija hacia una cama en la que espera una mujer con unos sucios instrumentos para practicar un aborto.
SEC.16. PUERTA DE LA CASA DE LUCÍA.INT.NOCHE.- FLASHBACK
Vemos como se abre una puerta de golpe y en el contraluz se enmarca la figura de Iñigo con el mismo traje con el que le mataron en el sueño de Bruno.
SEC.17.ESCALERAS DEL TORREÓN. INT.NOCHE. FLASHBACK.
Vemos a Lucía, en un plano subjetivo muy acelerado subiendo los escalones del torreón.
SEC.18.HABITACIÓN DEL TORREON. INT.NOCHE.-FLASHBACK
Lucía entra corriendo en la habitación y dirigiéndose hacia el ventanal, se arroja al vacio.
SEC.19.HABITACIÓN DE BRUNO.INT.DIA
Bruno siente malestar. Cierra el libro y trata de respirar hondo.
SEC.20.LIBRERÍA. INT. DÍA
Bruno entra en la dependencia y, con la mirada, busca al librero sin encontrarlo. Parece que la atmósfera se hace más densa allí dentro y los pasos de él gimen sobre la madera. Hay cierto suspense en esa entrada. Bruno está algo aturdido y se detiene ante una estantería. De repente, dirige su mirada hacia el cielo y ve al librero encaramado en lo alto de una escalera que lo está observando en silencio con una sonrisa socarrona. Bruno se lleva un pequeño sobresalto.
BRUNO:
¡Vaya susto me ha dado Samuel! No esperaba encontrarle ahí arriba.
SAMUEL
Casi todo el mundo se sorprende al verme, como si no pudiera estar en cualquier parte.
El librero comienza a bajar las escaleras.
Una vez abajo, fija la mirada en Bruno. Se muestra su rostro algo fatigado.
SAMUEL
Pareces cansado. Te vendría bien tomar un café.
BRUNO
No se moleste.
SAMUEL
No es molestia alguna. Igual que hago para uno, hago para dos.
Samuel se acerca detrás del mostrador y coge una lata. Bruno comienza a curiosear en una de las estanterías.
SAMUEL
Mientras prepara el café le observa atentamente.
¿Buscas algo en particular? A lo mejor te puedo ayudar.
BRUNO
No quiero abusar de su tiempo, Samuel. Ya busco yo solo.
SAMUEL
¿Tiempo? Eso es lo que me sobra. No hay mucha gente interesada en los libros antiguos.
BRUNO:
Únicamente algún bicho raro como yo. ¿no?
SAMUEL
Las respuestas sólo las encuentra quien las busca.
(En un tono confidencial)
Tengo algo que te puede interesar.
Bruno se da la vuelta hacia Samuel interesado.
Espera que te traiga ese café.
Mientras el librero desaparece, Bruno se siente más reconfortado. Esboza una sonrisa y su rostro demuestra que Samuel se está ganando su confianza. Abre su mochila para sacar su libreta y extrae también el diario de Lucía Lerma. Lo acaricia con mimo, incluso se lo acerca hacia el pecho, pero al advertir que regresa el librero, lo vuelve a introducir en la mochila, temiendo quedar como un loco.
SAMUEL
Toma. Te reconfortará
(le acerca el café).
BRUNO:
Sí. Gracias.
Mientras Bruno sorbe el café, Samuel le observa con mucha atención y con un gesto pícaro en la cara.
SAMUEL
¿Alguna mujer, quizás?
BRUNO:
Bruno se sorprende ante la insinuación de Samuel, mirándole y levantando la cabeza ligeramente de la taza, que mantiene todavía en sus manos.
Sí. ¿Cómo lo sabe?
SAMUEL
Más sabe el diablo por viejo que por diablo.
BRUNO:
Bruno habla como imaginándosela en la mente.
La conocí hace dos días. Es como esta ciudad. Fascinante, cautivadora, misteriosa... Pero tengo siempre la sensación de que se me escapa entre las manos como el agua.
SAMUEL
Le dice en tono comprensivo:
¡Ah! la eterno duda de si será el amor eterno, ¿no?
