You are hereBlogs / blog de Carlos Miranda Levy / Hijo de la Lluvia
Hijo de la Lluvia
La lluvia siempre ha estado presente, acompañándole en todos los momentos importantes de su vida, aún antes de nacer. Le contó su madre un día que los dolores de parto le comenzaron con las primeras gotas de una suave lluvia de febrero y no se interrumpieron hasta que él y el cielo cayeran sobre el mundo como un torrente intenso evacuado de su vientre y de los cielos porque no podía ser retenido más.
La lluvia estuvo ahí cuando dió sus primeros pasos, amortiguó sus primeras golpes y de ella aprendió a levantarse, a no temer lanzarse ni quemarse por los rayos del Sol porque solo así puede uno evaporarse y ascender al cielo para poder caer de nuevo.
Viendo caer la lluvia sobre el cuerpo de sus compañeritas de juego aprendió a descubrirlas y recorrerlas, imaginarlas y tenerlas antes de hacerlo, y de sus sonrisas con cada gota, aprendió dónde y cómo satisfacerlas cuando finalmente las tuvo.
Sintiendo el rocío en las madrugadas de su imnsonio congénito aprendió a percibir las imperceptibles gotas de sudor que cubren el labio superior de una mujer cuando está lista para ser tomada.
Perdiéndose en las tormentas impredecibles de las islas del Caribe aprendió a entregarse sin reservas, a mojar sin preguntar, a tomar sin pedir, a ser intenso y envolvente, sorpresivo e impertinente.
De la lluvia aprendió el arte del capricho y del albedrío al antojo, de no pedir excusas ni sentir vergüenzas.
Podría decirse que la lluvia le vió crecer y que el creció en ella. Allí estuvo la lluvia cuando dijo su primera mentira, cuando le descubrieron la mentira y cuando la negó sin cesar como una borrasca que es imposible controlar y arrasa con todo.
Observando y esperando las aguas estacionales aprendió de los tiempos y momentos para cada cosa, a ser instrumento y alimento, y a no conformarse con ser solo un elemento inerte en el tramado del Universo, cuando se puede servir al prójimo y dar sustento.
Allí estuvo la lluvia cuando le hirieron fatalmente el corazón con traición y fue la lluvia quien le salvó de morir en la sequía de la angustia por no perdonar esa herida.
Por eso cuando llueve, sale siempre a caminar bajo el agua, sin importar la ropa, sin importar la ruta, sin importar las miradas, descubriendo con cada lluvia los misterios de la vida, develando sus secretos y perdiéndose en ella.

Aplaudo su relato y lo que deja entre lineas...muy bueno; dando en forma personal que pensar con tan agradable y filoso obsequio de la naturaleza...bss y buena vida...
A ver cómo te explico mi impresíon, y espero lograr hacer que me entiendas. Tienes un muy buen tema. La historia de un hombre que nace con la lluvia, y que toda su vida se ve relacionada con ella, hasta su propia forma de ser. Tienes un planteamiento, un nudo, y un descenlace. Aumentando, algo más, puedes sacar mejor el conflicto de tu personaje y también su cambio por enferntarse e intentar resolver su conflicto, que ahí está, pero no se ve. Ahora bien, esta historia nesecita ser narrada, nesecita que muestres a esa madre parriendo, mientras llueve. Me gutaria ver ese momento en que se fija en las gotas de agua en el cuerpo de las niñas. Muchas veces decimos lo que ha pasado y no lo mostramos. Sé que no siempre se puede mostrar, y es bueno recurrir a un resumen en el decimos lo que ha pasado, pero seria mejor que mostraramos escenas. Abrazos.
Enviar un comentario nuevo