BRUNO:
De momento me conformaría con volverla a ver y no sentir esa sensación angustiosa.
SAMUEL
Hay placeres que tienen un precio, Bruno.
Samuel se levanta y va hacia una de las estanterías de las que extrae un legajo y se lo entrega a Bruno en la mano. Samuel le observa. Se muestra el documento en manos de Bruno, tal y como lo está viendo él.
“Contrato de venta de almas. Quien su fortuna quiere variar, quien pretende el amor perpetuar o alzar su voz sobre las demás... debe firmar a cambio de una eternidad”. Junto a este texto inicial, escrito en rima, habrá un sello y una fecha correspondiente al siglo XVIII.
Bruno levanta la cabeza sorprendido y divertido. Lo encuentra anecdótico.
BRUNO:
Pero, esto es auténtico.
SAMUEL
Contesta como divertido ante la incredulidad de Bruno.
Claro que lo es.
La mayoría de este diálogo, se muestra el rostro divertido de Samuel, asintiendo con la cabeza, sin decir palabra, para cuando Bruno acaba, acercarse la taza a la boca y, casi escondido tras ella dejando ver sus punzantes ojos, sorber el café, acabando con un primerísimo plano de los mismos.
BRUNO
Samuel, esto es fantástico. ¿De dónde lo ha sacado?. Pensar que este pergamino podía circular por ahí.
(Con tono entrecortado por la risa)
Y, seguro que había quien se lo creía.
SEC.21. CALLE. EXT. DÍA /NOCHE.
Bruno sale de la librería. Su rostro muestra sorpresa. Como a 20 metros se distingue a Lucía que se dirige hacia él.
Bruno camina hacia ella (vemos cómo va avanzando a través de su mirada) y se aproximan. Es importante que veamos la cara de Lucía, mientras Bruno se aproxima y se queda frente a ella. Están un instante mirándose a los ojos.
LUCIA
(Rompiendo el silencio)
No sabía si venir a verte.
BRUNO
Levemente contrariado, aunque tranquilo por verla ahí.
¿Porqué?
LUCÍA
No lo entenderías.
Continúan mirándose a los ojos otro lapso de tiempo, disfrutando el momento.
¿Recuerdas la brujería de la que te hablé?
Bruno asiente con la cabeza. Lucía se desplaza se acerca más a él, se desplaza un poco a su derecha, enfrentando finalmente su ojo izquierdo con el ojo izquierdo de Bruno.
Los dos miran al ojo izquierdo del otro, y así permanecen mientras la gente pasa a su alrededor, mientras el día pasa y se hace la noche. Finalmente se acercan el uno al otro y corta a:
SEC.22.HABITACIÓN DE BRUNO. INT. NOCHE
Bruno y Lucía están juntos en la cama. Puede sonar música del siglo XVIII pero es mejor que no haya palabras entre ellos. En cierta manera, invitamos a la posibilidad de que pueda parecer un sueño aunque no lo es.
Bruno es extremadamente delicado con ella. No hay que olvidar que ella ha tenido experiencias muy desagradables en este sentido. Están entre las sábanas y Bruno juguetea con la larga melena de Lucía. Besa cada mechón. Luego besa su frente y va descendiendo hasta llegar a sus boca. Ella le rodea con pasión y lo besa intensamente, situándose sobre él. Están ya desnudos.
La cámara va abriendo el plano, que en un principio muestra sólo sus dos rostros, gradualmente hasta ir mostrando toda la habitación mientras crece la pasión entre ellos.
SEC.23.HABITACIÓN DE BRUNO. INT. AMANECER
Esa escena funde con el rostro de Bruno dormido y feliz. De ese plano pasa al ventanal del apartamento donde nos muestra que está amaneciendo. Bruno da una vuelta en la cama y se estira. Abre los ojos y comprueba que Lucía no está a su lado. En su lugar hay un papel con un teléfono apuntado. Bruno lo coge, se viste y sale a la calle.
.
SEC.24. CALLE CON CABINA TELEFÓNICA. EXT. DIA
Se ve a Bruno en un teléfono público, (al fondo se ve la librería). Marca el número que hay en el papel. Espera la contestación.
De pronto oye al otro lado del auricular la voz de Samuel.
SAMUEL
Librería La Celestina, dígame...
Bruno sorprendido cuelga, mira a la librería y sale corriendo hacia ella.
SEC.25.LIBRERÍA. INT. DÍA
Bruno entra corriendo en la librería. Samuel sale de la trastienda protestando.
SAMUEL
¡De nuevo los bromistas! Cada vez son más insistentes.
Samuel mira a Bruno.
¿Dónde vas con tanta prisa? ¿Te persigue el tiempo?.
BRUNO:
Ya no sé quien me persigue, pero creo que no estoy muy bien últimamente. ¿Cómo se llama esa locura del que cree que siempre le están persiguiendo y observando?
SAMUEL
Le contesta frío y tajante
Paranoia
SAMUEL:
Te pasa algo con esa mujer, claro.
BRUNO:
Muy confundido.
¿La mujer? ¡Qué pasa con Lucía!
SAMUEL
Vino esta mañana. Parecía muy interesada. De hecho, dejó para ti un paquete.
BRUNO:
¿Lucía? ¿Estuvo aquí?
SAMUEL
Espera un instante.
El librero desaparece del por la trastienda y regresa con una caja y un sobre. Bruno se alegra y parece olvidar sus preocupaciones y el motivo por el que acudía a la librería. No contesta al librero y apoya todo en una mesa. Rasga el sobre y comprueba que es una invitación para una fiesta en el palacio de los Lerma.
El librero se aparta simulando prudencia, discreción y falta de interés. Bruno se dispone a abrir la caja y ve que hay un traje de época de caballero. Comienza a reír.
BRUNO:
¡Samuel, mira esto! Me ha invitado a un baile de disfraces. ¡No deja de sorprenderme!
Bruno saca el jubón y se lo prueba mientras habla Samuel.
SAMUEL
No encontrarías otra igual, ¿verdad?
BRUNO:
Bruno casi eufórico, le contesta afectando un poco la voz, como si fuera un caballero.
Ni aunque viviera trescientos años, Samuel, ni en trescientos años.
SEC.26.CASA DE LUCÍA. EXT. NOCHE
El rostro de Lucía, sonriente e ilusionada, se acerca a la entrada del palacio para abrir la puerta. Cuando ve que es Bruno se le ilumina la cara, especialmente al verlo vestido con el traje del siglo XVIII. Bruno la contempla vestida de época y se queda maravillado.
BRUNO:
Eres increíble.
(Se acerca a ella y la abraza).
En todo lo que haces y en cómo lo haces. ¿Por qué te fuiste la otra noche? De nuevo te escapaste. No sabía qué pensar.
LUCIA:
Te quiero, te quiero. No me preguntes más y pasa.
Antes de adentrarse en el salón donde están el resto de los invitados y tras la frase de Lucía, Bruno la besa.
BRUNO:
No te volverás a ir, ¿verdad?. Ahora ya sé donde localizarte. Haré guardia ante tu puerta, si es preciso.
LUCIA:
Calla. Quiero que esta noche conozcas a mi familia y que todo sea perfecto.
BRUNO
Prométeme que después estaremos solos. Solos tu y yo.
SEC.27.ANTECAMARA CASA DE LUCÍA. INT. NOCHE
LUCIA:
Habrá tiempo para todo. Sé que nos quedaron muchas cosas por decir la otra noche. Pero ahora quiero que entres y que te conozcan. Quiero que los conquistes como has hecho conmigo. Necesito que todos estén de mi parte. Es la única forma de vencer las adversidades.
SEC.28.GRAN SALON.CASA DE LUCIA.-INT.NOCHE
Bruno se queda sorprendido con la frase, más aún cuando Lucía descorre una cortina y le hace pasar a un comedor donde todos los personajes, vestidos de época, se detienen a mirarlo con cara de sorpresa. En la cabecera de la mesa esta la madre de Lucía, una señora de unos 50 años, elegante y de una gran cordialidad. A su derecha se sienta el Obispo y a su izquierda el personaje que recuerda a El escritor. En la punta opuesta, una silla vacía que suele ocupar el padre de la familia Lerma y a ambos lados, dos chicas jóvenes (las hermanas de Lucía) con otros dos caballeros. Quedan libres dos asientos. El de Lucía, junto al escritor y el de Bruno, junto al Obispo.
BRUNO:
Buenas noches a todos.
Los caballeros se ponen en pie y le saludan afablemente. Invaden la sala con unas voces enérgicas y altaneras.
ESCRITOR:
Vaya sorpresa Iñigo. Nos alegramos de tenerte aquÍ. Bienvenido de nuevo a Toledo. Eran muchas las historias que de ti se contaban, ya nos explicarás tus andanzas.
Bruno se limita a sonreír y comienza a sospechar que aquello es una nueva trampa o un sueño, especialmente cuando se acerca a la cabecera de la mesa para saludar a la señora de la casa y ve la cara del Obispo que le resulta familiar. Bruno es un hombre culto y decide ser cortés y riguroso con la etiqueta.
BRUNO:
Señora Lerma, es un placer conocerla.
Le coge la mano y la besa. Luego se gira al Obispo y éste le tiende la mano para que se la bese. Bruno, un poco incómodo, le besa el anillo.
MADRE:
Toma asiento, por favor. Había oído hablar mucho de ti y por fin tengo la ocasión de conocerte.
En la otra punta de la mesa, las hermanas de Lucía y los jóvenes mantienen una conversación paralela. Hay un rumor de fondo de una charla entretenida. El Obispo y el escritor siguen en silencio, pendientes de las reacciones de Lucía, su madre y Bruno. La madre hace un ademán a un mayordomo para que comience a servir la cena y una camarera está sirviendo vino a los comensales.
MADRE:
Mi marido está ausente a causa de un viaje. Por eso no se suma a esta celebración. Quería conocerte y pensé que era buen momento. Así estaremos más cómodos todos. No es ningún secreto el mal genio de mi esposo.
El escritor sonríe a la Sr. Lerma, se nota que tienen un trato cordial y cercano, y Lucía le pone una cara de reproche.
MADRE:
¿Qué has estado haciendo en estos últimos tiempos?
BRUNO:
Estudiar. TodavÍa continúo estudiando. Preparo mi tesis doctoral en Toledo. Aquí, como en ningún otro sitio, puedo encontrar material muy útil.
ESCRITOR:
¿Estuviste en Alcalá de Henares? Tiene un gran prestigio.
BRUNO:
No exactamente. Yo estudié la carrera en Madrid.
ESCRITOR:
¿Y qué se puede estudiar en Madrid?
BRUNO:
Yo estudié historia. Me interesa mucho la etapa medieval. Concretamente investigo el tema de las leyendas.
ESCRITOR:
Con un aire un tanto irónico.
¿Y no te interesa escribir? Te veo un joven con una gran imaginación...
Bruno les sigue la corriente como a los locos pero está claramente consternado. Mira a Lucía con ojos interrogantes. Pero ella está tan hermosa a la luz de las velas y le mira con tanta dulzura que él parece reponerse y estar dispuesto a continuar con aquella farsa, que no sabe si es una broma de mal gusto o una representación propia de la fiesta de disfraces. Prefiere continuar.
Del otro lado de la mesa surge un brindis, en boca de uno de los jóvenes que está muy animado.
JOVEN 1:
Quiero brindar por el noble caballero Don Iñigo, de nuevo con nosotros. A pesar de que él nos tenía olvidados, todos confiábamos en volverlo a ver. Todos conocemos sus andanzas aunque él no se vanaglorie de ello.
JOVEN 2:
¡Por Don Iñigo!
Todos responden al brindis y alzan sus copas. Bruno cree que están parodiando algo y se da por aludido. Debe tratarse de un personaje que él no conoce pero está muy presente en la historia de los toledanos.
BRUNO:
Me siento muy honrado con esta acogida. Quiero que sepáis que me siento muy orgulloso de compartir esta mesa con hombres de honor y con las más bellas damas de Toledo.
Bruno ha alzado su copa y termina su discurso bebiendo y riendo. Cree que ha entendido el humor de aquellos comensales. Mientras todos están sonrientes, el Obispo lo sigue observando con inquina.
MADRE:
Eres muy cortés Iñigo, pero debes comer. El pavo se va a enfriar y todavÍa no lo has probado.
En ese clima de concordia y mientras todos comienzan a comer, el Obispo mira a Lucía y le hace un ademán para abandonar la mesa. Lucía pone cara de súplica. Hace un pequeño movimiento con la cabeza como negándose.
Bruno se percata pero trata de ser educado y no intervenir. Observa como el Obispo le devuelve una mirada gélida que parece controlar a Lucía. Ésta se disculpa y abandona la mesa y la estancia. Bruno se queda intranquilo cuando la ve desaparecer.
La señora Lerma habla con el escritor por lo bajo, de un modo confidente. Todos parecen muy animados, al margen de la desaparición de Lucía y de la actitud del Obispo. El mayordomo se dirige a Bruno:
MAYORDOMO
Señor, ¿Un poco más de carne?
BRUNO:
No, muchas gracias.
Cuando Bruno mira de nuevo al frente, ve como el Obispo, sin mediar palabra, se levanta y abandona también la mesa mientras el resto de los comensales están como ajenos a esa acción.
SEC.29-.ESCALERAS DEL TORREÓN Y TORREÓN. INT. NOCHE
Lucía está subiendo las escaleras de un torreón. Su cara refleja angustia y parece que quiere huir porque alguien la persiguen. Se escuchan unos pasos detrás de ella. Lucía acelera el paso pero se tiene que detener a tomar aire. Se apoya en una pared, jadea, une las manos como si quisiera rezar, como una súplica instintiva. Aunque no aparece en pantalla, escuchamos la voz del diablo que se va acercando. Cada vez se le escucha más cercano hasta que notamos que se encuentra frente a ella.
DIABLO:
Últimamente te has vuelto muy juguetona. Qué poco has aprendido de mí, aunque hace más de dos siglos que nos conocemos.
LUCIA:
¿Porqué no puedes dejarnos en paz? ¡Porqué!.
(Tono resignado y desesperado)
DIABLO:
Porque me sirves para algo. Esta vez, creo que vas a conseguir que ese desdichado de Bruno esté pronto entre nosotros.
LUCIA:
(Con sorpresa y pánico)
¿Qué tiene que ver Bruno en todo esto? Él no sabe nada. No ha hecho nada. Déjale. No le veré más, pero por lo que más quieras no le hagas daño.
DIABLO:
¿Por lo que más quiera? Ja, ja, ja. Nunca aprenderás, nuuunca aprenderás. Ja, ja, ja.
(En tono susurrante y burlón)
Yo no le he hecho nada. Lo has hecho tú. Tú sola le has hecho desearte tanto que esta misma noche sería capaz de vender su alma.
LUCIA:
(Comienza a llorar y alza la voz)
No le veré más. Lo juro, no le veré más... pero olvídate de él. No sabe lo que está ocurriendo, no es responsable de nada.
Se seca las lágrimas e intenta negociar con el diablo siendo más afable.
Nos olvidaremos de él. Se marchará de Toledo y pensará que todo esto fue parte de un sueño.
DIABLO:
Comienza a reírse y su sombra sobre la pared aumenta.
Tú eres la tentación Lucía. Yo no hago nada. Sólo le daré lo que él me está pidiendo. La eternidad junto a ti... a cambio de su alma. Podréis amaros hasta el infinito.
Cuanto más habla, más ríe. Lucía sigue subiendo las escaleras con desesperación hasta que llegan a lo alto de la torre donde hay una ventana.
LUCIA:
Se envalentona.
Ahora ya nada me importa más que él. Le contaré mi historia. Que sepa cual es el pecado que estoy pagando. Que conozca porqué mi padre mató a Iñigo, el único amor que he tenido. Y que sepa que también mi padre vaga conmigo... en esta eternidad sin paz... por haberme humillado y vejado. Todos tenemos una culpa y todos pagamos por ella. Pero Bruno es inocente y no podrás con él.
DIABLO:
Con absoluto cinismo.
Bruno ha caído en la tentación. Y esa tentación eres tú. Formas parte de mi legión de apóstoles. Tu amigo ya no distingue el día de la noche, ni el sueño de la vigilia. En breve no distinguirá la vida de la muerte... ¡Qué mayor recompensa puede haber que ésa!.
Lucía, con absoluta desesperación, se encarama en la repisa de la ventana como si se dispusiera a saltar. Parece que va a suicidarse.
DIABLO:
Con una mirada de insultante superioridad.
¿Qué intentas ahora? ¿Crees que asÍ te desharás de mÍ? Mi querida Lucía, te recuerdo que una vez ya saltaste desde esta almena. Y fueron mis brazos los que te recogieron.
SEC.30.- TORREÓN EXT. DÍA. FLASHBACK
Mientras el diablo habla se ven las imágenes de lo sucedido en el siglo XVIII. Lucía salta por la ventana. Lucía muerta en el suelo. El diablo levantándola del suelo, resucitándola y llevándola consigo.
SEC.31.- ESCALERAS DEL TORREÓN. INT. NOCHE
Bruno busca a Lucía. Oye ruido arriba, en el torreón, ruido de violencia. Comienza a subir las escaleras. De pronto al girar un recodo, se ve a sí mismo desnudo y muerto en un escalón. Da un grito de horror.
Sec.32.- HABITACIÓN DE BRUNO. INT. DÍA.
Bruno despierta en su cama con un grito, está sudando. Va vestido como cuando hizo el amor con Lucía. El teléfono que ella dejó escrito está a su lado, no obstante hay un ambiente enrarecido, irreal...
Bruno mira hacia la puerta de salida, está cerrándose como si alguien acabara de salir.
Rápidamente se levanta y va hacia la puerta, la abre, lo que ve le deja horrorizado...
Sec.32-B.- HABITACIÓN DEL TORREÓN. INT. NOCHE
.....Enfrente de Bruno no se encuentra el descansillo de su pensión, sino la habitación del torreón, y en ella el diablo está golpeando salvajemente a Lucía, la cual está ya con rastros de sangre.
Bruno ve una espada en la pared y la coge. Se dirige furioso hacia el diablo-obispo, mientras este ríe.
Bruno levanta la espada y descarga sobre el diablo un fuerte golpe...
SEC.33.- CALLE FRENTE A CEMENTERIO Y CEMENTERIO. EXT. NOCHE
....Al finalizar el golpe Bruno ya no se encuentra en la habitación sino en la calle, descarga su brazo, ya sin espada, sobre el duro asfalto hiriéndose en la mano. Cae de rodillas al suelo sin comprender lo que pasa.
De pronto, a lo lejos, un mendigo cerca de la puerta del cementerio llama su atención y le indica que le siga. Bruno lo hace como un autómata.
Vemos a los dos juntos caminando y de repente, ambos se detienen en la puerta del cementerio. Bruno se bloquea a la hora de entrar.
El vagabundo le agarra del brazo, simulando tener dificultad para caminar. Bruno grita el nombre de Lucía.
BRUNO:
¿Ha visto a una chica con...?
Le interrumpe el vagabundo con sequedad.
VAGABUNDO
Sí, la he visto.
BRUNO:
¿Dónde?, ¡dime dónde!
VAGABUNDO:
Sígueme.
BRUNO:
¿Cómo llegó? ¿La trajo alguien a la fuerza?
VAGABUNDO:
Ella llegó hasta aquÍ por su propia voluntad.
En ese momento, con las palabras del vagabundo finalizando, la cámara muestra la lápida de la tumba de Lucía Lerma Ribera.
Bruno se queda con la cara desencajada. Está a punto de echarse a llorar y comienza a gritar dando golpes al aire.
BRUNO:
Grita con rabia y desesperación, como dirigiéndose al cielo.
¿Qué está pasando? ¡Lucía!, ¡Lucía!
Dirigiendo su mirada a la tumba.
¿Estás muerta o nunca has existido? Dios mÍo... esto es una pesadilla, una pesadilla más.
Bruno, totalmente desesperado coge al vagabundo por los hombros y lo zarandea.
¿Está muerta? ¡Dígame, qué está pasando!
En ese momento, se le cae el capuchón al vagabundo. Éste se despoja de la capa que le cubre y se retira el sombrero. Aparece la cara del diablo.
BRUNO:
¿Samuel?, ¿Eres tú? ¿Por qué te escondes?
DIABLO:
Estoy detrás de Samuel, y detrás del rostro de un vagabundo también. Tome la forma que tome... ahí estoy siempre. Se me reconoce por mi poder, no por mi aspecto. Yo no puedo hacer nada por ti más que...
(Saca el contrato de venta de almas).
Puedes estar con Lucía, vagando a través del tiempo. Estarás con ella para siempre, sin conocer nunca el final, porque ya el tiempo no tendrá sentido. Y no estarás limitado a un sólo mundo, ni a una sola vida... ¿Quién quiere una sola vida?
Bruno está como medio hipnotizado. Alza las manos como en busca de ayuda y el diablo le tiende el contrato. En ese momento irrumpe Lucía en el cementerio. Tiene el vestido roto, corre sobre el césped casi a punto de desplomarse, la sangre manando de sus labios.
LUCIA:
¡Bruno ¡No lo hagas! escúchame. ¡Te está engañando!
BRUNO:
La mira con ilusión y la abraza de inmediato. Entre sollozos.
Lucía, estás aquÍ, eres real... te puedo tocar y besar...
DIABLO:
Indicando a la tumba.
Pero ella ya no está viva. Es una lástima, ¿verdad?
LUCIA:
Bruno... yo no podría seguirte. Pago mi suicidio con una condena eterna. Nunca he vuelto a desear vivir... hasta que tú llegaste.
BRUNO:
(Entre sollozos)
Quiero venderme para estar contigo. ¿No lo entiendes? No me importa, vivo, muerto, o vagando a través del tiempo. Sólo quiero existir de cualquier forma y estar junto a ti eternamente.
LUCIA:
Tú no tienes culpa alguna. Tú eres libre, Bruno. Y asÍ es como te quiero: ¡Libre!. Y por ese mismo amor, no dejaré que el mal sea tu dueño.
Lucía le arrebata el contrato de las manos y lo despedaza.
SEC.34.- CEMENTERIO. EXT. DÍA CON LLUVIA
Ha cambiado la luz, todo parece real, bruno está tirado en el suelo junto a la lápida con el diario en el pecho, la lluvia le cae en la cara y le despierta. Se levanta aturdido. No hay ni rastro de Lucía o del diablo.
Comienza a caminar dudando si lo que ha vivido es real o no, cuando divisa al mendigo a lo lejos.
Corre hacia él y le quita la bufanda y el sombrero, no es el diablo sino un mendigo de verdad. Bruno suspira, le da dinero al mendigo y se va.
Sec.34.- ESTACIÓN DE TREN. Ext. Día
La escena comienza en la estación de tren de Toledo. Se trata de un entorno actual y vemos a Bruno en un banco. Mira el diario, lo guarda.
De pronto alguien le pide fuego.
ELENA:
¿Tienes fuego?
Bruno se gira y descubre a... ¡Lucía!. Va vestida diferente. Parece una mujer muy elegante y sofisticada, con el pelo engominado, le mira impaciente esperando su respuesta.
¿Me das fuego, por favor? (repite).
Bruno le da fuego automáticamente y se queda mirándola. Ella se da cuenta y le hace gracia.
Mi nombre es... Elena... ¿Y el tuyo?
Ambos empiezan a conversar y se alejan hacia el tren.
En primer término aparece el diablo vestido de traje, con una gran maleta, mira alejarse a Bruno y Lucía y sonríe.
Acto seguido enfila en la misma dirección.
Fin.
Sarah Gory

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